Se ha producido un error en este gadget.

jueves, 22 de noviembre de 2007

La grandeza de "El Grande"


La semana pasada el béisbol venezolano se vistió de gala para celebrar un año más del debut en la pelota profesional de Luis Aparicio, único Salón de la Fama venezolano.

El debut del “junior” Aparicio marcó el momento más glorioso en la historia del deporte del estado Zulia y quizás de toda Venezuela.

Y es que para él, su destino y su suerte estaban escrita. Sólo tenía que recorrer un camino de éxitos en los diamantes, el cual comenzó desde el mismo momento que su padre frente a toda la fanaticada el 18 de noviembre de 1953, en el Estadio Olímpico de Maracaibo, en el juego entre Gavilanes y Pastora, le entregó su bate y su guante marcando, un paso generacional, o quizás, un cambio de mando. Maracaibo tenía desde ahí un nuevo “Grande”.

El destacado locutor Oscar García, quien presenció el momento me dijo hace algún tiempo: “A más de uno se nos salieron las lágrimas en esos momentos, porque significaba recordar los grandes momentos que nos brindó el viejo Luis, y fue admirable ver como su hijo tenía el temple de asumir todo aquello y comenzar una carrera de esa forma”.

Y es que Luis Aparicio Ortega, conocido como “El Grande de Maracaibo” fue el primer gran campo corto venezolano. El primero que levantó ovaciones y opiniones por sus jugadas defensivas, el primero que desarrolló un sentido intelectual del juego, y cuya semilla originó el desarrollo de Venezuela como una potencia mundial en este deporte.

El maestro Luis Verde, nos dejó plasmada la grandeza de “el viejo” Aparicio en su obra: Historia del Béisbol en el Zulia. Gran parte del desarrollo y la forma del béisbol de la forma que lo conocemos vienen dados por el brillo de Luis Aparicio Ortega como campo corto y por la maratónica vida de su hermano Ernesto Aparicio como jugador, entrenador y mentor del deporte a varias generaciones.

Luis Aparicio Ortega nació en Maracaibo el 11 de marzo de 1910, hijo de Adelina Ortega de Aparicio y Leonidas Aparicio. Comienza a jugar béisbol alrededor de 1924, pero para 1928, comienza a jugar entre los mejores de la ciudad. En 1929, Ernesto junto a varios de los jugadores del club Atlético BBC, con el cual militaban, fundan el club Los Muchachos, que posteriormente le ponen el nombre de Gavilanes, el club que sería el estandarte de la familia.

Gavilanes se convirtió rápidamente en uno de los equipos más competitivos de la región, y varios de sus jugadores comenzaron a tomar experiencia al enfrentarse a grandes estrellas cubanas, puertorriqueñas y norteamericanas que reforzaban a los distintos equipos profesionales en Venezuela. Quizás, este intercambio cultural y de conocimientos del juego fue lo que comenzó a inspirar las insipientes nociones del juego de los Aparicio.

Para 1931, los hermanos Aparicio son contratados por el equipo Lucana BBC en Caracas. Luis jugaba como jardinero central y Ernesto lo hacía como campo corto. El legendario manager-jugador Cubano Silvino Ruiz toma la decisión de cambiarlos de posición, a Ernesto a la segunda base, y a Luis al campo corto. Desde ese momento comenzó la leyenda de “El Grande”, bautizado así en 1935, por el Semanario Zuliano “Quijote”.

Verde relata algunas de las jugadas que lo inmortalizaron: “1932, Estadio Belén en Maracaibo, Gavilanes vs. Pastora, noveno inning. Cerrando Pastora, 2 outs y bateando “El Toto” Antonio Pozo produce rolling violento por el short y la bola hace un bote alto hacia su derecha, Luis Aparicio fildea a mano limpia y dispara hacia la primera base para el tercer out.”

El autor recuerda que al día siguiente los apostadores en la ciudad discutían que la jugada no valía porque había sido atrapada con la mano limpia y no con el guante. Los fanáticos del Pastora apostaban a que Aparicio cometería un error en el juego, y alegaban que la jugada de la mano limpia lo era. Obviamente terminaron desilusionados.

Una de las jugadas que le caracterizaba, según Verde, era cuando se producía un batazo rodado violento entre el campo corto y la tercera base. A este Luis iba en busca de la bola y al atraparla, con el guante de revés, lanzaba hacia la primera base y no frenaba su impulso, terminando en la zona de foul de la tercera. Sobre esto dijo Aparicio: “A mí me enseñó Silvino Ruiz a jugar con las diagonales del cuadro y sabiendo donde está la tercera, me es fácil calcular donde está la primera”.

Aparicio deleitó con sus jugadas a la fanaticada del Zulia durante casi 22 años como pelotero activo en la Liga Central de Caracas y la Ligas del Zulia. Tras su retiro pasó 16 años dedicado a la enseñanza del béisbol como coach y manager hasta su muerte el 1 de enero de 1971.

Su hermano Ernesto recuerda en la obra de Verde que Luis recibió ovaciones y los mejores comentarios en todos los terrenos que pisó en Venezuela, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. De hecho, Lázaro Salazar, le extendió una propuesta para firmar con el legendario club Almendares en Cuba, la cual rechazó, pues según él eran años de guerras en el mundo, y quería quedarse cerca de su familia.

Los hermanos Aparicio dedicaron su vida al desarrollo del béisbol en el más alto nivel, y todo su fervor, disciplina e intelecto del juego fue transmitido a Luisito. Ernesto recuerda: “Luisito supo asimilar el béisbol, tenía una vivacidad enorme. Practicaba con los grandes, entre ellos su padre. Siempre destacaba. Se metía en todo. Quería aprender. Su deseo fue primordial.”.

Yo le pregunté recientemente a Luis, hoy inmortal de Cooperstown, mientras disfruta de su retiro y su vejez junto a su familia: ¿Cuál fue la reacción de tu padre cuando decidiste que jugarías béisbol como profesión?

Luis recuerda: “Mi madre no estaba muy de acuerdo, pero como ya estaba acostumbrada al béisbol en la familia terminó aceptando, pero mi padre me dijo: si vas a escoger esto como carrera, nunca podrás ser el número 2, siempre tendrás que ser el mejor, el número 1”. Palabras sabias del viejo.

Y Luisito dice hoy con la mayor humildad del mundo: “Creo que no le quedé mal, ¿no?

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Los nuevos Rays del pasado


En el mundo del béisbol profesional, la imagen es fundamental para el éxito। Al menos en los años que vivimos। Y es que en un planeta que cada día se hace más pequeño y está lleno de distracciones, actividades y ocio, de alguna manera las organizaciones de béisbol deben ingeniárselas para mantener vivo ese interés en el juego por parte de los fanáticos, porque al fin y al cabo, el béisbol es un espectáculo y como todo show debe renovarse y entretener.

En este mundo de hoy un béisbol sin mercadeo, está condenado al fracaso. El ejemplo vivo es la Liga Invernal de Puerto Rico.

El mercadeo es parte del juego. Los objetivos promocionales que toma un equipo deben estar enlazados con las metas que tiene la organización. Un error garrafal en el mercadeo deportivo es que su estrategia este divorciada de la realidad. Por ejemplo, la palabra tradición no cabe en el contexto de los Bravos de Margarita, porque este es su primer año en un nuevo mercado; o el éxito en los Chicago Cubs cuando no han ganado una Serie Mundial desde 1908.

Los uniformes forman parte de esta imagen y estrategia. No, no son mágicos ni hacen que un equipo gane o pierda, pero puedo decir que al menos en el ánimo del equipo y su fanaticada pueden jugar algún papel. Y créanme, a los jugadores les importa, y mucho como se ven en sus respectivos uniformes.

Esta semana los Tampa Bay Devil Rays decidieron cambiar nuevamente su imagen. Desde su nacimiento en 1998 este club había pasado por dos cambios drásticos de ¨look¨ alegando que no consiguen la total identificación con su fanaticada. Primero fueron morados con colores pasteles tropicales típicos de Florida. Después fueron verdes, negros y azules, como las profundidades del mar. A pesar de esto, los resultados fueron siempre negativos.

Ahora llega el tercer cambio y ya su fanaticada se está cansando de la payasada. A partir de ahora, el equipo no se llama oficialmente Devil Rays, sino simplemente Rays.

Este es el primer cambio oficial de nombre de un equipo sin mudarse de ciudad desde que los Houston Colt 45s en 1965 cambiaron su nombre a Astros.

Una fuente ligada al club me dijo: ¨Los nuevos dueños que quieren alejarse de la idea de que durante 10 años este ha sido un equipo fracasado y creen que porque cambiemos el nombre, el logo y los colores, las cosas van a marchar mejor, cuando internamente seguimos sumidos en el mismo fracaso. Mientras no tengamos un equipo competitivo y una gerencia comprometida a ganar y a respetar a la fanaticada seguiremos estando entre los peores equipos de béisbol, así nos llamemos Rayas, Mantarrayas o Flamingos¨.

Y es que a nivel de imagen, ahora nadie sabe que carajo son los Rays.

En Inglés, Rays puede ser un rayo de sol, o un rayo láser, un rayo gama, o un rayo X. También puede ser algún pez de la familia de las mantarrayas, que en Inglés puede ser stingray, mantaray o devilray.

La confusión crece al ver el uniforme. La camiseta de local es blanca dice Rays en azul oscuro con bordes celestes en un tipo de letra clásico y hasta aburrido en comparación al anterior. Junto a la gigante R hay un destello de sol que significa el sol radiante del área de St. Petersburg, y en la manga tiene una mantarraya.

Entonces, ¿Rayos de sol o peces?

No me confundan. El logo no es feo, ni el uniforme tampoco, pero me uno a la fanaticada de los Devil Rays cuando no se conforma con un cambio de logo y un uniforme más conservador. Y si, un uniforme puede inspirar, recuerden a los Angels, quienes en el 2001 cambiaron su look y en el 2002 conquistaron la Serie Mundial (pero con Vladimir Guerrero como 4to. bate).

David Chalk, escritor de BugsandCranks.com es uno de los periodistas que diariamente cubren al equipo y uno de los que ha liderado las protestas contra la organización, quien insta a que la prensa siga llamando al equipo Devil Rays. ¨La gerencia del club cree que la palabra Devil (Diablo en inglés. Diabólica como adjetivo en Devil Rays) es la causa del fracaso del club, y estos pendejos no se dan cuenta que la única forma que cambiar la imagen del equipo no es con un logo y uniformes nuevos, se hace ganando la Serie Mundial¨.

Pero hay incluso otro punto peor para los fanáticos locales. Y es que en el uniforme visitante no está presente el nombre Tampa Bay, que identifica a la ciudad cuando juega en terreno ajeno. Cork Gaines, que cubre el club para raysindex.com opina: El hecho de sacarle el nombre de la ciudad al uniforme es otra estrategia de mercado que adopta que equipo, reforzando la noción de que a la oficina le importa más ganar dinero que juegos¨. ¨Tienen la idea de regionalizar al club y sacarlo del contexto local¨ señala. ¨Sacarle el nombre le hace perder fuerza y base al equipo en su patio¨.

Los equipos invernales deben aprender de estos errores y aciertos en el mercadeo. Algo positivo es que en cada una de las plazas de Venezuela, México y República Dominicana hay una intensa y plena identificación con el club, incluyendo a Margarita, el equipo más nuevo del circuito cuyo cambio ha sido un éxito.

Sin embargo las oficinas deben recordar que los fanáticos no se chupan el dedo y que estos están dispuestos a apoyar cambios de uniformes y logos si existe una verdadera intención de ganar. Los Algodoneros de Guasave en el Pacífico, cambiaron sus uniformes y se han convertido en un club aguerrido en las últimas temporadas. Los Tigres de Aragua dieron un giro de 360 en su imagen y remodelaron su parque, hoy son el equipo más exitoso de esta década en Venezuela. Las Águilas del Zulia han tenido éxito con su ¨fiebre naranja¨ y han aumentado la asistencia al estadio. Los Tigres del Licey han tenido éxito dentro y fuera del terreno con su centenario y las Águilas Cibaeñas han dado un palo con el uniforme naranja y el logo alterno.

Nuestros clubes tienen la mejor arma a su favor, son competitivos y aguerridos hasta el final, ahora falta el ingrediente del mercadeo por mejorar. En México están súper adelantados en este tema. Un fanático en Ciudad Obregón puede fácilmente tener una tarjeta de crédito con el logo de los Yáquis, y si vas al Almacén Ley y compras dos salsas de tomate en Culiacán te regalan un boleto para ver a los Tomateros entre semana, y no hay viaje completo para un turista en Mazatlán si no va a al estadio de los Venados.

Ojalá contemos algún día con una Confederación del Caribe suficientemente competente como para regir y unificar estilos y campañas de mercadeo en toda la cuenca entre los 22 equipos existentes y que se produzcan cambios que muestren lo mejor de nuestra pelota hasta en los uniformes.

lunes, 12 de noviembre de 2007

¡Que va a saber usted lo que es la vida!



I.
Que va a saber usted lo que es el amor si nunca quiso a ningún equipo. La tristeza, si nunca salió derrotado del estadio. La alegría, si nunca sintió lo que es ganar un campeonato. El dolor, si nunca experimentó que le eliminaran a los suyos. La ternura, si nunca tuvo cerca a un niño que lloraba porque perdió su club. La solidaridad, si nunca se dio un abrazo con el fanático desconocido sentado a su lado.

II.
Que va a saber usted lo que es el suspenso, si nunca vivió un noveno inning, con el equipo contrario con las bases llenas y el suyo ganando apenas por una carrera. El insomnio, si nunca se acostó en la víspera de una final de campeonato. La humillación, si nunca padeció un blanqueo en los propios huesos. La depresión, si su club nunca fue derrotado catorce partidos seguidos y quedó eliminado al ratico de empezar el torneo. La frustración, si nunca perdió la clasificación a la serie final por medio juego. El infierno, si su equipo nunca estuvo anclado en el último lugar durante casi toda la temporada..

III.
Qué va a saber usted lo que es un susto, si nunca vio la cara de un jugador sorprendido, puesto out en la tercera base. El ridículo, si nunca miró a alguien dejar caer un flaicito al cuadro. El abatimiento, si nunca observó la cara de un bateador ponchado. El susto si nunca fue testigo de un lanzamiento pegado (a noventa millas) que casi mata a tu pelotero favorito. Una ganga si desconoce lo que es la base por bolas

IV.
Que va a saber usted lo que es la fe, si nunca creyó en un club sin tener ningún motivo para ello. El sexo, si nunca experimentó el orgasmo de un jonrón que sirvió para que su equipo ganara en extra-inning. Un milagro, si su club nunca ganó un juego imposible. La lealtad, si nunca se mantuvo fiel a un equipo perdedor. La euforia, si nunca llegó a un sexto inning embuchado con ocho cervezas y los suyos arriba en el marcador. El rencor si su equipo fue vencido por el club de sus mayores odios. La arrechera si el manager saco al pitcher cuando no debía y perdió su equipo. La injusticia si nunca sufrió la sentencia de un umpire declarando out al corredor que anotaba la carrera del triunfo de su equipo. Las diferencias sociales si nunca se asomó a la zona VIP del estadio.

V.
Qué va a saber usted lo que es la música, si nunca oyó el grito de los fanáticos de su equipo. El ruido, si nunca oyó el grito de los fanáticos del equipo rival. El perfume, si nunca percibió el olor de la muchedumbre reunida en un estadio de béisbol. La nada, si nunca se sentó en las gradas de un estadio sin gente. La muerte, si nunca vencieron a los suyos en el último minuto

VI.
Qué va a saber usted lo que es la estrategia, si nunca se leyó el librito no escrito que rige el juego de béisbol. Lo que es la táctica, si nunca se percató de la lógica de un boleto intencional o de un toque de bola. La Constitución Nacional, si nunca reviso las normas casi perfectas que rigen el béisbol. El estado de derecho si desconoce como se cumplen las leyes en el terreno de juego. Gobernar si jamás fue manager.

VII.
Qué va a saber usted lo que es el estoicismo si nunca vio a un catcher agachado nueve innings, cuidándose además de que no le den un pelotazo en los testículos. Lo que es el estrés, si nunca se puso en el pellejo de un manager. La serenidad, si nunca le prestó atención al comportamiento de un pitcher relevo. Los nervios, si nunca se dio cuenta de las mañas de un bateador. La tensión, si nunca se fijó en el rostro de un tipo puesto en tres y dos.

VIII.
Qué va a saber usted lo que es la acrobacia, si nunca vio un doble play. Lo que es la habilidad si nunca vio a nadie atrapar una pelota de espaldas y contra la pared. El suicidio, si nunca presenció una jugada de squeeze play. La osadía, si nunca fue testigo de un robo de base. El riesgo si nunca vio como un pitcher retó con una recta por el medio al jonronero rival. La ley de gravedad, si nunca se sentó detrás del catcher y miró los vaivenes de una bola de nudillos lanzada por un pitcher zurdo.

IX.
Qué va a saber usted lo que es la falta de gobierno, si nunca hizo una cola para entrar al estadio. Lo que es el neoliberalismo salvaje, si nunca topó con revendedores de entradas. El caos, si nunca sus riñones le ordenaron orinar a mitad de juego. El hambre, si jamás se comió un pincho en las afueras del estadio y le supo a parrilla argentina.

X.
En fin, qué va a saber usted de la vida si nunca asistió a un estadio de béisbol.

Ignacio Avalos
Diario El Nacional. Caracas 11 de Octubre de 2006.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Un paseo por el Caribe


Las tablas de posiciones de las Ligas Invernales toman forma y los equipos ya hacen sus respectivos movimientos buscando mantenerse con vida en sus torneos. La temporada es corta y cada juego es vital para la clasificación. Demos un paseo por el Caribe y el Pacífico y revisemos algunas de las situaciones más interesantes en estos días:

República Dominicana:

Arranquemos en Quisqueya donde la tormenta tropical Noel finalmente terminó y el béisbol pudo nuevamente darle paso a la diversión de fin de año en la isla, a pesar del sabor amargo de las pérdidas humanas y materiales que sufrió el país. Pero como dijo Ernesto Jerez en la transmisión inicial de la pelota dominicana el pasado domingo: Es hora de levantarse...la vida continúa.

Y bien que sigue para los cumpleañeros Tigres del Licey, quienes arribaron al centenario de la fundación del club, siendo el equipo más antiguo del Caribe aún en actividad. Una gran fiesta está pautada en el Estadio Quisqueya al ritmo de las orquestas de Kinito Méndez y Toño Rosario. Y no es para menos. El Licey nació en 1907 en Santo Domingo y su nombre proviene de un río que se encuentra entre las ciudades de La Vega y Moca en la región del Cibao. La historia del béisbol dominicano dice que desde sus inicios fue un club imbatible, caracterizado por una superioridad máxima y por sus ansias de ganar y ser los mejores.

El periodista dominicano Álvaro Arvelo hijo dice: Si los Yankees, son los Yankees...pues el Licey, es el Licey¨. Palabras sabias para demostrar el alto concepto de competitividad que ha mantenido esta organización por 100 años.

Desde la fundación de la Liga Dominicana de Béisbol, los Tigres han ganado 19 títulos locales y 9 del Caribe, siendo el club más exitoso en el torneo de campeones. Además en las últimas décadas han convertido su rivalidad contra las Águilas Cibaeñas en un clásico del deporte latinoamericano. Esta temporada ambos equipos buscan la corona 20 para liderar la liga en campeonatos.

La razón del Licey para la búsqueda del título esta temporada es su aniversario 100; pero la de las Águilas es mayor: la sede de la Serie del Caribe en el estadio Cibao en Santiago. Una acérrima lucha que se extenderá hasta finales de Enero. Felicidades al Licey y a sus fanáticos, pero para que la temporada sea perfecta necesitan convencer a algunas de sus figuras máximas a que se pongan el uniforme. Quizás un Vladimir Guerrero no les caería mal. Ronnie Belliard dijo que puede entrar a jugar ¨de repente¨. Deben hacer algún contrapeso porque las Águilas esperan muy pronto contar con el Cy Young Bartolo Colón.

Venezuela:

El esperado día llegó. Omar Vizquel hizo su arribo y debutará con los Leones del Caracas este jueves . Después de casi un mes de actividad, Caracas y Magallanes no consiguen la fórmula ganadora, mientras las Águilas del Zulia y los Caribes de Anzóategui han destacado por su ofensiva y garra. La incorporación de Vizquel podría cambiarle la cara a este equipo quienes esperan también que el jardinero derecho de los Yankees, Bob Abreu se integre. A Caracas le urge un cambio de ánimo. Ya Magallanes comenzó a moverse incorporando a Juan Rivera y Víctor Zambrano a sus filas, quienes deben aportar bastante a su causa. Rivera siempre ha rendido en la liga y Zambrano es un lanzador de mucha categoría.

La actuación del Zulia no es sorpresa. En el papel muestran un gran club y los importados han rendido. La combinación boricua-curazoleña de Randy Ruiz y Yurendell De Caster ha funcionado al momento de remolcar carreras. Una de las claves del equipo del Zulia ha sido el ganar fuera de casa. Para nadie es un secreto que el factor de localía juega un papel muy importante en las ligas de invierno y cuando un equipo es exitoso en la gira tiene mucho a su favor. Zulia ya comenzó a mover sus piezas para no perder ventaja poniendo en evidencia que desde esta temporada se debe ser más aguerrido en las contrataciones y cambios en la plantilla porque los 8 equipos están peleando en un mismo grupo. Una mala racha puede llevar a un equipo al fondo, y levantarse será muuuuy difícil en este formato.

La pérdida de Juan Rivera no debe afectar mucho a los Caribes, pues quien ha cargado a este equipo es Jody Gerut, que busca en Venezuela el camino para regresar a las mayores tras 2 temporadas de lesiones y problemas legales. Junto a Gerut, el puertorriqueño Andrés Torres busca el mismo sendero. Los Caribes son un equipo con fuerza, buen pitcheo y veteranía ajustada al invierno. Este podría ser finalmente el año de la gran celebración en Puerto La Cruz.

México:

Esta ha sido una temporada muy pero muy extraña en el Pacífico. Estoy de acuerdo que estos son torneos cortos y que cuando una pieza no funciona hay que buscar opciones, pero nunca había visto que la culpa de todo fuera de los mánagers. De los 8 equipos, 5 han cambiado a sus dirigentes en menos de 1 mes. Fuera. En Venezuela deberían aprender de la Mex-Pac para aplicarlo en la política. ¡Si no sirves...te vas!

Los únicos 3 sobrevivientes de la crisis dirigencial en el Pacífico son Homar Rojas con los Yáquis, J.J. Pacho con los Venados de Mazatlán y Marco Antonio Guzmán al frente de los Tomateros.

Por los momentos el ex-bigleaguer Teodoro Higuera ha tomado las riendas de los Cañeros, quienes se mantienen en los primeros puestos. Los caballeros Águilas de Mexicali designaron a Mario Mendoza tras la salida de Bobby Magallanes por la pobre actuación de este club, quienes deberían tomar en consideración a Fernando Valenzuela para el puesto dirigencial, y sería una perfecta excusa para decirle que ya es hora de colgar los spikes. El Toro, a sus 47 años, ya debe decir adiós y ayudar a la formación de las nuevas generaciones. La plaza de mánager o de coach de pitcheo de los cachanillas junto a Mario Mendoza sería ideal.

En Hermosillo la directiva no le tuvo paciencia a Lorenzo Bundy quien fue rápidamente cambiado por Derek Bryant. Los Algodoneros de Guasave despidieron al norteamericano Tim Johnson y tras días de conjeturas hicieron una de las mejores contrataciones del invierno: Lino Rivera, el mánager de los Gigantes de Carolina en Puerto Rico, quien esperaba alguna oportunidad de algún lugar, tras la suspensión de la Liga Boricua. Su chance llegó. Hasta el grandeliga Óscar Robles tuvo la oportunidad de ser mánager-jugador de los Mayos mientras el también boricua Orlando Sánchez tomó las riendas de este club.

Con estas situaciones resueltas, creo que es hora de que las disputas salgan de las oficinas y regresen a los terrenos del Pacífico por el resto de la campaña.

Colombia:

El presidente de la Confederación de Béisbol del Caribe, Juan Francisco Puello Herrera, visitó la Liga Colombiana y declaró que el ingreso de Colombia a la Serie del Caribe es cuestión de tiempo. “Si no es aceptada el próximo año, Colombia en el 2009 será miembro” aseguró Puello al Diario El Heraldo de Barranquilla. La idea de Colombia es organizar la Serie del Caribe en el 2009. Recordaremos estas palabras de Puello, a ver si se cumplen.

En las primeras de cambio del torneo colombiano el norteamericano Brent Bowers ha puesto al frente a los Cardenales de Montería. Este equipo está conformado por un diverso grupo de jugadores provenientes de Estados Unidos, Venezuela, República Dominicana y el grupo de criollos colombianos. Por el pitcheo de los pájaros rojos ha destacado el colombiano Javier Ortiz quien ya suma dos victorias. A sus 27 años, busca regresar a los Estados Unidos tras 8 temporadas en las menores de los Yankees y White Sox, llegando a jugar en AAA para ambas organizaciones. En la rotación de este club también destaca el venezolano Ramón Portillo, quien tuvo buena experiencia con las Águilas del Zulia.

En Cartagena, los Indios anunciaron cambio de mánager ante la partida de Tommy Thompson por conflictos familiares. En su lugar fue designado el panameño Nilson Robledo, quien trabaja con la organización de los Colorado Rockies.

Barranquilla buscó jugadores puertorriqueños y dieron con el veterano lanzador Luis Arroyo y el ex-grandeliga Edgard Clemente , sobrino de Roberto y único descendiente de la familia Clemente que llegó a las mayores. Su experiencia será importante para la aspiraciones de este club y para el desarollo de la pelota colombiana en general.