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domingo, 23 de enero de 2011

Lo siento David…¡Pero no vas!

David Concepción ha recibido los máximos honores en su carrera por parte de las organizaciones para las cuales jugó, sin embargo sus logros quedaron cortos para su exaltación a Cooperstown.

Esta semana se reunieron los votos del Comité de Veteranos elegibles para el Salón de la Fama del Béisbol de las Grandes Ligas, donde una vez más fue elegible el venezolano David Concepción.

Nuevamente se quedó corto. De los 16 votos se requerían 12 para ser exaltado y consiguió sólo 8. Sólo Pat Gillick, el Gerente General tres veces campeón de la Serie Mundial, recibió el máximo honor en el béisbol en esta oportunidad.

Y con sobrados méritos, los cuales se consiguen no sólo en el terreno de juego, sino en el impacto que dejó Mr. Gillick en su carrera en el béisbol. A mi juicio también merecía su lugar Marvin Miller, ex-presidente de la Asociación de Peloteros de la MLB quien revolucionó el sistema de agentes libres.

Hoy le traigo un mensaje hermano David con mucho respeto: ahora sí que creo que terminó esta carrera. Lo siento mucho, pero me parece que esta batalla la perdiste y con ella la guerra. Pero no hay que sentirse mal.

El Rey de los Tigres de Aragua tuvo 15 años como elegible en la papeleta de votación de los peloteros retirados. Los candidatos necesitan un 75% de los votos para merecer una placa entre los inmortales, pero el mejor resultado de Concepción fue en 1998 cuando totalizó sólo 16.8% de las actas.

Dejémonos de vainas

Quitémonos esa careta de venezolanos y latinoamericanos por un momento y veamos la realidad. En el deporte siempre hay que tener ese perfil guardado y sólo ponérselo en ocasiones especiales. Muuuuy especiales. Este no es uno de esos aunque a muchos le duela en lo más profundo de las 7 estrellas.

Si Concepción nunca llegó ni siquiera a un 20% de los votos en circunstancias normales, ¿Con qué esperanzas puede entrar al Salón de la Fama sobre jugadores que han superado los votos requeridos?

Por sólo nombrarles algunos de sus competidores en estos años y que han sido elegidos están: Steve Carlton, Mike Schmidt, Phil Niekro, Nolan Ryan, George Brett, Dave Winfield, Kirby Puckett, Eddie Murray, Wade Boggs, Cal Ripken, Tony Gwynn y Rickey Henderson, entre otros personajes que han marcado el rumbo del béisbol con sus récords, proezas, influencias y decisiones.

Y David también lo hizo. Marcó a una generación de paracortos y comandó a uno de los mejores equipos en la historia; pero no alcanzó esa escala, ese pequeño peldaño que convence a las tres cuartas partes del universo de votantes de su inmortalidad deportiva.

Fue un muy buen jugador, pero no el mejor consistentemente durante toda su carrera. Ante esa percepción es muy difícil luchar, y esa percepción es lo que se llama “Fama”. Por eso se llama el “Salón de la Fama”.

Fueron 19 años, 9 Juegos de Estrellas, 5 Guantes de Oro, 2 Bates de Plata, 2 anillos de Serie Mundial y más de 2300 hits que resumen una extraordinaria carrera, pero si la comparamos con los jugadores arriba mencionados, por sólo nombrar algunos, los logros de Concepción, a gran escala, se ven pequeños.

La mejor oportunidad real que tuvo para aspirar a la elección fue esta, no porque sus logros serían mejores ponderados, sino por la amistad y consecuencia de algunos de los votantes hacia él entre los cuales estaban Johnny Bench, Tany Pérez, Frank Robinson, Ozzie Smith y Eddie Murray.

Bench se mostró desilusionado por la no elección de su “pana” y declaró tras los resultados algo que no ayuda mucho, sin darse cuenta: “David hubiese ganado 10 Guantes de Oro, de no ser por Ozzie Smith, que jugó con los Padres y los Cardenales casi en la misma época”.

Pero te digo una cosa Johnny…Si yo “estuviese” en Maracaibo, me comería un cepillao a que Jesús Ríos; pero no estoy…de la misma forma que Smith fue mejor que Concepción y por eso uno está en el Salón de la Fama y el otro no.

“Sabía que el chance era de 50-50 para Davey” agregó Bench. “Si yo no hubiese estado en el comité, honestamente hablando, él no hubiese conseguido una cuarto de los votos. Yo estaba muy esperanzado” dijo el ex -receptor de la maquinaria roja destapando la verdad.

Claramente ni siquiera el factor amiguismo pudo llevar a Concepción al templo de los inmortales y su próximo chance será en el 2013 donde quizás no estarán sus amigos.

Dejémonos de vainas y seamos realistas, lamentablemente nuestro representante no reúne las condiciones, no va para el baile y ni debería ir en estas condiciones.

¿Eterna inconformidad?

Creo que este es el punto justo para conformarse. Y esto va para David, como para quienes impulsan su candidatura, incluyendo a periodistas y fanáticos.

Tuve la suerte de compartir con “Mague”, como le llaman a Concepción sus amigos de niñez, cuando los Rojos de Cincinnati le rindieron el mayor homenaje al retirar su número 13 en 2007.

En ese fin de semana se dieron cita sus personas más allegadas entre colegas peloteros, ejecutivos, fanáticos de los Rojos, fanáticos de los Tigres de Aragua, su familia, sus amistades más íntimas y un numeroso grupo de periodistas y seguidores de la pelota venezolana.

David mostró su sensibilidad con sus lágrimas al ver su eterno número número incrustado en las paredes del parque de los Rojos, así como está en el José Pérez Colmenares de Maracay.

Ahí se le rindió tributo a la vida de un hombre recto, humilde, leal, transparente, perseverante y de principios familiares. Ese es David Concepción, un personaje cuya grandeza es superior fuera del terreno que dentro de él, con todo y las 19 temporadas en las Grandes Ligas y 23 en la Liga Venezolana.

Pero su actuación en el terreno no tuvo ese punto extra que le llevara a estar junto a Luis Aparicio y las máximas glorias del béisbol.

No es que yo apoye a los votantes, el sistema de elección al Salón de la Fama tiene muchísimos detractores, pero bajo el mismo Concepción no tuvo los votos… ¡no los tuvo y listo!

Lamentablemente este reglamento es igual para todos.

David Concepción es un Salón de la Fama para Venezuela, para el Caribe y para los Rojos de Cincinnati. Ha recibido todos los reconocimientos y galardones posibles y se llevará hacia su tumba el respeto eterno del béisbol y sus fanáticos. La carrera hacia el Salón de la Fama de Cooperstown ha concluido.

¿El próximo?

Ahora bien, como el tema más caliente del béisbol en Venezuela en sus últimos 10 años es el próximo venezolano en Cooperstown, no puedo cerrar esta tribuna sin hacer referencia a un posible próximo propietario criollo de una parcela en Cooperstown.

Aquí no debería haber dudas, aunque las habrá por parte de los votantes.

En este caso no hay que si “no hubiese” un mejor campo corto, el “sería” el mejor. No hay que si le “faltó” esto o “aquello”. Aquí no existe que “otro” fue mejor que él.

Aquí hablamos de 11 Guantes de Oro, ganados en ambas ligas, del mejor porcentaje defensivo en la historia, de la mayor cantidad de juegos como campo corto en la historia, de uno de los mejores bateadores en su posición en la historia.

Una actuación que supera las escalas de los jugadores venezolanos, latinoamericanos y estadounidenses. Una actuación que supera a sus antecesores ya en el templo de los inmortales.

Obviamente me refiero a Omar Vizquel, quien si tiene ese “punto extra” para alcanzar al menos el 75% de los votos requeridos en un período de 15 años tras su retiro para ingresar al Salón de la Fama.

Y en una época del juego donde la integridad física y moral cuenta más que nunca, por esa “percepción” a la que me refería, Vizquel es un ejemplo de un pelotero extraordinario en su era y sobre todo limpio.

Un Salón de la Fama con todas las de la ley y un reivindicador de su ídolo David Concepción.

martes, 7 de diciembre de 2010

Pena Ajena

La Asociación Única de Peloteros Porfesionales de Venezuela se terminó de desplomar ante la indolencia de la mayoría de sus agremiados y la viveza de quienes la controlan.

Dionisio Acosta jugó durante 13 temporadas en Venezuela con Magallanes, Caracas, Pampero y Oriente colgando los spikes finalmente en 1967. Como receptor dejo un modesto promedio de .220 en 279 juegos en su carrera.


Pero su verdadero impacto en el béisbol comenzó en 1972 cuando asumió el mando de la Asociación Única de Peloteros Profesionales de Venezuela (AUPPV).

Acosta llegó para adaptar la postura y beneficios de los peloteros ante el grupo de dueños del béisbol venezolano liderando la segunda huelga en la historia de la pelota venezolana que canceló el playoff de la temporada 1973-74, demandando mayores porcentajes de las ganancias brutas para los peloteros.

Al acordar mejores beneficios y nuevos contratos laborales y con la visión de proporcionarle una mayor seguridad social al pelotero para su retiro, Asopeloteros se convirtió en un sindicato importante y respetado.

Su labor al frente de la AUPPV terminó en 1996 cuando una nueva corriente de jugadores buscaban renovar la vieja escuela y modernizar las funciones del ente representante de los intereses de quienes se ensucian en uniforme. Este grupo llevó a la presidencia a Angel Vargas, un ex utility que jugó 81 juegos con los Tigres de Aragua entre 1974 y 1983.

Tras su retiro como pelotero activo, Vargas regresó a la universidad donde se título como abogado. Su perfil de jurista, expelotero y su carácter cordial suponían un candidato perfecto para una nueva etapa de los beneficios para los peloteros. La explosión de los criollos en las Grandes Ligas a mediados de los 90s parecía una señal de que el porvenir de este sindicato sería un ejemplo para muchos en el complicado sistema laboral del país.

De hecho, el máximo evento de este organismo, el Juego de las Estrellas del Béisbol Venezolano, alcanzaba en ese 1996 su cúspide siendo jugado en honor a Acosta, el hombre que dedicó mitad de su vida hacia la previsión social y dignificación de la carrera del beisbolista. Este evento era un verdadero ejemplo de organización entre las Ligas Invernales, comparable, guardando sus distancias, con los Clásicos de las Ligas Mayores entre Liga Americana y Liga Nacional.

Para ese partido disputado en Caracas, Andrés Galarraga vio acción viniendo como campeón jonronero de la Liga Nacional, además de Omar Vizquel y jugadores de liga mayor de ese entonces de la talla de Richard Garcés, Luis Sojo, Miguel Cairo, Kelvim Escobar, Giovanni Carrara, entre otros.

El evento tuvo como preámbulo un torneo de golf entre peloteros cuyas ganancias por inscripción serían hacia los fondos de previsión social de los jugadores retirados, una competencia de jonrones, un juego de las futuras estrellas con los mejores prospectos de la Liga Paralela, además de reconocimientos públicos y premios especiales.

Un verdadero banquete para los fanáticos. Quienes no pudieron asistir, pudieron presenciar todo en transmisión nacional por Venevisión.

1996 marcó el fin de la era de Acosta y el inicio de la era de Angel Vargas. El futuro lucía promisorio.

Inicio de la pesadilla

Vargas asumió la presidencia del sindicato peloteril hasta el año 2000 y el evento siguió haciéndose con presunta normalidad. Fue ratificado en su cargo para un segundo período de cuatro años aunque ya no contaba con la misma popularidad. El escenario peloteril en Venezuela estaba cambiando para bien o para mal con más peloteros llegaban a las Grandes Ligas y un número mayor de jugadores firmados al profesional.

La labor de la Asociación de Peloteros se fue erosionando aceleradamente sin aprovechar la solidez económica de muchos de sus agremiados, ni los beneficios que incluye el solo tenerlos. Dan pena ajena.

Para el año 2001 una asamblea extraordinaria convocada por un grupo encabezado por Infraín Linares, Edwin Hurtado, Guillermo Larreal y Clemente Álvarez destituyó del cargo a Vargas por incompetencia, pero el abogado introdujo el caso en tribunales llevándolo hasta el Tribunal Supremo de Justicia donde terminó el ex-magallanero Edgar Naveda, para entonces secretario, al frente del ente de manera interina.

Mientras Vargas más se aferraba al cargo mediante sentencias de tribunales impuestas sobre la voluntad de los jugadores, además de iniciar una marcada cercanía a sectores afectos al gobierno nacional, la organización del Juego de Estrellas y los servicios del organismo fueron mermando y la transparencia ante sus miembros era nula.

La presidencia es desde entonces un balón de basket siendo rebotado entre Vargas y su testaferro Naveda a su mejor conveniencia.

Resquebraje total

El primer equipo que optó por cerrarle sus puertas al sindicato fueron los Tigres de Aragua en 2003 liderados por Alex Delgado, quien comunicó: “Respetamos la decisión de todos nuestros compañeros en asistir al partido de las estrellas pero nosotros no vamos a esa cita en cierta forma como medida de protesta por todas las irregularidades que dentro de la asociación se manejan”.

La protesta aragüeña fue creciendo año a año, sumándose Cardenales, Caribes y Águilas. Las demandas públicas de los peloteros por elecciones transparentes y justas para elegir una nueva directiva se han hecho cada vez más fuertes

Actualmente el escenario nacional del béisbol profesional está divorciado de Vargas, Naveda y su secuaces. La reciente convocatoria para el Juego de Estrellas en La Ceiba, ante no contar con el apoyo de 4 de los 6 estadios del país, fue la gota que derramó el vaso.

Y con su cara bien lavada, Naveda, sin que Vargas apareciera este año cuando en 2009 suspendió el Juego de Estrellas contra la Liga Colombiana, declaró que “La Ceiba estaba lista para recibir a las estrellas del béisbol profesional”.

El juego del 2010 fue suspendido por las lluvias que destrozaron el infield del parque guayanés. Las esponjas gigantes no pudieron secar el agua en el campo corto en un parque que dice ser el mejor del pais, pero que no cuenta ni siquiera con una lona impermeable para proteger el cuadro. No habían jugadores, ni cámaras de televisión…ni fanáticos.

“Nosotros nos reunimos con la asociación y le dijimos que si no nos pagaban una bonificación por adelantado no asistiríamos al Juego” dijo Lino Connell de las Águilas del Zulia. “Ellos no se aparecen durante todo el año, por eso estimulamos a que los jugadores opten por no cotizar el porcentaje que le corresponde por cada uno de nuestros cheques de pago porque incluso hasta las pólizas de seguros son pagadas por cada equipo.” enfatizó el veterano de 20 campañas en la LVBP.

“Los dueños de los equipos se apoderan de los peloteros y ya no se discuten los salarios ni los viáticos” dijo el exbigleaguer Clemente Álvarez al Diario Líder, quien lidera el grupo por la renovación del sindicato. “Hasta ahora tenemos entre 200 y 300 firmas de peloteros que exigen que la directiva rinda cuentas.” señaló.

Según el ex-receptor de los Navegantes del Magallanes “las elecciones se debieron hacer desde 2007 y aún estamos esperando”.

Álvarez ha liderado el caso en cortes venezolanas buscando mediante demandas y amparos constitucionales la destitución de la actual directiva, quienes fueron reelectos en 2004 en una votación realizada en Margarita. En la sentencia del TSJ, expediente AA70-E-2004-000078, se expone lo siguiente:

“Una exigua minoría de miembros se “confabularon”, a fin de propiciar unas elecciones fuera de su sede natural, como lo es la ciudad de Caracas, advirtiendo que muchos de los integrantes de la Asociación se encuentran residenciados en ciudades en el interior del País, lo cual creó una situación de dificultad al momento de participar en las elecciones realizadas, todo ello, en contravención a las normas que establecen la representación proporcional y la votación universal y directa.”

“Al finalizar la temporada regular en el mes de enero de cada año, la gran mayoría de peloteros activos venezolanos inscritos en la Asociación se marchan del país a fin de cumplir con los compromisos que tienen con el béisbol organizado, circunstancia que fue “aprovechada por el ciudadano Ángel Vargas Rodríguez, y el pequeño grupo que lo sigue, para realizar una elecciones “atípicas, irregulares y anómalas que le permitirán perpetuarse por cuatro años más en la Presidencia de la AUPPV”

Pero el Tribunal Supremo de Justicia a traves de su magistrado ponente Iván Vásquez Táriba, declaró inadmisible esta petición de los peloteros. Naveda, hasta donde se sabe, sigue al frente.

Los peloteros hoy buscan crear un sindicato paralelo. Un organismo que realmente regule transparentemente las relaciones entre jugadores y dueños. Buscan rescatar el Juego de las Estrellas como un espectáculo digno para la asociación y organizado por la Liga Venezolana de Béisbol, tal y como la MLB arma con su experticia el evento para su sindicato.

Sea cual sea el camino a seguir es hora de actuar, y en representacion de los fanaticos hacia los uniformados, ratificamos nuestra solidaridad para el constante avance de nuestro beisbol con el fin de evitar mas retrocesos en el largo camino que se ha labrado.

domingo, 28 de noviembre de 2010

¡Échame a mí la culpa!

Bob Abreu es uno de los más destacados peloteros venezolanos en la historia de las Grandes Ligas, y aún así recurre a falsas excusas para no jugar Liga Invernal en su país.

Desde que se inventaron las excusas nadie queda mal y el béisbol invernal no es una excepción. Sin embargo, algunos peloteros continúan dando excusas por no jugar en sus países bien sea porque mantienen la creencia de que la fanaticada y los medios son estúpidos, o porque se creen demasiado importantes para el movimiento del béisbol en su país y deben dar explicaciones por su ausencia.

Señor pelotero latino “establecido” de las Grandes Ligas y su respectivo agente, representante, abogado, primo, compadre, ambulancia, chupamedia y canchanchán; les tengo una noticia: Si a usted no le da su real gana de jugar pelota en su país porque tiene mucho dinero que cuidar en su contrato con el equipo en el exterior para evitar una lesión o un descontrol en su rutina, pues nadie lo obliga. ¡No lo haga!

Basta de engaños. Para su información aquí le va otra perlita: ¡La liga de su país puede sobrevivir sin usted!

Hoy en día hay exceso de peloteros y pocos equipos invernales. Si las condiciones de las economías fueran mejores las ligas tendrían al menos 12 equipos con el talento del pelotero nativo y la cantidad de jugadores extranjeros.

Cada franquicia es suficientemente sólida en talento, incluso de liga mayor, como para tener que depender ya de los peloteros que hoy en día pretender jugar como haciéndole un favor a sus fanáticos y para que sus familias los vean.

Esos peloteros en estas ligas, gracias a Dios, ya no hacen falta.

Y a estas alturas ya todos los que de alguna manera siguen el béisbol saben cuáles y cómo son las condiciones de los contratos de los peloteros y la desigual relación entre las Ligas Invernales y las Grandes Ligas. Y si no lo saben, pues para eso estamos los periodistas…para decirlo.

¿Comedulce o comecuento?

Bob Abreu es un tipo de 36 años, veterano de 15 temporadas en las Grandes Ligas que le queda un año en su contrato con Los Angeles Angels de Anaheim con opción para el 2012. Acaba de terminar una temporada donde jugó 154 partidos y bateó para .255 con 20 jonrones y 78 remolcadas.

No hay nada en su contrato que le prohíba jugar fuera de la temporada. No fue incluido en una lista de fatiga extrema, no es un lanzador novato al cual le quieren preservar el brazo, ni tampoco es la pieza principal de los celestiales.

Jugar en Venezuela es problema de él. Si él quiere lo hace y punto. Es un veterano que no tiene que pedir permisos, sólo tiene que sentarse a negociar con los Leones del Caracas acerca de la bola de billete que tienen que soltarle mensual y proporcionalmente por su actuación.

Esta semana Abreu, anunció a través de su “representante de medios” una exposición de factores que impiden su actuación en la corriente temporada de la pelota venezolana.

“El gerente general Tony Reagins me ha explicado que prefiere que yo no juegue en la Liga Invernal, sino que descanse y que llegue en forma para la próxima temporada” dice el “comedulce” según la nota de prensa.

Y continúa diciendo: “ A los aficionados de los Leones les ofrezco mis disculpas, quiero jugar en nuestro béisbol, ya que le debo mucho a la liga de nuestro país”.

Y ahora le pregunto yo a Bobby: ¿Qué gerente general en el mundo del béisbol quiere que su jugador juegue con otro equipo? ¿Quién no “prefiere” que su jugador descanse?

Si yo fuera el gerente de las Águilas del Zulia, por ejemplo, yo “preferiría” que Carlos González no jugara con los Rockies de Colorado, sino que más bien descansara durante el verano y que entrenara para llegar en forma a los entrenamientos de las Águilas en septiembre. ¿O no? Pero en la realidad, esto es imposible, y a la vez desigual.

Los equipos de Grandes Ligas sólo tienen el instrumento de la fatiga extrema para limitar la actuación de sus jugadores fuera de la temporada y eso antes del 1ro. De diciembre. Fuera de ese artilugio dentro de los reglamentos del “winter agreement” no pueden imponerle nada, absolutamente nada al jugador.

Claro está que las recomendaciones del jefe siempre son tomadas en cuenta y respetadas, como en todas las relaciones laborales, pero nunca son la palabra final.

En esta época moderna del béisbol jugar 154 partidos para estos peloteros es demasiado extenuante como para también pensar en jugar en su país por una cantidad de dinero que aunque parezca extraordinariamente grande en moneda local, es insignificante en comparación a su ganancia en dólares.

Dejemos a un lado las ridiculeces de que “yo quiero jugar, pero mi equipo no me deja”.

Como recomendación a Abreu, su representante y a otros peloteros en similares condiciones es preferible decir como respuesta ante la constante pregunta de que si jugarán en su país:

“No no jugaré. Disfruté mucho mi tiempo en la liga invernal de mi país y apoyo a mi equipo de lejos, pero yo prefiero descansar y prepararme para el próximo año aprovechando el buen momento que atravieso en mi carrera en las Grandes Ligas. Quizás en algún momento de mi carrera pueda vestir de nuevo esa camiseta que llevo con orgullo en el corazón”.

¿No es más sincero, creíble, directo y hasta político? Los fanáticos locales apreciarían más la sinceridad que las excusas y los señalamientos hacia los gerentes generales de las Grandes Ligas, quienes quizás también se prestan para el juego cantando aquella ranchera que dice: ¡Échame a mí la culpa de lo que pase!, mientras el pelotero se lava las manos, o cree lavarse las manos.

Cuento chino

Lo que se le olvida a jugadores como Abreu cuando hacen este tipo de declaraciones es que algunos de sus compañeros están jugando Liga Invernal. Juan Rivera, por ejemplo, fue el principal jardinero izquierdo de los Angels esta temporada y también tiene un año restante en su contrato.

Rivera viene de batear para .252 con 15 jonrones y 52 remolcadas. Ya acordó con el Magallanes para su debut el primero de diciembre.

A su llegada declaró a la prensa: "Me ausenté durante dos años del beisbol venezolano porque en principio fui agente libre y temí por una lesión, que perjudicara mi contrato, y luego en 2009 estaba extenuado y preferí descansar. Este año es diferente. Estoy dispuesto a jugar donde me pongan, incluso en primera".

Ahora bien. ¿No es Rivera también un jugador bajo las mismas condiciones de los Angels? ¿Será que el gerente general Tony Reagins “no prefiere” que Rivera descanse?

¿Y qué me dicen del campo corto Máicer Izturis, quien se unió a los Tiburones de La Guaira y también está bajo la sombra de Reagins hasta el 2012?

Tal y como Rivera afirmó, este año es diferente porque este año ÉL si quiere jugar. Así como varios de sus compañeros del róster mayor han participado en este invierno como Mark Trumbo, Peter Bourjos, Fredy Sandoval, Anthony Ortega y Hank Conger.

Pero Abreu sólo puede dar esa excusa en Venezuela lo que luce como burla a la fanaticada. En declaraciones al portal oficial del club del 20 de noviembre desde su hogar en Orlando, Florida dijo lo siguiente: “Yo decidí no jugar en Venezuela esta temporada y que sería mejor descansar”.

Bobby si tú no quieres jugar, no pasa nada (y esto va con todos los "bigleaguers"). Pero por favor, no vengas con esos cuentos chinos que nadie cree. Es más si yo fuera el gerente de los Leones del Caracas, el que tu juegues no depende de ti, sino de mí que soy el dueño de este circo. Y creo que bajo esas condiciones tú ya no entras en los planes del equipo. No hay porqué pedir disculpas. Salúdame a Mickey Mouse.