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domingo 20 de junio de 2010

Heberto Andrade: Cosechando Águilas y Piratas.

Heberto Andrade suma siete temporadas de experiencia en Ligas Mayores como coach de los Pittsburgh Pirates, manteniendo su enfoque en el desarrollo de lanzadores y receptores.

No hay ninguna duda que la posición de receptor es la que requiere un mayor entendimiento del béisbol y sus estrategias. Lanzamiento tras lanzamiento son quienes de manera anónima van tejiendo el juego y muchas veces controlando la manera como se desarrolla.

Es esa constante compresión de los detalles más pequeños de un complicado juego, que se desarrolla la vida de un receptor en ésta era. Atrás quedaron los tiempos del juego básico: ¨Lanza la bola, batea la bola y atrapa la bola¨.

Son los receptores esos genios del juego moderno, y los instructores especializados quienes tienen la labor de moldear a quienes poseen las condiciones para cumplir el rol en el máximo nivel.

Heberto Andrade es uno de ellos. En sus tiempos de pelotero activo militó en el sistema de ligas menores de los Chicago Cubs, pasando por experiencias en la Serie A del béisbol italiano, la Liga Colombiana y una permanente carrera en Venezuela con las Águilas del Zulia y los Tiburones de la Guaira que culminó en 1996.

Luego pasó a formar parte del cuerpo técnico de los rapaces ejerciendo la labor como instructor de receptores paralelamente con asignaciones desde coach de bullpen hasta mano derecha de los dirigentes.

Su experiencia y conocimiento del juego está comprobada.

Hoy Andrade ya suma 7 temporadas como parte del cuerpo técnico de los Piratas a nivel de ligas mayores. Su rol de como coach desde el bullpen no sólo le brinda da la oportunidad de colaborar con la constante formación de receptores, sino también con la preparación diaria de un staff de lanzadores de Grandes Ligas, que ejerce junto a su compatriota y amigo Luis Dorante.

Y en este cuerpo técnico del mánager John Russell también destaca el ¨Almirante¨ Carlos García. Este trío ha hecho historia como el mayor número de entrenadores venezolanos en un equipo de Grandes Ligas.

Esta semana Heberto y los bucaneros se encuentran en el medio de las Series Interligas recibiendo en PNC Park a los Indios de Cleveland. Antes del primer juego de la serie hubo tiempo para una buena charla de pelota.

¨Hoy en día el béisbol a este nivel tiene demasiados elementos y hay situaciones muy rápidas, entonces los jugadores que tienen la capacidad de ver este panorama son quienes tienen éxito¨ reflexiona sobre el juego moderno.

LL: ¿Cuál es la diferencia que le ves al juego de hoy y a la preparación que ustedes imparten como técnicos en comparación a cuando tu comenzaste como profesional?

HA: Yo creo que el béisbol a avanzado muchísimo. Todas las prácticas de formación de un pelotero han evolucionado gracias a la tecnología. Hoy el técnico cuenta con herramientas que en mis tiempos de pelotero nunca existieron ni remotamente. A veces uno mira atrás y no entiende como se podían hacer las cosas por la forma como hoy usamos y casi dependemos de la tecnología. Antes se jugaba por instinto y no había un proceso real de aprendizaje. Hoy el éxito lo marca el estudio del juego, entender las estadísticas, jugar con probabilidades, tratar de persuadir esos números para dominar al contrario. Quienes se mantienen en Grandes Ligas es porque estudian realmente lo que pasa en este nivel.

LL: Es decir...¿Se ha perdido la intuición en el campo?

HA: Para nada, sino que se acompaña con esta herramientas y pone el juego en un nivel más alto. En mi caso particular yo trabajo con receptores y lanzadores y tenemos siempre ese seguimiento del juego y de sus estrategias. Por ejemplo, sabemos la tendencia que tiene un bateador de hacerle swing al primer lanzamiento, así que le lanzamos strike con el pitcheo que ese bateador tiende a fallar más, por decir un caso. Estos reportes estadísticos se estudian y se traducen en señales en el campo . Yo desde el bullpen estoy dirigiendo el partido mentalmente, observando las situaciones, aprendiendo de los contrarios y del producto de nuestras ejecuciones y ese instinto se desarrolla con la experiencia.

LL: ¿Desde tu llegada a las Grandes Ligas cuál ha sido el mayor aprendizaje?

HA: Creo que la experiencia de trabajar con tres distintos staff de técnicos. Te da una mejor perspectiva de como hacer las cosas, como evaluar peloteros con distintos métodos, como ejecutar jugadas y dirigir a un equipo sobre la marcha del juego. Como técnico uno va creciendo con el aprendizaje y también viendo a los equipos contrarios. Creo que la experiencia de estar en la Liga Nacional es determinante por el tipo de pelota que se juega con las situaciones de doble cambio, los movimientos en el róster y la dirección hacia donde se guía un equipo.

LL: ¿Desde la perspectiva del coach hay diferencias o conflictos con las decisiones que toma el mánager?

HA: En la filosofía del equipo es el mánager quien tiene la última palabra. Eso no se discute. Quienes formamos parte de un cuerpo técnico entendemos eso y las decisiones casi siempre tienen un consenso, porque para eso siempre se piden opiniones e ideas que son muy valoradas, así que una decisión lleva en sí el respaldo del resto. Por ejemplo, John Russell cree en que cada jugador, sin importar que esté en Grandes Ligas, debe trabajar duro y entrenar a diario todos los fundamentos. Esa es su perspectiva, así que nosotros debemos impartir esa labor de enseñanza en todos los niveles buscando siempre el desarrollo del pelotero. Aún cuando hayan diferencias sobre como hacer las cosas no pueden haber conflictos, porque como técnico siempre se sigue la filosofía del mánager.

Andrade afina el trabajo diario del staff de lanzadores de los Piratas.

Detrás del plato

LL: La cosecha de las Águilas en la producción de receptores ha sido muy destacada. ¿Cuál ha sido el secreto?

HA: Mientras en Pittsburgh mi trabajo diario se enfoca en la preparación de los jugadores y trabajar con ellos aspectos especiales donde estén fallando, mi enfoque y labor con las Águilas ha sido desarrollar peloteros. Cuando comencé como técnico el club firmó una buena cantidad de receptores con potencial; yo tomé a tres muchachos bajo mi tutela y trabajé con ellos en todos los aspectos. Me refiero a Carlos Maldonado, Humberto Quintero y Guillermo Quiroz. Los tres pusieron mucho de su parte y aprovecharon sus habilidades y pudieron llegar todos a las mayores. esa ha sido una de mis grandes satisfacciones.

LL: ¿Cómo el es proceso de trabajo para un receptor?

HA: En Venezuela yo trabajo tres días con los receptores juntos sobre todo cuando estamos en Maracaibo. A veces es difícil hacer este tipo de entrenamiento especial en las giras porque tenemos el campo por tiempo limitado. Cuando estamos juntos trabajamos diferentes aspectos como el bloqueo, las reacciones a los toques de bola, los elevados, el tiro a las bases, los tiros desde los jardines, etc. Ese trabajo en conjunto crea una empatía entre los receptores y podemos compartir técnicas.

LL: ¿Y el juego mental?

HA: Bueno ese está basado en nuestras conversaciones posteriores. Incluso durante el juego, evaluar que falló para evitarlo, que se hizo bien para repetirlo, como se trabajó a un bateador, como se maximizan las fortalezas de un pitcher y como estudiar el contrario. Para un pelotero de este nivel, que ya tiene todas las herramientas, este es el aspecto más importante.

LL: ¿Cómo aprende un receptor a ¨llamar un juego¨?

HA: Primero se debe tener capacidad de concentración y retención y no dejarse opacar por la rapidez del juego. Se llevan anotaciones y estadísticas y se aprende de la experiencia porque cada jugador es distinto en las Grandes Ligas. Un cambio puede ser un cambio, pero no es lo mismo el cambio de Johan Santana, o el slider de Francisco Rodríguez. Se utilizan las fortalezas del lanzador y se van utilizando las distintas zonas del plato para buscar las debilidades del bateador, las cuales muchas veces ya se conocen en esta liga. Es un proceso de administrar y sacarle el jugo a lo mejor de un pitcher lanzamiento por lanzamiento.

LL: No puedo dejar de preguntarte por como viste a Stephen Strasburg en su debut ante ustedes...

HA: Wow, ese muchacho se va a perder de vista. Aún a este nivel es muy difícil enfrentar a un pitcher que no conoces y que viene con un pitcheo de 91 millas que es su cambio, luego una curva que rompe siempre en strike en 85 y luego una recta por el medio de 101 millas. Imagínate eso deja desconcertado a cualquiera. El es lo que se llama un ¨power pitcher¨. A mí me recordó a Nolan Ryan. A nuestro line-up lo dominó por completo lanzando todavía 98 millas en el sexto inning. Si sus condiciones se mantienen y su aptitud es la indicada va a ser un fenómeno.

martes 30 de marzo de 2010

El top 3 de los criollos desapercibidos en el Spring Training

Wilson Ramos pasó de luchar por la titularidad como receptor en la Liga Venezolana a codearse entre los mejores prospectos de las mayores para el 2010. Su situación con Minnesota se pone interesante.

Por supuesto que cuando se habla en esta época de prospectos venezolanos, en los últimos años algunos de ellos han logrado ubicarse entre los puestos de honor de la prestigiosa lista de los mejores 100 por parte de la publicación Baseball America. Este año el receptor de los Yankees Jesús Montero se lleva los elogios al situarse como el cuarto mejor prospecto en todas las mayores.

Pero son muchos los criollos que pasan desapercibidos y que por diversas razones no figuran en esta lista de “futuros famosos”. Muchos de ellos tienen el talento listo para jugar en el mejor nivel y sólo esperan un poco de suerte, salud y consistencia para probarlo. Hoy les presento los 3 jugadores venezolanos que no debemos perder de vista en el 2010 y que podrían dar la sorpresa de una temporada de revelación que los podría llevar a Grandes Ligas.

Wilson Ramos – Receptor
Minnesota Twins
Asignación 2010: Aún en róster del equipo grande.


Si ya sabemos que los Twins le dieron una bola de billete a Joe Mauer por un contrato a largo plazo y era de esperarse, pues Mauer es el niño bonito de Minnesota, y además, quiere estar allá y le gusta el frío. Pero este movimiento limita al valenciano de 22 años Wilson Ramos, quien poco a poco fue tomando alas en el béisbol desde su firma en el 2004 con los Twins y los Tigres de Aragua.

Desde su llegada a los Estados Unidos ha tenido un ascenso progresivo por todas las clasificaciones, con un promedio que va creciendo al igual que sus condiciones defensivas. Paralelamente fue recibiendo mayores oportunidades en la Liga Venezolana hasta el punto de quedarse con la receptoría de un equipo como Aragua, por donde han desfilado varios receptores en los últimos años con experiencia de liga mayor. Más allá, Ramos se consolidó la pasada temporada como líder de los felinos y revelación del torneo criollo.

Según Baseball America, Ramos es el prospecto número 71 de los Twins. Sin embargo, para ubicarse dentro de la crema de las ligas menores tras haber sufrido lesiones en un dedo y el tendón de corva, las cuales limitaron su actuación a sólo 59 juegos en doble A en 2009; la clave fue su rendimiento invernal donde participó en 54 juegos de la ronda eliminatoria y terminó con promedio de .332, 12 vuelacercas y 49 remolcadas.

Llegó a los entrenamientos dispuesto a luchar la suplencia en la receptoría de los Twins con el boricua José Morales. Ramos tiene mejores credenciales actualmente y ha llamado más la atención por su acción en la primavera mientras Morales se recupera de una lesión. Ya se habla que puede ser material de cambio, aunque los Twins con seguridad lo mantendrán al principio y no tomarán una decisión hasta no tener a su competidor totalmente sano.

En Minnesota se habla de una posible llave y combinación defensiva de Ramos con Mauer consolidada para 2011, si es que llega a quedarse con este club, lo que es mucho decir para un jugador que aún no ha debutado en Grandes Ligas con el actual jugador más valioso de la Liga Americana y líder de un equipo en una nueva etapa, incluso con nuevo parque. Si se va, Ramos seguramente luchará por la titularidad en cualquier equipos de las mayores. Está más que listo.

Robinson Chirinos – Receptor
Chicago Cubs
Asignación 2010: Tennessee Smokies (AA)


Este chico fue un infielder que durante sus primeras 7 temporadas en el sistema de los Cubs tuvo problemas de ajustes ofensivos que lo limitaron a la doble A. Pero para el 2008 los Cubs comenzaron a experimentar un cambio de posición para él hacia la receptoría que se consolidó en 2009. El resultado: un ascenso vertiginoso en su promedio ofensivo, aumento de su poder, agilidad defensiva con promedio de fildeo de .986 y velocidad por encima del promedio.

Por primera vez en su carrera bateó para .300 (en Clase A avanzada) y se ubicicó en la categoría de prospectos de la organización. Incluso, ganó fama el año pasado cuando el 31 de mayo conectó 2 grand slams en un juego, siendo sólo en segundo jugador en los 91 años de historia de la Liga de la Florida que logra tal hazaña.

Al llegar a Venezuela, Chirinos siguió como incógnita para el Magallanes y a punta de aprovechar oportunidades se ganó la confianza del mánager Carlos García y la receptoría del equipo, el cual cargó hasta la final. Chirinos dejó en el camino a Salomón Manriquez, Gustavo Molina y Jesús Montero, en un club con nombres de sobra en la posición, incluyendo a los ligamayoristas Jesús Flores y Humberto Quintero.

Terminó la temporada invernal con promedio de .366, con 10 jonrones (récord para un receptor en la franquicia) con 34 remolcadas en 48 juegos. Esta actuación le valió una invitación al campo de entrenamiento del equipo grande donde en 14 turnos bateó para .286 con un jonrón y 3 impulsadas. Los Cubs lo asignaron de nuevo al equipo doble A en Tennessee, pero con un bate caliente con seguridad pasará muy poco para que sea ascendido a triple A. En el caso de cualquier eventualidad en el equipo grande con Geovany Soto o su protector Koyie Hill, Chrinos seguramente será una carta de Lou Piniella.

Ezequiel Carrera - Jardinero
Seattle Mariners
Asignación 2010: Tacoma Rainiers (AAA)


Ganar el título de bateo de la Liga del Sur con promedio de .335 no fue suficiente para el desarrollo de Carrera y a sus 22 años tiene las puertas medio abiertas para las Grandes Ligas. Digo medio abiertas porque a pesar de su status y buen concepto en el club tiene por delante a jugadores de la talla de Ken Griffey Jr., Ichiro Suzuki, Franklin Gutierrez, Milton Bradley y Eric Byrnes en los jardines de los Mariners.

Pero en el béisbol muchas veces este no es un impedimento, pues ante un bate alegre con contacto y velocidad, un equipo siempre hará un espacio en el róster.

Carrera fue incluído en el róster de 40 de Seattle y conectó para .364 en 9 juegos con el equipo grande en los presentes entrenamientos primaverales (11-4) con tres bases robadas. Fue asignado al Tacoma triple A desde el inicio de campaña y aunque en el diagrama de profundidad del club sea el quinto o sexto jardinero, la situación pudiera cambiar y jugar a su favor para alcanzar las mayores en el 2010.

El único requisito que le pedirán es el mismo que le exigió su equipo en Venezuela, Magallanes, en el pasado invierno: Mantener su actuación del 2009. Y en su primera temporada completa en la Liga Venezolana no decepcionó al dejar promedio de .269 en 54 juegos, con 44 anotadas, un jonrón, 14 impulsadas y 12 bases robadas.

Carrera busca emular a su ídolo Endy Chávez; sus características son muy parecidas. Contacto, velocidad y fildeo son los ingredientes de este pimientoso jardinero que seguramente debutará en la gran carpa en los próximos meses. Por eso, no hay que perder de vista a este chico, antes que se nos pierda de vista al resto de nosotros.

domingo 14 de marzo de 2010

¡Si no está roto…no lo arregles!

Un comité especial estudia un reacomodo divisional como solución para acortar las diferencias abismales en las ganancias entre equipos grandes y pequeños, pero sin sacrificar las arcas de los que más ganan.

Durante el receso invernal el Comisionado de las Grandes Ligas, Bud Selig, armó un “comité especial para asuntos del terreno de juego”. Un cónclave de 14 hombres de alto calibre, conformado por altos ejecutivos, dueños de equipos, mánagers, exjugadores y escritores, cuya responsabilidad es realizar una tormenta de ideas para estudiar estrategias que renueven y adapten la pelota a nuevos tiempos.

Selig le dijo al comité que en el béisbol no habían “vacas sagradas”, con referencia a que su agenda de discusión podría ser lo suficientemente amplia para proponer cambios en cualquier ámbito y reglas.

Un mandato tan abierto podría traer cambios tan radicales que le cambien la cara por completo al mundo del béisbol, buscando corregir defectos que para muchos existen y para otros no.

Hay una regla que dice “si no está roto, no lo arregles”.

Las Grandes Ligas han aumentado sus ganancias progresivamente en los últimos 15 años lo que supone que el negocio está bien. Sin embargo, la disparidad económica persiste. Mientras los equipos en mercados grandes pueden invertir más de 100 millones de dólares en una nómina anual; aquellos en mercados pequeños luchan por mantener su competitividad con creatividad; y aunque se consigan éxitos esporádicos, estos no son sostenibles.

Esta semana se prendió la discusión tras los rumores que dejó escapar el colega Tom Verducci de la revista Sports Illustrated sobre la discusión del comité sobre una posible reorganización divisional en las mayores. El debate se centró en posibles “divisiones flotantes”; es decir, grupos de equipos que jueguen con mayor frecuencia entre ellos y que varíen de año a año.

Explicaré el tema de manera fácil. Todos los equipos pequeños se benefician cuando juegan con uno grande en el sentido que obtienen mayores ganancias económicas, pero no competitivas. Baltimore y Tampa Bay, por ejemplo, reciben mayores ganacias por jugar contra los Yankees y Red Sox más veces por estar en la división este de la Liga Americana. Sin embargo, es difícil para estos clubes competir consistentemente por un pase a la postemporada con la diferencia en nóminas entre uno y otros.

La idea se basa en intercambiar puestos entre divisiones para darle chances de clasificar a unos equipos al mismo tiempo de proporcionar mayores ganancias a otros que no las tienen. De manera que Kansas City y Cleveland pudieran jugar en el este y aumentar sus ganancias con más partidos ante los Yankees y Boston, en temporadas de supuesta reestructuración; mientras que Baltimore y Tampa Bay competirían en mejor y mayor proporción con Chicago, Minnesota y Detroit por la clasificación a postemporada en la división central.

Verducci explica que bajo la propuesta, los equipos no estarían asignados a una división fija, más bien pudieran cambiar de divisiones de temporada en temporada bajo las premisas geográficas, de nómina de pago y competitividad. Los equipos en una misma división no pudieran estar alejados entre ellos por más de dos zonas horarias.

El Comisionado Bud Selig escucha atento todas las ideas en la mesa con el fin de reinventar el béisbol como negocio y espectáculo, mientras el deporte atraviesa la mejor etapa en su historia tanto competitiva como financieramente.
Opiniones diversas

No se hicieron esperar los detractores.

Unos señalan que el problema del desbalance económico son los Yankees y los Red Sox. Al no existir un tope salarial para los jugadores como regla, estos equipos pueden gastar agresivamente en agentes libres e inflar el mercado progresivamente, dejando a los demás equipos pequeños a merced de sus sistemas de granjas. Bajo la nueva propuesta, los equipos grandes continuarían llenando sus arcas, mientras que los pequeños lucharían año a año para repartirse un poco más o menos de la torta restante.

Mike Dodd, del USA Today opina en su Daily Pitch que “Una reubicación en las Grandes Ligas es un acto diabólico”. El columnista compara el modelo con los sistemas de ascensos y descensos del fútbol, los cuales históricamente han sido rechazados en los deportes americanos. “Sería como la Liga Premier Inglesa, donde los peores equipos de la mejor división caen a una secundaria, mientras que los mejores de la división B, ascienden al grupo elitesco” explica.

Mike Bauman, columnista de MLB.com señala que un oficial de Major League Baseball señaló que sería imposible adoptar esta propuesta, pero “el comité está dispuesto a discutirlo y el debate público del tema podría conllevar a decisiones radicales que ataquen el problema del desbalance económico de raíz”.

Matt Polloni, reportero para el Bleacher Report, se atreve a hacer una contrapropuesta: “Si el comité de las mentes brillantes del béisbol se atreve a discutir un tema como este, que véase por donde se vea es una porquería, ¿Por qué no mostrar propuestas más radicales?”.

En su idea se eliminan las Ligas y Divisiones, y los equipos jugarían series entre ellos de 5 juegos para completar 145 juegos en la temporada, mientras que la recta final serían series más cortas entre rivales acérrimos o cercanos. Los primeros 8 equipos con mejor marca clasificarían a una postemporada que se defina bien sea con series entre equipos o con un “todos contra todos” hasta llegar a la Serie Mundial.

Rob Neyer de ESPN opina que “una idea radical no es incorrecta, solamente por ser radical”. Sin embargo apunta también que de producirse cambios en la distribución divisional, estos serán aprobados por Bud selig sólo si estos generarán mayores ganancias para los dueños de los equipos.

“Para acabar con el problema sólo hay que dividir a los Yankees y a los Red Sox entre los demás equipos” opina John Romano del St. Petersburg times. Wow…eso es aún más radical que lo que los cerebros del béisbol opinan y creo que definitivamente no es la opción.

Problema global

Selig se considera un purista del béisbol y comprometido con la historia, aunque durante su mandato se hayan producido cambios radicales como dos expansiones, reordenamiento divisional, cambios de equipos de una liga a la otra, restructuración de la postemporada, juegos interligas y redefinición del Juego de Estrellas. Aunque la mayoría de estos cambios han sido exitosos desde el punto de vista del negocio del béisbol, aún persisten las fuertes críticas por las marcadas diferencias entre los llamados equipos grandes y chicos.

Pero en todas las ligas del mundo hay equipos grandes y equipos chicos. Haga lo que se haga y con las regulaciones que se tengan, siempre habrán estas diferencias. Es inevitable y no reconocerlo es tratar de buscarle cinco patas al gato.

Desde sistemas de ascenso como el fútbol español, hay equipos como Real Madrid y Barcelona que están muy por encima de los demás que se mantienen en la primera división; pasando por la NBA, donde los Lakers y Celtics siempre tendrán mejores expectativas y carteras que los Clippers (aún en el mismo mercado) y los New Orleans Hornets; hasta las propias ligas latinoamericanas, donde siempre habrá un Boca Juniors, un River, un Flamingo, un Magallanes, un Tigres del Licey, Águilas del América o Diablos Rojos del México.

Incluso en ligas con tope salarial como la MLS, donde siempre habrá más expectativas con el Galaxy de Los Angeles sobre el Real Salt Lake, aunque estos son los actuales campeones. Incluso en ligas incipientes, los Caimanes de Barranquilla son un equipo grande sobre los Leones de Montería, en la pelota colombiana, por ejemplo.

La idea de las divisiones flotantes no es totalmente factible por razones geográficas, pues beneficia a los equipos en ciudades del centro de los Estados Unidos. Personalmente opino que es un reto para cada equipo luchar con los escenarios en los cuales se encuentran. El hecho de que un equipo como los Mets con la segunda nómina más alta en 2009 terminara con marca negativa, y un club como Minnesota haya clasificado a la postemporada, es la muestra de cómo las circunstancias pueden jugar para ambos lados.

El tope salarial y la reducción de la línea del impuesto al lujo (que deben pagar los equipos que superen cierta cantidad en nómina anual en la MLB) podría ser una solución para probar y estimular la creatividad de los gerentes de los equipos grandes. Quizás el béisbol no esté tan grave como se piensa.

De nuevo, lo que no está roto no vale la pena arreglarlo.