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miércoles, 14 de noviembre de 2007

Los nuevos Rays del pasado


En el mundo del béisbol profesional, la imagen es fundamental para el éxito। Al menos en los años que vivimos। Y es que en un planeta que cada día se hace más pequeño y está lleno de distracciones, actividades y ocio, de alguna manera las organizaciones de béisbol deben ingeniárselas para mantener vivo ese interés en el juego por parte de los fanáticos, porque al fin y al cabo, el béisbol es un espectáculo y como todo show debe renovarse y entretener.

En este mundo de hoy un béisbol sin mercadeo, está condenado al fracaso. El ejemplo vivo es la Liga Invernal de Puerto Rico.

El mercadeo es parte del juego. Los objetivos promocionales que toma un equipo deben estar enlazados con las metas que tiene la organización. Un error garrafal en el mercadeo deportivo es que su estrategia este divorciada de la realidad. Por ejemplo, la palabra tradición no cabe en el contexto de los Bravos de Margarita, porque este es su primer año en un nuevo mercado; o el éxito en los Chicago Cubs cuando no han ganado una Serie Mundial desde 1908.

Los uniformes forman parte de esta imagen y estrategia. No, no son mágicos ni hacen que un equipo gane o pierda, pero puedo decir que al menos en el ánimo del equipo y su fanaticada pueden jugar algún papel. Y créanme, a los jugadores les importa, y mucho como se ven en sus respectivos uniformes.

Esta semana los Tampa Bay Devil Rays decidieron cambiar nuevamente su imagen. Desde su nacimiento en 1998 este club había pasado por dos cambios drásticos de ¨look¨ alegando que no consiguen la total identificación con su fanaticada. Primero fueron morados con colores pasteles tropicales típicos de Florida. Después fueron verdes, negros y azules, como las profundidades del mar. A pesar de esto, los resultados fueron siempre negativos.

Ahora llega el tercer cambio y ya su fanaticada se está cansando de la payasada. A partir de ahora, el equipo no se llama oficialmente Devil Rays, sino simplemente Rays.

Este es el primer cambio oficial de nombre de un equipo sin mudarse de ciudad desde que los Houston Colt 45s en 1965 cambiaron su nombre a Astros.

Una fuente ligada al club me dijo: ¨Los nuevos dueños que quieren alejarse de la idea de que durante 10 años este ha sido un equipo fracasado y creen que porque cambiemos el nombre, el logo y los colores, las cosas van a marchar mejor, cuando internamente seguimos sumidos en el mismo fracaso. Mientras no tengamos un equipo competitivo y una gerencia comprometida a ganar y a respetar a la fanaticada seguiremos estando entre los peores equipos de béisbol, así nos llamemos Rayas, Mantarrayas o Flamingos¨.

Y es que a nivel de imagen, ahora nadie sabe que carajo son los Rays.

En Inglés, Rays puede ser un rayo de sol, o un rayo láser, un rayo gama, o un rayo X. También puede ser algún pez de la familia de las mantarrayas, que en Inglés puede ser stingray, mantaray o devilray.

La confusión crece al ver el uniforme. La camiseta de local es blanca dice Rays en azul oscuro con bordes celestes en un tipo de letra clásico y hasta aburrido en comparación al anterior. Junto a la gigante R hay un destello de sol que significa el sol radiante del área de St. Petersburg, y en la manga tiene una mantarraya.

Entonces, ¿Rayos de sol o peces?

No me confundan. El logo no es feo, ni el uniforme tampoco, pero me uno a la fanaticada de los Devil Rays cuando no se conforma con un cambio de logo y un uniforme más conservador. Y si, un uniforme puede inspirar, recuerden a los Angels, quienes en el 2001 cambiaron su look y en el 2002 conquistaron la Serie Mundial (pero con Vladimir Guerrero como 4to. bate).

David Chalk, escritor de BugsandCranks.com es uno de los periodistas que diariamente cubren al equipo y uno de los que ha liderado las protestas contra la organización, quien insta a que la prensa siga llamando al equipo Devil Rays. ¨La gerencia del club cree que la palabra Devil (Diablo en inglés. Diabólica como adjetivo en Devil Rays) es la causa del fracaso del club, y estos pendejos no se dan cuenta que la única forma que cambiar la imagen del equipo no es con un logo y uniformes nuevos, se hace ganando la Serie Mundial¨.

Pero hay incluso otro punto peor para los fanáticos locales. Y es que en el uniforme visitante no está presente el nombre Tampa Bay, que identifica a la ciudad cuando juega en terreno ajeno. Cork Gaines, que cubre el club para raysindex.com opina: El hecho de sacarle el nombre de la ciudad al uniforme es otra estrategia de mercado que adopta que equipo, reforzando la noción de que a la oficina le importa más ganar dinero que juegos¨. ¨Tienen la idea de regionalizar al club y sacarlo del contexto local¨ señala. ¨Sacarle el nombre le hace perder fuerza y base al equipo en su patio¨.

Los equipos invernales deben aprender de estos errores y aciertos en el mercadeo. Algo positivo es que en cada una de las plazas de Venezuela, México y República Dominicana hay una intensa y plena identificación con el club, incluyendo a Margarita, el equipo más nuevo del circuito cuyo cambio ha sido un éxito.

Sin embargo las oficinas deben recordar que los fanáticos no se chupan el dedo y que estos están dispuestos a apoyar cambios de uniformes y logos si existe una verdadera intención de ganar. Los Algodoneros de Guasave en el Pacífico, cambiaron sus uniformes y se han convertido en un club aguerrido en las últimas temporadas. Los Tigres de Aragua dieron un giro de 360 en su imagen y remodelaron su parque, hoy son el equipo más exitoso de esta década en Venezuela. Las Águilas del Zulia han tenido éxito con su ¨fiebre naranja¨ y han aumentado la asistencia al estadio. Los Tigres del Licey han tenido éxito dentro y fuera del terreno con su centenario y las Águilas Cibaeñas han dado un palo con el uniforme naranja y el logo alterno.

Nuestros clubes tienen la mejor arma a su favor, son competitivos y aguerridos hasta el final, ahora falta el ingrediente del mercadeo por mejorar. En México están súper adelantados en este tema. Un fanático en Ciudad Obregón puede fácilmente tener una tarjeta de crédito con el logo de los Yáquis, y si vas al Almacén Ley y compras dos salsas de tomate en Culiacán te regalan un boleto para ver a los Tomateros entre semana, y no hay viaje completo para un turista en Mazatlán si no va a al estadio de los Venados.

Ojalá contemos algún día con una Confederación del Caribe suficientemente competente como para regir y unificar estilos y campañas de mercadeo en toda la cuenca entre los 22 equipos existentes y que se produzcan cambios que muestren lo mejor de nuestra pelota hasta en los uniformes.

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