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domingo, 28 de noviembre de 2010

¡Échame a mí la culpa!

Bob Abreu es uno de los más destacados peloteros venezolanos en la historia de las Grandes Ligas, y aún así recurre a falsas excusas para no jugar Liga Invernal en su país.

Desde que se inventaron las excusas nadie queda mal y el béisbol invernal no es una excepción. Sin embargo, algunos peloteros continúan dando excusas por no jugar en sus países bien sea porque mantienen la creencia de que la fanaticada y los medios son estúpidos, o porque se creen demasiado importantes para el movimiento del béisbol en su país y deben dar explicaciones por su ausencia.

Señor pelotero latino “establecido” de las Grandes Ligas y su respectivo agente, representante, abogado, primo, compadre, ambulancia, chupamedia y canchanchán; les tengo una noticia: Si a usted no le da su real gana de jugar pelota en su país porque tiene mucho dinero que cuidar en su contrato con el equipo en el exterior para evitar una lesión o un descontrol en su rutina, pues nadie lo obliga. ¡No lo haga!

Basta de engaños. Para su información aquí le va otra perlita: ¡La liga de su país puede sobrevivir sin usted!

Hoy en día hay exceso de peloteros y pocos equipos invernales. Si las condiciones de las economías fueran mejores las ligas tendrían al menos 12 equipos con el talento del pelotero nativo y la cantidad de jugadores extranjeros.

Cada franquicia es suficientemente sólida en talento, incluso de liga mayor, como para tener que depender ya de los peloteros que hoy en día pretender jugar como haciéndole un favor a sus fanáticos y para que sus familias los vean.

Esos peloteros en estas ligas, gracias a Dios, ya no hacen falta.

Y a estas alturas ya todos los que de alguna manera siguen el béisbol saben cuáles y cómo son las condiciones de los contratos de los peloteros y la desigual relación entre las Ligas Invernales y las Grandes Ligas. Y si no lo saben, pues para eso estamos los periodistas…para decirlo.

¿Comedulce o comecuento?

Bob Abreu es un tipo de 36 años, veterano de 15 temporadas en las Grandes Ligas que le queda un año en su contrato con Los Angeles Angels de Anaheim con opción para el 2012. Acaba de terminar una temporada donde jugó 154 partidos y bateó para .255 con 20 jonrones y 78 remolcadas.

No hay nada en su contrato que le prohíba jugar fuera de la temporada. No fue incluido en una lista de fatiga extrema, no es un lanzador novato al cual le quieren preservar el brazo, ni tampoco es la pieza principal de los celestiales.

Jugar en Venezuela es problema de él. Si él quiere lo hace y punto. Es un veterano que no tiene que pedir permisos, sólo tiene que sentarse a negociar con los Leones del Caracas acerca de la bola de billete que tienen que soltarle mensual y proporcionalmente por su actuación.

Esta semana Abreu, anunció a través de su “representante de medios” una exposición de factores que impiden su actuación en la corriente temporada de la pelota venezolana.

“El gerente general Tony Reagins me ha explicado que prefiere que yo no juegue en la Liga Invernal, sino que descanse y que llegue en forma para la próxima temporada” dice el “comedulce” según la nota de prensa.

Y continúa diciendo: “ A los aficionados de los Leones les ofrezco mis disculpas, quiero jugar en nuestro béisbol, ya que le debo mucho a la liga de nuestro país”.

Y ahora le pregunto yo a Bobby: ¿Qué gerente general en el mundo del béisbol quiere que su jugador juegue con otro equipo? ¿Quién no “prefiere” que su jugador descanse?

Si yo fuera el gerente de las Águilas del Zulia, por ejemplo, yo “preferiría” que Carlos González no jugara con los Rockies de Colorado, sino que más bien descansara durante el verano y que entrenara para llegar en forma a los entrenamientos de las Águilas en septiembre. ¿O no? Pero en la realidad, esto es imposible, y a la vez desigual.

Los equipos de Grandes Ligas sólo tienen el instrumento de la fatiga extrema para limitar la actuación de sus jugadores fuera de la temporada y eso antes del 1ro. De diciembre. Fuera de ese artilugio dentro de los reglamentos del “winter agreement” no pueden imponerle nada, absolutamente nada al jugador.

Claro está que las recomendaciones del jefe siempre son tomadas en cuenta y respetadas, como en todas las relaciones laborales, pero nunca son la palabra final.

En esta época moderna del béisbol jugar 154 partidos para estos peloteros es demasiado extenuante como para también pensar en jugar en su país por una cantidad de dinero que aunque parezca extraordinariamente grande en moneda local, es insignificante en comparación a su ganancia en dólares.

Dejemos a un lado las ridiculeces de que “yo quiero jugar, pero mi equipo no me deja”.

Como recomendación a Abreu, su representante y a otros peloteros en similares condiciones es preferible decir como respuesta ante la constante pregunta de que si jugarán en su país:

“No no jugaré. Disfruté mucho mi tiempo en la liga invernal de mi país y apoyo a mi equipo de lejos, pero yo prefiero descansar y prepararme para el próximo año aprovechando el buen momento que atravieso en mi carrera en las Grandes Ligas. Quizás en algún momento de mi carrera pueda vestir de nuevo esa camiseta que llevo con orgullo en el corazón”.

¿No es más sincero, creíble, directo y hasta político? Los fanáticos locales apreciarían más la sinceridad que las excusas y los señalamientos hacia los gerentes generales de las Grandes Ligas, quienes quizás también se prestan para el juego cantando aquella ranchera que dice: ¡Échame a mí la culpa de lo que pase!, mientras el pelotero se lava las manos, o cree lavarse las manos.

Cuento chino

Lo que se le olvida a jugadores como Abreu cuando hacen este tipo de declaraciones es que algunos de sus compañeros están jugando Liga Invernal. Juan Rivera, por ejemplo, fue el principal jardinero izquierdo de los Angels esta temporada y también tiene un año restante en su contrato.

Rivera viene de batear para .252 con 15 jonrones y 52 remolcadas. Ya acordó con el Magallanes para su debut el primero de diciembre.

A su llegada declaró a la prensa: "Me ausenté durante dos años del beisbol venezolano porque en principio fui agente libre y temí por una lesión, que perjudicara mi contrato, y luego en 2009 estaba extenuado y preferí descansar. Este año es diferente. Estoy dispuesto a jugar donde me pongan, incluso en primera".

Ahora bien. ¿No es Rivera también un jugador bajo las mismas condiciones de los Angels? ¿Será que el gerente general Tony Reagins “no prefiere” que Rivera descanse?

¿Y qué me dicen del campo corto Máicer Izturis, quien se unió a los Tiburones de La Guaira y también está bajo la sombra de Reagins hasta el 2012?

Tal y como Rivera afirmó, este año es diferente porque este año ÉL si quiere jugar. Así como varios de sus compañeros del róster mayor han participado en este invierno como Mark Trumbo, Peter Bourjos, Fredy Sandoval, Anthony Ortega y Hank Conger.

Pero Abreu sólo puede dar esa excusa en Venezuela lo que luce como burla a la fanaticada. En declaraciones al portal oficial del club del 20 de noviembre desde su hogar en Orlando, Florida dijo lo siguiente: “Yo decidí no jugar en Venezuela esta temporada y que sería mejor descansar”.

Bobby si tú no quieres jugar, no pasa nada (y esto va con todos los "bigleaguers"). Pero por favor, no vengas con esos cuentos chinos que nadie cree. Es más si yo fuera el gerente de los Leones del Caracas, el que tu juegues no depende de ti, sino de mí que soy el dueño de este circo. Y creo que bajo esas condiciones tú ya no entras en los planes del equipo. No hay porqué pedir disculpas. Salúdame a Mickey Mouse.

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