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domingo, 31 de octubre de 2010

La contracultura del béisbol en San Francisco

La imagen del lanzador Tim Lincecum es "extraoficialmente" utilizada en la campaña para la legalización de la marihuana en California, aparentemente con amplio apoyo por parte de los fanáticos de los Giants.

Mientras los niveles de audiencia en la televisión norteamericana descendieron en comparación a los primeros dos juegos de la Serie Mundial del 2009, la fiebre del béisbol se adueñó de la bahía de San Francisco.

Aquí sólo importó ver el juego como sea, apoyar a los Giants, y pasarla bien en un ambiente de “chilling”, “relax”, “cool” y “high”. Mejor aún con un final feliz en sus dos juegos.

Esta es la bahía del amor libre, la cuna de la lucha por los derechos homosexuales, el centro de la desmitificación de las drogas, donde Alcatraz quedó como un museo.

Es en este lugar donde se puede ver un juego de béisbol sentado en un kayak, esperando un cuadrangular que aterrice en el agua.

Este es considerado el “Mejor Estadio de las Grandes Ligas” y eso es mucho decir en un país donde existen 30 parques de primer nivel, inigualables en el planeta por sus servicios, comodidad, orden, diseño, decoración y ambiente.

Esta es la ciudad donde se quebró el récord de cuadrangulares de todos los tiempos por parte de Barry Bonds, empañado por acusaciones de consumo de esteroides para mejorar su rendimiento. Esta fue la única ciudad que lo apoyó y que lo considera el verdadero “Rey de los Cuadrangulares”.

Los Giants aún no han ganado una Serie Mundial en esta costa. De hacerlo este año será la cereza en su pastel y la redención social de su diversa y extravagante comunidad, que utiliza el béisbol para sentir superioridad sobre un país que por mucho tiempo le ha denigrado su contracultura.

Gigante del liberalismo

San Francisco es históricamente la ciudad más liberal de los Estados Unidos, entendiendo el liberalismo en su forma más pura como la creencia en la importancia de la libertad individual en todos sus sentidos y el igualitarismo en los derechos.

Desde la explosión del “Verano del Amor” en 1967 con la Revolución Hippie, esta ciudad se convirtió en el epicentro de cientos de miles de personas con iguales tendencias y creencias basadas en la cultura de la música, artes, libertad sexual, alucinógenos y estilo de vida comunitaria.

Tras 40 años de contracultura alrededor del Golden Gate la vibrante comunidad se postra a los pies de sus Gigantes, el equipo que llegó a esta ciudad en 1958 tras más de medio siglo en Nueva York, como parte de los planes de expansión de las Grandes Ligas hacia la costa oeste del país, buscando una verdadera expansión nacional.

San Francisco heredó un club con 5 títulos de Serie Mundial y una rica historia. En 1962 ganaron su primer título de la Liga Nacional para sus nuevos fanáticos pero perdieron la Serie Mundial en 7 juegos ante los Yankees. Regresaron al Clásico del Otoño en 1989 y también perdieron ante sus vecinos de Oakland. Comandados por Barry Bonds disputaron la Serie Mundial del 2002 sin suerte ante los Anaheim Angels.

Y cada uno de estos equipos ha tenido ese toque especial fuera del diamante ajeno al béisbol, resaltando aquel equipo de 1962 cuyas estrellas de raza negra como Mays, McCovey, Marichal, Cepeda y Felipe Alou, se impusieron con dignidad ante la latente segregación racial que rondaba las calles de este puerto de convergencia cultural post-guerra.

En 1989 el toque lo puso un terremoto sacudió el segundo juego en la antesala al partido que causó grandes daños a la ciudad. Y para el 2002 el equipo comandado por Barry Bonds soñó con un título en el medio del escándalo por consumo y tráfico de esteroides que incluía a varios de sus jugadores.

A este compendio de años de desdicha, los locales le llaman “Tortura”. Todos aquí saben su significado.

Y el contraste con los fanáticos de Texas es radical. Los Rangers son vistos como el equipo del que George W. Bush alguna vez fue propietario y se mantiene como uno de sus mayores fanáticos. La base de Texas es un grupo armado, cerrado, quizás racista, ultra conservador, radical republicano y consideran a San Francisco como una jaula de locas lunáticas liberales.

El único acuerdo entre los fanáticos de ambos equipos es que no concuerdan en nada. Ganar el trofeo de la Serie Mundial sería una experiencia magnífica y un triunfo de una ideología política y social sobre otra.

La propuesta 19

El dos veces ganador del Cy Young Tim Lincecum a simple vista parece más un chico que monta su patineta en la plaza y se reúne con sus panas a “fumar monte”.

Esa imagen de talento y diversión es identificable entre los fanáticos locales. Su cara es la imagen de las pancartas que los fanáticos utilizan para buscar apoyo para la propuesta 19, el Acta para Regular, Controlar y recolección de impuestos del Cannabis 2010.

El as de la rotación gigante enfrentó cargos menores por posesión de 3.3 gramos de marihuana en 2009 en el estado de Washington. Sobre las venideras elecciones en California declaró: “Tenemos una comunidad muy abierta aquí en San Francisco, y su cultura permite la legalización, es su naturaleza de libertad. Creo que todo es por una sana diversión”.

Por todas las calles alrededor del AT&T Park, la camiseta que dice “Let Timmy Smoke” (Dejen que Timmy fume) es la más vendida. Otras dicen “Tim no es un criminal…déjalo fumar”.

Este referendo se definirá el próximo 2 de noviembre en California y de salir aprobado, el consumo de marihuana será legal en cantidades reguladas para los mayores de 21 años.

El jardinero de los Rangers Josh Hamilton ha tenido una de las mayores recuperaciones en el béisbol tras mantenerse fuera del juego por su abuso de drogas y alcohol. Su talento y perseverancia lo trajeron de regreso al juego para convertirse en el pilar de este club que disputa la Serie Mundial. Los Rangers han celebrado sus victorias con sidra y cerveza sin alcohol para apoyar la recuperación de su compañero.

Después del juego 1 Hamilton declaró a la prensa estar asombrado sobre el libre consumo de marihuana en el parque de la bahía. “Desde los jardines podía oler el monte en el aire” dijo. “Es increíble como fuman acá en todas partes, yo estuve pendiente de los policías durante el juego”.

Equipo de personajes

“De todos los equipos que han pasado por San Francisco, el de 1962 era el más talentoso, incluso más que el del 2002” dijo el Salón de la Fama Orlando Cepeda antes del 2do. Juego. “Este año, con menos talento, nunca he visto un equipo que dispute tantos juegos cerrados. Las últimas tres semanas de la temporada cada juego era demasiado cerrado. Por esta situación creo que pueden ganarlo todo este año. Muchos equipos tuvieron grandes nombres, aquí no hay súper-estrellas y aún así ganan los juegos cerrados y esa es una muy buena señal”.

Cepeda es un héroe en este patio, quizás mucho más que en su querido Puerto Rico. Aquí nadie lo señala por haber sido incautado, también, en algún momento con posesión de marihuana. Es una leyenda del club.

Y es cierto, en el 2010 los Giants son un equipo de oportunismo, de crear situaciones de juego, de fundamentos, rallies y pitcheo. Pero también de personajes que han creado este ambiente.

Desde Lincecum, su pelo largo y su imagen de “skater dude”, el novato Buster Posey que parece un niño de secundaria, el extremadamente popular Kung Fu Panda, Pablo Sandoval, quien perdió su titularidad en el equipo por el oportunismo de Nate Shierholtz, el dominicano Juan Uribe y la veteranía del colombiano Edgar Rentería.

O jugadores que estaban en un limbo del juego como Aubrey Huff, Cody Ross, Mike Fontenot, Andrés Torres. O piezas de alto calibre sin un rumbo fijo como Pat Burrell, Aaron Rowand y Freddy Sánchez. Un cerrador con un “look” extravagante como Brian Wilson, que puso de moda los zapatos de color naranja y la barba larga, popular entre los hippies de la zona.

“Están jugando como un verdadero equipo” dijo el receptor de los Rangers Matt Treanor, después del 2do. juego que terminó 9-0.

Los Giants reflejan en el terreno a la diversidad de su comunidad y su estilo de vida. Demuestran los fundamentos de un juego en comunidad, cuyo liderazgo son las ganas colectivas del triunfo. Esta ciudad merece el título, pero de no conseguirlo al menos habrán tenido un “otoño de amor” en un 2010 para la historia.

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