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domingo, 19 de septiembre de 2010

Suspensión levantada por algunas horas para Pete Rose

Pete Rose entró al terreno del Great American Ballpark para celebrar el 25 aniversario de su marca de hits en las Grandes Ligas.

El pasado fin de semana los Rojos de Cincinnati obtuvieron un "permiso especial" por parte de Major League Baseball para hacer un homenaje a su gran figura, Pete Rose, por el aniversario número 25 del quiebre de la marca de más hits en la historia.

Esta ocasión marcó la cuarta vez oficialmente que Rose se le permite pisar un terreno de Grandes Ligas desde su suspensión de por vida, decisión del entonces Comisionado Bart Giamatti en 1989.

En la emotiva ceremonia la fanaticada de Cincinnati se volcó en ovaciones para la máxima estrella en la historia de este equipo de 141 años de fundado. Rose estuvo acompañado de varios de sus ex-compañeros y recibió un trofeo por parte del presidente de los Rojos que marcaba oficialmente sus bodas de plata con uno de los récords más solemnes del deporte.

4,256 hits de por vida.

Después de la ceremonia un emocionado Rose se reunió con cada uno de sus ex-compañeros presente para pedir perdón por haber irrespetado el juego y por haber ocultado las apuestas que como mánager hizo hacia su favor durante sus últimos meses al frente de la maquinaria roja.

Una gigantesca mayoría de fanáticos, periodistas, jugadores y ex-jugadores hoy son quienes opinan que Rose ha pagado su deuda con el juego y a sus 69 años ya debe ser finalmente considerado por el Comisionado para su reintegro en el mundo de las Grandes Ligas, de tal forma que pueda ocupar su lugar correspondiente en el Salón de la Fama.

Suspensiones de por vida

Rose no es el único caso de una suspensión de por vida, pero es el único que después de 1944 no ha sido reintegrado al béisbol.

Las Grandes Ligas habían suspendido a jugadores desde principios de siglo, generalmente por estar vinculados a apuestas, por ser este uno de los aspectos más delicados del juego que atentan contra la integridad en el terreno de juego.

Desde que en 1920 el Juez Kenesaw Mountain Landis fue nombrado como primer Comisionado del Béisbol, las suspensiones por su parte fueron endurecidas, siendo el caso de los 8 miembros de los Medias Blancas de Chicago de 1919 el más resonante tras venderse a apostadores para perder la Serie Mundial.

Tras la muerte de Landis en 1944 el tema de las suspensiones de por vida se enfrío. Fue hasta 1980 cuando el Comisionado Bowie Kuhn aplicó una suspensión al lanzador canadiense Ferguson Jenkins al ser detenido por posesión de marihuana y cocaína en pequeñas cantidades.

Este caso fue apelado y un árbitro independiente reintegró a Jenkins en 1983 y fue electo en 1991 al Salón de la Fama.

Kuhn suspedió en 1985 a Willie Mays y Mickey Mantle por haber aceptado contratos por parte de un casino para firmar autógrafos, suspensión que fue levantada dos años más tarde por el Comisionado Pete Uberroth.

En 1990 el Comisionado Fay Vincent suspendió al dueño de los Yankees George Steinbrenner por haber contratado a un investigador privado que estableció relaciones con un apostador para buscar información para desacreditar al entonces jardinero de los Yankees Dave Winfield. Dicho castigo fue levantado en 1993 por el Comisionado Bud Selig.

Vincent también suspendió en 1992 al lanzador de los Yankees Steve Howe después de varios castigos por uso y posesión de drogas y alcohol. Dicha suspensión fue revertida en 1996 tras la intervención de un árbitro independiente.

Bud Selig ya en uso de sus funciones como Comisionado suspendió en 1996 a la dueña de los Rojos de Cincinnati Marge Schott por sus declaraciones racistas en contra de negros, judíos, asiáticos y homosexuales, donde también demostró simpatía por Hitler y el partido Nazi.

El mismo Selig levantó la suspensión en 1998.

La suspensión de Rose permite que mientras viva, una vez al año el rey de los hits puede apelar por la reintegración al béisbol. Desde 1990 el mismo Rose ha aplicado por su reintegro en cuatro ocasiones las cuales han sido rechazadas.

Rose ha declarado en entrevistas públicas en televisión nacional su error, publicó un libro confesando sus apuestas, ha sido humilde ante sus compañeros, fanáticos, prensa y autoridades sobre su error.

En una ceremonia privada posterior al acto tomó el micrófono y dijo: "Yo irrespeté el juego de béisbol, y al hacer eso irrespeté a mis compañeros y a mi familia. Hoy les digo a todos que jamás les faltaré el respeto de nuevo".

"Pueden hablarme de hits y de campeonatos, pero realmente hoy quiero que el legado de mi carrera sea el de alguien que reconoció sus errores. Su alguien tiene un problema aquí, reconozca sus errores. No los esconda. Puedes correr, pero no te puedes esconder. Si puedo ayudar a la juventud a no pasar por lo que yo he pasado, quizás hoy puedo prevenir que alguien pase por el mismo camino" dijo emocionado.

Falsa moral

Mientras Rose se ha mantenido firme en mostrar su lado humilde, su arrepentimiento por lo ocurrido en esos años cuando apostó a su propio equipo como una muestra de su competitividad en el terreno, aspecto que pocos entienden en toda su extensión, al mismo tiempo mantiene su postura firme y clara, pero sutil, de que las autoridades en las Grandes Ligas son demasiado inflexibles tratando de demostrar una dureza ante la integridad del juego que roza en lo ridículo.

Y es que si de integridad hablamos, el Comisionado Bud Selig tiene en sus hombros la mancha del uso de esteroides. Más allá de que Barry Bonds, Mark McGwire, Roger Clemens o Rafael Palmeiro hayan utilizado sustancias para mejorar su rendimiento, las Grandes Ligas estaban en conocimiento pleno de que la mayoría de los jugadores de béisbol en la década de los 90 utilizaban suplementos que en otros deportes eran prohibidos. Y nunca se hizo nada.

Rose se ha reunido en varias ocasiones con el Comisionado Selig y por las declaraciones públicas que ha dado tras los encuentros no existe un optimismo de su parte para su reintegro. Selig, sin embargo ha permitido ciertas concesiones a Rose, como este tipo de ceremonias.

Su precedecesor, Fay Vincent, dijo sobre el acto de homenaje a Rose: "Cuando el que mantiene las reglas no las hace cumplir, entonces, no hay reglas", evidentemente molesto por las concesiones que Selig ha tenido con Rose al permitirle participar en homenajes a su carrera, como integrar el equipo del siglo y galardonar su hit número 4,192 como uno de los 10 mejores momentos en la historia.

Selig reintegró en su carrera como Comisionado a George Steinbrenner por traicionar la confianza de uno de sus propios jugadores y a una consumada y abierta racista como Marge Schott.

Rose por su parte mantiene su postura como ser humano también pisando la tierra cuando asevera que "todos somos humanos y cometemos errores". Y esto no es una excusa, sino la mera verdad.

Siempre he dicho que el Salón de la Fama está destinado a resaltar las cualidades en el terreno de juego de los mejores exponentes del deporte, sin interesar sus vidas personales. Si en Cooperstown hay racistas, drogadistos, asesinos y contrabandistas, que han tenido una brillante carrera en el béisbol, entonces ¿Qué frena al mayor hiteador de todos los tiempos de ocupar su lugar en la historia? ¿Unas apuestas?

¡Por favor ya basta!

Han pasado 21 años de castigo para este señor cuando personas dentro del juego de béisbol y de otras áreas del deporte han pagado mucho menos por asuntos muchos más serios. Pensar que este castigo merece una verdadera suspensión de por vida es totalmente deshumanizante.

Quizás Selig en su falsa moral no sea quien levante la suspensión de Rose, pero para la temporada del 2013 habrá un nuevo Comisionado. Quizás esa sea la persona que al menos permita que un árbitro independiente estudie el caso y reivindique al hombre por su arrepentimiento.

Igual confío que antes de la muerte de Rose, tendrá su placa en Cooperstown...y el que esté libre de pecados que tire la primera piedra.

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