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domingo, 24 de enero de 2010

El intocable immortal

Wilson Álvarez continúa con el desarrollo de su carrera como entrenador de lanzadores impartiendo los conocimientos y secretos que lo llevaron a triunfar en el béisbol de Grandes Ligas.

La Confederación de Béisbol del Caribe anunció que en el marco de la Serie del Caribe 2010 a celebrarse en Margarita, dos venezolanos fueron seleccionados por periodistas de los cuatro países miembros como nuevos integrantes de su Salón de la Fama: Wilson Álvarez y Óscar Azócar.

De esta forma son 8 los criollos que han sido reconocidos por su actuación y contribución al torneo de campeones que se inicio en 1949, entre las 56 figuras inmortalizadas por el ente réctor de las Ligas Invernales Latinoamericanas.

Una vez más es de sobrado júbilo resaltar la labor de Wilson Álvarez.

El zurdo de Santa Lucía se convierte de esta forma en el pelotero con el reconocimiento más alto en las historia de 40 años de Águilas del Zulia por sus logros internacionales con esta camiseta. Álvarez participó en 1989 con el equipo que alcanzó la segunda corona caribeña para la franquicia, y fue figura en las series de 1992 en Hermosillo, 1994 como refuerzo de Magallanes en Puerto La Cruz y 2000 en Santo Domingo.

Participó en 7 juegos, ganando 3 y perdiendo 1. En 32 entradas de labor permitió sólo 7 carreras limpias para efectividad de 1.97, con 32 ponches y 6 boletos. Todas sus actuaciones fueron destacadas incluso el primer juego de la serie del 2000 donde permitió 6 carreras, todas sucias, por errores de la defensiva rapaz. En su año devastador en 1991-92, tras ganar la triple corona del pitcheo en Venezuela, lanzó 15 entradas en 2 aperturas en Hermosillo ponchando a 19 contrarios con sólo 3 carreras limpias permitidas.

Este es un reconocimiento por demás justo para una carrera que entre adversidades y éxitos llevó la bandera del Zulia por delante en todas sus latitudes. Figura insigne y líder del club en su historia moderna y de amplia popularidad entre sus seguidores.

Mucho ha tardado la directiva naranja en retirar oficialmente el número 47; por demás, el de mayor demanda entre los aficionados.

Ojalá este reconocimiento que vino en su mayoría por parte de dominicanos, mexicanos y boricuas sirva para realzar e inmortalizar su imagen en su propia tierra. Esa que hoy clama el regreso a sus filas, al verle con una camiseta extraña, tras su participación en el cuerpo técnico de Caribes de Anzoátegui.

Ha pasado ya algún tiempo desde aquel 30 de diciembre de 2005 cuando Wilson tomó la lomita por última vez. En esa oportunidad sólo en compañía de un pequeño grupo de fanáticos resignados por la eliminación del equipo, esos aferrados a la divisa que le aplaudieron, agradecieron su trabajo y los buenos momentos de éxito que brindó a una generación.

Álvarez hoy pasa sus días en compañía de su familia en Sarasota, Florida. Mientras administra el crecimiento de sus hijas y se dedica a labores del hogar, espera con paciencia regresar al terreno para impartir esa magia que lo llevó al mejor béisbol con sólo 19 años. Aún conserva esa huella que dejó en los fanáticos que ni siquiera él mismo entiende por su personalidad humilde y sobria. Esa que lo convirtió en “El intocable”.

Hoy pudimos mirar al pasado, el presente y el futuro por unos momentos de conversación de pelota…

Leonte: Wilson…¿Cómo recibiste la noticia de la exaltación al Salón de la Fama del Caribe?

Wilson: Bueno, hace días un amigo me llamó y me dijo: “Están diciendo tu nombre en el juego de béisbol por televisión y dicen que te seleccionaron para el Salón de la Fama”. MI amigo no sabe mucho de pelota, y yo pensé que estaba confundido porque yo todavía no soy elegible para Cooperstown. Luego me comenzaron a llegar mensajes de felicitación de parte de amigos y familiares y cuando vi por internet me dí cuenta que era el Salón de la Fama del Caribe. Eso me agradó mucho porque es algo que yo no me esperaba. Yo ni sabía que estaba entre los candidatos.

LL: ¿Cuál es tu mejor recuerdo de la Serie del Caribe?

WA: La mejor y la que no se olvida es la primera cuando fuimos campeones en Mazatlán. Yo era un carajito de 18 años y sólo trataba de escuchar y aprender entre grandes nombres del béisbol venezolano como Gustavo Polidor y el Café Martínez que fueron con nosotros. Recuerdo que cuando llegamos a Maracaibo un bus nos recogió en la puerta del avión porque la gente estaba vuelta loca con caravanas en toda la ciudad. Fue una celebración muy grande.

LL: ¿Qué sientes al recibir tu primer reconocimiento después de tu carrera como pelotero activo?

WA: Mira a mi me alegra mucho esto. Independientemente del reconocimiento, el cual aún no se realmente de que se trata porque nadie me ha llamado oficialmente para dejarme saber de que se trata esto, cuando uno se retira se siente como que ya lo ponen a uno hacia un lado. Esto me hace sentir bien porque veo que mi carrera no se ha olvidado, que el esfuerzo que dí no fue en vano. Además es de importancia que el voto fue por parte de periodistas venezolanos pero también de extranjeros.

LL: Pero creo que eso va en contra de lo que siempre mostraste en tu carrera que fue cierta reserva en tu carácter…¿No?

WA: O sea, te explico, yo reconozco que siempre he sido muy penoso y siempre la prensa me causó cierto nerviosismo, a menos que me sientiera bien en confianza para conversar. Pero a pesar de que yo fuera reservado siempre es bueno que el trabajo del pelotero se reconozca. Cuando uno se retira es como que toda esa atención que uno tenía, que la gente estaba pendiente, que te preguntaban como estás, como te sientes…eso de un día para otro se va y no regresa. Entonces uno comienza una nueva etapa para descubrir la vida siendo aún joven. Este año con Caribes, sentí que regresaba un poco a esa conexión con la gente, aunque ya no es igual.

LL: ¿Será que no es igual porque no son las Águilas?

WA: Puede ser, pero te digo que me trataron muy bien en Caribes. No tengo queja alguna y le agradezco a Omar Malavé por su confianza. En Caribes aprendí mucho y trabajé muy bien con los muchachos que están ahí y creo que ellos van a tener muy buen material en el futuro porque hay mucho talento. Esta pelota exige que uno gane todos los días y es difícil para estos muchachos pero también una muy buena experiencia jugar arriba, entonces este año dimos muchas oportunidades que serán positivas en el futuro.

LL: ¿Por qué no estuviste con las Águilas este año cuando todo el mundo lo esperaba?

WA: Yo no tengo problemas con las Águilas, al contrario, soy amigo de todos ahí. El problema fue que Caribes me llamó primero y me propuso una oferta, pero antes de aceptarles yo por cortesía llamé a las Águilas para conocer sus planes. Hablé con Rubén Amaro y le dije que tenía esta propuesta de Caribes. El prometió darme una respuesta posterior. Luego me dejó saber con mucho respeto que no podían igualar la oferta y simplemente yo hice lo que era mejor para mi carrera como técnico en ese momento. Mi relación con las Águilas es prioritaria y muy buena.

LL: ¿Y la próxima temporada?
WA: Bueno ya veremos. Aún no he conversado con Caribes aunque Omar me quiere de regreso. Yo estoy abierto a regresar con las Águilas siempre y cuando su propuesta de trabajo esté acorde con lo que quiero como entrenador de pitcheo. Ellos ya conocen mi trabajo y saben lo que puedo hacer, además ya tengo un poco más de experiencia. Siempre voy a querer ayudar al equipo y estar cerca de los fanáticos.

*Foto cortesía de Jean Carlos Arias Troisi. Comandante del Beisbol

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