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domingo, 8 de noviembre de 2009

El vicio de ganar

27 anillos de Serie Mundial han ganado los New York Yankees, siendo la organización deportiva más exitosa del mundo en su ámbito. Ningún otro equipo, de ningún deporte ha logrado más títulos.

Esta era la Serie Mundial que los Yankees tenían que ganar. Si...tenían que ganar.

Para sus seguidores no hay mundo perfecto sin el club consagrado como monarca del béisbol. Pero más allá de la necesidad de una dosis de triunfo tras 9 años de espera, los Yankees del 2009 tenían la obligación de demostrar que el que mejor…prevalece.

Si, hay historias muy bonitas en los últimos años sobre equipos que con nóminas relativamente bajas, logran crear una empatía en sus filas que los inspira a ganar, y como peloteros profesionales al fin, pueden competir y vencer a sus rivales consagrados.

Pero los Yankees han sido constantemente la organización que mayor inversión hace en su nómina de peloteros, al menos en los últimos 15 años; y como la lógica indica, esa inversión debe traer resultados.

A esta realidad se le critica despiadadamente. En todos los rincones del mundo del béisbol no falta alguien que diga: "¡Claro, es que es muy fácil para los Yankees comprar un título!", o alguna frase similar. Al escuchar esto de verdad que yo no entiendo que parte, repito, de la "realidad" no entienden.

Por quincuagésima vez, el Béisbol de Grandes Ligas es un negocio, una frase súper trillada pero que encierra la verdad verdadera de todo.

Como en todo negocio, el que hace la mayor inversión, debería en teoría ganar más. Es como vender carros. Si yo compro diez carritos y los vendo, pues produciré una cantidad de dinero por un margen de ganancia establecido en base a los 10 carros.

Pero si yo compro una flota de 500 carros, no es que ese margen de ganancias será mayor, sino que la cantidad de dinero en mi bolsillo será proporcional a mi inversión.

El béisbol es igualito. El negocio de un equipo es ganar juegos, y para ganar juegos debe tener jugadores. Existen jugadores malos, regulares, buenos y excelentes. Los mismos tienen un valor monetario en el mercado de acuerdo a su rendimiento previo o sus condiciones y aptitudes.

Tal y como un carro, hay carros baratos de 4 cilindros con accesorios básicos, y hay modelos de 8 cilindros con lujos y última tecnología.

El panorama es simple: los Yankees son el equipo que históricamente ha invertido más dinero en la adquisición de los mejores jugadores disponibles. La lógica indica que los mejores jugadores deben ganar la mayor cantidad de juegos, pero como el béisbol es un juego incierto, nunca se sabe.

Es por eso que si hablamos de negocios, la pelota es considerada un campo de alto riesgo. El que más corre el riesgo tiene más posibilidades de ganar todo, o hasta de perderlo.

La debacle interna en el Bronx durante los últimos 9 años por no haber conseguido un título era entendible, todo indicaba que algo andaba fallando dentro del funcionamiento del clubhouse. De ahí, la salida de Joe Torre, a pesar de haberse establecido como un sobrado ganador.

Pero no se puede tapar el sol con un dedo. Al menos no por mucho tiempo.

Una róster de $201.5 millones

Para que se den una idea de como fue retribuida en el mero fondo gran parte de la inversión, escuchen esto:

De los 422 outs que los Yankes tuvieron que hacer en la postemporada para ganar el título, 331 fueron sacados por Sabathia, Burnett, Pettitte o Rivera.

Las adquisiciones de los dos agentes libres más cotizados en la pasada postemporada C.C. Sabathia y Mark Teixeira, además de las firmas de A.J. Burnett, Andy Pettitte sumados a las extensiones de contrato para figuras como Mariano Rivera, Jorge Posada y los mega-abultados contratos para retener a Derek Jeter y Alex Rodríguez, han sido logros titánicos para el gerente Brian Cashman.

Sólo en los contratos de Sabathia, Burnett y Teixeira, los Yankees invirtieron $423.5 millones de dólares.

Su nómina del 2009 costó $201.5 millones de dólares. Detrás de él, una organización entera ha trabajado para crear fuentes de ingresos para poder tener ese dinero disponible para el pago de jugadores.

No es dinero que va al bolsillo del dueño del equipo. En este sentido los Yankees son ejemplo de honestidad en la relación con el fanático.

Mientras el aficionado consume el producto en cualquiera de sus formas (asistiendo al parque, viendo tv, internet, comprando mercancía, etc) el equipo está retribuyendo ese dinero en colocar en el terreno el mejor talento disponible del béisbol en el mundo.

Los aficionados han quedado satisfechos porque se les retribuyó su pago, en la misma medida. Si usted fue al nuevo Yankee Stadium, le dieron asientos y atención excelentes (de acuerdo a cuanto usted quiso gastar en la entrada) y una actuación majestuosa del equipo que fue a ver.

Si usted siguió a los Yankees de lejos por televisión durante todo el año, pues le dieron a cambio de su valioso tiempo de atención, una actuación excitante, un final feliz y una sonrisa en su cara.

Estos Yankees del 2009 jugaron cada turno al bate, cada oportunidad defensiva y cada lanzamiento, como si de verdad les importara. Jugaron con aplomo, con mística, carisma y corazón. Y serán recordados por eso.

Dieron lo mejor de su talento y eso es agradecido por los seguidores del club, quienes no pueden pedir más, sobre todo los que asistieron el viernes al desfile para celebrar la hazaña por las calles de la Gran Manzana para bañarse con 36 toneladas de papelillos.

¿Una nueva dinastía?

Desde su establecimiento en Nueva York en 1903, los Yankees han tenido épocas doradas en cada década. La última fue a finales de los 90 cuando ganaron 4 títulos en 5 temporadas entre 1996 y 2000.

Este equipo del 2009 fue estructurado para tener continuidad de al menos 3 años. Durante las próximas 3 temporadas hay pocas probabilidades de que sus piezas fallen.

Al contrario, la tendencia indica que el equipo contará con más refuerzos, y si vimos a unos Yankees muy buenos en esta temporada, quizás para las venideras dos campañas serán mucho, pero mucho mejor.

Lo mismo ocurrió en 1996. Tras ganar la Serie Mundial, el equipo se fortaleció hasta que en 1998 conformaron uno de los mejores rósters y más completos en la historia de este juego. Parece que la historia se repite.

Ahora la atención se centra en asegurar los contratos de Hideki Matsui y Johnny Damon, quienes son agentes libres esta temporada.

Seguramente buscarán un nuevo lanzador para la rotación ante la caída de Chien-Ming Wang que provocó una rotación de tres abridores en la postemporada. Ya hay rumores sobre la contratación de un jardinero y aparecen los nombres de Matt Holliday y Jason Bay.

El tiempo de celebración es corto en una organización donde ganar es un vicio. Mientras los demás descansan, la camiseta número 28 ya la están mandando a hacer para la talla de Joe Girardi.

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