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martes, 29 de septiembre de 2009

¡Conmigo juega el que gane juegos...lo demás es guevonada!

Las Águilas del Zulia cumplen 40 años en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional en la temporada 2009-2010.

Eduardo Pérez terminó segundo detrás de Frank Kremblas (Caracas) como mánager del año en la pasada temporada en su debut al frente del Zulia y su primera experiencia como mánager.

En el umbral de la segunda experiencia a tiempo completo de Eduardo Pérez al frente de las Águilas del Zulia, como en todo segundo año de Novato, existen expectativas.

A sus 41 años, Eduardo es un zorro viejo. Conoce el juego, su evolución, la liga, sus jugadores, el equipo, su directiva, su oficina, su recoje bate y hasta el tipo que echa agua en el filtro donde se preparará el gatorade para el juego. Para el no hay secretos ni cuentos chinos.

Y dirige a un equipo con una fanáticada que no quiere cuentos chinos, y que nunca se los ha comido.

Con mi modesta experiencia les digo que Eduardo enfrenta a una de las aficiones más difíciles de todo el béisbol del Caribe. ¡Épale! Hablamos de 34 equipos, incluyendo a Colombia.

Me gusta…¡Somos arrechos!….¿Y qué? ¡Águilas…A la Carga!...Nojoda.

Hablamos de que Eduardo pasó la prueba de fuego como mánager en su primer año. Somos arrechos, créanme, no sólo en Venezuela, sino en el Caribe.

Eduardo sigue en sus funciones como parte del staff de coaches de los Atlanta Braves. Este fin de semana está en Washington para enfrentar a los Nationals, muy contento porque le renovaron su contrato por un año más, tras la ratificación de Bobby Cox como mánager y su retiro anunciado para el 2010. Las expectativas del ex-receptor son grandes pero es difícil predecir el futuro. En este negocio sólo queda trabajar y nunca dejar de aprender del juego.

Hoy hablamos de pelota y el club en perspectiva. Nada de la parafernallia de los 40 años. De la cual, por cierto, estoy muy orgulloso.

"Llego el 7 de octubre" me dice emocionado. Sus ojos se dilatan y brillan mientras la sonrisa se escapa sin querer. Es un niño desesperado por terminar las clases y comenzar vacaciones.

Para “El Morocho”, dirigir a las Águilas son sus vacaciones, con la diferencia que estas tienen ese significado de tanta importancia que no se comparan a su trabajo del día a día alrededor de los parques de Grandes Ligas.

Estás a punto de comenzar tu segunda temporada. ¿Qué aprendiste del año pasado?

Sinceramente creo que no tuve errores. Lo que hice el año pasado lo hice bien, y aprendí a que debo seguir igual. Creo que nunca me equivoqué en ningún movimiento de pitcheo, en ninguna confección de la alineación. Las decisiones que tomé como mánager fueron hechas bajo mi mejor criterio y pienso que fueron exitosas. Estoy complacido. Muestra de ello es que quedé segundo para el premio de mánager del año. Tengo un equipo de muy buenos jugadores y confío en ellos.

Como mánager...¿Cuál es tu opinión con respecto al grupo de jóvenes que predomina en el equipo?

De verdad que ha sido una sorpresa para mi porque yo quería el año pasado llevar a los playoffs a un equipo sólido, pero me di cuenta que eran las contribuciones de cada uno de estos muchachos lo que nos ayudaban a ganar juegos día a día y nos llevaron a postemporada. Ellos hicieron su trabajo y yo tengo que ponerlos a jugar porque responden.

El béisbol venezolano ha evolucionado mucho y que una gran cantidad de los prospectos en la paralela tienen la capacidad de jugar en el equipo grande....

Yo pienso lo mismo. Fijáte que nosotros tenemos prácticamente tres equipos, pero lamentablemente sólo hay espacio para un róster en el equipo grande. Luis Núñez es un ejemplo de un muchacho que pasó casi todo el año en la paralela cuando había ya jugado triple A con los Yankees. Este año volvió a jugar en triple A y tenemos que darle oportunidad. Otro caso es el del catcher Sandy León, de quien me han dicho en Washington que es uno de los mejores receptores defensivos de la organización, y allá lo tenemos abajo.

Si a estos muchachos les dan oportunidad en Estados Unidos, nosotros tenemos que hacerlo, y no es fácil porque tenemos peloteros de mayor jerarquía que hay que respetar, pero tenemos que tener en cuenta que están allí y que nos pueden ayudar a lo que queremos que es ganar. Ellos están listos.

Hay exceso de peloteros por lo que cabe una expansión en el béisbol venezolano. ¿Te gusta la idea?

Por supuesto que si. No se si la expansión no la han hecho por los recursos en las ciudades que se han propuesto o por otros factores, pero la pelota venezolana está lista para una expansión, porque tenemos una grandísima cantidad, no sólo Águilas, sino todos los equipos, de jugadores de nivel en la Liga Paralela que se pueden fácilmente hacer dos equipos más, además de la cantidad de coaches que hay en el país. Yo creo que Puerto Ordaz está lista para tener un equipo, por ejemplo.

Heberto Andrade, Jesús Marcano Trillo, Marlon Nava y Rouglas Odor son el círculo de confianza de Pérez.

El mánager y su círculo


Parece que hay una confusión en el equipo con el cuerpo técnico que no se termina de definir. ¿Qué tan importante es para un mánager tener un grupo de coaches de confianza?

Mirá Leo, yo he aprendido que los coaches en el equipo deben confiar en el mánager y apoyar sus decisiones y su criterio hasta donde se pueda de la manera más respetuosa. Yo le dije a la directiva del equipo a quienes yo quería como mi grupo de coaches para esta temporada...

Pero ya va...yo entiendo que desde aquí hasta Pekín, el mánager es quien selecciona el grupo y la directiva cumple, ¿no?

Bueno si, eso debe ser así. Pero en el caso de las Ligas Invernales, el coach de pitcheo, por ejemplo, a veces es parte de una negociación con algún equipo. Este año para darte un ejemplo, el equipo negoció con los Yankees algunos peloteros y ellos sugirieron un coach de pitcheo (Pat Daneker) que trabajará con el ambidiestro (Pat Venditte). Por ese lado yo no tengo ningún problema porque eso es normal, pero el resto de mi gente de trabajo es vital porque cada uno tiene sus asignaciones específicas y estamos en la misma página y la misma filosofía en el manejo del equipo.

Y esos son...

Jesús Marcano Trillo, Heberto Andrade, Marlon Nava, Rouglas Odor y Rómulo Oliveros como instructor de bateo. Incluso, quisiera tener a Carlos Valderrama como coach de jardineros, pero entiendo que la directiva ha contratado a Richard Garcés como técnico, lo cuál me parece muy bien porque la experiencia de Richard nos ayuda mucho, además que no las llevamos muy bien. Pero es importante asegurar a Trillo, Heberto, Marlon y Rouglas. Rómulo ya está al frente de las prácticas. Todos conocen muy bien al equipo y nos ayudan a mantener un ambiente de armonía en el clubhouse que es vital para conseguir victorias.

Ya las Águilas tienen una nueva generación de "caballos" con Parra, González, Callaspo, Quiroz, Rodríguez, etc. ¿Crees que hay un equipo realmente competitivo para esta temporada?

Totalmente y me parece acertada la decisión de repetir a los importados que rindieron el año pasado. No voy a prometer nada, pero este equipo tiene mucho chance. Se supone que los "caballos" rindan en la liga, pero esperamos que cuando ellos se incorporen ya nosotros estemos en buena posición, por eso debemos concentrarnos en ganar en las primeras semanas. Son los juegos más importantes.

¿Qué pasará cuando estos se incorporen con los jóvenes del plantel?

Te digo esto con mucha convicción: ¡Conmigo juega el que gane juegos...Lo demás es guevonada! Sea quien sea, con la experiencia que tenga, esta temporada el que rinda tendrá siempre su chance porque lo que nos importa es ganar. No hay preferencias de uno sobre otros porque todos los jugadores en la nómina de la organización son muy buenos y tienen mucho talento.

El mejor recuerdo en tu primer año fue…

Un juego en playoff contra los Tigres que reuní a los coaches y les dije “Hoy vamos a ganar este juego”. Tomé decisiones inusuales, por ejemplo saqué a Totten en el tercer inning y utilice relevistas situacionales por el resto del juego. Arroyo (Coach de pitcheo) no estaba de acuerdo con algunos movimientos pero al final ganamos el juego y me sentí orgulloso porque manejé el equipo con instinto y corazón. Sentí que le gané personalmente a Buddy Bailey.

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