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domingo, 23 de noviembre de 2008

¿Laterales socialistas o demócratas?

Los venezolanos eligirán este domingo a sus autoridades locales con las opciones de continuar con el sistema revolucionario socialista, o regresar a un estado más demócrata.

Es difícil para los venezolanos pensar en el béisbol en otro día más de elecciones. Sin embargo este juego perfecto nos muestra sus similitudes con la realidad.

En más de una ocasión he sido crítico del sistema electoral del béisbol. Aún pienso que si los fanáticos se involucran y votan sin criterio, ese voto hace más daño al final que el no hacerlo.

En Juegos de Estrellas se han elegido a jugadores sólo porque han sido respaldados por una mayoría de fanáticos de un mercado grande, mientras que un jugador de un mercado más pequeño, que merece más ser elegido por su actuación, queda por fuera. Es realmente injusto.

La esencia del proceso electoral en el béisbol es exactamente la misma que la del proceso que se realiza para elegir a servidores de cargos públicos.

El votante debe informarse a través de los medios de comunicación, de todas las tendencias y agendas para formarse una conciencia propia, que le de el poder real para ejercer su derecho, y así darle el honor de servir, o jugar, a quien más se lo merece.

Igual que en el béisbol, no es votar por votar. Es entender quien tiene mejor temporada y por qué.

La única diferencia es que las estadísticas casi nunca mienten. El político si lo hace, buscando captar votos con gritos, amenazas e insultos que le den una imagen de implacable, en una época de la humanidad donde la flexibilidad debe imponerse ante la dureza.

El acto del voto responsable se produce únicamente en un sistema abiertamente democrático y pluralista. No existen términos medios, por más que algunos lo quieran inventar. No existen.

Venezuela nuevamente enfrenta un proceso electoral. Más allá de elegir las autoridades regionales que trabajan el día a día los problemas de las comunidades, el gobierno ha vuelto a plantear un juego con retórica de guerra, separación y medición ¨irreal¨ sobre las preferencias de un sistema de orden social.

Hoy quiero explicárselos en términos de pelota. En el Estadio Venezuela hay dos dugouts. Conozcamos los equipos y sus estrategias de juego.

Connie Mack dirigió a los Philadelphia Athletics durante 50 años, una actitud parecida a la del líder socialista venezolano, donde la figura autoritaria y su agenda se imponen sobre el individuo y su personalidad.

El Equipo Rojo (Los Philadelphia Athletics 1901-1954)

Este equipo está en el dugout de la tercera base. En criollo, son aquellos que votan por candidatos apegados al proceso.

Aquí, se supone, prefieren que los rumbos del país sean llevados por el camino del socialismo, un sistema que impone que el estado sea el ente regulador y controlador de todos los sectores, y el individuo, como tal, queda relegado ante la búsqueda de un ¨bien común¨ impuesto por el régimen.

El equipo rojo es como los Atléticos de Philadelphia, quienes jugaron durante 50 años bajo la imponente, terca e intraficable figura de su mánager Connie Mack, quien dirigió hasta los 88 años de edad.

Mack fue dueño del equipo, gerente general, mánager, vendedor de la publicidad, narrador de los juegos, imagen del equipo y novio de la madrina. Hasta el estadio llevaba su nombre.

Llegó incluso a colocar en el terreno a su propio hijo que no le podía pegar a la bola ni con la puerta de una iglesia, pero que tomó más turnos en Grandes Ligas que Leonel Carrión. Incluso, le llegó a dar las riendas del equipo en dos ocasiones.

Este club rojo rojito, es el que pone a tocar la bola a su cuarto bate con hombre en primera, bajo la premisa de avanzar al corredor por el bien común, aún cuando este bateador promedie .300 ante tal lanzador.

Acá un pitcher no puede hacer un lanzamiento sin consultar antes al dugout. No puede sentir confianza en sí mismo. Está prohibido ejecutar una jugada por iniciativa propia.

Este el equipo donde el jugador que entrena fuerte y batea .300 en la temporada, gana el mismo salario que el cargador de bates.

Los jugadores viven en la residencia del equipo. No tienen agua caliente porque eso es un lujo. Duermen en literas, comen sólo lo que les dan, usan todos el mismo guante y los mismos implementos.

Cualquier aspiración personal es inaceptable. No se puede pensar en una meta individual, sino colectiva. La satisfacción personal no existe si no está acompañada de la felicidad de todos.

Los Philadelphia Athletics con Mack al frente ganaron 5 Series Mundiales en 50 años, lo que para Mack era motivo de orgullo. Sin embargo, el crédito de las victorias se lo llevó él, a pesar de haber contado con grandes estrellas.

Pocos jugadores bajo el régimen de Mack fueron recompensados por sus esfuerzos. Al contrario, cuando tuvo problemas económicos fueron vendidos al mejor postor; así como vendió el equipo al ser insostenible de esa forma en 1954.

El lema de este equipo es: ¨Todos nacemos con 2 strikes en contra, no tomes el tercero por ti mismo¨ (Connie Mack).


Babe Ruth personifica el desarrollo individual dentro de una organización como los Yankees, donde sus jugadores han alcanzado los más altos niveles del exito personal y colectivo.

El Equipo Azul (Los New York Yankees 1903- presente)

Por el lado de la primera base está el equipo azul, esos que votan por los candidatos opositores.

Este grupo que se inclina a vivir en un lugar más democrático, donde el individuo se vale por si mismo y controla su propio destino. El estado cumple sólo un papel de proveer seguridad social, derechos humanos y algunos servicios. El libre albedrío y las decisiones personales se imponen en este dugout.

A este equipo lo comparo con los New York Yankees.

Acá se deben seguir las reglas del equipo y del juego, las cuales son iguales para todos. A diferencia del equipo rojo, el jugador es lo más importante y el talento y esfuerzo de cada uno, en conjunto, hará que el equipo obtenga victorias.

En este equipo el mánager es sólo la persona que guía al grupo de jugadores, que han sido estimulados con buenos contratos por su talento.

Esta organización confía en cada jugador y permite que cada uno se desarrolle por sí mismo a través los beneficios de su sistema de ligas menores. Como resultado, cuando el pelotero llegue al tope de sus condiciones, podrá colaborar a la causa, obtener beneficios y sentir orgullo por vestir el uniforme de rayas.

La táctica de juego es ganar por el talento. Si el cuarto bateador está en turno y tiene corredor en primera sin outs en una novena entrada, perdiendo por una carrera, el mánager no le va a pedir un toque, sino que lo dejará todo a su criterio.

Si el resultado es un cuadrangular, hará delirar a los millones de seguidores del equipo por la victoria, y ganará un lugar en la historia por su hazaña. Si falla, pues esa oportunidad la tendrá otro.

En este club, cada quien recibe el reconocimiento que merece, vive donde más le agrade, come lo que se le antoje, entrena a su ritmo, es recompensado económicamente de acuerdo a su rendimiento y planifica su futuro como mejor le parezca de acuerdo a su personalidad buscando la mayor felicidad posible.

Los Yankees han ganado 26 títulos, siendo el equipo deportivo más ganador del continente. Bajo esta filosofía son la organización más exitosa del deporte en el planeta.

El lema de este equipo es: ¨Gracias al buen Señor por haberme hecho un Yankee¨ (Joe DiMaggio)

¿Casualidad?

Cuando usted piensa en los Atléticos de Philadelphia, piensa automáticamente en Connie Mack. Nunca se le vienen a la cabeza los nombres de sus mejores jugadores.

Cuando usted piensa en los Yankees, automáticamente aparecerán las siguientes palabras en su cerebro: Ruth, Gehrig, DiMaggio, Berra y Jeter. Piensa en el individuo ¿No le parece raro?

Ahora corra al Estadio Venezuela, compre su boleto y decida usted en cual de las dos tribunas laterales se quiere sentar: ¿La socialista del equipo que dirigió sólo un hombre y terminó quebrado, o la demócrata del club que desarrolló la carrera de tantos individuos, ha sumado la mayor cantidad de títulos y sigue vigente?

La elección de su asiento en el parque es sólo suya. Al igual que su conciencia.

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