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jueves, 3 de julio de 2008

Dominicana: El lugar donde se aprende a ganar


Hace algún tiempo escuché una anécdota sobre un par de prospectos recién firmados con los Texas Rangers a principios de los años 80, uno dominicano y un venezolano, que llegaron casualmente juntos al aeropuerto de Miami. Allá los esperaba un representante del equipo para llevarlos al campo de entrenamiento en Florida.

El venezolano llegó con un cuatro en la mano, vistiendo una camisa del equipo, medio prendido y 10 mil dólares en efectivo del bono que el equipo le dió por firmar el contrato. El dominicano, un poco más sumiso, llegó con una maletica vieja y piediéndole permiso a su lengua para desarrollar palabras.

Al representante del equipo no le asombraron mucho ambas actitudes. Son normales en los aspirantes a peloteros. Una extrema confianza, o una profunda timidez. Sin embargo ambos llegaron a su destino, les dieron sus uniformes y se pusieron a la orden del régimen del club.

2 meses después ambos estaban de regreso a sus países. El venezolano fue despedido porque nunca llegó a tiempo al entrenamiento, se peleó con todos los técnicos, no aceptaba sugerencias en el terreno, salía de parranda todos los días y se acabó hasta el último centavo.

El dominicano nunca entendió lo que era vivir fuera de su pueblo. Era un chico de campo que apenas sabía leer. Siempre estuvo perdido por ni siquiera intentar hablar inglés, al no entender, ni hacer el esfuerzo por dominar su entorno su desarrollo ni siquiera arrancó y el equipo se cansó.

Ambas condiciones innatas para triunfar en el juego se desperdiciaron.

Para evitar tantos de estos casos ante la masiva firma de peloteros latinos, los equpos de las Grandes Ligas establecieron academias de desarrollo de peloteros en la República Dominicana y en Venezuela para que los muchachos locales recién firmados puedan adaptarse a su nuevo estilo de vida, entendiendo el béisbol como carrera y aprovechando al máximo sus condiciones sin salir de casa (o al menos antes de llegar a EE.UU.).

Quienes pasan exitosamente esta primera etapa del proceso de llegada a las Grandes Ligas, son enviados a un equipo de Ligas Menores en los Estados Unidos para comenzar a competir por relucir su nombre que posteriormente los lleve al máximo nivel.

En 1985 se fundó la Dominican Summer League, que fue la unión de varias academias existentes y su distribución en equipos para mantener a los chicos en constante actividad. Hoy, 23 años después, la liga es la más grande de todos los circuitos afiliados al sistema de Ligas Menores de los Estados Unidos con 37 equipos que más allá de cumplir un proceso de desarrollo de las condiciones de sus jugadores, se envuelven en una seria lucha por el título.

Los 37 equipos están distribuídos en 5 divisiones. Cada uno juega un calendario de 72 juegos entre mayo y agosto.

Esta semana conversé con Don Orlando Díaz, presidente de la Dominican Summer League y alma organizativa del movimiento más grande del mundo de desarrollo de jugadores de béisbol.

Don Orlando, ¿Cuál es el estado de la Dominican Summer League después de 23 años de actividad?

Estamos contentos acá en la República Dominicana porque a pesar de que nuestros jugadores son muchachos entre 16 y 23 años, tenemos quizás la liga más competitiva de todas las afiliadas a la National Association (o Minor League Baseball). Aquí los muchachos aprenden no sólo los fundamentos del juego que les ayudan a crecer en esta profesión y a formar parte de un equipo de Grandes Ligas, pero lo más importante es que aprenden a ganar y eso es muy vital en el proceso de formación del pelotero latino.

Pero estamos hablando de que el principal objetivo del circuito es el desarrollo del pelotero día a día, por encima de la competitividad que pueda existir en el torneo, ¿No es cierto?

No. Nuestro punto de vista es distinto. Acá se les inculca a los muchachos que debe competir para que haya una verdadera carrera por el título del torneo. Ellos lo dan todo por conseguir ese título, por sentirse ganadores. Esa es la mentalidad que según nuestro juicio debe tener el pelotero latino. Aquí aparte de los jugadores criollos tenemos también de todos los países donde se firman jugadores. Si ellos aprenden a tener mentalidad de ganadores sus condiciones se van a desarrollar paralelamente. El jugador latino es ganador por naturaleza y hace lo que sea necesario para ganar.

¿Incluso hacer trampas?

Bueno, nosotros no queremos que lleguen a esos extremos, pero la idea es ser lo más competitivo posible porque eso es lo que espera de un jugador un equipo de Grandes Ligas, y a su vez su fanaticada.

¿El consumo de esteróides es una respuesta a esta polìtica?

Déjame decirte que hemos avanzado mucho en este tema. Quizás era una manera más rápida para los chicos consumir esteróides, y quizás peligrosa para su edad, pero con tantas regulaciones que hay y con tantas pruebas que hace Minor League Baseball 3 o 4 veces al año, los muchachos ahora tienen miedo porque saben que su imagen y su futuro se pueden ver perjudicados.

Desde que comenzaron las pruebas hace 3 temporadas no hemos tenido ningún caso positivo y eso nos alegra porque quiere decir que el miedo al consumo ha creado cierta conciencia en el jugador. Acá es mucho más fácil mandar a su casa a un jugador si da positivo, y la única razón es porque hay mucho talento alrededor. Si no es uno, pues será otro. Es una lucha por ganar un puesto y una oportunidad limpiamente.

¿Pero cuál es el incentivo para ganar?

El primero es colocarse el anillo de campeón. Es un anillo similar al de una Serie Mundial, que se otorga en todos los niveles de las Ligas Menores por las organizaciones de Grandes Ligas. El anillo tiene un significado especial en la pelota y los casi 1,300 peloteros en la liga quieren tenerlo. El segundo es que ganar la liga es un gran primer paso en sus carreras y se promocionan automáticamente dentro de sus organizaciones.

¿Existen diferencias entre el concepto que ustedes aplican en la República Domincana para el desarrollo de jugadores con el que puedan tener los equipos de Grandes Ligas?

Absolutamente siempre van a haber diferencias y hay equipos que creen más que otros en el pelotero dominicano y el pelotero latino. Esto se ha dado históricamente. Existen organizaciones como Milwaukee que actualmente no tiene equipos en la liga ni academias en latinoamérica. Otros equipos como los Yankees y recientemente los Padres han hecho multimillonarias inversiones con modernas instalaciones, porque creen que en su futuro a mediano y largo plazo deben tener peloteros latinos en sus filas para poder competir en las Grandes Ligas. O sea hay un compromiso con el pelotero latino y creen en él.

Por el otro lado hay organizaciones que alquilan un terreno y ahí ponen a sus jugadores. La inversión es variable pero va proporcionada con la cantidad de confianza. Nosotros trabajamos y somos de una forma que no no las vana quitar, pero tratamos de seguir las reglas de las Grandes Ligas para triunfar en su sistema.

¿Pero entonces de dónde salen los 37 equipos?

Hay organizaciones como los Diamondbacks que firman tantos jugadores que deben juntar sus jugadores con otro equipo con excedentes y así hacer un sólo equipo. Otras, como los Nationals firman tantos jugadors que tienen 2 equipos en la liga. Cada año varía segñun la cantidad de jugadores. Cada equipo puede tener a 35 en su róster.

Otra razón es que nuestro circuito hermano en Venezuela (la Venezuelan Summer League) ha bajado el número de equipos y esos peloteros son enviados acá, precísamente por las regulaciones y conflictos del gobierno venezolano con la inversión americana. Los equipos de Grandes Ligas se han ido poco a poco de Venezuela, que no es una situación que nosotros queremos, pero al mismo tiempo nos beneficia porque entra más inversión a uestra liga y a nuestro país y aumenta las plazas de trabajo para jugadores, entrenadores, preparadores físicos, anotadores, umpires, etc.

¿Cómo es la vida diaria de un jugador en la Dominican Summer League?

Cada equipo tiene a sus jugadores viviendo juntos y concentrados en sus academias. Ahí se levantan temprano para viajar a otra academia para su juego diario en la mañana. Luego comen, tienen clases de inglés y luego entrenamientos especiales por la tarde. Los domingos los jugadores están libres y pueden ir a sus casas quienes las tienen cerca y los que no pues salen por ahí, pero el lunes vuelve a comenzar la rutina.

¡Esto parece la milicia Don Orlando! ¿Hásta donde llega el aguante de estos muchachos?

Evidentemente es duro, pero así es el béisbol. Ya tendrán tiempo para disfrutar una carrera exitosa si así es su destino. Desde que comenzamos esta actividad en 1985 más de 350 de nuestros jugadores han llegado a las Grandes Ligas. Del róster del mundo para el juego de las Futuras Estrellas, la mayoría ha pasado por aquí. Se debe tener mucha disciplina para alcanzar las mayores, y lo más duro siempre es el comienzo.

¿Cuál es el futuro de la liga?

Según las nuevas políticas de Minor League Baseball debemos expandir nuestro alcance en medios digitales. Por eso hemos arrancado recientemente transmisiones gratis de nuestros juegos vía internet en tiempo real a través de nuestra página www.dominicansummerleague.com. Ahí pueden disfrutar de los juegos en vivo desde y seguir la actuación de nuestros chicos desde sus primeros pasos hasta su llegada a las mayores. Estamos contentos de recibir a los fanáticos en los juegos, cosa que genera interés cada día más.

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