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martes, 24 de junio de 2008

100 años de comedia trágica


Remar contra la corriente no es nada fácil. Las adversidades de la vida nos dan fortaleza para alcanzar metas que a veces vemos como inalcanzables. La clave está en disfrutar el camino.

Los Chicago Cubs son hoy en día el mejor equipo del béisbol. Así como lo oye. El mejor equipo del béisbol. La última vez que los Cubs estaban en el tope de las Grandes Ligas fue en 1906. De hecho, 1906 en considerado el año de Chicago, pues tanto los White Sox en la Liga Americana, como los Cubs en la Liga Nacional, fueron los mejores equipos y disputaron de igual forma la Serie Mundial, la primera entre equipos de una misma ciudad, la cual ganaron los White Sox 4 juegos a 2.

Los Cubs tienen la adversidad de la historia en su contra. Son eternos perdedores y esa ha sido su actitud por años. La última vez que ganaron la Serie Mundial fue en 1908 y la última vez que la disputaron fue en 1945.

¿Pero realmente pueden los Cubs ganarlo todo esta temporada y poner fin a 100 años de desgracias?

Los Red Sox ganaron la Serie Mundial en el 2004 echando tierra a 84 años de derrotas y los White Sox hicieron lo propio en el 2005, acabando con 88 años sin títulos. Ellos remaron contra la corriente. Ellos lo lograron. Pero con los Cubs la situación es un poco diferente.

Los fanáticos de los Red Sox se ven en el espejo de los Yankees. Los Red Sox llegaron a varias Series Mundiales, pero lo que muchos llaman ¨Maldición del Bambino¨ hizo que las victorias no se concretaran. El factor suerte no estaba de su lado.

Sin embargo, los fanáticos de los Red Sox han sido optimistas. Saben que han tenido los equipos y las herramientas para ganar. Sólo que el engranaje de todas las piezas para lograrlo tardó un poco más de lo esperado.

Con los White Sox fue algo similar. Durante el siglo 20 tuvieron grandes equipos, encabezados por los Go-Go White Sox de Luis Aparicio en 1959, que cayeron en la Serie Mundial ante los Dodgers. Tras años con grandes figuras y buenos equipos, simplemente faltó esa chispa que los empujara hasta el final, que finalmente llegó de la mano de Ozzie Guillén como mánager en el 2005.

Pero con los Cubs es distinto. Sus fanáticos se han conformado con ser perdedores. Así como lo oye. No creo que a nadie le guste perder en el béisbol. Pero el término ¨perder¨ para los Cubs es tomado con tanta naturalidad, que todo lo que rodea a esta organización sugiere un eterno estado de depresión del cual parece imposible salir.

Es como el niño que le patean el culo en el colegio y le gusta. Es traumatizante.

Si yo fuera fanático de los Cubs vomitara cada vez que escuche el nombre ¨Steve Bartman¨.

Parece haber algo distinto este año. Los fanáticos no pueden creer que están entrando al verano con su equipo al frente y con el mejor récord en casa en las Grandes Ligas. Asistir al Wrigley Field es ahora una nueva experiencia, hay una mayor probabilidad de que el equipo gane de que pierda.

La estrategia ha sido mantener un equipo balanceado y aprovechar las oportunidades. Además Lou Piniella, con 64 años, ya no es aquel viejo gritón e insultante de antes. Su actitud es más pasiva. Su calma ha contagiado al equipo. La clave es tratar de ganar entrada por entrada, pitcheo por pitcheo.

La semana pasada los White Sox pagaron su visita anual a la zona norte de Chicago (Wrigley Field). Mientras Guillén y sus pupilos hacían sus quejas habituales: que si Wrigley es un parque viejo e incomodo, que si hay ratas en los pasillos, que si el clubhouse es pequeño, que si los fanáticos son losers, etc.; Piniella y los Cubs se limitaron a jugar y callar, barriendo la serie y mejorando su récord.

¨A mi no me importa que este clubhouse sea pequeño, es quizás mejor porque estamos más cerca. Si no tenemos un gimnasio grande, es mejor porque hay que caminar menos. A nosotros no nos importa quien venga ni de donde vengan, sólo es un juego más y debemos hacer lo posible por ganar¨ dijo Piniella antes del último juego de la serie el pasado domingo.

En el deporte, mis amigos, la historia tiene mucho peso. La última vez que los Cubs ganaron 100 juegos fue en 1935 y la última vez que terminaron con porcentaje de victorias por encima de .600 puntos fue en 1945. En ambas ocasiones llegaron a la Serie Mundial. Naturalmente las perdieron.

Al paso que van, los Cubs podrían terminar la temporada regular con 105 victorias para luego medirse probablemente al líder de la división oeste, en teoría los Diamondbacks. Después quizás a los Phillies y luego al campeón de la Liga Americana. De sólo pensar esto, recuerdo a Guillén diciendo: ¨Es muy difícil jugar 162 juegos en una temporada, pero más difícil es jugar y ganar los próximos 11¨.

En los venideros meses los Cubs deben demostrar que son de verdad y que tienen madera para dejar atrás casi 100 años de frustraciones. Mientras tanto sus fanáticos se siguen preguntando ¿Qué saldrá mal? ¿Quién es nuestro próximo Bartman?

Para ganar todo, los Cubs deben atravesar primero este abismo de negatividad y dejarlo atrás. Esta es su gran prueba. Al menos por ahora lo están logrando, aún con Soriano y Zambrano fuera de acción por los momentos.

Si los Cubs del 2008 logran poner fin a esta trágica comedia, yo mismo tomaré un avión a Chicago para probar una de las champañas más dulces que se haya destapado en un terreno de pelota en muchos años.

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