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viernes, 3 de agosto de 2007

Segundas partes también son buenas


El pasado lunes el público presente en el Autozone Park, la casa de los Memphis Redbirds, el equipo AAA de los St. Louis Cardinals, le daba una ovación más fuerte de lo normal a un cuadrangular de su tercer bate. Por un lado el estacazo le daba el liderato de la Liga de la Costa del Pacífico en esa categoría, por el otro, era un paso más en su intento por regresar a las mayores, la diferencia es que cuando llegó al máximo nivel lo hizo como lanzador. Hablo de Rick Ankiel.

Ankiel fue comparado con Sandy Koufax cuando irrumpió en las mayores con los Cardinals en 1999. Su recta de 97 millas le dio un cupo en la rotación. En el 2000, tras iniciar 30 partidos en la temporada regular, su capacidad de lanzar strikes simplemente se fue. Se desvaneció. En dos partidos de aquella postemporada no pudo pasar de la segunda entrada, otorgó 11 bases por bolas.

De la noche a la mañana su carrera paso de lo sublime a lo ridículo. En el 2001, fue enviado a las menores y el panorama se le complicó aún más con una operación de Tommy John que lo dejó fuera de actividad por dos campañas. En el 2004 regresó a las mayores, pero el dolor en su codo lo limitó a 5 apariciones.

En el campo de entrenamiento de los Cardinals en el 2005, el Gerente del club, Walt Jocketty, viendo que su carrera como lanzador era limitada, le propuso un cambio de posición a los jardines basado en el buen bate que mostró como lanzador en la Liga Nacional. En 68 turnos en el 2000 conectó 17 hits. Ankiel aceptó sabiendo que para regresar a las mayores como jugador de posición debía pasar de nuevo por el proceso de Ligas Menores.

Esta semana conversé con el Director de Medios de los Redbirds, Kyle Patterson, quien dice que existe un gran entusiasmo dentro del club y de parte de la fanaticada de los Cardinals por ver a uno de sus jugadores favoritos hacer el equipo grande como bateador. “Rick no tiene más opciones en su contrato, si los Cardinals lo llaman y deciden que aún no está listo para batear en las mayores deben colocarlo en la lista de waivers antes de devolverlo a las menores y correrían el riesgo de perderlo, después de invertir mucho tiempo y dinero en él. Cuando sea llamado, va a ser para quedarse como jardinero”.

Otro punto que aletarga su llamado es que un bateador generalmente toma entre 1000-1500 turnos antes de subir a las Grandes Ligas. Ankiel no llega ni a 800, pero ha conectado más de 50 jonrones en 2 campanas como jugador de posición.

El agua se les sube al cuello a los Cardinals. Claramente el equipo necesita pitcheo para competir en la división central, y en cuanto a la profundidad de los jardineros, podrían utilizar el bate de Ankiel, además de la energía positiva que un caso como este arrastra por sí sólo.

No es fácil ser un jugador de Ligas Menores. Aunque siempre digo que es mucho más difícil para los jugadores latinos, aquellos con privilegios como Ankiel, tampoco la tienen fácil. El gran Stan Musial comenzó su carrera como lanzador y tras una lesión cambió de posición a los jardines, al llegar a las mayores comenzó una increíble carrera de 3630 hits y 475 jonrones.

No se si el caso de Ankiel puede compararse a Musial, pero es una tremenda historia de superación de adversidades. Será cuestión de días para que una ovación de Ligas Menores se convierta en una de Grandes Ligas.

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