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martes, 25 de mayo de 2010

Tony Oliva: 50 años de béisbol en las ciudades gemelas.

Tony Oliva es un ícono del pasado, presente y futuro de los Twins siendo jugador, técnico, scout y actualmente embajador comunitario y comentarista en español.

Han pasado 50 años desde que los Senadores “originales” de Washington decidieran probar mejor suerte en otro mercado. Fue en aquel 1960 cuando tras años de intentos y de infructuosos años en Washington que la familia Griffith acordó mudar su equipo hacia el estado de Minnesota, donde comenzarían una nueva tradición beisbolera en el norte del país representando a las ciudades gemelas, Minneapolis y St. Paul. Así nacieron los “Twins”.

El inicio del béisbol de Grandes Ligas en Minnesota fue también una puerta abierta para la libertad y estabilidad de muchos peloteros cubanos quienes debieron decidir en pleno momento de cambios revolucionarios radicales en Cuba si quedarse en la isla o partir a los Estados Unidos a cumplir sus sueños en el terreno, camino que la mayoría de ellos seleccionó.

Clark Griffith, eterno dueño de los Senadores, famoso por ser tacaño, designó en 1935 al scout Joe Cambria a enfocar su “ojo clínico” en Latinoamérica, pero especialmente en Cuba, donde conseguiría talento de sobra a precio de “gallina flaca”. Mientras la organización obtenía sobrados beneficios, Cambria se convirtió en la puerta de escape para muchos cubanos y extendió oportunidades a otros latinoamericanos en una etapa de transición, dejando atrás los tiempos de las barreras raciales.

Durante 26 años de escauteo, Cambria firmó para Washington/Minnesota casi 400 peloteros, desde Roberto Estalella hasta Tony Oliva, una de las primeras firmas para la nueva etapa de la franquicia.

Para la primera temporada, los Twins tenían a 6 cubanos en el róster del equipo grande, y una decena en las ligas menores. Zoilo Versalles era el campo corto titular del club y grandes nombres de la pelota cubana como Julio Becquer, José Valdivieso, Pedro Ramos, Camilo Pascual y Dagoberto Cueto.

Y en 1962 llegaría Oliva. Un hombre que ayudaría a definir la tradición beisbolera de los Mellizos.

Este nativo de Pinar del Río mostró sus condiciones desde su llegada a los Estados Unidos en 1961 con 22 años de edad. Durante sus tres primeras temporadas compartió tiempo entre las menores y el equipo grande. En las granjas jugó 337 partidos en tres temporadas dejando promedio de .342 con 50 jonrones y 167 remolcadas.

Para 1964 fue llamado al club grande y en su primera campaña completa jugó en todos los partidos del equipo bateando para .323 con 32 jonrones y 94 remolcadas, llevándose los honores como Novato del Año de la Liga Americana, siendo el tercer latinoamericano que recibió el honor, detrás de Luis Aparicio y Orlando Cepeda, además del primero para un cubano.

Oliva pasó los próximos 15 años como estrella de un equipo de Minnesota que realmente mostró una cara distinta a su antecesor en Washington.

Fue seleccionado al Juego de Estrellas en sus primeras 8 temporadas, ganó un Guante de Oro, 3 títulos de bateo, 5 veces líder en hits y fue la bujía de un club que conquistó el título de la Liga Americana en 1965 y dos banderines de la entonces división oeste.

Tras su retiro en 1976 agobiado por lesiones en sus rodillas pasó a formar parte de la organización como entrenador. Desde entonces se mantiene ligado al club que lo eligió como miembro de su Salón de la Fama en el 2000. Oliva es sinónimo del béisbol en Minnesota e historia viva de esa tumultuosa etapa.

Siempre admirado

Oliva es un rey en estos lados a sus 71 años de edad. En el nuevo Target Field se respira un nuevo inicio en esta historia beisbolera. En este parque no hay techo, es como un regreso al pasado con todas las ventajas del presente y las expectativas del futuro.

El pinareño llega al parque temprano y ve su foto por doquier. Firma autógrafos, entra al clubhouse como un jugador más, se coloca su uniforme y asume su rol de mentor, inspirador, entrenador y leyenda. Luego se viste y sube a la cabina de transmisión para comentar los partidos para la radio del equipo en español.

LL: Han pasado 50 años desde que esta ciudad recibió por primera vez a este equipo. Usted lo ha visto todo. ¿Cuál es su reflexión sobre este medio siglo?

TO: Yo llegué a este país gracias a este equipo en 1961. Cuando “Papa Joe” Cambria me firmó ya era para los Mellizos. Ya el cambio desde Washington estaba concretado aunque todavía no se había jugado acá. En Minneapolis todo giraba igualmente en torno al clima y estaban acostumbrados a la pelota de Liga Menor. La llegada de los Twins fue como un empujón al crecimiento de esta zona y la gente apoyó esta tradición porque han tenido grandes personas dentro y fuera del terreno y dueños muy comprometidos como los Griffiths y los Pohlads.

Primero fueron los años de adaptación, luego desde que yo fui titular en 1964 y ganamos la Liga en 1965 con gente como Harmon Killebrew, Camilo Pascual, Zoilo Versalles, luego en los años 80’s con jugadores como Kirby Puckett, Kent Hrbek, Gary Gaetti, luego Jack Morris hasta llegar a esta gran época con Ron Gardenhire al frente y unos chicos increíbles como Joe Mauer y Justin Morneau. Así que han pasado 5 décadas que se celebran con este nuevo parque que celebra una tradición que ya es parte de una ciudad y su gente.

LL: ¿Qué es lo que más recuerda de esos primeros días acá?

TO: Siempre recuerdo cuando Joe Cambria me firmó para esta organización. Yo estaba ajeno de los problemas que ocurrían en Cuba y me vine con todos los permisos bien gestionados por ellos con una visa de trabajo de 6 meses, junto con otros 22 peloteros. Nos llevaron a la Ciudad de México y allá nos tuvieron dos semanas y luego nos trajeron a Minneapolis. Unos meses después por los cambios de la revolución cubana no pudimos regresar a la Isla, así que yo me quedé a vivir acá. Esta organización se volvió mi nueva familia. Los Mellizos llenaron un vacío en mi vida que se produjo por esa situación política.

LL: ¿Ha regresado a Cuba?

TO: Oh si. Bueno tras años de permisos negados finalmente pude regresar ya después de mi retiro y ahora trato de ir cuando tengo oportunidad. Mi padre falleció en 1994, pero aún toda mi familia está allá y mantengo mi relación y contacto con mi gente en esta época de mayor apertura en cuanto a viajes.

LL: ¿Cuál es su mejor anécdota de estos 50 años?

TO: Hemos pasado acá en Minnesota muchos momentos de gloria. Para mi obviamente el día que debuté en las mayores. Killebrew me llamó desde ese día “Rookie” y aún todavía me llama así. Cuando fuimos a la Serie Mundial en el 65, pero perdimos ante un maravilloso equipo de los Dodgers. Cuando ganamos las Series Mundiales en 1987 y 1991 con Kirby Puckett. En fin, este equipo se ha labrado con grandes historias y jugadores y lo máximo ha sido ahora la apertura de este parque.

Béisbol al aire libre

LL: ¿Qué le parece el Target Field?

TO: Mira Leo nunca pensé posible que esto se diera acá en Minnesota. Yo invito a todos los que tengan la oportunidad a visitar este estadio y ver cada detalle. Esto es como un Disneylandia, como un museo gigante. Es muy cómodo para los peloteros y más cómodo para los fanáticos. Gracias a Dios tuvimos un abril con poco frío y la gente disfrutó mucho el clima. No podemos controlar lo que pase con la lluvia y la nieve o el frío extremo, pero el parque tiene muchas áreas techadas y con calefacción para los fanáticos que quieren evitar esas inclemencias. En cuanto a los jugadores, cada uno de los que ha firmado con este equipo sabe que en Minneapolis hay frío y se acostumbra a jugar con este clima.

LL: ¿Alguna similitud al antiguo parque Metropolitano de Minneapolis?

TO: La diferencia es abismal pero en ese tiempo si teníamos muchas suspensiones por frío y nieve. Aquel era un parque muy sencillo. Aquí se nota la modernidad y se realza la tradición que antes no había.

LL: Don Tony, ¿Hasta cuando será la espera por el Salón de la Fama?

TO: ¡Yo no voto, sino ya estuviera ahí! Dicen que mi carrera fue corta pero en el Salón de la Fama hay jugadores que jugaron menos que yo. Aún tengo oportunidad por el comité de veteranos. Ya no me quita el sueño porque el sistema de selección es muy complicado, aunque siempre será un honor. Yo estoy contento con mi carrera y complacido por mi vida en el béisbol que se la he dado a Minnesota y me han correspondido muy bien.

domingo, 9 de mayo de 2010

¡Un hit más Omar!

Omar Vizquel sigue en el camino de quebrar marcas en su posición y entre los peloteros venezolanos en la historia de las Grandes Ligas.

Esa tarde no hubo parafernalia. Ese sábado 1ro. de mayo los Chicago White Sox visitaban a los Yankees.

Por primera vez desde el 13 de agosto de 1970 en los predios del Bronx, un jugador de los White Sox jugando el campo corto portaba el número 11 en su espalda. En aquella ocasión era Luis Aparicio, quien hacía su última visita como miembro activo de los patiblancos a la casa que Ruth construyó, bateando de 4-1.

40 años después y en un nuevo escenario en la misma River Avenue con la Calle 161 del Bronx, Omar Vizquel hacía quizás su última visita a la nueva casa que Steinbrenner construyó. El mánager Oswaldo Guillén colocó al veterano de 43 años en su natural posición como abridor.

Sólo tres jugadores de 43 años en la historia han jugado en la posición número 6: Honus Wagner, con los Piratas de Pittsburgh en 1917 y Luke Appling con los mismos White Sox en 1950 y Vizquel en el 2010. Ese sábado era su segundo inicio en la posición esta temporada.

En la cuarta entrada se midió al puertorriqueño Javier Vázquez y conectó su imparable número 2.673, el cual fue reseñado por el equipo y las agencias de noticias como el punto de empate en los registros históricos con Luis Aparicio como el segundo campo corto con más imparables en la historia, sólo superados por Derek Jeter.

Ese día mi colega Augusto Cárdenas soltó la duda posterior al partido. Los datos del portal estadístico Baseball-Reference.com reflejaban que Aparicio había tenido un hit más de lo que se reseñaba. Sin embargo, las informaciones oficiales de Major League Baseball no concordaban.

Omar estaba feliz. Era hora de cerrar ese último capítulo de alcanzar al zuliano. Pasó un tarde tranquila en Nueva York entre pláticas de béisbol y amigos degustando delicias de la gastronomía dominicana en el Restaurant El Nuevo Caridad en el alto Manhattan, propiedad de Miguel Montás, un incansable propulsor del deporte en el corazón quisqueyano de la gran manzana, de donde han salido grandes personajes como Manny Ramírez, Alex Rodríguez y nuevas figuras de la pelota como el prospecto Pedro Álvarez.

Entre el pollo guisado, el pernil, el chivo, la longanisa, el queso frito, los tostones y el “morir soñando” (especie de batido de naranja), conversábamos sobre el hit, y los que posiblemente serían los días finales de una gloriosa carrera que para muchos culminará en pedestal más alto de este deporte: El Salón de la Fama.

“Cada vez que pego un hit me dicen que me falta uno” dice Vizquel. “Lo difícil es ahora jugar en el campo corto porque depende a cuando me coloque Ozzie cuando me necesite” resalta el “manos de seda".

Yo recordé que claramente hay una duda sobre el registro y me comprometí a investigar. Un hit parece algo realmente trivial y que seguramente se olvidará cuando lo supere, pero este parece que será la última marca personal que Vizquel tendrá sobre el 11 original. De todas maneras, ya no podrá superar a Derek Jeter, quien a sus 36 años se encamina a convertirse en el primer campo corto puro que alcanzará los tres mil hits en su carrera.

Pero para los aficionados venezolanos, este imparable será el dato realmente importante de esta intrincada categoría, ignorada en muchas instancias del béisbol. Lo resaltante del asunto es el legado de Aparicio, cuyo mayor orgullo radica en que nunca, jamás cubrió alguna otra posición que la número 6, aquella que salió a defender en el Estadio Olímpico de Maracaibo el 18 de noviembre de 1953.

Casualmente esa tarde Aparicio se econtraba en Nueva York. Sus compromisos como “leyenda del béisbol” lo llevaron a un festival de coleccionistas de barajitas donde compartió con los aficionados que aún buscan su autógrafo y la oportunidad de estrechar su mano dando gracias por las memorias personales que los peloteros de su talla evocan. Su apretada agenda hizo imposible su encuentro con nosotros.

Durante la semana me metí en los números gracias a la mejor herramienta del béisbol: el box score. Reconstruyendo la historia corroboré que Aparicio en su carrera sólo había aparecido en las Grandes Ligas como campo corto, corredor emergente y “otro”.

Luis Aparicio consumió un extraño turno en 1970 que no cuenta para sus imparables por posición 

¿Otro?

El 19 de agosto de 1970, los White Sox jugaban en Boston y Aparicio recibió el día libre. Rich Morales alineó como abridor en su posición. Pero en la 9na entrada los visitantes perdían 5-2 y el mánager Don Gutteridge llamó al emergente Gail Hopkins para batear por Morales con dos corredores en circulación. Pero Boston trajo a Sparky Lyle como relevista y con el bateador en el plato, antes del primer pitcheo Gutteridge sacó a Aparicio a batear por Hopkins. O sea, un emergente del emergente.

Aparicio no defraudó con doblete que trajo dos carreras al plato que pusieron arriba a los Medias Blancas. El festival de batazos continuó y otros dos lanzadores desfilaron por el montículo. Al darle la vuelta a la alineación Aparicio nuevamente llegó a tomar turno, esta vez en calidad ofensiva solamente, pues nunca había salido a la defensa ese partido. Ese turno se registró en posición defensiva como “otro” pues no era ya un emergente.

Casualmente conectó otro imparable y remolcó la décima primera carrera de la entrada para el marcador final de 13-5.

Tras detallar cada uno de los 14 partidos en la carrera del inmortal donde tomó turnos como emergente corroboré que que sólo había conectado dos hits, además del imparable en condición confusa. Los registros oficiales de MLB, compilados por la empresa Elias Sports Bureau tenían el total de imparables como campo corto en 2,673, cuando sólo fueron 3 hits fuera de la posición, cuando el total de inatrapables en su carrera fue de 2,677.

Ante mi petición formal, Elias accedió a cambiar el registro oficial del renglón dándole un hit más Aparicio como campo corto tras la sumatoria temporada por temporada. Eso deja a Vizquel, hasta ahora, con un hit más por conectar para empatar el segundo peldaño y dos para superarlo.

Cuenta regresiva

Cada vez que Omar Vizquel sale al campo escucha un “tic-toc-tic-toc” mental.

“Es duro” dice Omar a sus 43 años, que no aparenta, gracias a su espíritu, carisma y condición física. “Es difícil a veces reconocer pitcheos, incluso me he hecho exámenes de la vista y todo sale bien, pero el cuerpo te va pasando factura, a pesar de que me cuido mucho y muy bien, con la excepción de dos pinchitos que parecían de perro de esos de Times Square que me comí ayer, pero...¡Hey! es pura proteína y cero carbohidratos” dice con una carcajada.

“¿Te frustra el retiro?" pregunto.

“No para nada. Pero me he dado cuenta de muchas cosas y la primera es que esta carrera pasa muy rápido. Pareciera que fue ayer cuando yo comencé a jugar con el Caracas y fíjate que ahora hablamos sobre otra marca sobre Aparicio esto parece irreal. Fíjate como pasa el tiempo que hoy vi a Jeter y parece que fue ayer cuando apenas era un prospecto que los Yankees querían subir. Ahora todo pasan frente a tus ojos, pero puedo decir que lo he disfrutado”.

A su edad las cosas se ven desde otra perspectiva en el béisbol. El juego se disfruta al máximo, así como en aquel 1989 cuando fue llamado por los Marineros. Cada turno es inolvidable, cada lanzamiento es ligado para atraer la bola por telepatía . La diferencia es que en aquella época luchaba por quedarse y hoy es venerado por sus logros.

Pero en el fondo es el mismo chamo caraqueño que extraña a su gente, sus panas y su familia; quizás ahora un poco más exéntrico, como a cualquier persona le suele pasar con la madurez, por sus gustos por el arte, la música, la moda y las actividades extremas como torear, surfear, cazar anacondas o criar canguros.

Este chico de 43 años es quien hoy se perfila como el próximo inmortal del béisbol venezolano, el que porta orgullosamente el número 11 de los Medias Blancas en calidad de préstamo y homenaje. “Cuando firmo aún escribo el 13, no me acostumbro a otro número” dice con humildad y propiedad.


Unos días después le comunico que oficialmente debe conectar un hit más para empatar a Aparicio, y sin titubear me dice: “¡Que bolas! Pues, ahora tendré que jugar un año más para poder conectar dos hits como campo corto je je je”.

domingo, 2 de mayo de 2010

La voz de Clemente aún vive

Roberto Clemente fue el primer pelotero que alzó su voz contra las injusticias y desigualdades sociales en los Estados Unidos.

Una vida si puede marcar una diferencia. Hoy Roberto Clemente sigue vivo.

Esta semana la Gobernadora del estado de Arizona Jen Brewer aprobó la legislación más estricta contra la inmigración ilegal que se haya visto en décadas: la ley del Senado de Arizona 1070, llamada ''Acta de Vecindades Seguras y Apoyo a la Aplicación de Nuestras Leyes''.

Dicha ley, cuya aplicación comenzaría en menos de 90 días, criminaliza con prisión a cualquier inmigrante que no tenga posesión de sus documentos legales, y requiere a los oficiales de policía que soliciten documentos si hay una “sospecha razonable”.

La pregunta es: ¿Bajo el criterio de quién?

La policía podrá arrestar a cualquier persona sólo por la mera sospecha por parte del agente de no tener sus documentos o por la duda de su estatus migratorio.

Obviamente esta es una ley basada en el perfil racial. Aunque es cierto que las autoridades estatales no se manifiestan en contra de los procedimientos migratorios amparados en las leyes federales, la aplicación de este instrumento deja en manos de cuerpos policiales y judiciales la libertad de las personas basados en un aspecto físico, acción, gesto o idioma.

Una situación altamente peligrosa donde se le pone demasiado poder a unos en las manos, y se violan claramente los derechos humanos y libertades básicas.

Sin embargo, el tema político será debatido en otras instancias. Aquí nos concentraremos en la clara influencia que ha jugado el béisbol de Grandes Ligas en este ámbito.

Apenas se dio a conocer el contenido de esta ley que pone en peligro a cientos de miles de inmigrantes, o los que “parecen inmigrantes”, bajo el riesgo que la medida también sea adoptada por otras capitales; el béisbol, por su naturaleza de ser el deporte profesional más diverso de los Estados Unidos comenzó su propio debate, basado en una protesta hecha en Chicago en contra de los Diamondbacks de Arizona mientras visitaban a los Cubs.

Y el primero que abrió la boca es precisamente un fiel seguidor de Clemente, quizás uno de los más fieles, el venezolano Oswaldo Guillén.

El gesto de Ozzie es de admiración. El primer mánager latino campeón en las mayores alzó su voz nuevamente ante un hecho social e hizo temblar este fin de semana a los relacionistas públicos de MLB y la Asociación de Peloteros por su pronunciamiento claro de repudio ante la situación en el estado desértico.

"Nosotros como seres humanos, que vinimos a este país a hacer dinero, a trabajar, tenemos que apoyarnos ... Le pido a todos los deportistas que se unan a esto. Hoy es en contra de otra persona, mañana podrás ser tú o tu familia…entonces, debemos unirnos en esta cosa tan difícil que estamos pasando" declaró el viernes en Nueva York antes del partido contra los Yankees.

Para Guillén, boicotear a los Diamondbacks no tiene nada que ver con el problema, aunque manifestó su apoyo a la idea de eliminar el Juego de las Estrellas del 2011 de su pautada sede en Phoenix, la capital del estado. Mudar la tradicional actividad podría costarle al Arizona unos 50 millones de dólares en ingresos brutos.

Ahí si que les duele. Ozzie sabe jugarles el juego. Recordemos que es un ganador en su patio.

Incluso coqueteó con la posibilidad de no asistir a los Entrenamientos Primaverales en ese estado como medida de protesta, uniéndose a las decenas de organismos públicos y privados de todo el país que han cortado relaciones con Arizona.

“Nosotros (los latinos, inmigrantes) somos muy listos. Venimos de lugares lejanos como México, Guatemala y Venezuela, tuvimos que cruzar la frontera, y lo hicimos. Es fácil irse de Arizona hacia Colorado o California. Es duro lo que tratan de hacer, pero no nos vamos a ir. No estamos haciendo nada malo. Sólo vinimos a trabajar en este país” señaló.

Guillén no tiene pelos en la lengua. Desde 2006 es ciudadano norteamericano y se atreve a decir claramente las cosas a sus nuevos coterráneos pues sabe que sus palabras llamarán la atención, así como alguna vez retumbaron las de Clemente. Sabe que el uso de su voz puede causar alguna influencia.

“Este país no puede sobrevivir sin inmigrantes. Lo siento, pero en este país hay mucha gente vaga. Los inmigrantes son adictos al trabajo. En este país muchos solo quieren estar sentados en una computadora enviando correos electrónicos. Nosotros hacemos el trabajo duro. Nosotros somos los que salimos afuera y trabajamos bajo el sol todo el día” fustigó el mánager patiblanco.

La voz de Roberto

En una biografía de Roberto Clemente publicada en 2005, David Maraniss cita a Roberto hablando sobre Martin Luther King:

“Cuando Martin Luther King comenzó hacer lo que hizo, cambió por completo el sistema del estilo de vida americano. Puso a las personas, las personas del ghetto, las personas que no tenían nada que decir en aquellos días, y comenzaron a decir lo que por años quisieron decir y que nadie escuchaba. Gracias a este hombre, esta gente comenzó a venir a un lugar donde se suponía que estuviesen, pero donde había gente que no los quería, comenzaron a sentarse como blancos y a llamar la atención del mundo. El problema no era solo con los negros, sino con todas las minorías. La gente comenzó a ganar esos espacios. Eran sus derechos. Por eso es que él cambio al mundo".

Clemente fue el primer pelotero crítico del sistema. Quería un trato justo como persona, más que como pelotero. Sabía que muchos que sufrían no tenían voz. Asumió el mutismo de una masa y le puso su voz.

“Ellos nos ven como si fuésemos diferentes solo porque somos latinos" dijo el eterno numero 21.

Hoy sus palabras y carácter hablan a través de Guillen.

¿Efecto bola de nieve?

Apenas la controversia comienza. Sin embargo muchos ya han seguido sin miedo, los pasos de Ozzie: Cantar verdades usando la popularidad e influencia por una causa de injusticia, y que además afecta también a cientos de peloteros inmigrantes que llegan a los Estados Unidos y que son un negocio redondo para sus organizaciones.

El cerrador de los Padres, el estadounidense Heath Bell opino: "¡Es descabellado que Arizona haga algo así!".

Adrián González, el inicialista méxico-americano estrella de los Padres, quien nació y creció en el área fronteriza de San Diego y Tijuana entiende claramente la situación binacional y opina que es una ley inmoral.

"Están violando los derechos humanos y va en contra de los principios de este país. Esto es discriminación. Será que van a pasarnos una foto que diga: "tú debes lucir de esta forma" y si no pues te van a cuestionar?" analizó ante la prensa.

Y hubo también opiniones apáticas y egoístas como la del relevista de los Giants Sergio Romo, criado en Arizona.

"Veo ambos lados del problema y yo estoy en el medio. No me molestaría que me pidan documentos por solo la forma como me veo. No estoy ni a favor, ni en contra" dijo el lanzador de doble nacionalidad.

Y el coach de los Indios de Cleveland, el boricua Sandy Alomar dijo: "Que los políticos se encarguen…somos peloteros y no nos tenemos que meter en eso".

Así que para quienes dudaban sobre la utilidad de la espontaneidad de Guillen y su gran boca, pues aquí esta una voz firme y seria. No es un payaso como muchos piensan.

Y aunque algunos no lo vean, ni lo quieran ver, Clemente sigue vivo dentro y fuera del terreno.