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domingo, 31 de octubre de 2010

La contracultura del béisbol en San Francisco

La imagen del lanzador Tim Lincecum es "extraoficialmente" utilizada en la campaña para la legalización de la marihuana en California, aparentemente con amplio apoyo por parte de los fanáticos de los Giants.

Mientras los niveles de audiencia en la televisión norteamericana descendieron en comparación a los primeros dos juegos de la Serie Mundial del 2009, la fiebre del béisbol se adueñó de la bahía de San Francisco.

Aquí sólo importó ver el juego como sea, apoyar a los Giants, y pasarla bien en un ambiente de “chilling”, “relax”, “cool” y “high”. Mejor aún con un final feliz en sus dos juegos.

Esta es la bahía del amor libre, la cuna de la lucha por los derechos homosexuales, el centro de la desmitificación de las drogas, donde Alcatraz quedó como un museo.

Es en este lugar donde se puede ver un juego de béisbol sentado en un kayak, esperando un cuadrangular que aterrice en el agua.

Este es considerado el “Mejor Estadio de las Grandes Ligas” y eso es mucho decir en un país donde existen 30 parques de primer nivel, inigualables en el planeta por sus servicios, comodidad, orden, diseño, decoración y ambiente.

Esta es la ciudad donde se quebró el récord de cuadrangulares de todos los tiempos por parte de Barry Bonds, empañado por acusaciones de consumo de esteroides para mejorar su rendimiento. Esta fue la única ciudad que lo apoyó y que lo considera el verdadero “Rey de los Cuadrangulares”.

Los Giants aún no han ganado una Serie Mundial en esta costa. De hacerlo este año será la cereza en su pastel y la redención social de su diversa y extravagante comunidad, que utiliza el béisbol para sentir superioridad sobre un país que por mucho tiempo le ha denigrado su contracultura.

Gigante del liberalismo

San Francisco es históricamente la ciudad más liberal de los Estados Unidos, entendiendo el liberalismo en su forma más pura como la creencia en la importancia de la libertad individual en todos sus sentidos y el igualitarismo en los derechos.

Desde la explosión del “Verano del Amor” en 1967 con la Revolución Hippie, esta ciudad se convirtió en el epicentro de cientos de miles de personas con iguales tendencias y creencias basadas en la cultura de la música, artes, libertad sexual, alucinógenos y estilo de vida comunitaria.

Tras 40 años de contracultura alrededor del Golden Gate la vibrante comunidad se postra a los pies de sus Gigantes, el equipo que llegó a esta ciudad en 1958 tras más de medio siglo en Nueva York, como parte de los planes de expansión de las Grandes Ligas hacia la costa oeste del país, buscando una verdadera expansión nacional.

San Francisco heredó un club con 5 títulos de Serie Mundial y una rica historia. En 1962 ganaron su primer título de la Liga Nacional para sus nuevos fanáticos pero perdieron la Serie Mundial en 7 juegos ante los Yankees. Regresaron al Clásico del Otoño en 1989 y también perdieron ante sus vecinos de Oakland. Comandados por Barry Bonds disputaron la Serie Mundial del 2002 sin suerte ante los Anaheim Angels.

Y cada uno de estos equipos ha tenido ese toque especial fuera del diamante ajeno al béisbol, resaltando aquel equipo de 1962 cuyas estrellas de raza negra como Mays, McCovey, Marichal, Cepeda y Felipe Alou, se impusieron con dignidad ante la latente segregación racial que rondaba las calles de este puerto de convergencia cultural post-guerra.

En 1989 el toque lo puso un terremoto sacudió el segundo juego en la antesala al partido que causó grandes daños a la ciudad. Y para el 2002 el equipo comandado por Barry Bonds soñó con un título en el medio del escándalo por consumo y tráfico de esteroides que incluía a varios de sus jugadores.

A este compendio de años de desdicha, los locales le llaman “Tortura”. Todos aquí saben su significado.

Y el contraste con los fanáticos de Texas es radical. Los Rangers son vistos como el equipo del que George W. Bush alguna vez fue propietario y se mantiene como uno de sus mayores fanáticos. La base de Texas es un grupo armado, cerrado, quizás racista, ultra conservador, radical republicano y consideran a San Francisco como una jaula de locas lunáticas liberales.

El único acuerdo entre los fanáticos de ambos equipos es que no concuerdan en nada. Ganar el trofeo de la Serie Mundial sería una experiencia magnífica y un triunfo de una ideología política y social sobre otra.

La propuesta 19

El dos veces ganador del Cy Young Tim Lincecum a simple vista parece más un chico que monta su patineta en la plaza y se reúne con sus panas a “fumar monte”.

Esa imagen de talento y diversión es identificable entre los fanáticos locales. Su cara es la imagen de las pancartas que los fanáticos utilizan para buscar apoyo para la propuesta 19, el Acta para Regular, Controlar y recolección de impuestos del Cannabis 2010.

El as de la rotación gigante enfrentó cargos menores por posesión de 3.3 gramos de marihuana en 2009 en el estado de Washington. Sobre las venideras elecciones en California declaró: “Tenemos una comunidad muy abierta aquí en San Francisco, y su cultura permite la legalización, es su naturaleza de libertad. Creo que todo es por una sana diversión”.

Por todas las calles alrededor del AT&T Park, la camiseta que dice “Let Timmy Smoke” (Dejen que Timmy fume) es la más vendida. Otras dicen “Tim no es un criminal…déjalo fumar”.

Este referendo se definirá el próximo 2 de noviembre en California y de salir aprobado, el consumo de marihuana será legal en cantidades reguladas para los mayores de 21 años.

El jardinero de los Rangers Josh Hamilton ha tenido una de las mayores recuperaciones en el béisbol tras mantenerse fuera del juego por su abuso de drogas y alcohol. Su talento y perseverancia lo trajeron de regreso al juego para convertirse en el pilar de este club que disputa la Serie Mundial. Los Rangers han celebrado sus victorias con sidra y cerveza sin alcohol para apoyar la recuperación de su compañero.

Después del juego 1 Hamilton declaró a la prensa estar asombrado sobre el libre consumo de marihuana en el parque de la bahía. “Desde los jardines podía oler el monte en el aire” dijo. “Es increíble como fuman acá en todas partes, yo estuve pendiente de los policías durante el juego”.

Equipo de personajes

“De todos los equipos que han pasado por San Francisco, el de 1962 era el más talentoso, incluso más que el del 2002” dijo el Salón de la Fama Orlando Cepeda antes del 2do. Juego. “Este año, con menos talento, nunca he visto un equipo que dispute tantos juegos cerrados. Las últimas tres semanas de la temporada cada juego era demasiado cerrado. Por esta situación creo que pueden ganarlo todo este año. Muchos equipos tuvieron grandes nombres, aquí no hay súper-estrellas y aún así ganan los juegos cerrados y esa es una muy buena señal”.

Cepeda es un héroe en este patio, quizás mucho más que en su querido Puerto Rico. Aquí nadie lo señala por haber sido incautado, también, en algún momento con posesión de marihuana. Es una leyenda del club.

Y es cierto, en el 2010 los Giants son un equipo de oportunismo, de crear situaciones de juego, de fundamentos, rallies y pitcheo. Pero también de personajes que han creado este ambiente.

Desde Lincecum, su pelo largo y su imagen de “skater dude”, el novato Buster Posey que parece un niño de secundaria, el extremadamente popular Kung Fu Panda, Pablo Sandoval, quien perdió su titularidad en el equipo por el oportunismo de Nate Shierholtz, el dominicano Juan Uribe y la veteranía del colombiano Edgar Rentería.

O jugadores que estaban en un limbo del juego como Aubrey Huff, Cody Ross, Mike Fontenot, Andrés Torres. O piezas de alto calibre sin un rumbo fijo como Pat Burrell, Aaron Rowand y Freddy Sánchez. Un cerrador con un “look” extravagante como Brian Wilson, que puso de moda los zapatos de color naranja y la barba larga, popular entre los hippies de la zona.

“Están jugando como un verdadero equipo” dijo el receptor de los Rangers Matt Treanor, después del 2do. juego que terminó 9-0.

Los Giants reflejan en el terreno a la diversidad de su comunidad y su estilo de vida. Demuestran los fundamentos de un juego en comunidad, cuyo liderazgo son las ganas colectivas del triunfo. Esta ciudad merece el título, pero de no conseguirlo al menos habrán tenido un “otoño de amor” en un 2010 para la historia.

domingo, 24 de octubre de 2010

A la Serie Mundial...al estilo de Texas

Los Texas Rangers derrotaron a los Yankees por el Campeonato de la Liga Americana y por primera vez disputarán la Serie Mundial en su historia.

¿Qué hacer contra un equipo que batea .304 y anota 38 carreras en una serie de 6 juegos?

¿Cómo entrarle a un staff de lanzadores que en 6 juegos limitaron a sus oponentes a menos de 190 turnos y promedio de .201?

Estas son las preguntas que se hará el campeón de la Liga Nacional del 2010, los Gigantes de San Francisco, para enfrentar a los Texas Rangers en la Serie Mundial.

Si...los Texas Rangers. Campeones de la Liga Americana.

Texas es uno de los 3 equipos que nunca ha jugado un clásico de octubre, junto a los Seattle Mariners y los Washington Nationals. Esta franquicia fue originada en 1961 como los "nuevos" Senadores de Washington pero en 1972 fue mudada a Arlington, Texas, donde han tenido una trágica historia de controversias entre equipos perdedores y casos de tráfico y consumo de esteroides, drogas y alcohol.

Esta es una franquicia donde magnates petroleros, políticos y mediáticos han hecho sus negocios redondos y cuadrados. Desde George W. Bush, Tom Hicks, Eddie Chiles, Brad Corbett y hasta accionistas como Gustavo Cisneros, mientras sus equipos en el terreno de juego se han plagado de inconsistencias.

Hicks prácticamente se declaró en bancarrota al declarar en 2009 que las deudas del club superaban las ganancias, de manera que la salida rápida al conflicto era vender la franquicia al mejor postor en una subasta controlada por Major League Baseball.

Nolan Ryan, presidente del club, es considerado uno de los mejores lanzadores en la historia del béisbol y el mayor ícono del béisbol en el estado de Texas.

El regreso del expreso

Tras las negociaciones y propuestas, el pasado 5 de agosto el abogado e inversionista Chuck Greenberg, en sociedad con la leyenda y presidente del equipo Nolan Ryan, ganaron la subasta comprando el club con una inversión de aproximadamente $570 millones de dólares. Sin embargo, Ryan está en su tercera temporada al frente de las operaciones de béisbol del club, tras haber sido contratado para la posición por el antiguo dueño.

Desde su retiro como pelotero activo invirtió para ser accionista mayoritario de dos equipos de Ligas Menores en el estado de Texas, el Corpus Christi Hooks y el Round Rock Express, ambos afiliados a los Astros de Houston, donde Ryan era asistente especial a la gerencia general hasta aceptar la posición con los Rangers en 2008.

Y es que el Ryan es el mayor ícono viviente de Texas y del club al cual llegó en 1989 a sus 41 años para ganar su juego 300, alcanzar 5 mil ponches y lanzar dos juegos sin hits ni carreras, dándole a esta franquicia los mayores logros personales en su historia en el terreno de juego y su única representación en Cooperstown.

Pero a su regreso se concentró en el pitcheo. Texas desde siempre ha sido un equipo ofensivo, con una escuela comandada por el instructor de bateo Rudy Jaaramillo, quien durante 15 años desarrolló a jugadores como Juan González, Iván Rodríguez, Mark Teixeira y Michael Young.

Ryan entendía que su legado en el montículo se había perdido en el tiempo. Su vieja escuela no creía en 100 lanzamientos por partido, entradas controladas y lanzadores con roles definidos. Ryan quería lanzadores que fueran "caballos de batalla" así como él lo fue, en una época donde su equipo no contó con las herramientas necesarias para competir.

Esta temporada tres de sus abridores superaron las 200 entradas de labor, además que se crecieron en una serie de campeonato épica que hasta ahora ha sido el mayor logro en la historia de la franquicia.

Si en Oakland, la voluntad del Gerente General se imponía en el terreno de juego, en Texas, la voluntad del presidente manda en el montículo. Ryan se alió con su coach de pitcheo Mike Maddux, para imponer una filosofía de trabajo pequeño retirando a bateador por bateador, confiando en su defensiva.

"La presencia de Nolan Ryan y el respeto que el béisbol le tiene y lo que representa para el estado de Texas se siente en el equipo y su plan se refleja en el terreno" dice Omar Vizquel, quien jugó la pasada temporada con los Rangers como mentor de Elvis Andrus.

“Elvis me impresionó de sobremanera” agrega Vizquel. “No sé cómo no le dieron el premio al más valioso porque siempre estuvo en base. Su bateo es lo que más me asombra porque a la defensiva yo sé muy bien lo que él puede hacer. Su talento es increíble”.

Los Rangers del 2010 hicieron lo que muchos de sus antecesores meramente aspiraron. Aquellos equipos acusados de repartir palos a fuerza de consumo de esteroides con Jose Canseco, Juan González, Iván Rodriguez, Ken Caminiti, Mickey Tettleton, Dean Palmer, Rafael Palmeiro y compañía, eran carros de leña con poco pitcheo.

Y cuando hubo pitcheo alrededor de Ryan, la ofensiva brillaba por su ausencia.

Finalmente llego la combinación de todos los factores liderados por el carácter de “El Expreso”, cosecha de su sistema de desarrollo, una rotación solida con un Cliff Lee a la cabeza, y una ofensiva consistente con un Josh Hamilton en plenitud de talento, un explosivo Nelson Cruz, la experiencia de Vladimir Guerrero, el acertado manejo de Bengie Molina detrás del plato y la versatilidad de Andrus.

La labor para el manager Ron Washington se hizo mas fácil que en su primera temporada al frente del club, aprovechando las debilidades de la división oeste de la liga americana.

El sueño de Ryan se cumplió, al igual que la redención del beisbol tejano.

Ganar al estilo de Texas

Como en todos los aspectos en el estado de Texas, todo es grande. Así como la victoria de los Rangers sobre los Yankees.

"Texas nunca perdió la confianza. Después de la frustración del primer juego, donde en el aquella 8va. entrada los Yankees le voltearon el partido, este equipo tuvo la fortaleza de mantener su juego consistente ante quienes son considerados los gigantes del beisbol" dice Ernesto Jerez quien narro las incidencias de la serie de campeonato de la Liga Americana para ESPN.

"La confianza fue lo que más me asombro, escuchar a un novato como Neftali Feliz decir que ellos le ganaban más fácil a los Yankees que a Tampa Bay en esas circunstancias era de asombrarse" comenta Jerez reflexionando sobre la histórica serie.

Texas amarro a los Yankees a un poco mas de 30 turnos en promedio por juego. O sea, en total tuvieron juegos casi perfectos, si consideramos que un juego perfecto es de 27 outs. Los Yankees no tuvieron chances.

"Es que los Yankees apenas tuvieron dos entradas buenas en la serie, aquella octava para voltear el primer juego y el rally que causaron los cuadrangulares consecutivos de Swisher y Canó" dice Jerez. "Fuera de eso, Texas fue muy superior".

"Large" como diría Carlos Baerga. "Texas gano large papi" es la frase del ex-camarero.

"Me parece que también los Yankees se vieron afectados por la inactividad y perdieron el momento tras la barrida a Minnesota" reflexiona el narrador dominicano.

Los Rangers van rumbo a la segunda serie mundial en la historia del estado tras la participación de los Astros en 2005. Su rival tendrá que adaptarse antes que a su ofensiva o pitcheo, al carácter de este club que refleja a su gente, su historia y su dueño, la leyenda Nolan Ryan.

domingo, 17 de octubre de 2010

Dirigencia y pitcheo…las claves para competir

El mánager Jody Davis comenzó la temporada sin un rol definido con el material disponible en su róster evidenciando poca preparación previa a la temporada.

¡Arrancó otra temporada de pelota invernal! Esas semanas donde la pasión se desborda jugada a jugada. Donde todos los fanáticos se transforman en una rara especie de híbrido entre pelotero, mánager, periodista, directivo y hasta mascota de sus equipos.

Al menos así es en el Zulia, donde el fervor por las Águilas es inagotable.

Y es que en estos tiempos, y en esta parte del mundo, hay tres ideas claras del béisbol a nivel de terreno:

1- En las Grandes Ligas se busca la competitividad máxima. Cada lanzamiento y cada jugada son milimétricamente estudiados buscando resultados positivos para el equipo a través del máximo rendimiento personal.

2- En las Ligas Menores se busca el desarrollo del pelotero. El equipo y las ligas como tal, son pantomimas para los fanáticos que pagan muy poquito por ver a las estrellas del mañana en el medio de un evento familiar lleno de promociones y juegos infantiles operados por las franquicias. Mientras tanto, las organizaciones de Grandes Ligas operan el terreno de juego donde cada jugador hace ajustes y tiene suficiente tiempo de juego para demostrar sus capacidades. De acuerdo a su rendimiento personal va ascendiendo hasta convertirse en una opción real para el equipo grande. Para nada importa el récord de victorias o derrotas o la representación de una comunidad.

3- En las Ligas Invernales se produce un conflicto de intereses. Mientras las franquicias operan con mayor influencia del servicio de las Grandes Ligas, producto de la globalización y la evolución en servicios al fanático, las comunidades exigen victorias, títulos y buenas actuaciones. En realidad las franquicias buscan títulos y confeccionan equipos buscando la mayor competitividad, pero el problema es que el 95% de los jugadores están bajo contratos de las Grandes Ligas, lo cual es bueno y malo. Para los verdaderos “dueños” del pelotero si juegan es para trabajar en su desarrollo, pero este trabajo es llamativo e interesante para los fanáticos. El conflicto viene cuando este desarrollo interfiere con la agresividad de la victoria.

¿Paciencia al mánager?

Desde que el club anunció la contratación de Jody Davis como mánager para esta temporada, era evidente que había que darle un tiempo al ex-receptor estrella de adaptarse al circuito. Davis nunca había tenido experiencia alguna en pelota invernal donde el ritmo y la filosofía del juego son muy distintos, sobre todo en los tiempos del béisbol moderno.

Yo he mantenido firme la idea de que hay que darle un voto de confianza a Davis como dirigente. Como toda persona que comienza en una asignación merece el beneficio de la duda y la oportunidad de hacerlo bien desde su puesto. Lo que quizás el nuevo timonel emplumado desconoce es que el ritmo que debe tomar en esta liga es demasiado rápido.

Tan rápido que si en la primera o segunda semana no muestra resultados positivos o al menos alentadores para mantenerse a flote en la férrea competencia de tres meses, su familia le tendrá que reservar un puesto en la mesa para comer pavo en el Día de Acción de Gracias el 25 de noviembre.

Tan rápido que apenas se comience a adaptar a el calor, podría no llegar a experimentar el Juego de la Chinita.

La situación para Mr. Davis no es fácil. Quizás le contaron, pero no sabía que esto era así. No subestimo a un hombre con sobrada experiencia en el béisbol y con excelente asesoría como la de David Rosario, Jesús Marcano Trillo, Mario Labastidas y Wilson Álvarez. Pero lo que no puedo entender es cómo a estar alturas, con la temporada comenzada, es que se prueban las piezas.

Anteriormente les dije las diferencias entre las Grandes Ligas y las Ligas Invernales, y es imposible comparar un inicio de temporada de los Yankees con el de las Águilas, es injusto y hasta disparatesco. Pero es aquí donde debería haber mayor previsibilidad por parte de la directiva del club en preparar un escenario de pretemporada de acuerdo a la realidad del equipo.

Creo firmemente que si Eduardo Pérez hubiese continuado como mánager para esta temporada este ajuste de piezas hubiese sido menos traumático. Evidentemente no hubiese sido necesario probar al róster completo en los primeros juegos para ver como se engrana el equipo. Este equipo “ya debería” estar engranado para cuando se cantó la voz de play ball y no lo estaba, tanto así que tras el anuncio de Austin Bibens como abridor para el primer partido, el norteamericano declaró a la prensa estar asombrado porque él mismo “no se sentía listo y al 100%”.

Entendemos lo difícil del calendario del béisbol para los jugadores en los Estados Unidos, pero se torna urgente la necesidad de organizar un programa intensivo de pretemporada con la presencia más temprana de los importados, jugadores de clasificaciones bajas, agentes libres e invitados que incluya juegos serios de entrenamiento con el fin de tener un panorama más claro para la primera fecha.

El material nativo de pitcheo es el punto más débil de las Águilas del Zulia en la actualidad.

La falta de pitcheo criollo

Nuevamente la experiencia hace la diferencia. Si miramos hacia atrás es fácil notar que la época más prolífica en la historia de 41 temporadas del equipo fueron los años 90, donde se logró avanzar a cuatro series finales ganando tres.

La base de esta exitosa era fueron los jugadores criollos, muchos de ellos alcanzaron las ligas mayores, pero el mayor aporte fue el pitcheo criollo que la organización logró confeccionar por la vía del escauteo y las transacciones.

Durante esas temporadas lanzadores como Wilson Alvarez, Géremi González, Danilo León, José Solarte, Henrique Alfonso Gómez, Julio Machado, Blas Cedeño, Omar Bencomo, entre otros criollos lograron darle flexibilidad a las necesidades año a año y garantizaban un esquema y filosofía de trabajo para el club.

Pero es realmente alarmante como en el inicio de la temporada 2010-2011 las Águilas son del único equipo de la Liga Venezolana que no cuenta con un abridor criollo. Al menos, en la rotaciones anunciadas para la primera semana de la campaña, Zulia depende al 100% de brazos importados.

A última hora incluyeron a Jan Carlos Granados en la rotación, quien tiene experiencia en el circuito.  Sin embargo, esta decisión aún es inconsistente.

¿Y cómo no? De los 10 lanzadores criollos en este comienzo de campaña sólo Amalio Díaz, Marcos Tábata y Bruno Sánchez jugaron bajo organizaciones de Grandes Ligas esta temporada. De ellos sólo dos fueron abridores esta campaña Díaz en triple A y Sánchez en clase A.

Los otros 7 Edgar Estanga, Jan Granados, Manuel Olivares, Eduardo Pérez, Malvin Vásquez, Marcos Carvajal y Julio Torrealba son hasta ahora agentes libres. Y no tengo nada en contra de la firma de jugadores sin afiliación, pero estos deben demostrar que son productivos en esta liga a pesar que sus oportunidades con las organizaciones de Grandes Ligas se hayan agotado.

Pero en una liga con un nivel tan elevado como la Venezolana, donde los demás equipos tienen al menos uno o dos sólido abridor criollo, es muy difícil competir sin la continuidad del trabajo monticular y sin una filosofía dirigencial consecuente en el terreno de juego.

Y es que si Venezuela hoy en día produce tantos pitchers…¿Dónde están? ¿Por qué no están en Maracaibo?

Es por eso que el cambio de Alberto Callaspo a Magallanes fue inmensamente productivo. Las esperanzas en este aspecto hoy recaen en el prospecto de los Tampa Bay Rays Alex Torres, quien en 27 aperturas en doble A, ganó 11 y perdió 6 con efectividad de 3.47. Si Torres “hace click” en el uniforme naranja, pues habrán motivos de alegría.

Es por esto que el trabajo de escauteo del Zulia en el área del pitcheo hoy es deficiente. Punto. Y seguirá deficiente hasta que sus firmas no aporten beneficios reales al club.


Pero la reivindicación del la cosecha emplumada consiste en brazos como Yeiper Castillo, Adys Portillo, Orlando Garcés, Wilfredo Boscán y Manuel Rodiño y Rafael Briceño; nombres aún desconocidos para muchos, pero cuya presencia y oportunidad es pedida a gritos en el montículo de "El Grande". Su desarrollo hará la diferencia.

domingo, 10 de octubre de 2010

La magia del “Doc”

Roy Halladay celebra con su receptor Carlos Ruiz tras conseguir su segundo juego sin hits ni carreras en 2010 en su primera experiencia en postemporada.

Arrancaban los play offs de las Grandes Ligas 2010 con una triple cartelera de pelota durante todo el día que comenzó con el regreso a esta etapa de los Texas Rangers ante los Tampa Bay Rays, los Rojos de Cincinnati visitando a los Phillies y más tarde los Yankees inaugurando el Target Field de Minnesota en la etapa más caliente.

Pero ese miércoles 6 de octubre los dioses de este juego centraron su mirada en el Citizens Bank Park de Philadelphia. Estaba escrito, pero era difícil de creer. Todo estaba listo para la primera actuación en postemporada de uno de los mejores lanzadores de esta generación.

Roy “Doc” Halladay había llegado a Philadelphia buscando un lugar donde poder competir tras años de servicios con los Toronto Blue Jays. El pasado 16 de diciembre el Gerente General de los Phillies, Rubén Amaro Jr. anunciaba el cambio de su mejor prospecto Kyle Drabek junto con Travis D’Arnaud y Michael Taylor por el estelar lanzador derecho. En Toronto sus días estaban contados por no poder ofrecerle un contrato acorde e incentivos de competitividad, de tal forma que los Blue Jays sólo querían obtener talento a cambio de la salida de su “jugador franquicia”.

Made in America

Harry Leroy Halladay III es producto de la formación minuciosa de un chico con talento para lanzar. Su padre era piloto comercial y su madre una ama de casa. Desde muy pequeño mostró talento y amor por el juego que su padre practicó también desde pequeño, pero que sólo llegó a integrar equipos de su secundaria.

Cuando estaba en 5to. Grado de la escuela primaria, su padre le construyó en el sótano de su hogar en Denver, Colorado, una gigante jaula de bateo con un caucho guindando del techo y una máquina de bateo. Desde su niñez hasta su adolescencia, el pequeño Harry pasó todas sus noches bateando decenas de pelotas y lanzando apuntando al hueco de la rueda, en aquellos días cuando mientras su padre permanecía fuera de casa volando.

Pero en sus tiempos juntos consumían su tiempo jugando juntos en el patio de su casa. Fue donde descubrió que su hijo tenía el talento para pensar en el béisbol como su futuro. A sus 10 años de edad, el scout Bus Campbell de los Blue Jays hizo unas pruebas cerca de su hogar a las cuales acudió el chiquitín. Sin embago Campbell le dijo al Roy Sr. que podría trabajar con el chico en algunos años y que sólo mantuviese su constancia.

Campbell terminó siendo el mánager de Halladay en su equipo de la secundaria Arvada y este le enseñó su mecánica, sus secretos y toda su experiencia del juego. Aquel viejo buscatalento trabajó con el chico hasta que los Blue Jays lo seleccionaron como primero en el draft de 1995 con un bono de $895 mil dólares.

Su paso por las menores fue rápido. Tal y como ocurre en la actualidad con muchos de las primeras firmas del draft, los equipos de Grandes Ligas entienden que están “listos” para las mayores. En sólo dos temporadas ya había alcanzado la triple A.

Es bueno recordar que para el invierno de 1997, los Blue Jays enviaron a su principal prospecto a Venezuela para que se bañara de pelota caribe con los Cardenales de Lara. Halladay, bajo el mando de Omar Malavé fue el puntal de la rotación emplumada en la recta final dejando marca de 1-1 y efectividad de 1.64 en 5 partidos. Pasaron a la semifinal donde lanzó 4 partidos ganando 2 y perdiendo 1 con efectividad de 3.12 y se midió en la final ante el Caracas donde lanzó 2 partidos, incluyendo el final, con efectividad de 3.60 en 10 entradas.

1998 fue su primer año en la antesala a las mayores y en 21 juegos dejó marca de 9 -5 con 3.79 de efectividad. Los Blue Jays decidieron ascender a las mayores en aquel septiembre. En su debut en el SkyDome de Toronto, brilló por primera vez al casi lanzar sin hits ante los Tigres de Detroit, permitiendo sólo un hit en la novena entrada que fue un cuadrangular solitario. Así se apuntó su primera victoria, y su primer juego completo. Era una muestra de lo que traía.

Desde 1999 Halladay formó parte de la rotación de los Blue Jays, pero su mecánica y concentración se desmoronaron en el 2000 cuando en 19 juegos dejó marca de 4-7 y efectividad de 10.64. Fue movido al bullpen y bajado a las menores. Había perdido ese ritmo de trabajo y esa concentración hasta el punto que arrancó la temporada 2001 con el equipo Dunedin en Clase A donde fue a trabajar junto a Mel Queen, instructor especial de pitcheo de los Azulejos.

Queen es otro viejo zorro del béisbol con una vista clínica que diagnosticó inmediatamente el problema de Halladay, cuya mecánica estaba dispersa. Halladay hizo los ajustes, bajó el ángulo de su brazo, aceleró su envío, cambió el agarre de su recta y sinker. Su velocidad aumentó así como el movimiento de su recta, le dio mayor flexibilidad e incomodidad para los bateadores por su nuevo ángulo el cual era bastante recto a juicio de Queen.

“Si puedo lanzar strikes con una recta que se mueve, creo que puedo ponchar a unos cuantos bateadores. Es básicamente lo que hago” dijo en una entrevista en ese entonces cuando regresó en el 2001 al montículo canadiense donde mejoró su registro a 5-3 y su ERA a 3.16 en 17 juegos.

Pero su mayor cambio quizás fue la concentración y la ética. Halladay se convirtió en otro lanzador, el que todos sus colegas quieren emular.

Desde ese entonces Halladay se convirtió en uno de los mejores lanzadores del béisbol. Su preparación, dominio, carácter y respeto se elevaron. Entre 2002 y 2009 ganó 130 juegos y perdió 59 con efectividad de 3.13 y 1,260 ponches. Ganó el Cy Young de la Liga Americana en el 2003 con 22 victorias, ganó 20 juegos en 2008 y asistió a 6 juegos de estrellas. Recuerden…con los Blue Jays.

6 de octubre

La expectativa en Philadelphia de ver lanzar a Halladay en su primera postemporada era el plato del día. Aún estaba fresco en la memoria de todos el juego perfecto que lanzó el 29 de mayo ante los Marlins. Aún todos los camiones de televisión tenían listo el video para recapitular su hazaña y su posterior reconocimiento ante los fanáticos locales, para quienes ganó 21 juegos esta temporada con efectividad de 2.44, 9 juegos completos, 4 blanqueos y 219 ponches.

Aún felicitaban a Rubén Amaro Jr. por su movimiento tras haber sido criticado por dejar ir a Cliff Lee, quien fue su “caballo” en la temporada 2009, y cuyas características son similares a las de Halladay. Amaro estaba en lo cierto. “Este tipo es tan bueno, que me hace llorar” dijo Amaro Jr. antes del partido. “Ya nos olvidamos de Cliff Lee”.

Hasta David Beckham estaba presente en el juego, quien asistió como espectador mientras estaba de visita junto al Galaxy de Los Angeles para jugar ante el Philadelphia Union de la MLS.

Y así comenzó la magia del “Doc”. La combinación de rectas, curvas de nudillos, cambios, slider y rectas cortadas que parecen curvas, o curvas que parecen cambios. El estudio detallado de cada uno de sus contrarios comenzaba nuevamente a dar dividendos.

Rodado, elevado, rodado, ponche, rodado, rodado, elevado, rodado, elevado, ponche, ponche, rodado, ponche, ponche, rodado. Así dominaba a los Rojos en su debut en el playoff 2010.

Los outs se consumían uno a uno y el silencio de la superstición dominaba el ambiente. En la 5ta. entrada el jardinero Jay Bruce fue paciente con el tratamiento de su zona de strike y en cuenta de 2 bolas y 2 strikes decidió esperar, así se embasó por base por bolas.

Ante la estrategia de sus contrarios, decidió venir por el plato y el resultado es el acostumbrado: rodado tras rodado, tras rodado. La caída de sus rectas y cambios obligan a batear por el piso dejándole el trabajo a la defensiva central de los Phillies en Jimmy Rollins y Chase Utley, un verdadero seguro de vida.

En el 7ma. Entrada del partido era evidente que el juego sin hits se consumaría. No había vuelta atrás. Los bates de los Rojos lucían como niños de Pequeñas Ligas ante un Salón de la Fama. La presencia en el montículo de Halladay, su concentración y electricidad en el ambiente estaban dadas para hacer este uno de los mejores juegos en la historia del béisbol.

Y así llegó la 9na. Entrada. El venezolano Ramón Hernández soltó un elevado para el primer out. Luego, el lanzador Bill Bray fue sustituído por Miguel Cairo como emergente y la tensión no era normal. Cairo lo conocía, sabía sus puntos débiles y era el hombre que podía romper la magia. Pero como no habían debilidades ese 6 de octubre, fue dominado con un elevado al tercera base. Finalmente Brandon Phillips pellizcó la bola frente al plato, batazo que tomó el receptor Carlos Ruiz y en una gran jugada defensiva completó la hazaña.

“Fue tan impresionante este juego que yo ya en la 6ta. entrada sabía que Halladay lanzaría sin hits” me decía Guillermo Celis quien narró el partido para ESPN. “Algo me decía que hoy este tipo iba hacer algo así y eso no me había pasado nunca en un partido” resaltaba el periodista mexicano asombrado por el dominio de Halladay.

“Es surreal todo esto” dijo Halladay después del juego. “Había soñado con estar aquí, pero no tan grande como todo esto”. “Yo estaba en pánico” dijo el panameño Carlos Ruiz.

Después de algunas declaraciones de comstumbre, Halladay declinó conversar con CNN, NBC y CBS. Se disculpó con todos los grandes medios por no poder cumplir con sus compromisos. “Estamos en la postemporada y ya esto pasó. No olvidemos que el enfoque está en el equipo. Les agradezco consideración.” dijo.

Halladay había lanzado sólo el segundo juego sin hits ni carreras en la historia de la postemporada, después del juego perfecto de Don Larsen en 1956.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Zulianos en las Grandes Ligas (1953-2010)

Pompeyo Davalillo fue el primer jugador zuliano nacido en el estado Zulia que alcanzó jugar en las Grandes Ligas.  Una lesión en la rodilla limitó su carrera con los Washington Senators.

Lista completa de jugadores nacidos en el Zulia que han jugado en las Grandes Ligas:
(Nombre, debut, equipo y ciudad de origen)


1. Pompeyo Davalillo
Aug 1, 1953
Senadores de Washington
Cabimas

2. Ramón Monzant
Jul 2, 1954
Gigantes de Nueva York
Maracaibo

3. Luis Aparicio Montiel
Apr 17, 1956
Medias Blancas de Chicago
Maracaibo

4. Víctor Davalillo
Apr 9, 1963
Indios de Cleveland
Cabimas

5. José Herrera
Jun 3, 1967
Astros de Houston
San Lorenzo

6. Ángel Bravo
Jun 6, 1969
Medias Blancas de Chicago
Santa Rita

7. Johnny Paredes
Apr 29, 1988
Expos de Montreal
Maracaibo

8. Wilson Álvarez
Jul 24, 1989
Rangers de Texas
Maracaibo

9. Julio Machado
Sep 7, 1989
Mets de Nueva York
La Cañada

10. Danilo León
Jun 6, 1992
Rangers de Texas
La Concepción

11. William Cañate
Apr 16, 1993
Azulejos de Toronto
Bobures

12. Omar Daal
Apr 23, 1993
Dodgers de Los Angeles
Maracaibo

13. Eduardo Zambrano
Sep 19, 1993
Cachorros de Chicago
Maracaibo

14. Eduardo Pérez
Sep 10, 1995
Bravos de Atlanta
Ciudad Ojeda

15. Alex Delgado
Apr 4, 1996
Medias Rojas de Boston
Palmarejo

16. Géremi González
May 27, 1997
Cachorros de Chicago
Maracaibo

17. Luis Ordaz
Sep 3, 1997
Cardenales de St. Louis
Maracaibo

18. Carlos Valderrama
Jun 21, 2003
Gigantes de San Francisco
Bachaquero

19. Darwin Cubillán
May 20, 2000
Azulejos de Toronto
Bobures

20. Juan Rincón
Jun 7, 2001
Mellizos de Minnesota
Maracaibo

21. Alex Herrera
Sep 13, 2002
Indios de Cleveland
Maracaibo

22. Humberto Quintero
Sep 3, 2003
Padres de San Diego
Maracaibo

23. Guillermo Quiroz
Sep 4, 2004
Azulejos de Toronto
Maracaibo

24. Gustavo Chacín
Sep 20, 2004
Azulejos de Toronto
Maracaibo

25. Yusmeiro Petit
May 14, 2006
Marlins de Florida
Maracaibo

26. Carlos Maldonado
Sep 8, 2006
Piratas de Pittsburgh
Maracaibo

27. Alberto González
Sep 1, 2007
Yankees de Nueva York
Maracaibo

28. Alex Romero
Apr 2, 2008
Diamondbacks de Arizona
Maracaibo

29. Eider Torres
Apr 26, 2008
Orioles de Baltimore
Maracaibo

30. Jonathan Herrera
Apr 30, 2008
Rockies de Colorado
Maracaibo

31. Carlos González
May 30, 2008
Atléticos de Oakland
Maracaibo

32. Luis Valbuena
Sep 2, 2008
Marineros de Seattle
Caja Seca

33. Edwin Moreno
Apr 7, 2009
Padres de San Diego
El Moján

34. Gerardo Parra
May 13, 2009
Diamondbacks de Arizona
Santa Bárbara del Zulia

35. Jhoulys Chacín
Jul 25, 2009
Rockies de Colorado
Maracaibo

36. Henry Rodríguez
Sep 21, 2009
Atléticos de Oakland
Santa Bárbara del Zulia

37. Jean Carlos Boscán
Oct 1, 2010
Bravos de Atlanta
Maracaibo

¡Tronó el Relámpago!

Carlos González se alzó como el primer zuliano líder bate en las mayores.

Y se hizo oficial el pasado 3 de octubre. Carlos Eduardo González Guerra, jardinero de los Rockies de Colorado de 24 años, en su tercera temporada en las Grandes Ligas, y primera a tiempo completo, se convirtió en el primer zuliano ganador de un título de bateo en el máximo nivel del béisbol y el tercer venezolano que logra la hazaña al dejar promedio de .336 en 145 juegos.

La carrera por el mejor promedio de la Liga Nacional culminó tras semanas de recia batalla entre González, el canadiense Joey Votto, inicialista de los Rojos de Cincinnati y el venezolano Omar Infante, utility de los Bravos de Atlanta.

El zuliano y el canadiense le inyectaron sazón a la recta final de la temporada con la disputa de la triple corona ofensiva en los departamentos de promedio, cuadrangulares y remolcadas mientras impulsaban a sus respectivos equipos en la disputa por un boleto de clasificación a la postemporada y consideraciones para el premio al Jugador Más Valioso.

Pero la temporada que experimentó "El Relámpago" llevó al béisbol zuliano a un nivel superior.

Desde el debut de Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington el 1 de agosto de 1953 hasta el de Jean Carlos Boscán el 1 de octubre del 2010 con los Bravos de Atlanta, 37 han sido los zulianos que han visto acción en la gran carpa. De ellos sobran las hazañas y glorias en los mejores campos del mundo producto del talento adquirido en tierras de Urdaneta.

Aún no es posible opacar las proezas que consistentemente durante 18 años amasó Luis Aparicio Montiel para alcanzar la inmortalidad como único venezolano en el Salón de la Fama que encabezan episodios como el juego sin hits ni carreras y el dominio de Wilson Álvarez, la longevidad y talento de Vitico Davalillo, el swing perfecto de José Herrera, las proezas de Ramón Monzant, la garra de Géremi González y muchos otros capítulos que se han escrito en las páginas de la historia del juego que nos trajo William Phelps.

Son estos chicos como González, quienes mantiene la llama viva del béisbol. Son actuaciones como ésta las que marcan una generación. Es su naturaleza misma la que genera una continuidad generacional que inevitablemente tiende aportar más y mejores talentos al escenario de la pelota mundial provenientes de esta dichosa región.

El fenómeno "Car-Go"
 
La actuación de Carlos González es producto de la convergencia de varios factores. Un jugador con talento en los cinco aspectos que conforman el béisbol: bateo de contacto, bateo de poder, velocidad, defensiva y buen brazo. A esto se le suma una sexta herramienta que es la fortaleza mental con ingredientes perfectos como los valores familiares, la disciplina, la sencillez y el amor por el juego.

La única preocupación de Carlos es hacer contacto con la bola. El producto de ese choque generará los beneficios necesarios. Mientras ese choque constante exista y el estímulo del talento natural y adquirido se mantenga, el límite para este chico es impredecible.

Casos como él abundan en el mundo del deporte, sólo necesitan llegar a un lugar donde haya espacio para desarrollar sus habilidades y permiso para hacerlo. El equipo de los Rockies de Colorado, con sede en la ciudad de Denver, fue ese lugar. El mánager Jim Tracy fue quien le dio ese permiso.

A escasas horas para el final de la temporada 2010 González se encontraba en el dugout de los Rockies esperando que se hiciera oficial su hazaña. El dolor en su mano derecha ya era insoportable para jugar producto de una tendinitis. Tras 636 apariciones al plato, sin contar las interminables horas de práctica de bateo y más de un mes de preparación previa a la temporada, Tracy, el mismo que le dio luz verde, le puso punto final a su temporada. El descanso ya era obligatorio.

Ahora había tiempo para meditar, para reconocer y darse cuenta en lo que estaba inmerso. Ya regresaban a su memoria los grandes momentos de un año muy difícil de repetir. Rememoraba su partida de Maracaibo, sus sesiones de entrenamientos, los consejos que Don Baylor, su coach de bateo le dió, esas mismas técnicas que recibió en su momento Andrés Galarraga cuando también ganó la corona ofensiva.

Recordaba con agrado ese 31 de julio cuando hizo realidad su cuento de hadas al completar la escalera con un cuadrangular para la victoria de su equipo y con la presencia de sus padres en las tribunas, quienes reventaron en llanto ante un abarrotado aforo de "extraños" delirando por su hijo. Una hazaña casi imposible de repetir.

Asumía como suyo el juego sin hits ni carreras de su amigo Ubaldo Jiménez, un trabajo de equipo en un grupo de trabajo donde se impone la armonía.

Sonreía por aquellas charlas con sus compañeros en los viajes, las bromas con "Tulo" y Ubaldo, el respeto hacia Helton, la reverencia hacia Tracy, la confianza con Jonathan y Jhoulys, la figura de Rafa y la suerte que su "amuleto", su franela de Homero Simpson, le ha traído.

Añoraba el calor de Maracaibo, su gente, el parque de pelota, el color naranja y el sabor de la comida casera.
Y estaba en paz consigo mismo. Alcanzó el título de bateo. Algo que nadie, nunca le podrá arrancar.

"Esto es algo que siempre había soñado y que gracias a Dios se me está cumpliendo. Espero que los logros de esta temporada sean apenas el comienzo de una buena carrera." afirma un Carlos González relajado desde su hotel en St. Louis a los pies del gran arco que engalana la llamada “puerta al medio-oeste”.

Este camino comenzó con su llegada a los Rockies. Cuando debutó en las mayores con los Atléticos de Oakland en el 2008 dejó promedio de .242 en 85 juegos, en una actuación decepcionante sobre todo por mostrar debilidad ante lanzadores zurdos, lo que aprovecharon sus rivales. Fue bajado a las menores y las esperanzas del club de la bahía para él nunca fueron las mismas. Para el mes de noviembre de ese año, fue enviado a Colorado junto con los lanzadores Greg Smith y Huston Street por el jardinero estrella Matt Holliday.

Pero González tenía una etiqueta de arrogancia en su ficha. Quizás un exceso de confianza en sus condiciones a veces parte del proceso de madurez personal y profesional en un mundo tan competitivo como el béisbol. Tras los entrenamientos primaverales del 2009 fue enviado de nuevo a las menores. En triple A participó en 48 juegos dejando promedio de .339 con 10 jonrones, números que lo llevaron al equipo grande donde había un nuevo nombre al mando.

Jim Tracy había sustituido como mánager de los Rockies a Clint Hurdle y se proponía a cambiar el ambiente. González fue llamado a las mayores el 5 de junio y su habilidad de poder jugar cualquier posición de los jardines llamó la atención del nuevo dirigente, quien le dio la oportunidad de jugar a diario.

En su primer mes terminó con promedio de .210. Pero Tracy sabía que el chico podía dar más, que necesitaba tiempo, que había que sacrificar algunos turnos importantes para darle adaptación, al mismo tiempo que tomaba el riesgo con un equipo con oportunidad para pelear su pase a la postemporada.

"El Relámpago" tronó en agosto bateando para .371 con 6 HR y 13 remolcadas. El experimento funcionaba. La mentalidad estaba cambiando. "Car-Go" estaba naciendo.

"Uno aprende de los errores en el camino" analiza Carlos. "Cuando llegué aquí tuve la confianza de este equipo para jugar y eso te da el espacio para hacer ajustes para que las cosas comiencen a salir bien. Después de un tiempo te adaptas a las exigencias que se te presentan en el terreno porque vas conociendo mejor cómo es el juego y cómo son tus contrincantes".

Colorado alcanzó la postemporada 2009 como el mejor segundo lugar del viejo circuito. La celebración era el preámbulo de lo que se venía. Un soberbio pitcheo de los Phillies acabó con las esperanzas moradas en 4 juegos en la primera ronda, sin embargo no pudieron controlar la vista de González quien pegó 10 hits en 17 turnos, con un jonrón, una remolcada, dos bases robadas, anotó cinco carreras y dejó promedio de .588 empatando el récord de la franquicia de más hits en una serie de playoff.

Carlos entiende lo valioso que fue aprovechar la oportunidad que le brindó Colorado y así poder aplicar esos consejos de allegados y técnicos, donde convergían un convencimiento de su talento y potencial: "Una de las dificultades de todo pelotero joven es ganarse la confianza. Uno necesita la oportunidad de aprender de sus errores, hay equipos que esperan que uno salga de una vez a hacer todo bien, pero también tenemos que aprender de nuestros errores para ir corrigiendo" señala.

El año del "Relámpago"

Con la mente enfocada en el béisbol, en un lineup blindado, con estrategia y astucia técnica, todo pareció indicar en 2010 que sólo había que divertirse en el terreno. El zuliano confiesa que no todo es fácil, a pesar de que su talento así lo hace lucir.

"Tuve que mantener a lo largo de la campaña la consistencia en los números y una buena actuación. Tuve que estar muy enfocado y trabajar arduamente para obtener estos resultados. No pensaba realmente en los premios, simplemente en hacer el trabajo cada vez que salía al terreno".

La campaña fue de altibajos para Carlos. Comenzó bateando para .350 en abril. Su debilidad contra lanzadores zurdos comenzaba a mejorar. Aquel promedio por debajo de .200 puntos del 2008 en Oakland poco a poco se iba borrando, promediando sobre .300 ante los de su misma mano.

En mayo y junio su bateo comenzó a descender pero destacó su poder con 9 jonrones. Sus números lo daban como candidato al Juego de Estrellas pero la invitación a Anaheim nunca llegó por parte de los fanáticos. Al deseo de codearse con la crema y nata de las mayores hubo que darle una pausa por un sistema de votos que también se basa en la popularidad nacional, aspecto donde su joven organización aún tiene camino por recorrer.

Esto fue un estímulo para González. Finalizó la primera mitad de la campaña con promedio de .314 y bateando .382 en julio con 9 jonrones y 22 remolcadas. La atención nacional se centró en el joven número 5 de los Rockies. Aquel zurdo que Oakland había soltado por Matt Holliday, quien tampoco caló en la costa oeste y fue transferido posteriormente a St. Louis.

Para Agosto, González y Troy Tulowitzki se montaban a las montañas rocosas en sus espaldas con miras a la clasificación. Mantuvo un sólido promedio de .344 con 8 vuelacercas y 23 remolcadas.

En una temporada de 6 meses surgen dificultades constantemente. En su caso, un traumatismo en la mano derecha por continua actividad hizo que durante el mes de septiembre el enfoque mental fuera más fuerte con el fin de superar la molestia física. Por eso más que una dificultad, González lo consideró un reto. Inyecciones de cortisona ayudaban a aliviar la molestia física.

"Yo creo que es muy difícil mantenerse constante más si uno escucha constantemente por la prensa, por tus compañeros y amigos sobre esa lucha por conseguir un título de bateo, la consideración para el más valioso, o hasta una triple corona. Te digo que no es nada fácil hacerlo con una tendinitis, pero siempre he estado concentrado en hacer buenos números y enfatizo que esa fue la clave de esta temporada, estar enfocado mentalmente en hacer un buen trabajo día a día."

Los primeros 25 días de septiembre González bateó para .425. Fue el mejor jugador latino de la Liga Nacional según ESPN durante las tres primeras semanas. Pero su condición física mermaba. En sus últimos 5 juegos de la temporada bateó para .182, bajando su promedio de .os .340 puntos, pero con suficiente ventaja para quedarse con el título de bateo, en hits y bases totales alcanzadas en la Liga Nacional.

La caída en los últimos días por las molestias en la mano hicieron que su porcentaje de slugging, que mide el poder de un jugador por la acumulación de bases sobre los turnos legales, descendiera a .604. En julio y agosto su promedio en este departamento fue de .735 y .774. El último jugador que logró amasar slugging superior a .700 en tres meses consecutivos fue Barry Bonds en 2004. Previo a Bonds, fue Mark McGwire en 1996.

Antes o después de ellos en la historia del béisbol…¡Nadie! Carlos mantuvo ese ritmo hasta el día 17, faltándole doce juegos para el final de la campaña. Si la perspectiva del lector es conservadora y cree que los números de Bonds y McGwire están manchados, entonces el mejor ritmo de bases alcanzadas en la historia le pertenece realmente al “Águila rocosa”.

Su promedio terminó en .336, 34 jonrones y 117 remolcadas, 111 anotadas, 197 hits y 351 bases totales ubicado entre los mejores en casi todos los departamentos ofensivos de la Liga Nacional. Además de porcentaje en base de .376, slugging de .598 y 26 bases robadas.

A la defensiva es firme candidato al Guante de Oro como jardinero, al cubrir las tres posiciones de acuerdo a la necesidad del equipo, lo que incrementa su consideración al premio al Más Valioso. 63 juegos como jardinero izquierdo, 58 en el central y 40 en el derecho. Sólo 1 error en total (en el izquierdo), 8 asistencias, 259 outs y promedio defensivo de .996.

Su mayor estímulo sería el ganar el premio Luis Aparicio, galardón que reconoce el mérito del mejor pelotero venezolano en la temporada y que se entrega el 18 de noviembre en Maracaibo. Ante su gente, de manos del ídolo de ídolos Luis Aparicio Montiel. Nada sería más grande para el muchacho del Liceo Udón Pérez.

Pero en cuanto al premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, sabe que la competencia es dura por el criterio de selección de los periodistas votantes. “Cualquiera de los tres que gane me parece que se lo merece” dice mientras se coloca a la altura de Joey Votto y Albert Pujols. “Los tres tenemos los números y las condiciones para ser MVP”, acota como “echo el pendejo”.

“Es bueno estar cerca de grandes jugadores y de gente que te estimula y de quien uno aprende. Albert Pujols me dio muy buenos consejos. Es un señor que ha jugado Series Mundiales y tiene mucha experiencia y todo lo que salga de él es un aprendizaje. Eso de verdad que lo ayuda a uno”.

González, como todos los jugadores en Colorado, tienen como crítica una cierta ventaja por el liviano aire de la altura del montañas rocosas. Fuera de casa sólo ligó para ,289 con 8 vuelacercas. Si es éste el caso, pues los Rockies deberían liderar las mayores en jonrones en teoría. En la realidad terminaron 4tos., en un departamento que Cincinnati fue el mejor.

Carlos piensa que aún hay espacio para mejorar y esa mentalidad debe prevalecer “Yo siempre digo que todos los años hay que superarse, siempre hay algo que mejorar, por ejemplo para el año que viene tengo que mejorar mi relación de boletos, espero ser más selectivo en la caja de bateo para alcanzar más bases”.

Para la votación del premio al más valioso se considera un factor de peso que el equipo del candidato haya clasificado a la postemporada, y que su actuación haya sido clave para esa actuación. González ligó para .338, 24 jonrones y 76 traídas al plato en 75 victorias de los Rockies en la campaña. Votto, acumuló .338, 25 y 80 en 82 victorias de Cincinnati. En la consideración estará el aporte de Tulowitzki y Helton, Ian Stewart, entre otros. Por el lado de Cincinnati parece haber mayor contrapeso para Votto con mejores actuaciones de sus compañeros. Pero al final el club rojo fue quien ganó la división central y eso, para muchos, tiene mucho peso.

“En Colorado tenemos buenos peloteros, mucho talento joven y hemos aprendido a ganar juntos. Si esta organización nos deja jugar juntos en un futuro vamos a llegar muy lejos”. Y es que la premisa que plantea el zuliano no es descabellada con un equipo de jóvenes que lidera el veterano Todd Helton quien suma más de dos mil hits en 14 temporadas con la organización o el campo corto Tulowitzki, que impone su juego de defensa, poder y contacto.

“Aquí no soy sólo yo…Helton y Tulo mantienen al equipo unido y en armonía” afirma con humildad el aún “novato”.

¿El eje Maracaibo-Denver?

El maestro Luis Verde decía que había un eje Maracaibo-Cooperstown. Que por eso que llaman el “Sincro-Destino” Luis Jr. Alcanzó su sitial en el Salón de la Fama. Hoy el maestro ya no está físicamente con nosotros, pero bien debe saber de ese nuevo eje en el béisbol que nos lleva a las montañas rocosas.

Los Rockies del 2010 también quedarán registrado en la historia de la pelota del Zulia como el equipo de Grandes Ligas con más peloteros zulianos en su róster, cuatro, y venezolanos en total con siete. CarGo pudo escuchar gaita al lado de Jhoulys Chacín, Jonathan Herrera y Juan Rincón. A su vez todos comieron arepas junto a Melvin Mora, Rafael Betancourt y Edgmer Escalona.

“La ayuda de los muchachos es fundamental”. Señala. “Nosotros venimos del mismo lugar, nos entendemos muy bien y cuando estamos juntos nos sentimos màs tranquilos y relajados.” Para todo pelotero de Grandes Ligas, un compatriota es como un voto de confianza, un soporte en el equipo donde se es minoría en un país culturalmente distinto.

“Para los zulianos, es aún más especial. Es como trabajar con un hermano, con sus similitudes y diferencias, pero con la tierra cerca de uno” me dijo en alguna ocasión Ángel Bravo quien llegó a los Chicago White Sox en 1969 con un Luis Aparicio como líder del club, convirtiéndose en los primeros zulianos en jugar juntos en las mayores.

Pero todos en el club de Colorado comparten el logro de González y esperan que ese relámpago ofensivo regrese a partir del próximo mes de abril a un club cuyas expectativas aumentan con la madurez de sus integrantes, especialmente la de su flamante campeón de bateo, el zuliano Carlos González.

Reportaje especial para el suplemento especial "El Relámpago" del Diario Versión Final en Maracaibo, Venezuela.  6 de Octubre 2010.

domingo, 3 de octubre de 2010

¿Comienza la cuenta regresiva para Cooperstown?

Omar Vizquel disfrutó de una exitosa temporada como utility del cuadro para los White Sox quebrando marcas y sumando credeciales para el Salón de la Fama a sus 43 años.

Para el 1 de mayo, tras el primer mes de la temporada, Omar Vizquel había jugado sólo 9 juegos con los Chicago White Sox y acumulaba promedio de .113 producto de 3 hits en 31 apariciones al plato.

En esos días, el veterano de 22 temporadas y 43 años de edad me confesó que sentía que la edad le estaba “pegando” un poco. Era difícil levantarse temprano, la rutina parecía ser más pesada.

“Me está costando reconocer los lanzamientos” decía en esa ocasión.

¿Cómo así? Preguntaba yo incrédulo.

“Bueno no sé si será que tenga que usar lentes, pero a veces cuando pienso en hacer swing ya ha pasado una recta que la veo como un misil y me quedo así como…¡Wow!. No sé si sea la edad o los síntomas de que el final llega pronto, pero me está costando”, revelaba entre su honestidad y su preocupación.

¿Quizás necesitaba lentes? ¿Unos estilo Chris Sabo? Es natural que la vista y los sentidos van mermando con la edad.

Yo alegaba a manera de consejo y de estímulo que recordara sus sesiones con el gurú del bateo Rudy Jaramillo en Texas, lo cual fue bastante positivo para aumentar su promedio tras su último año en San Francisco donde había terminado con promedio de .222 en 92 juegos.

“¡A mí se me olvidó toda esa vaina ya!” decía en todo de broma. "A la defensiva aún tengo agilidad y ahora me cuido más que antes pero de pana que...¡Los pitchers en Grandes Ligas son arrechos!"

El verano llegó y la opción de tener a Vizquel en la banca se convirtió en una verdadera opción para el mánager Oswaldo Guillén. La figura de suplente del cuadro poco a poco fue tomando mayor fuerza y tiempo de juego en la cueva de los White Sox, mientras el club lucía competitivo en la lucha por el banderín central con los Twins. Su aporte era innegable mientras las lesiones plagaban el cuadro interior.

El tercera base Mark Teahen tuvo una lesión en un dedo que le dio la titularidad al criollo. Y a pesar de su regreso, el “chico” de 43 años mostró su clase y se adueñó de la posición.

Entre el 24 de mayo y el 9 de septiembre, Vizquel jugó 80 juegos y bateó para .308 con porcentaje en base de .375, además de 2 cuadrangulares y 25 remolcadas. El verano que al principio lucía tranquilo y pasivo para el veterano se convirtió en una época prolífica de mucha actividad, aumentando las credenciales y estadísticas en su carrera, mientras las expectativas de continuidad en el 2011 incrementaban.

Y si les gustan las estadísticas disfruten de estas:

En julio bateó para .351, con porcentaje en base de .433. De sus 106 juegos esta temporada, los White Sox han ganado 62, y en esas victorias Omar remolcó 23 carreras y bateó para .286. En sus 87 juegos como titular remolcó 30 carreras y dejó promedio de .283. Contra bateadores derechos conectó para .296. Tomando turnos cuando el juego estaba empatado bateó para .293.

Y escuchen esta...¡paran los pelos!...a la defensiva jugó 105 partidos y solamente cometió 3 errores. ¡3 errores!

Sin embargo, este número es deficiente comparado con el 2009 cuando en 62 juegos con Texas no cometió ninguno. Más allá, en el 2008 con los Giants cometió 2 errores en 92 juegos. Es decir, en sus últimos 260 juegos en las mayores sólo ha cometido 5 errores. ¡5 errores desde que cumplió 41 años de edad!

Vizquel acumula 83 juegos en la tercera base y su porcentaje defensivo es de .979. Sus 3 pecados han sido en esta posición que ocupó por primera vez en su vida durante el 2009 en Texas. Sólo Jhonny Peralta, de Detroit, lo supera en porcentaje defensivo con .982 en 100 juegos y 5 errores, pero tras su salida de Cleveland pasó a jugar el campo corto.

Números con méritos suficientes para ganar el Guante de Oro. Quien se lo disputará será Brandon Inge, también de Detroit, que suma 140 juegos en la antesala con porcentaje de .977 y 7 pecados.

Pero...¿Qué fue lo que cambió ese día? ¿Qué cambió el 24 de mayo para que Omar Vizquel a sus 43 años nuevamente luciera como en el tope de su carrera"?

"Realmente lo que si incidió fue la mentalidad de jugar con regularidad" afirma hoy. "Al principio de la temporada sentía que este año iba a ser como en Texas donde tenía las ganas de jugar pero no me utilizaban mucho. Nunca había tenido en mi carrera esa experiencia de ser un jugador en la banca estando al 100% de mis condiciones. Mientras los días fueron pasando y más me alineaban, más se necesitaba mi aporte a la alineación y la mentalidad cambia y uno se va calentando y obviamente rindiendo mejor."

¿Eso quiere decir que ya los pitcheos los ves mejor? ¿No hicieron falta los lentes?

"Jejeje. No hicieron falta. Los ojos se abren con más tiempo de juego. Lamentablemente estuve fallando en las últimas semanas y eso hizo que mi promedio cayera...pero para mi edad y para las expectativas que tenía esta temporada no me fue nada mal."

Nuevos récords

Durante la temporada 2010, cada vez que Vizquel salió al terreno era una oportunidad de incrementar estadísticas para ascender entre los primeros en departamentos históricos en las mayores. Se convirtió en el tercer jugador que cubre el campo corto con 43 años, junto a Honus Wagner y Luke Appling.

El 25 de mayo superó a Luis Aparicio para quedar en el segundo lugar en la lista de imparables para un campo corto de todos los tiempos, marca en posesión de Derek Jeter.

Y el 6 de septiembre alineando en el campo corto Vizquel superó una pesada marca en las mayores al jugar en su partido número 2,832 superando a Rafael Palmeiro como el extranjero con más juegos en las Grandes Ligas.

¿Les suenan nombres como Babe Ruth, Ken Griffey Jr., Reggie Jackson o Honus Wagner? Vizquel tiene más tiempo de servicio en las mayores que cada uno de ellos y terminó la temporada entre los 15 jugadores con más partidos de Grandes Ligas, una lista que encabeza nada menos que Pete Rose.

Al momento de escribir estas líneas le faltaba sólo 1 hit para los 2,800. Con esta cifra ya supera a miembros del Salón de la Fama como Lou Gehrig, Andre Dawson, Luke Appling, Tany Pérez, Nellie Fox y Luis Aparicio.

"Para mí estas cosas son irreales" dice Vizquel. "Hoy parece que todo haya pasado demasiado rápido, me siento como que apenas hace un par de años llegué a los Estados Unidos para jugar béisbol y todos estos récords y números son realmente increíbles. Realmente no he hecho nada de mi parte para lograr tantas cosas, sólo trabajar con consistencia, mantener mi entusiasmo, y cuidar de mí mismo para poder jugar durante tanto tiempo".

¿Un año más bajo Guillén?

Los White Sox han ratificado que para el 2011 repiten con el mánager Oswaldo Guillén, quien durante la temporada lució apático con su compatriota.

Es de resaltar la objetividad y profesionalismo de Guillén al mando de los White Sox, quien trata a sus peloteros con bastante igualdad. Quizás una excepción sea con el lanzador Freddy García, quien ha tenido un gran apoyo de su "pana" para regresar a lanzar en las mayores.

Pero el trato de Guillén para con Vizquel ha sido bastante, pero bastante neutral, comparado con el trato que otros equipos o dirigentes tienen para un jugador de tal estatus con credenciales para el Salón de la Fama.

Guillén ha declarado en varias ocasiones que enfatiza su admiración sólo hacia la manera como se mantiene físicamente y cree que puede jugar uno o dos años más. Antes de la temporada declaraba su agrado por tenerlo en el equipo, pero su acostumbrada efusividad e intensidad brillaron por su ausencia en favor de su compatriota.

Pero un ejemplo claro fueron las declaraciones de Guillén a principios de septiembre sobre su problema de no tener a un tercera base defensivamente sólido, después de probar hasta 4 jugadores, mientras al mismo tiempo alternaba a Vizquel entre la antesala y la intermedia, siendo Vizquel, por mucho, el mejor jugador defensivo del equipo. Un movimiento lógico era dejarle la titularidad de la tercera base al "manos de seda" y cubrir la segunda con algún otro jugador del cuadro como Brent Lillibridge.

Pero en cualquier situación el "viejito" respondió con su guante y su bate, lo que otorga un boleto automático al terreno en cualquier espacio.

"Yo siento un gran respeto por Ozzie y estoy contento que regrese en el 2011. Él me ha tratado con mucho respeto. Después de ver lo que aún puedo hacer quiero regresar en el 2011, sé que puedo hacerlo todavía a este nivel y me lo probé a mí mismo. Aquí en Chicago me siento bien porque se lo que tengo que dar, tenemos un buen equipo y ojalá la gerencia pueda considerar el tenerme en sus planes para el año que viene. A mi realmente me gustaría regresar" dice el actual número 11 patiblanco.

Yo no sé" dice Guillén. "El se mantiene en forma muy bien, pero yo no sé si regresará con nosotros".

Sea como sea, Vizquel llegó al final del 2010 con credenciales de sobra para el Salón de la Fama. Mientras muchos jugadores en sus últimas temporadas merman sus números y opacan ese brillo que alguna vez tuvieron en sus carreras, para Vizquel 2010 fue todo lo contrario. Fue una temporada divertida llena de récords, anéctodas, acumulación de estadísticas y sobre todo de probar que aún tiene gasolina en el tanque y que el trabajo disciplinado para un atleta alarga su rendimiento donde la edad tiene muy poco que ver.



En los próximos meses veremos si el "11" nuevamente salta al terreno, si el "13" regresa o si la cuenta regresiva para Cooperstown ha comenzado para el mejor jugador venezolano en la historia de las Grandes Ligas.