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domingo, 26 de septiembre de 2010

2010: Otro año de evolución de la pelota venezolana

En el medio de la carrera hacia la postemporada y con una semana por delante para aún definir completamente la clasificación es un buen momento para relajarnos y analizar, desde nuestra perspectiva, algunos de los aspectos más relevantes positivos, negativos y hasta embarazosos del béisbol venezolano en la campaña de Grandes Ligas 2010.


La explosión: Carlos González

Todos en Venezuela conocían sobre las condiciones de Carlos González desde su debut con las Águilas del Zulia. En su paso por la organización de Arizona siempre fue conceptuado como uno de sus mejores prospectos pero con un problema de actitud. Fue cambiado a Oakland en el 2007 donde recibió la oportunidad de jugar en las mayores sin embargo este equipo no quedó convencido de sus servicios por su pobre promedio ante lanzadores zurdos. Al ser transferido a Colorado ya el zuliano entendía su nuevo enfoque y mentalidad dejando promedio de .284 con 13 HR lo que sería sólo una ayuda para la clasificación de Colorado y una previa de lo que vendría. En la postemporada se fue de 19-10 para promediar .588 con un cuadrangular dejando claro quién era la nueva estrella de las montañas rocosas.

Esta temporada Car-Go coquetea con ganar la triple corona ofensiva de la Liga Nacional y experimenta una de las mejores temporada para jugadores venezolanos de posición en la historia de las Grandes Ligas, comparada con las de los títulos de bateo para Andrés Galarraga y Magglio Ordóñez. Lidera la Nacional en promedio y remolcadas pero le será difícil alcanzar a Albert Pujols en cuadrangulares. Además de liderar la liga en % de slugging suma también 25 bases robadas y una versatilidad defensiva ideal para los Rockies balanceando su tiempo de juego en las tres posiciones de los jardines de acuerdo a la necesidad, cometiendo sólo 1 error y acumulando 8 asistencias en la temporada.

Con estos números y un equipo de Colorado que lucha por su boleto para jugar en Octubre, González es uno de los candidatos a Jugador Más Valioso del viejo circuito.

El talento: Miguel Cabrera

Si Carlos González reúne los requisitos para ser el MVP de la Liga Nacional, con sobrados méritos también debe ser considerada la temporada de Miguel Cabrera. Pero esa premisa de que el Jugador Más Valioso “debería” haber ayudado a su equipo a clasificar a la postemporada es una barrera difícil de superar.

Mientras González lucha con la triple corona, la campaña de Cabrera es también una de las más completas en la historia manteniéndose entre los primeros en las principales categorías ofensivas y liderando los departamentos de remolcadas y porcentaje en base.

En sus 8 temporadas en las mayores, en esta recta final “El Tigre” se enfila hacia su mejor campaña imponiendo marcas personales en todas los departamentos. Además ha demostrado madurez personal y liderazgo en el clubhouse sobre todo ante la ausencia de Magglio Ordóñez.

La expectativa para el chico de Maracay, de 27 años en la actualidad, era ser el Albert Pujols de la Liga Americana tras su firma con los Tigres de Detroit y no ha decepcionado con un promedio por encima de los .310, 107 jonrones y sobre 350 remolcadas desde su llegada a la ciudad de los motores. Sólo 5 jonrones lo alejan de la marca de 250 y necesita 125 remolcadas para llegar a mil en su prominente carrera de 8 temporadas.

Si actualmente hay un favorito para alcanzar la triple corona en la Liga Americana, no cabe duda que es Miguel Cabrera, cuya excelente actuación en 2010 ha estado opacada por el liderazgo de Josh Hamilton y su carga ofensiva a favor de la clasificación de los Texas Rangers y de la explosiva temporada de José Bautista superando los 50 jonrones con los Blue Jays.

El dominio: Félix Hernández

Hernández tiene solo 24 años y ya supera los 1,000 ponches. Se convirtió en el 4to. Lanzador más joven en la historia en llegar a esta cifra sólo detrás de Bob Feller, Bert Blyleven y Dwight Gooden.

Félix tiene marca esta temporada de 12-12, pero su efectividad es la mejor de la Liga Americana con 2.31 en 33 aperturas liderando el circuito también en entradas lanzadas y ponches. Y todo esto lo ha logrado con los Marineros de Seattle, un equipo que quizás llegue a las 100 derrotas en la temporada.

Esta es una temporada totalmente atípica para ser considerado para el premio Cy Young. ¿Quién gana el premio con tal registro de ganados y perdidos? ¿Cómo competir con 20 victorias del flamante C.C. Sabathia con los Yankees?

Si en el 2009, su marca de 19-5 con efectividad de 2.49 no fue suficiente para llevarse el galardón…¿Por qué un récord peor tendría que otorgarle el premio?

Una muestra fue su derrota número 12. Hernández lanzó partido completo donde sólo permitió 2 hits ante los Blue Jays, incluyendo un cuadrangular solitario en la primera entrada. Esa carrera fue eventualmente la única del partido. Esta temporada ha lanzado 202 entradas sin permitir carreras, 14 más que Roy Halladay, que acumula 20 victorias.

Lo cierto es que muchos votantes han considerado que Hernández ha sido el mejor lanzador de la Liga Americana con la única exepción de sus victorias, las cuales dependen también del respaldo ofensivo de su equipo. La impresionante efectividad en las dos últimas temporadas deja en evidencia que el lanzador más difícil y hermético de la liga es el nativo de Valencia.

La consistencia: Omar Vizquel

A sus 43 años Omar Vizquel firmó un contrato de un año para jugar con los Chicago White Sox. Desde el punto de vista sentimental el club de Chicago le daba una oportunidad de un posible retiro a una de las glorias del deporte venezolano continuando con la cercanía y herencia de campo cortos del equipo al mando de Oswaldo Guillén. La emotividad de que Vizquel utilizara el número 11 y el permiso de Luis Aparicio para su porte sumaban puntos para su candidatura hacia Cooperstown. Sin embargo, Kenny Williams y Guillén entendían el valor real del veterano y realmente por eso su contrato fue sobre 1 millón de dólares. Ante la juventud de su infield, Vizquel jugaría un papel vital en ser utility del cuadro y quizás quedarse con la titularidad ante alguna eventualidad. Era como un seguro de vida, y más tras haber dado muestras de un repunte ofensivo en su temporada con Texas.

Mientras más avanzaba la temporada, mayores fueron las oportunidades para ver acción, sobre todo en tercera base, posición a la cual se adaptó perfectamente. El plan de los White Sox funcionó, y su seguro de vida terminó jugando por encima de 100 juegos por primera vez en 3 temporadas y bateando casi .290, su mejor promedio desde 1996. Defensivamente sólo ha cometido 3 errores y si la decisión cae en mis manos, merece el Guante de Oro en la antesala.

Además con cada aparición y cada hit el “manos de seda” supera récords. En su temporada número 22, está a sólo 200 hits de los 3,000, aumentó su promedio vitalicio, superó todos los récords defensivos y ofensivos de Luis Aparicio. Lo bueno es que aquí no acaba porque luce como de 22 años y quiere regresar en 2011 a probar nuevamente su cuerpo y su talento. Su boleto a Cooperstown debe estar más que seguro…a menos de que algunos necios digan lo contrario.

La injusticia: Armando Galarraga

Armando Galarraga se levantó de su cama el 2 de junio y se dirigió al Comerica Park de Detroit para hacer su tercera apertura de la temporada. Hasta ese día era un lanzador con marca de 20-18 y efectividad sobre los 4.50. Había tenido una buena temporada en 2008 cuando con marca de 13-7 terminó como 4to. En la votación para el premio Novato del Año. Pero su segunda temporada completa no fue la esperada.

Ese día enfrentaba a los Indios de Cleveland y comenzó su rutina como cualquier otro día, la diferencia fue que comenzó a retirar bateador tras bateador y así sucesivamente llegó a la novena entrada con 24 contrarios enfrentados y 24 outs. Estaba lanzando un juego perfecto.

Esa noche la atención del mundo del deporte se fue en vivo a la transmisión de televisión de Detroit para presenciar una gran hazaña en una temporada caracterizada por el dominio de los lanzadores y donde ya se habían lanzado dos juegos perfectos.

Enfrentó a Mark Grudzielanek en la novena y lo retiró con elevado al jardín central. Luego retiró a Mike Redmond con rodado al campo corto. A un out de la hazaña y ante los ojos del mundo Jason Donald conectó un rodado flojo hacia el inicialista Miguel Cabrera y Galarraga entró a la inicial para hacer la asistencia y en una jugada perfectamente ejecutada de fundamentos lograron un out evidente que hizo explotar de alegría a la ciudad de Detroit y a Venezuela.

Pero el árbitro de la primera base Jim Joyce gritó: ¡SAFE!.

Ante los ojos impávidos del mundo era evidente el error del juez. Los reclamos no fueron válidos y Galarraga regresó al montículo para retirar a Trevor Crowe con rodado al campo corto, llevándose la victoria y el blanqueo.

Joyce revisó la repetición y se dio cuenta de su error y personalmente se disculpó con el lanzador cumanés envuelto en lágrimas. Para él fue el peor momento de su carrera y dejó en evidencia el factor de la imperfección humana y abrió nuevamente el capítulo sobre la necesidad de la consulta de repeticiones en el juego.

Al día siguiente Galarraga disculpó públicamente a Joyce en un gesto de caballerosidad deportiva. Tras peticiones incluso a nivel político, el Comisionado Bud Selig negó cambiar la decisión de Joyce para otorgar oficialmente la hazaña a Galarraga.

La estupidez: Francisco Rodríguez

El flamante cerrador de los Mets Francisco “Kid” Rodríguez, dueño de la marca de más salvados en una temporada en las mayores, salió molesto del clubhouse tras la derrota de su equipo 6-2 el 11 de agosto. En el cuarto de los familiars estaba su novia y madre de sus hijos, Daian Peña acompañada de su padre Carlos Peña, quien intercambió algunas palabras que disgustaron al lanzador quien arremetió contra este frente a todos los presentes, golpeándolo salvajemente en el rostro y armando una escena totalmente fuera de lugar en el paque de Queens.

Rodríguez inmediatamente fue detenido por funcionarios policiales. Fue suspendido por el equipo y enfrentó cargos de asalto contra su suegro y fue emitida una orden en su contra de no acercarse a sus familiares. El 14 de agosto pidió disculpas públicamente por su comportamiento y lanzó una entrada ante los Phillies, pero al día siguiente mostró molestias en su dedo pulgar que resultó en una lesión en el ligamento que necesitaba de cirugía que le haría perder el resto de la temporada.

Los Mets en total descontento con el asunto determinaron que Rodríguez incumplió con su contrato y argumentan que no le pagarán sus obligaciones ni su salario dado a que la lesión fue producida por su negligencia.

A pesar de la orden de restricción, el Kid continuó enviando mensajes de texto a su novia que la corte que lleva el caso determinó que violaban la normativa y que eran de carácter amenzante, por lo cual obligaron a pagar una fianza para evitar tiempo en prisión.

Mientras tanto, Rodríguez se recupera de su lesión solitario, sin su novia ni sus hijos y con un equipo de los Mets que no apoya sus acciones y que podrían incluso anular el resto de su contrato para la venidera temporada.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Suspensión levantada por algunas horas para Pete Rose

Pete Rose entró al terreno del Great American Ballpark para celebrar el 25 aniversario de su marca de hits en las Grandes Ligas.

El pasado fin de semana los Rojos de Cincinnati obtuvieron un "permiso especial" por parte de Major League Baseball para hacer un homenaje a su gran figura, Pete Rose, por el aniversario número 25 del quiebre de la marca de más hits en la historia.

Esta ocasión marcó la cuarta vez oficialmente que Rose se le permite pisar un terreno de Grandes Ligas desde su suspensión de por vida, decisión del entonces Comisionado Bart Giamatti en 1989.

En la emotiva ceremonia la fanaticada de Cincinnati se volcó en ovaciones para la máxima estrella en la historia de este equipo de 141 años de fundado. Rose estuvo acompañado de varios de sus ex-compañeros y recibió un trofeo por parte del presidente de los Rojos que marcaba oficialmente sus bodas de plata con uno de los récords más solemnes del deporte.

4,256 hits de por vida.

Después de la ceremonia un emocionado Rose se reunió con cada uno de sus ex-compañeros presente para pedir perdón por haber irrespetado el juego y por haber ocultado las apuestas que como mánager hizo hacia su favor durante sus últimos meses al frente de la maquinaria roja.

Una gigantesca mayoría de fanáticos, periodistas, jugadores y ex-jugadores hoy son quienes opinan que Rose ha pagado su deuda con el juego y a sus 69 años ya debe ser finalmente considerado por el Comisionado para su reintegro en el mundo de las Grandes Ligas, de tal forma que pueda ocupar su lugar correspondiente en el Salón de la Fama.

Suspensiones de por vida

Rose no es el único caso de una suspensión de por vida, pero es el único que después de 1944 no ha sido reintegrado al béisbol.

Las Grandes Ligas habían suspendido a jugadores desde principios de siglo, generalmente por estar vinculados a apuestas, por ser este uno de los aspectos más delicados del juego que atentan contra la integridad en el terreno de juego.

Desde que en 1920 el Juez Kenesaw Mountain Landis fue nombrado como primer Comisionado del Béisbol, las suspensiones por su parte fueron endurecidas, siendo el caso de los 8 miembros de los Medias Blancas de Chicago de 1919 el más resonante tras venderse a apostadores para perder la Serie Mundial.

Tras la muerte de Landis en 1944 el tema de las suspensiones de por vida se enfrío. Fue hasta 1980 cuando el Comisionado Bowie Kuhn aplicó una suspensión al lanzador canadiense Ferguson Jenkins al ser detenido por posesión de marihuana y cocaína en pequeñas cantidades.

Este caso fue apelado y un árbitro independiente reintegró a Jenkins en 1983 y fue electo en 1991 al Salón de la Fama.

Kuhn suspedió en 1985 a Willie Mays y Mickey Mantle por haber aceptado contratos por parte de un casino para firmar autógrafos, suspensión que fue levantada dos años más tarde por el Comisionado Pete Uberroth.

En 1990 el Comisionado Fay Vincent suspendió al dueño de los Yankees George Steinbrenner por haber contratado a un investigador privado que estableció relaciones con un apostador para buscar información para desacreditar al entonces jardinero de los Yankees Dave Winfield. Dicho castigo fue levantado en 1993 por el Comisionado Bud Selig.

Vincent también suspendió en 1992 al lanzador de los Yankees Steve Howe después de varios castigos por uso y posesión de drogas y alcohol. Dicha suspensión fue revertida en 1996 tras la intervención de un árbitro independiente.

Bud Selig ya en uso de sus funciones como Comisionado suspendió en 1996 a la dueña de los Rojos de Cincinnati Marge Schott por sus declaraciones racistas en contra de negros, judíos, asiáticos y homosexuales, donde también demostró simpatía por Hitler y el partido Nazi.

El mismo Selig levantó la suspensión en 1998.

La suspensión de Rose permite que mientras viva, una vez al año el rey de los hits puede apelar por la reintegración al béisbol. Desde 1990 el mismo Rose ha aplicado por su reintegro en cuatro ocasiones las cuales han sido rechazadas.

Rose ha declarado en entrevistas públicas en televisión nacional su error, publicó un libro confesando sus apuestas, ha sido humilde ante sus compañeros, fanáticos, prensa y autoridades sobre su error.

En una ceremonia privada posterior al acto tomó el micrófono y dijo: "Yo irrespeté el juego de béisbol, y al hacer eso irrespeté a mis compañeros y a mi familia. Hoy les digo a todos que jamás les faltaré el respeto de nuevo".

"Pueden hablarme de hits y de campeonatos, pero realmente hoy quiero que el legado de mi carrera sea el de alguien que reconoció sus errores. Su alguien tiene un problema aquí, reconozca sus errores. No los esconda. Puedes correr, pero no te puedes esconder. Si puedo ayudar a la juventud a no pasar por lo que yo he pasado, quizás hoy puedo prevenir que alguien pase por el mismo camino" dijo emocionado.

Falsa moral

Mientras Rose se ha mantenido firme en mostrar su lado humilde, su arrepentimiento por lo ocurrido en esos años cuando apostó a su propio equipo como una muestra de su competitividad en el terreno, aspecto que pocos entienden en toda su extensión, al mismo tiempo mantiene su postura firme y clara, pero sutil, de que las autoridades en las Grandes Ligas son demasiado inflexibles tratando de demostrar una dureza ante la integridad del juego que roza en lo ridículo.

Y es que si de integridad hablamos, el Comisionado Bud Selig tiene en sus hombros la mancha del uso de esteroides. Más allá de que Barry Bonds, Mark McGwire, Roger Clemens o Rafael Palmeiro hayan utilizado sustancias para mejorar su rendimiento, las Grandes Ligas estaban en conocimiento pleno de que la mayoría de los jugadores de béisbol en la década de los 90 utilizaban suplementos que en otros deportes eran prohibidos. Y nunca se hizo nada.

Rose se ha reunido en varias ocasiones con el Comisionado Selig y por las declaraciones públicas que ha dado tras los encuentros no existe un optimismo de su parte para su reintegro. Selig, sin embargo ha permitido ciertas concesiones a Rose, como este tipo de ceremonias.

Su precedecesor, Fay Vincent, dijo sobre el acto de homenaje a Rose: "Cuando el que mantiene las reglas no las hace cumplir, entonces, no hay reglas", evidentemente molesto por las concesiones que Selig ha tenido con Rose al permitirle participar en homenajes a su carrera, como integrar el equipo del siglo y galardonar su hit número 4,192 como uno de los 10 mejores momentos en la historia.

Selig reintegró en su carrera como Comisionado a George Steinbrenner por traicionar la confianza de uno de sus propios jugadores y a una consumada y abierta racista como Marge Schott.

Rose por su parte mantiene su postura como ser humano también pisando la tierra cuando asevera que "todos somos humanos y cometemos errores". Y esto no es una excusa, sino la mera verdad.

Siempre he dicho que el Salón de la Fama está destinado a resaltar las cualidades en el terreno de juego de los mejores exponentes del deporte, sin interesar sus vidas personales. Si en Cooperstown hay racistas, drogadistos, asesinos y contrabandistas, que han tenido una brillante carrera en el béisbol, entonces ¿Qué frena al mayor hiteador de todos los tiempos de ocupar su lugar en la historia? ¿Unas apuestas?

¡Por favor ya basta!

Han pasado 21 años de castigo para este señor cuando personas dentro del juego de béisbol y de otras áreas del deporte han pagado mucho menos por asuntos muchos más serios. Pensar que este castigo merece una verdadera suspensión de por vida es totalmente deshumanizante.

Quizás Selig en su falsa moral no sea quien levante la suspensión de Rose, pero para la temporada del 2013 habrá un nuevo Comisionado. Quizás esa sea la persona que al menos permita que un árbitro independiente estudie el caso y reivindique al hombre por su arrepentimiento.

Igual confío que antes de la muerte de Rose, tendrá su placa en Cooperstown...y el que esté libre de pecados que tire la primera piedra.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Aroldis Chapman: De Cayo Mambí a Cincinnati montado en un misil

Es humanamente imposible ver una recta de 104 millas de Aroldis Chapman si en algún instante se "pestaña". 

Desde la primera vez que escuché sobre un lanzador del equipo de Holguín en la Serie Nacional Cubana llamado Albertín Aroldis Chapman que con 18 años lanzaba sobre las 100 millas, era definitivamente algo que llamaba la atención.

Y no sólo a este periodista deportivo sino también al mundo del béisbol por completo, incluyendo a los 30 equipos de las Grandes Ligas.

Chapman, un chico alto, fuerte, hijo Juan Alberto Chapman entrenador de boxeo descendiente de inmigrantes jamaiquinos, debutó en la primera categoría de la pelota cubana con 17 años de edad en la temporada 2005-2006. Desde su llegada demostró su estampa en el béisbol la potencia de su recta.

El béisbol cubano sigue siendo una incertidumbre para muchos por su falta de profesionalismo. Y precisamente con el profesionalismo no sólo viene la remuneración para los jugadores y el comercio del deporte, sino la seriedad y dedicación que los jugadores le dan a sus carreras. Bien hecha están las comparaciones de la pelota cubana con el béisbol de los Estados Unidos de los años 40. Pues como todo en Cuba, también quedó congelado.

Pero el talento de Chapman no tiene época, así como el de mucho peloteros que la mayor de las Antillas sigue dando y que limitadamente encuentran un camino al profesionalismo en todos sus sentidos.

En Cuba, Chapman lanzó 4 temporadas. En 76 partidos lanzó 328 entradas con efectividad de 3.74 y marca de 24-19 y 7 salvados, además de 365 ponches y 203 bases por bolas.

Pero mientras más crecía el chico en tamaño y mientras su cuerpo se volvía más potente la velocidad de su recta aumentaba. Los problemas de su mecánica y la profundización de su repertorio, al menos a corto plazo, eran aspectos que no podían resolverse en Cuba.

Y como cualquier persona que tenga el talento de lanzar una pelota a 100 millas, debería probar afinarla para jugar béisbol de Grandes Ligas.

El ansiado escape

Chapman intentó salir de Cuba por primera vez en marzo del 2008. Las autoridades cubanas lo llevaron a comparecer ante el mismísimo Raúl Castro. Tras el encuentro fue suspendido del torneo cubano, pero quizás por el fanatismo de Fidel y Raúl con su club preferido, eventualmente permitieron a Chapman volver para reforzar al equipo y además reintegrarlo a la Selección Nacional para el Clásico Mundial de Béisbol 2009. El morbo de tener un brazo de 100 millas y no utilizarlo parece que pudo más.

Esta vitrina le cayó a Chapman como anillo al dedo. Aunque en el torneo lanzó 6 entradas donde fue castigado y otorgo 4 boletos para efectividad de 5.68, los equipos vieron en él un diamante en bruto. Con un programa de ajustes y una "modernización" de su técnica, sería suficiente para poder crear una potente máquina.

Tras el torneo, era bien sabido que en el planeta existían dos lanzadores con potencial de Grandes Ligas que no estaban bajo el manto de Major League Baseball en Chapman y el japonés Yu Darvish, quien también recibió ofertas para los Estados Unidos pero que ha preferido quedarse en Japón donde no le falta ni el dinero, ni la atención, ni el desarrollo de las ligas mayores.

Chapman no se quedó esperando "lo que pudo ser", así como lo hicieron en su época los Omar Linares, los Antonio Pacheco, los Germán Meza, los Orestes Kindelán, etc.

En Chapman no había esa lealtad a la revolución que dio todo, pero que ese todo era nada. El chico debía probarse a sí mismo que podía depender de él mismo y no del paternalismo socialista.

El 1 de julio del 2009 estando hospedado junto a la selección cubana en un hotel en Rotterdam, Holanda, para el torneo World Port, el zurdo bajó al lobby y se dio cuenta que ese momento preciso los agentes de seguridad que viajaron con el equipo no estaban alrededor y además él tenía su pasaporte en su poder. Así que salió por la puerta principal, se montó en el carro de un amigo y listo. No hubo vuelta a atrás.

En Cuba dejó atrás a su novia, con quien tiene un bebé, a sus padres, sus hermanas, al resto de su familia y a esa vida que hoy se llena de incertidumbre por el reencuentro.

Después de meses procesando su residencia legal y entrenando entre Barcelona y el Principado de Andorra, Chapman llegó a los Estados Unidos para mostrarse ante los equipos y subastar sus servicios. El pacto para las Grandes Ligas finalmente fue con los Cincinnati Reds el 10 de enero de 2010 por $30,25 millones por 6 años.

El ascenso a las mayores

El "Misil de Cayo Mambí" participó en los Entrenamientos Primaverales pero no hizo el equipo. Los reportes de scouts resaltan el gran potencial del chico pero la necesidad de trabajar en su mecánica. Además de su adaptación al sistema norteamericano, la cultura dentro y fuera del terreno, el idioma y la jerga del equipo.

La asignación a los Louisville Bats, triple A, fue para trabajar con el coach de pitcheo y ex-lanzador de los Rojos Ted Power. Su enfoque fue en la consistencia y comodidad de su movimiento en el montículo. Chapman trabajó también en su defensiva, en cubrir la inicial, en las situaciones del juego, en la administración de su repertorio y en la disciplina y administración de su tiempo.

Chapman contó durante la temporada con el apoyo de su compañero de cuarto el prospecto dominicano Juan Francisco, del receptor dominicano Wilkin Castillo y de su compatriota el inicialista Yonder Alonso. Además el equipo le asignó al trainer Tomás Vera como su intérprete.

La temporada en triple A tuvo altos y bajos. Lanzó 95 entradas y ponchó a 125 en 39 juegos dejó marca de 9 y 6, efectividad de 3.57. Su recta llegó a marcar 105 millas por hora. Fue utilizado como abridor, relevista y cerrador. Cincinnati no ha tenido inconvenientes en dejar soltar el brazo del joven, confían en su fortaleza y habilidad sobrenatural de lanzar sobre las 100 millas.

Los reportes de Ted Power son muy satisfactorios en cuanto al progreso del chico y que esos detalles mostrados en el Clásico Mundial en su manera de lanzar se han ido. Se nota el trabajo hecho en estos meses y la diferencia es abismal entre el lanzador de marzo y de septiembre en cuanto a su consistencia, fortaleza, confianza y presencia.

Hoy Chapman es una máquina supersónica como pocas veces se ha visto en este deporte. Muchos critican lo que podría resultar de un "sobre-esfuerzo", pero en su condición sus lanzamientos parecen de lo más natural.

El 31 de agosto finalmente fue ascendido al club grande debutando con un strike de 98 millas ante los Milwaukee Brewers, ante un parque delirando por el novato cubano que se convertía en el representante 164 de su país en las mayores. Ese día retiró los tres bateadores que enfrentó. Su recta alcanzó las 102 millas.

El miércoles nuevamente entró al relevo y con su actuación se llevó la victoria. 11 lanzamientos, 7 rectas, todas sobre las 99 y sólo dos por debajo de las 104. Tres bateadores, tres fuera.

Al otro día aplicó para cambiar la placa de su Lamborghini amarillo a "105 MPH" y pasó por un autoservicio en McDonald's para comprar unas papas fritas.

Chapman se está divirtiendo en las mayores, el mánager Dusty Baker también al contar con un arma secreta en su bullpen y los fanáticos en Cincinnati deliran mientras se aproximan a su primera postemporada desde 1995.

La compañía de bates Louisville Slugger calculó que la recta de 104 millas de Chapman tarda 0,36 segundos en llegar al plato. El ojo humano en promedio pestañea en una velocidad entre 3 y 4 décimas de segundo. De tal forma que si un bateador pestañea en el mero punto del envío de Chapman, la bola ya habrá pasado antes que los ojos se abran de nuevo.

Obviamente los bateadores en el béisbol viven de "hacer ajustes", y si el ajuste ante Chapman será no pestañear, pues eso harán.

Pero hoy al menos el camino del "Cohete de Cuba" ha llegado a un tope y a diferencia de otros de sus compatriotas en el pasado este chico parece que "se divierte" sin esas presiones de lo que quedó atrás y con la confianza de que los suyos eventualmente estarán presentes.

Aroldis Chapman no es Stephen Strasburg, ni Cincinnati los Washington Nationals (si entienden a lo que me refiero). Ambas partes son más inteligentes y eventualmente llegará el momento de regular la velocidad para evitar un choque. Pero mientras ese Lamborghini sea el único carro en la vía, no hay nada que lo frene.