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domingo, 18 de julio de 2010

Lino Connell: 20 años por amor al juego

 
La disciplina ha llevado a Lino Connell a una carrera de 20 años en los diamantes del béisbol internacional.

Sobreviviente es aquel que se mantiene en pie ante las adversidades, que permanece con vida ante una situación de contrariedad, que rema contra la corriente para alcanzar sus metas.

En el medio de otro verano de béisbol en el planeta, uno de los mejores sobrevivientes venezolanos mantiene su lucha por amor al juego. Me refiero a Lino Connell Jr. quien acaba de terminar su temporada número 20 en la pelota profesional jugando para el Nettuno de la Serie A1 de Italia.

Y es que todos en esta ciudad sabemos a lo que me refiero cuando digo que Connell proviene de una familia de sobrevivientes. Su padre tuvo la fortaleza suficiente para levantarse ante la mayor de las adversidades y convertirse en una digna gloria del deporte venezolano.

Lino siguió sus pasos. Un atleta múltiple por genética firmado al béisbol profesional por Pompeyo Davalillo para los California Angels en 1989. En una época transitoria y difícil en las ligas menores para los prospectos extranjeros permaneció tres temporadas en esta organización.

A partir de 1995 comenzó su largo camino por los terrenos del mundo. Ligas Independientes y equipos a lo largo y ancho de los Estados Unidos, 6 años en la Liga Mexicana, 4 años en la Liga Italiana, miembro de la selección venezolana en campeonatos internacionales, a la par de 19 temporadas en la Liga Venezolana de Béisbol, incluyendo representaciones nacionales en Series del Caribe.

Connell es uno de esos peloteros que quedan de una época donde la pelota latinoamericana aún no producía peloteros como pan caliente. Ese sueño de llegar a las Grandes Ligas, que pareció alguna vez posible, fue desvaneciéndose con el tiempo.

Pero el amor al juego fue más fuerte.

Aquel flaquito que muchas veces fue abucheado en el estadio Luis Aparicio tras fallar un turno, mientras daba lo mejor de sí sumido en su logro personal de vestir una camiseta que realmente le dolía, terminó siendo campeón bate de la Liga en una época llena de peloteros con "etiqueta" de Grandes Ligas, fue idolatrado en México por la versatilidad de su bate y se baño en champaña con los títulos para el Zulia.

Ese que recibió la intolerancia de los peores fanáticos fue el mismo que detuvo la Serie Final del 2000 en Maracaibo cuando despachó un doblete que puso arriba a las Águilas e hizo temblar el parque, desatando la locura colectiva que terminó con miles de personas lanzándose al terreno, forzando a suspender el partido ante un delirio nunca visto.

Ese que lloró de dolor, por no entender el béisbol como negocio, cuando fue cambiado por novena naranja, no llegó a vestir un uniforme de Grandes Ligas, pero muchos de los que sí lo hicieron, sueñan con tener al menos la mitad del respeto y la constancia que Connell cosechó, además de su humildad como ser humano, donde más allá de un ligamayorista, es un Salón de la Fama.

Hoy a sus 38 años sigue en la lucha con el bate en la mano. Es viernes en Nettuno, Italia y pasó el día manteniendo su cuerpo en forma para la venidera temporada del béisbol venezolano. La temporada acabó y Lino fue el líder de bateo de su equipo con .320. Pronto regresará a Maracaibo. Piensa en el retiro, pero antes falta una cosa por hacer.

Desde la cuna del béisbol italiano

Dicen que todos los niños en Nettuno nacen con un guante en la mano. Y es que en el medio de las curiosidades culturales, Nettuno es la ciudad en Italia con sobrada pasión por el béisbol. Aquí no hay un equipo de fútbol, y aunque como italianos al fin siguen de cerca las incidencias de su deporte nacional, la verdadera pasión de esta comunidad turística de casi 50 mil personas a las orillas del Mar Mediterráneo es su equipo, el Danesi Nettuno.

En plena II Guerra Mundial los soldados norteamericanos llegaron a este balneario como parte de una operación exitosa que sirvió para tomar el control de la zona. Aquí se gestó la enseñanza del juego y la influencia en los años siguientes.

LL: ¿Qué significa el béisbol para Nettuno?

LC: Nettuno es la cuna de la pelota de Italia. Hay por todos lados escuelas de béisbol y mucha pasión por el juego. Se ve béisbol por televisión y dentro de lo que es la Liga Italiana es una de las ciudades que mejor responde y uno de los equipos más rentables en la Liga. Yo creo que tiene un gran potencial dentro de lo que es el crecimiento del béisbol no sólo en Italia sino en Europa. El problema de aquí está en la mentalidad de los dirigentes y técnicos que todavía no ven el béisbol como un deporte para desarrollar atletas de alta competencia, sino más bien como una forma de recreación.

LL: Italia ya tiene muchos años con su Liga, ¿Cuál ha sido el retraso para un mayor desarrollo de su béisbol?

LC: Mira Leo, aquí son muy organizados y realmente hay peloteros de mucha calidad, pero sobre todo los importados. Quienes venimos como refuerzos somos peloteros que hemos jugado doble A, triple A, o hasta Grandes Ligas, pero tu sabes que hay que desarrollar al pelotero italiano y quienes asesoran a los que manejan a los equipos y la liga son técnicos cubanos. No desmerito su capacidad, pero todos sabemos que los cubanos ven el béisbol desde la perspectiva amateur, mientras que nosotros los venezolanos, dominicanos, mexicanos y gringos vemos el béisbol desde el punto de vista profesional. Nuestro nivel por ende es superior.

LL: Yo creo que han perdido muchos años con tantos peloteros de calidad que han pasado por alla, ¿No?

LC: Exactamente, aquí han venido muchos peloteros buenos, pero los mánagers y coaches siguen siendo italianos o cubanos y no hay desarrollo de peloteros. Fíjate que nosotros jugamos tres veces a la semana y como extranjeros nos dan un salario bueno para vivir, pero los italianos en desarrollo deben trabajar en otra cosa el resto de la semana para poder ganarse la vida, eso hace que el pelotero no se enfoque al 100% en el béisbol. Se sigue viendo la pelota de manera recreativa y no profesional y eso produce que a nivel técnico hayan muchas deficiencias en comparación a quienes hemos jugado en niveles más altos, como en Venezuela, por ejemplo.

LL: ¿Regresarás el próximo año?

LC: Bueno no lo sé, yo creo que mi ciclo como pelotero está llegando al final después de 20 años de carrera. Además ahora estoy apelando una suspensión que me dieron por un incidente con un umpire al cual le reclamé por un error evidente dejando el bate en el plato, pero por mala suerte le tocó el pie, entonces el dijo que ¡Yo "ique" le tiré el bate! Jajaja. ¡Imagínate! En 20 años de carrera he sido un pelotero muy íntegro, serio y muy respetuoso, nunca tuve un problema de disciplina, y este señor me acusa de eso. De todas maneras me disculpé con él y se disipó el problema.

Lino Connell jugó como refuerzo en la pasada postemporada con Zulia, equipo con el cual planea su retiro como pelotero activo.

El final de un ciclo...el inicio del próximo

LL: Lino son 20 años en los terrenos, ¿Cuál es tu reflexión sobre tu carrera?

LC: Lamentablemente no llegué a Grandes Ligas, pero he disfrutado de 20 años del béisbol como mi profesión y el sustento de mi familia. Al principio de mi carrera no tuve la oportunidad de jugar y de desarrollarme como tal, lo tuve que hacer por mí mismo. Pero he tenido muchas satisfacciones como jugar con las Águilas, ganar un título con el equipo, quedar campeón bate en la Liga Venezolana, quedar campeón bate en México, representar a Venezuela internacionalmente; en fin, he superado adversidades de gerencias que no quieren ponerme a jugar porque "estoy viejo" o porque "no jugué Grandes Ligas", a punta de batazos y palos. En Venezuela tengo casi 500 hits en mi carrera y como sea yo me embaso. El sólo hecho de jugar por 20 años es mi mayor satisfacción.

LL: En tus primeros años en Maracaibo el público fue muy duro contigo, ¿Sentías presión?

LC: No era una presión por lo que decía la gente, sino la presión que genera el juego. Yo sentía lo que siente cualquier maracucho amante del béisbol si tuviera puesta la camisa de las Águilas. Para muchos es un sueño y uno sólo quiere lucir bien. Yo al principio era un muchacho que le daban poco chance para jugar y si tu no juegas es muy difícil que te desarrolles. A medida que fui tomando más turnos y viendo más titularidad fui madurando como pelotero y adaptándome a un parque muy difícil para los bateadores como el de Maracaibo. También hubo un poco de mala suerte porque a partir de 1998, mi promedio como visitante en Venezuela era sobre .300 puntos pero en Maracaibo era de .150. Jajaja. Imagínate, no se explicar por qué en esos años mataba la liga fuera de Maracaibo pero producía poco como local. Luego cuando me cambiaron fue que comencé a batear en Maracaibo. Son cosas del juego.

LL: Desde el 2001 tu has bateado sobre .300 puntos en todas las ligas que has participado, además de liderar la LVBP en % en base en los últimos años ¿A qué se debe?

LC: Creo que yo evolucioné como pelotero por la influencia de jugar al lado de jugadores como Orlando Muñoz y Lipso Nava, además de los consejos de Pompeyo Davalillo. Pero jugar todos los días en México me dio la confianza y paciencia como bateador. También que cambié de rol en mi carrera. Cuando me cambiaron las Águilas a Pastora, ya era el jugador que llegó al club y habían otras expectativas que cumplir. Lo mismo cuando pasé a Caribes.

LL: ¿Qué te falta por cumplir en el béisbol?

LC: Mi mayor deseo es jugar mi temporada 20 en la Liga Venezolana y retirarme con las Águilas. Creo que ya es hora de regresar a mi casa, con mi familia y defender los colores del equipo que nunca ha dejado de ser mi equipo, a nivel personal. Trataré de ganarme un puesto con el equipo. Creo que los puede ayudar bastante un veterano como yo en cualquier rol.

LL: Yo te veo como un técnico con un potencial increíble por tu conocimiento del juego, experiencia y carácter. ¿Aspiras continuar tu carrera en el béisbol?

LC: Después de cumplir mi etapa como pelotero si me gustaría ser coach y hasta mánager. Creo que he cosechado buenas relaciones y tengo la vocación y la facilidad de enseñar este deporte. Pero es como todo en la vida, las cosas van llegando poco a poco, sobre todo en el béisbol, las cosas se van dando día a día.

sábado, 10 de julio de 2010

Clásico de verano con Mickey y las Estrellas

La ciudad de Anaheim, California, hogar de Disneylandia es la sede del Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas 2010 siendo Mickey Mouse el principal anfitrión.

Anaheim ofrece un escenario perfecto para el 81er. Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas.

En realidad, toda el área metropolitana de Los Ángeles ofrecen escenarios perfectos para todo. Desde un evento de gigantes magnitudes como este, como también para unas vacaciones y hasta para establecerse. California es un lugar ideal para vivir.

¡Wow…Si me escuchara el Gobernador Arnold Schwarzenegger me contrataría como su director de desarrollo! Jeje. Pero es que es verdad, en un lugar especial.

El anfitrión en esta ciudad es Mickey Mouse. Si en Los Ángeles las estrellas de Hollywood abundan en cada esquina, esta pequeña ciudad es la cuna del sueño de Walt Disney. Aquí estableció su primer mega parque de diversiones: Disneylandia, el cual después de de 55 años se alza como el mayor ícono de la zona.

Disney jugó un papel fundamental en la transformación del club de béisbol. Los California Angels eran, al final de los 90, una franquicia que necesitaba una revitalización. Tras la muerte de su dueño y principal propulsor el actor de películas vaqueras Gene Autry, la compañía compró el club y comenzó una renovada inversión, cambio de imagen, reconstrucción del estadio e inyección de talento que terminó con su primer título de Serie Mundial en 2002.

La estrategia de Mickey Mouse fue inflar al equipo. La compañía vendió en el 2003 a los campeones de la Serie Mundial a Arturo Moreno, un empresario nativo de Arizona de herencia mexicana, que mantuvo el ritmo ganador del club. Desde entonces los Angels han sido uno de las organizaciones más competitivas en la década y eternos favoritos para la postemporada.

Además el club ya pertenece territorialmente a ambas ciudades, bajo el nombre Los Angeles Angels de Anaheim. Que juegan en el Angel Stadium of Anaheim, en Anaheim, área metropolitana de Los Ángeles en California.

Si, el nombre es confuso. Pero aquí hoy no hay confusiones. Esta es la capital del béisbol por los próximos días y muestra una cara muy distinta a la última vez que las estrellas se reunieron en esta zona en aquel 1989.

De todo y para todos

Este fin de semana el condado de Orange espera obtener ganancias de aproximadamente $85 millones de dólares inyectados a su economía por parte de los visitantes al área.

A sólo unas cuadras de la entrada de Disneylandia está en Centro de Convenciones de Anaheim donde se lleva a cabo el ya tradicional Festival del Fanático. Desde su creación ha sido llamado el “cielo del béisbol en la tierra”. Es el evento que aglomera en el mundo a la mayor cantidad de fanáticos y de atracciones relacionadas con el béisbol.

Por unos 30 dólares por persona usted puede batear ante su lanzador de grandes ligas favorito en las jaular virtuales, puede competir con un adversario corriendo entre las bases, puede medir su velocidad como lanzador, aprender sobre la manufactura de todos los implementos del juego, compartir con actuales jugadores y una larga lista de leyendas del Salón de la Fama, obtener un autógrafo, degustar comidas típicas de los parques de pelota, apreciar el trofeo de la Serie Mundial o del Clásico Mundial de Béisbol y comprar el souvenir de su preferencia, desde la gorra de su equipo hasta sillas originales del antiguo Yankee Stadium.

Aquí en estos dos megapisos repletos de actividades no hay límites. Es un ambiente seguro, relajado y familiar.

A pocos minutos están las playas. Si en el mar la vida es más sabrosa, California es la primera opción. Las playas de Long Beach, Sunset Beach y Huntington son esas postales de los atardeceres perfectos que tanto hemos visto en películas y series de televisión.

El Angel Stadium también se encuentra a pocos minutos de Disneylandia. En la original casa de Mickey todos los visitantes se darán cita en la entrada a los parques donde está el “Downtown Disney”, un espacio cerrado lleno de restaurantes, tiendas y hoteles. Este es el lugar de encuentro nocturno de todos los aficionados.

Pero la mayor atracción es obviamente el parque. Angel Stadium este domingo abre sus puertas para el Juego de las Futuras Estrellas. Los mejores prospectos de Estados Unidos se miden a sus similares del Resto del Mundo, en un tradicional choque que muestra lo mejor del talento del futuro para las mayores. Posteriormente se jugará el Juego de Softball de Celebridades entre exjugadores, actores y personalidades.

El lunes desde la tarde los fanáticos tendrán la oportunidad de ver las prácticas de bateo de las estrellas de la Liga Americana y la Liga Nacional y a las 8 de la noche se dará el Festival de Cuadrangulares. Confirmados hasta ahora están Miguel Cabrera (Detroit), David Ortiz (Boston) y Vernon Wells (Toronto) por la Americana y Hanley Ramírez (Florida), Corey Hart (Milwaukee) y Matt Holliday (St. Louis) por la Nacional. Aún falta un participante por liga a determinar.

El martes a partir de las 7:30 pm (Hora de Venezuela) comenzará la transmisión de televisión del Juego de Estrellas.

Eterna controversia

Tal y como se ha experimentado en los últimos años, siguen la mayoría de las opiniones en contra de que el resultado del clásico de verano determine la ventaja de localía en la Serie Mundial.

Nuevamente las votaciones dejaron mucho que desear, las selecciones de los mánagers tienen sus detractores, la subjetividad del voto nuevamente es protagonista y ya se convierte en parte de este evento.

Sin embargo la mayor controversia del 2010 está sobre la selección de Omar Infante como utility de la Liga Nacional por parte del mánager Charlie Manuel. La figura de utility le permite usar un jugador flexible en el terreno para cualquier posición ante cualquier cambio eventual que origine una situación incómoda.

La preguntas son: ¿Es mejor llevar a un utility con buena temporada sobre un jugador de todos los días con excelente temporada? ¿No merecen Joey Votto (.314, 22 HR, 60 CI), líder eh HR de la Liga Nacional o Carlos González (.307, 15 HR, 55 CI) la selección sobre Omar Infante (.307, 1 HR, 22 CI)?

Ya sabemos que desde la controversia en 2002 cuando terminó en empate el partido por falta de jugadores, Major League Baseball aumentó el número de selccionados para que los mánagers tengan mayores herramientas para terminar un partido donde es tradición que los jugadores se turnen para que la mayor cantidad pueda ver acción. Incluso se comenta que este es un movimiento apoyado por la alta esfera del béisbol.

Pero en el caso de Infante, Manuel seleccionó a un jugador por su “versatilidad” y no por su actuación en la temporada. No es que sus números no sean buenos, pero honestamente hay jugadores en la Liga Nacional que tienen mejores credenciales para recibir la convocatoria.

Por otro lado, como cada equipo debe obligatoriamente de tener un representante, Joe Girardi seleccionó a Ty Wigginton de los Orioles de Baltimore, a pesar de mostrar un promedio de .253 con 14 HR y 44 CI. El mismo Wigginton se sorprendió por su selección y reconoció que otros jugadores se merecen asistir a Anaheim por encima de él. Pero “alguien tiene que representar a los Orioles”, por lo tanto Wigginton es un All-Star.

Los Orioles han enviado sólo un representante al Juego de Estrellas en 9 de los últimos 10 años.

Y entre las controversias también está la subjetividad de los fanáticos. Parece que este año los fanáticos venezolanos, sobre todo, se han dejado cegar por su bandera. Los votos realizados a través de internet tienen una alta tendencia a no respetar los parámetros reales del evento. El fanático “debería” votar por aquellos jugadores que destaquen con mejor temporada en su posición, independientemente de su nacionalidad, equipo, color o veteranía.

Una cosa es que como venezolanos “queramos” que nuestros representantes en las mayores, así como en todas las áreas deportivas destaquen y sean los mejores. Otra es que con nuestro voto desmeritemos a quien lo merece por colocar a un compatriota. Eso, mis queridos amigos me parece un ejemplo de nepotismo.

En un país donde la mayoría pide cambios ante situaciones de injusticias, un buen inicio es comenzar nosotros mismos a reconocer a quien realmente lo merece, incluso si no es nuestro similar.

viernes, 2 de julio de 2010

Diversión y tradición veraniega en las Ligas Menores

 El béisbol de las Ligas Menores está regado por los lugares más recónditos de los Estados Unidos brindando oportunidades de desarrollo a los peloteros y diversión familiar a sus comunidades.

El 4 de julio marca la gran celebración del verano en los Estados Unidos. Verano es igual a béisbol.

Aunque aún muchos no lo crean, el béisbol continúa, así como la vida común en este país donde el Mundial de Fútbol sólo capturó plenamente la atención de todos sin excepción durante los partidos de la selección norteamericana.

Tras su eliminación, todo regresó a la normalidad. Aunque la comunidad hispana sigue minuto a minuto las acciones desde Sudáfrica en sus últimos días, el panorama deportivo de este país no se frena.

Y más allá de la acción de las Grandes Ligas que se apresta a la celebración del Juego de las Estrellas 2010 desde Anaheim, California la próxima semana, el verano se enriquece con la pelota de las Ligas Menores.

Cada parque del sistema de granjas tiene lo suyo. ¿En donde se puede disfrutar del talento de los futuros ligamayoristas en un lugar tranquilo y pintoresco, con todas las amenidades que ofrece el béisbol profesional y a menos de un tercio de los costos de un multimillonario parque de Grandes Ligas? Sólo en las Ligas Menores.

240 equipos alrededor de los Estados Unidos, Canadá, México, República Dominicana y Venezuela disputan los títulos de sus respectivos circuitos al mismo tiempo que mantienen el desarrollo constante de los futuros peloteros que aspiran llegar al más alto nivel.

Sobre todo en los Estados Unidos y Canadá, la acción de estos equipos es un elemento que no falta en la agenda veraniega de ningún fanático de la pelota.

Desde los pueblitos más pequeños donde los jugadores más noveles aprenden el exigente nivel profesional, acompañados y apoyados por las propias comunidades; hasta grandes ciudades con mega parques de pelota donde se esperan una llamada telefónica para las mayores. De norte a sur y de este a oeste en todos los territorios de este país, existe un parque de pelota con un club profesional afiliado a una organización de Grandes Ligas.

Lo bonito del asunto es su relación con la comunidad. Los jugadores se involucran con los habitantes locales y sus actividades. Aquí es donde los extranjeros aprenden no sólo el idioma, también la cultura y costumbres del país que les brinda esa gran oportunidad de brillar en lo más alto del deporte.

Es durante el verano donde abundan las noches cálidas, los atardeceres nocturnos, los crepúsculos multicolores sobre las torres de luces, mientras se escucha la descripción del partido por radio. Es en estos escenarios donde germina la semilla del béisbol y donde más cerca mantiene su relación con sus seguidores.

Tradiciones intactas

Asistir a un partido de Ligas Menores durante el verano es una de las experiencias que no debe faltar en la agenda de cualquier amante del béisbol. Sea cual sea el equipo, no importa la afiliación, ni la clasificación; cada parque y cada club tiene su significado especial.

Llegar a un parque de estas categorías es rememorar historias y grandes nombres que por cada uno de ellos han pasado.

Desde un partido en las históricas tribunas del Estadio Jackie Robinson de Daytona Beach, que abrió sus puertas en 1915 y desde entonces ha sido hogar de diversos equipos afiliados a las menores con centenares de peloteros de Grandes Ligas que han pisado su terreno, además de decenas de miembros del Salón de la Fama; hasta lugares recónditos como Casper, Wyoming, donde inician su difícil camino las nuevas firmas de los Rockies de Colorado en el Parque Mike Lansing, un histórico parque de tribunas de metal para dos mil personas.

O el obligado peregrinaje al Parque Atlético de los Durham Bulls, filial triple A de los Tampa Bay Rays, donde Kevin Costner marcó un hito en el cine de béisbol con su película "Durham Bull".

Un partido de ligas menores tiene su propio sentido. Aquí pocos están pendientes sobre las posiciones del equipo, la preocupación es que cada jugador logra tener una buena actuación que lo ayude a progresar en el sistema. El ambiente es relajado, las multitudes son pequeñas y proporcionales con los precios.

Esta semana visité el New Britain Stadium, la casa de los New Britain Rock Cats, la filial doble A de los Mellizos de Minnesota.

Al llegar impresiona la pulcritud del sitio. Es un estadio construido a principio de los 90s, pero con un mantenimiento ejemplar. Su tribuna puede albergar unas 7 mil personas.

Cada día en estos parques hay una promoción. Desde un póster de algún exjugador de la franquicia, en el caso de los Rock Cats, como David Ortiz, o Joe Mauer, o camisetas a los primeros mil niños, o gorras del equipo, o noche de helados gratis. Cualquier atracción es buena en el béisbol para complementar el juego.

En New Britain un asiento detrás del plato puede costar la suntuosa suma de $10 dólares. Por esta cantidad usted puede disfrutar de ver a menos de 30 pies como rompe la curva del prospecto venezolano Deolis Guerra, o del prospecto de los Toronto Blue Jays Kyle Drabek, quien lanzaba como visitante para los New Hampshire Fisher Cats.

Entre cada inning los niños invaden el terreno con concursos de todo tipo. El que se viste más rápido de pelotero, el que le gana corriendo a la mascota del club, el que puede lanzar 3 strikes, el que canta el himno, o el "Take me out to the ballgame", o una carrera de ojos ambulantes, o de una rosquilla persiguiendo a una botella gigante de leche. Es un espectáculo familiar.

Mientras en el nuevo Yankee Stadium un perro caliente tiene un costo de 6 dólares, el mismo aquí le cuesta $1.50. Si desea una cerveza, aqui la tiene en 5 dólares mientras en un parque de Grandes Ligas la puede obtener por $10 dólares.

Saque usted la cuenta.

Para una familia de cuatro personas, asistir a un juego de Grandes Ligas tiene un costo promedio de $500 dólares, mientras que para un partido entre clase A y triple A, disfrutarán del juego por unos $100 dólares o menos.

Y aparte de eso es muy posible que se lleve el autógrafo de alguna promesa del béisbol antes de convertirse en una estrella.

El lema: Es divertido ser un fanático

La experiencia del béisbol de ligas menores se concentra en la diversión en el estadio mientras se disfruta de un juego de la forma más pura y simple. Es por esto que estos partidos mantienen la esencia del juego, la competitividad e integridad de los jóvenes luchando por dominar lo mejor posible el juego.

Durante este verano ya los equipos alrededor de las menores han anunciado sus promociones. Yo les recomiendo asistir a alguno de estos parques y disfrutar de ese béisbol ameno, divertido, familiar y tradicional que ofrece el sistema de desarrollo de las Grandes Ligas. De verdad, no pierdan la oportunidad.

Algunas de las promociones más singulares en las próximas semanas son:

4 de julio - Noche de Ciudadanía: Los Iowa Cubs, triple A de los Cachorros de Chicago se juramentarán como ciudadanos americanos en el terreno de juego antes del partido ante un juez de inmigración, celebrando el Día de la Independencia.

5 de julio - Noche de perros: Los Tennessee Smokies, afiliado doble A de los Cubs, abren sus puertas a todos los perros. Todos los fanáticos pueden traer al parque a sus perritos y un patrocinante regalará comida y galletitas para las mascotas, además que los dueños disfrutarán de descuentos en sus entradas y de perros calientes a $1 dolar durante todo el partido.

16 de julio - Noche de los Baha Men: Los Norfolk Tides, doble A de los Orioles de Baltimore tendrán un concierto previo al juego de la banda jamaiquina Baha Men, famosos por pegar solamente la canción "Who let the dogs out?". Tendrán un ambiente playero durante el partido y bebidas tropicales especiales.

17 de julio - Noche del dinero gratis: Los Fresno Grizzlies, triple A de los Gigantes de San Francisco, regalarán con el patrocinio de un casino local un sobre con dinero a las primeras 2,500 personas que asistan al parque con cantidades entre 1 y 1000 dolares. Se repartirán 7,500 dólares en dinero en efectivo.

8 de agosto - Campeonato de piedra, papel o tijera: Los Tennessee Smokies tienen pautado un campeonato abierto de "Piedra, papel o tijera" antes y después del partido. El ganador se llevará un gran premio incluyendo el "Gran cinturón de campeón".

24 de agosto - Noche de los destapadores de pocetas: Los Binghamton Mets, doble A de los New York Mets, decidieron hacerle un homenaje a los útiles instrumentos regalando un destapador de pocetas a todos los asistentes al parque.

5 de septiembre - Noche del Campo de los Sueños: Los Portland Sea Dogs, equipo doble A de los Boston Red Sox, harán un tributo a la tradicional película de béisbol utilizando uniformes clásicos de principios de siglo y entrando al campo por una pared de maizales. Luego subirán a las tribunas para compartir con los fanáticos para agradecerles su apoyo.

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