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domingo, 25 de abril de 2010

Los benditos códigos del béisbol

Alex Rodríguez conoce los códigos del béisbol y ha demostrado en su carrera cómo romperlos y cómo utilizarlos para su beneficio.

Jugaban los Yankees de visita en Oakland el pasado jueves y perdían 4-2 en la 6ta. entrada cuando Robinson Canó tomaba turno ante el lanzador Dallas Braden. Alex Rodríguez corría en primera base con un out.

Canó conectó un elevado altísimo hacia territorios de la tercera base y Rodríguez partió a toda máquina, pero la pelota se abrió y cayó en la zona de foul. A-Rod ya estaba casi en la tercera base cuando buscó acortar el camino de regreso hacia la primera trotando por el medio del montículo pisando la caja del lanzador.

Ante la situación el lanzador Braden rompió su ira y le reclamó al corredor sobre una de esas reglas no escritas en el béisbol: “Nadie se mete en el montículo; es el espacio privado del lanzador”. En el próximo lanzamiento Canó conectó un rodado al cuadro que sirvió para realizar la doble matanza que cerró la entrada. Braden le gritó a Rodríguez: “No te metas en mi montículo”, visiblemente agitado y enfurecido por el gesto considerado en contra de los códigos del béisbol.

Rodríguez respondió con una palmada al aire en señal de indiferencia ante el reclamo.

“No me importa si yo soy el Cy Young o el último jugador en el róster, sólo quería decirle claramente que yo todavía estoy ahí y que tengo la bola en la mano y es mi montículo” dijo Braden después del partido aún enojado. Las cámaras captaron su frustración cuando regresó al dugout y su arranque de rabia el cual fue apoyado por sus compañeros quienes criticaron la brecha al ese código de etiqueta no escrito en el terreno, el cual no es la primera vez que es quebrado por el dominicano.

“Si él quiere pisar un montículo que se vaya para el bullpen” dijo Braden. “Ese es mi montículo. Yo no me meto en su territorio en la tercera base” agregó.

A-Rod se mostró sorprendido. “Me dijo que me quitara de su montículo. Yo me sorprendí porque nunca había escuchado de eso, especialmente viniendo de un lanzador que tiene sólo un puñado de victorias” dijo.

Y luego vino la guerra de palabras…

“Es verdad no tengo un puñado de victoria, tengo tres…haz la matemática A-Rod” dijo Braden quien mejoró su marca a 3-0 esta temporada.

“No tiene importancia” replicó Rodríguez. “No sabía que me hablaba a mí. De hecho pienso que es muy cómico…nunca había escuchado eso en mi carrera”.

“Él es un tipo inteligente, el sabe lo que hizo. Debería ver más hacia su compañero Derek Jeter, el nunca haría eso. El es un jugador que estará en el Salón de la Fama y debería honrar y respetar el juego y a nuestro equipo” recargó Braden.

Esta discusión nos lleva a revisar esos códigos no escritos en el béisbol. Son como unos mandamientos que por respeto al juego se mantienen presentes en todos los noveles del juego. Obviamente en el nivel más alto son aún más respetados y traspasados.

Sin embargo cuando se rompen se considera deshonesto y “sucio” por una parte; pero por otra es visto como un acto competitivo, provocador e intenso. A-Rod, en este sentido es un perfecto ejemplo en varias ocasiones en su carrera de cómo el romper los códigos puede generar ambas percepciones.

Los mandamientos no escritos


Estos son algunas de esas reglas no escritas que se respetan en el terreno de juego, no penalizadas:

  • Nunca te robes una base cuando el marcador esté sumamente amplio y tu equipo tiene la ventaja. 
  • Nunca toques la bola para tratar de romper un juego sin hits ni carreras.
  • Nunca abaniques un lanzamiento en conteo de 3-0 cuando tu equipo tiene una ventaja considerable.
  • Pégale la bola a un jugador del equipo contrario cuando un jugador de tu equipo ha sido golpeado.
  • No celebres demasiado un cuadrangular de forma airada para humillar al lanzador.
  • No muestres arrogancia en el montículo ante un ponche para humillar al bateador.
  • No grites en el terreno de juego para tratar de confundir a la defensiva contraria.
  • Si hay una pelea en el terreno todos los jugadores en uniforme deben salir a defender a su equipo.
  • Los corredores en la segunda base no deben robar las señales del receptor contrario y enviar señales disimuladas al bateador.
  • Los bateadores no deben mirar de reojo las señales del receptor contrario.
  • Las deslizadas en las bases deben hacerse con los spikes hacia abajo.
  • Nunca trates de golpear o tumbar la bola del receptor en una jugada en el plato en un juego de exhibición.
  • Si un lanzador mantiene un juego sin hits, déjalo sólo…nadie le habla.
  • Si se está produciendo un juego sin hits, no lo menciones hasta la novena entrada. Sólo se celebran los últimos 3 outs.
  • No abaniques un lanzamiento después de dos cuadrangulares consecutivos. Respeta el estado mental del lanzador contrario.
  • No amagues a un corredor si no tienes la bola. Podría causar lesiones.
  • El montículo es el santuario del lanzador….respétalo.
  • Lo que se habla en el clubhouse…¡Se queda en el clubhouse!
Jason Turbow y Michael Duca son los autores del libro “Baseball Codes: The unwritten rules” (Los códigos del béisbol: Las reglas no escritas). En esta obra se detallan y descifran detalles del juego que sólo se conocen por quienes han pisado el terreno de juego en cualquier nivel y que datan de antecedentes históricos la evolución de estas reglas.

Todo se basa en el respeto por el oponente, en no humillar, en la gallardía en el terreno en un juego de caballeros. Estos códigos para muchos son la base del juego, pero otros históricamente los han trasgredido aduciendo su espíritu competitivo y guerrero.

Así Alex Rodríguez, el jugador de béisbol más caro y completo de las Grandes Ligas y un seguro miembro del Salón de la Fama ha sido tildado de utilizar ese juego sucio para su beneficio. Quizás una razón más para la larga lista de factores por los cuales muchos en el mundo del béisbol lo odian deportivamente.

Pero el antesalista de los Yankees comparte estos sentimientos con muchos que cómo él rompieron en una u otra ocasión los benditos códigos, entre ellos Ty Cobb, Honus Wagner, Rogers Hornsby, Pete Rose, Rickey Henderson y Bob Gibson. Todos ellos son miembros del Salón de la Fama.

George Bamberg, un exlanzador de los New York Giants y los Orioles en la década de los 50, expresa una frase en el libro de Turbow sobre los códigos y los engaños:

“No jugamos béisbol. Jugamos béisbol profesional. Los aficionados juegan juegos. A nosotros nos pagan para ganar juegos. Hay reglas y hay consecuencias si las rompes. Si tu eres un profesional tu no decides hacer trampa basado en la premisa del bien o el mal, lo haces pensando que es posible que nadie se de cuenta y cual sería la penalidad. Un tipo que hace trampa en una juego de cartas es un tramposo, pero un profesional que ensaliva la bola para mantener a su familia es un competidor”.

Y en 1961, Rogers Hornsby, miembro del Salón de la Fama y uno de los más insignes bateadores en la historia declaró: “He estado en el béisbol profesional desde 1914 y he hecho trampa, o he visto a otros hacer trampas en mi equipo en prácticamente cada juego. Tienes que hacer trampa. Si jugara estrictamente por la regla estaría dándole de comer a mis perros desde hace tiempo en vez de ganarme la vida jugando pelota por 47 años”.

El jóven lanzador de Oakland Dallas Braden jugó a ser un idealista. Como todo un ligamayorista sabe las reglas y las entiende, pero la veteranía de A-Rod se impuso desestimando sus comentarios.

Al final del camino, A-Rod conectará 700 cuadrangulares y Braden nunca llegará ni siquiera a verlos; y no es que la trampa o la falta de gallardía se impone, pero en el béisbol la competitividad permite tocar ciertos bordes, para muchos inaceptables, pero perfectamente justificables para quien lo hace.

domingo, 18 de abril de 2010

El legado de Jackie Robinson es igual para todo el mundo

Jackie Robinson entendió y asumió el legado de su llegada al béisbol de Grandes Ligas como un paso para la tolerancia y apertura para las minorías raciales, más allá de su propio color.

63 años se cumplieron oficialmente desde que la barrera racial fuera derribada en el béisbol de las Grandes Ligas con el debut de Jackie Robinson con los Dodgers de Brooklyn el 15 de abril de 1947. Llegamos al 2010 y las expectativas de los afroamericanos en los Estados Unidos son completamente distintas en cuanto a los deportes. Atrás quedaron los días de Josh Gibson, Satchel Paige y Cool Papa. En la historia quedó Larry Doby, Don Newcombe, Roy Campanella y hasta el mismo Hank Aaron.

El misticismo alrededor de las Ligas Negras se vino abajo con la llegada de Jackie Robinson a las mayores. Las razones raciales, prejuicios y divisiones, comenzaron a desmoronarse desde que Branch Rickey seleccionó a Robinson como la persona más idónea para pasar a la historia social, cultural y deportiva de los Estados Unidos.

Su carácter, temple, tolerancia y madurez fueron condiciones mucho más grandes que su actuación en el terreno, donde fue un bateador de .300 puntos. Un Salón de la Fama.

Después de 60 años de haberse producido el fenómeno de la integración racial, el béisbol de las Grandes Ligas es el deporte más diverso en los Estados Unidos, y quizás en el mundo. 27.7% de los 833 jugadores que conforman los rosters de liga grande (incluyendo lesionados) al inicio de la temporada 2010 son nacidos fuera del país.

Y 9.5% del total de jugadores son afroamericanos. Una torta bien dividida entre blancos, negros, asiáticos, latinos de diversos orígenes, europeos y australianos.

Pero Orlando Hudson, segunda base de los Diamondbacks de Arizona, se pronunció esta semana con palabras controversiales, o más bien ignorantes. “Cuando jugadores consagrados como Jermaine Dye y un seguro Salón de la Fama como Gary Sheffield no pueden conseguir trabajo en las Grandes Ligas, pues sabemos de que estamos hablando. Sabemos cuál es la causa. No la voy a decir para no meterme en problemas. La diré cuando me retire”, señaló.

¿Cuál es la causa señor Hudson? ¿Racismo? ¡Por favor es hora de despertar y dejar de auto-segregarse!

Ya basta de las declaraciones, pseudo-racistas y segregativas de los afroamericanos. Una cosa es que el béisbol, su sistema, estructura y funcionamiento promueva oportunidades igualitarias para cualquier persona que tenga el talento suficiente para desarrollase hasta alcanzar un nivel para jugar en las Grandes Ligas, sin importar, color, credo, lugar de nacimiento, estrato social y hasta preferencia sexual.

La otra, muy distinta, es que las Grandes Ligas se obliguen a subir la cuota de afroamericanos porque muchos de estos personajes la consideran muy baja.

Segregados y racistas

Ante diversas declaraciones de peloteros afroamericanos con estatus de estrella la única conclusión que me queda es pensar en un resentimiento marcado hacia el sistema mismo, que se desborda injustamente en ocasiones en sus colegas latinoamericanos en el terreno sea cual sea su color de piel.

Torii Hunter, jardinero de los Angels, declaró durante los entrenamientos primaverales que los latinos negros son “Impostores”, palabra que provocó confusiones, la cual quizás no fue la más indicada para expresar que por más que se vean en el terreno muchas caras negras, no todos son afroamericanos, pues la mayoría son caribeños.

Hunter tiene razón. Es absurdo pensar que existe una cantidad marcada de peloteros afroamericanos en las mayores sólo por lo que se ve. De hecho, cualquier persona con un sentido común y mínimo de madurez entiende las diferencias culturales y raciales entre Ryan Howard y David Ortiz. No vale la pena detallarlas aquí.

Pero la realidad es que los afroamericanos que hacen protagonismo en el béisbol consideran que esa cuota de 9.5% es baja debido a que los equipos de Grandes Ligas prefieren buscar talento más barato en Dominicana, Venezuela o cualquier país productor de peloteros que en los campos y calles de las ciudades americanas.

Tal y como dijo Hunter “¿Cómo van a preferir los equipos darle 5 millones a un chico del sur de Chicago cuando lo pueden conseguir en República Dominicana por una bolsa de papas fritas?”

Bueno señor Hunter…como dijo el “Bolillo” Gómez, ex-técnico de la selección Colombiana: “¡Eso es lo que hay hermano!”.

Lamentablemente las situaciones económicas y sociales de nuestros países han obligado a eso y los equipos profesionales obtienen ventaja y benefician a miles de familias fuera de los Estados Unidos con esas bolsas de papas fritas. Es una situación ganar-ganar para todos. No es conformismo, es sólo la verdad.

Y quitémonos la máscara. La verdadera razón por la cual el índice de afroamericanos es bajo se debe a razones de preferencia. Mientras los chicos de color prefieran jugar baloncesto y fútbol americano y mientras piensen que saldrán de sus propios “ghettos” como artistas de hip-hop, la cuota de atletas profesionales de su raza será mayor en esas áreas.

Y cada raza jala para su propio bando. Marc Spears, columnista de la sección “Voces negras” de AOL, se atreve a decir que “Cuando se trata de deportes profesionales masculinos, sólo en la NBA, un afroamericano tiene una amplia oportunidad de ser exitoso”.

Claro, y como no va a ser exitoso cuando casi el 80% de los jugadores son de raza negra. ¿Es esta realmente la diversidad que pretenden los que siguen los pasos de Jackie Robinson?

Y además surge la doble moral… ¿Qué diría Jackie? O como dijo en su desconocimiento de la realidad el mismo Hudson: ¡Jackie se estaría revolcando en su tumba si viera esta situación!

La verdadera diversidad

A pesar de que periodistas, fanáticos y jugadores de béisbol en el Caribe soñamos a veces despiertos con ver un equipo sólo de latinos en las Grandes Ligas, sabemos que no es posible.

Nunca se ha planteado elevar el número de jugadores hispanos, argumentando que deben ser más sólo porque sí, como lo plantean los grupos afroamericanos.

A pesar de que se han presentado inconvenientes racistas, indignantes e incómodos para muchos en todos estos años de relación de la relación entre el béisbol organizado y el Caribe, nunca se ha pretendido apartar a los demás para darle cabida a los nuestros.

Las oportunidades son iguales para todos.

Para nosotros, esa utopía perfecta se llama el Clásico Mundial de Béisbol, un torneo que incluso cuenta con mayor apoyo a nivel internacional que dentro de los Estados Unidos. Para los dominicanos, venezolanos, boricuas, mexicano o cubanos luchar entre sí en el terreno es el éxtasis en este deporte.

Es absurdo pensar que por invertir en el talento extranjero la MLB le ha dado la espalda a la raza negra.

“Porque la mayoría de los jugadores de piel oscura en las mayores provengan de lugares fuera de las fronteras políticas de los Estados Unidos, no quiere decir que no sean dignos merecedores del legado de Jackie Robinson, al contrario reflejan el progreso en nuestra sociedad.” afirma Craig Calcaterra de la cadena NBC.

Si no hay mayores cantidades de afroamericanos es simplemente porque hay más jóvenes de piel blanca que se destacan a nivel colegial y universitario, los cuales terminan firmando contratos profesionales. Las preferencias de la juventud en ésta era no dependen del legado de Jackie.

La sociedad afroamericana de los Estados Unidos está sumida en una inmadurez racial de magníficas proporciones. No basta que su juventud pueda tener acceso indiscriminatorio a cualquier deporte, tiene que dominarlo en cantidad. No basta tener a un presidente negro, sino todo el gobierno. No basta que sus modas se impongan, sino que sean la regla.

Nunca he visto a algún equipo que se niegue a subir a un bateador de .300 puntos, sea del color que sea. Mientras batee con un palo de madera, ¡Bienvenido!

Jackie Robinson fue un hombre con un temple de acero que asumió con creces su lugar en la historia. Su legado se basó en la libertad, igualdad y el respeto. Ese mismo que hoy muchos de su propia raza pisan con carácter de ignorancia.

“No me importa si te gusto o no te gusto…todo lo que te pido es que me respetes como ser humano” Jackie Robinson.

jueves, 1 de abril de 2010

Voto de confianza para Jody Davis… por ahora

Jody Davis es un amplio conocedor del béisbol que debutará como dirigente en la pelota invernal con las Águilas del Zulia

Seleccionar el hombre que será la voz de mando de un equipo de béisbol para una temporada en preparación no es tarea fácil. Influye en la selección las intenciones del alto mando del equipo sobre el rumbo a tomar, el carácter y experiencia del mánager y el potencial ambiente en el clubhouse.

En el caso de la pelota invernal, se considera también el conocimiento de la liga, ya que en estructura y forma, la pelota caribeña se torna muy distinta a los patrones de los Estados Unidos.

Esta semana las Águilas del Zulia anunciaron la contratación del 27mo. mánager en su historia, y el 17mo. extranjero. La batuta emplumada ahora está en las manos de Jody Davis.

Davis fue un receptor de 10 temporadas en las Grandes Ligas entre 1981 y 1990. Entre 1982 y 1987 fue el receptor titular de los Chicago Cubs, promediando 141 juegos. En esos años fue seleccionado dos vecesal Juego de las Estrellas, estuvo entre los candidatos a Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en par de ocasiones y ganó el Guante de Oro en su posición en 1986.

Davis fue, y aún es, ampliamente popular en los predios de Wrigley Field. En 1988 fue cambiado a los Bravos de Atlanta por los lanzadores Kevin Coffman y Kevin Blankenship (casualmente éste último jugó en esos años con el Zulia). Los Cubs buscaban abrirle paso a dos jóvenes receptores llamados Damon Berryhill y Joe Girardi.

Su carrera con el club sureño ya no fue la misma. Jugó parcialmente las siguientes dos temporadas hasta que fue dejado libre en 1990. Firmó posteriormente con los Tigres de Detroit siendo asignado a su filial triple A, a sus 33 años. Al final de la temporada fue dejado en libertad y decidió dar por finalizada su carrera como pelotero.

Davis finalizó su carrera con 1.082 juegos en las Grandes Ligas con un promedio de .245, 127 jonrones y 490 remolcadas.

Su andar por el béisbol tomó una pausa hasta el año 2003 cuando debutó como mánager con el Calgary Outlaws de la Liga Canadiense de Béisbol (Independiente). No fue hasta el 2006 cuando regresó al béisbol organizado con el equipo con el cual brilló, los Chicago Cubs, quienes le dieron el manejo del club Peoria Chiefs, clase A en la Liga del Medio-Oeste.

Posteriormente fue ascendido para manejar al Daytona Cubs, clase A avanzada de la Liga de la Florida, con quienes se mantuvo en el 2007 y 2008. En el 2009 los Cubs lo nombraron como instructor itinerante de Ligas Menores coordinador de receptores de la organización. El pasado mes de diciembre fue asignado como mánager del Boise Hawks, clase A de la Liga del Nor-Oeste, uno de los dos circuitos de calendario corto del sistema de desarrollo.

En su carrera como mánager Davis tiene récord de 229-216. Su estilo es agresivo y se ha caracterizado por una alta cantidad de boletos intencionales y de sacrificios.

Puente de buenas relaciones

Consulté a Luis Rodolfo Machado, gerente del club, sobre el nombramiento del nuevo estratega. “El Director de Ligas Menores de los Cubs, Oneri Fleita, nos recomendó ampliamente a Davis. Nos dijo que tuvo algunos problemas personales el año pasado y estaba proyectado para ser el mánager de triple A este año”, explicó.

El mánager de la triple A de los Cubs esta temporada terminó siendo el Salón de la Fama Ryne Sandberg.

Machado explica que después de varias reuniones con Rubén Amaro Sr. y Jorge Urribarrí, decidieron por Davis. “Pedimos referencias sobre él y todas fueron enfáticas en sus buenas relaciones con los jugadores. Es una persona con un muy buen carácter y conoce el juego”, añade Machado.

Pero mi duda viene en su conocimiento de la Liga y su experiencia. A pesar de que Davis tiene tres años como dirigente en la organización de Chicago, nunca ha dirigido por encima de clase A. La complejidad de la pelota invernal podría ser una muy buena experiencia para él, pero podría ser un experimento para las Águilas, aún más siendo un club con un plantel con una combinación de peloteros de primer nivel, con novatos y una sobredependencia de lanzadores importados.

Sin embargo, el tren directivo tiene sus razones. “Sabemos que necesitamos tener un apoyo de una organización en cuanto a importados y los Cubs tienen un buen sistema”, detalla Machado. “Cuando recomendaron a Jody también fueron enfáticos en su apoyo en proveernos peloteros y su respaldo podría ser la clave para nosotros”, agrega.

El actual sistema de Ligas Menores de los Cubs está caracterizado por tener consistencia en la producción de jugadores de posición.

Jugadores como el dominicano Starling Castro, Brett Jackson y Josh Vitters son los nombres de mayor prestigio en el 2010, así como también éxitos recientes como el receptor boricua Geovany Soto.

Sin embargo, la falta de profundidad en el pitcheo impacta a la organización desde los equipos más bajos hasta las mayores. Su llave como coach de lanzadores será David Rosario, el entrenador de lanzadores del Peoria, clase A. Ya Rosario tiene dos años de experiencia en la Liga Venezolana con los Tigres de Aragua. El neoyorquino ha sido la mano derecha de Buddy Bailey y llevó a los felinos a su último título. Conoce la liga y será la clave para la adaptación de Davis. Ambos ya han trabajado juntos con los Cubs.

¿Wilson por fuera?

No es criticable la designación de Rosario como entrenador de lanzadores basado en la decisión de Davis. Repito, creo que serán una llave para el manejo del club. Además, Davis fue compañero de equipo de Jesús Marcano Trillo en los años 80 con los Cubs, por lo cual tienen una relación de amistad y entendimiento.

Ambos vienen de una vieja escuela de imponer hoy ese béisbol de los 80’s basado en contacto, sacrificios, defensa y pitcheo. La presencia de Manny nuevamente será de vital importancia para el club dentro y fuera del terreno, pues sigue siendo la figura de mayor respeto en el clubhouse.

Sin embargo, la gerencia emplumada había anunciado que intentarían llegar a un acuerdo con Wilson Álvarez, favorito de la fanaticada, quien aspira a ser el entrenador de lanzadores del club donde ha sido la máxima figura desde el montículo.

“Wilson me dijo que estaría con nosotros y nos ayudaría en lo que necesitáramos”, dice Machado.

Pero la aspiración del zurdo es el puesto de Rosario. El de instructor de lanzadores. A estas alturas, es casi lógico que Rosario sea la mano derecha de Davis, y que Trillo sea su coach de banca. Sin embargo, es poco probable que el nativo de Santa Lucía acepte la posición de entrenador del bullpen, puesto que ya ocupó hace tres años.

“Yo estoy en espera de una propuesta que sea beneficiosa para mí”, dice Wilson. “Creo que la decisión sobre Davis es sólo responsabilidad de la gerencia y si ellos decidieron irse por un importado, pues así será. Sin embargo, en el Zulia se necesita un guía que conozca a los jugadores, entienda sus necesidades de trabajo en el invierno y saque provecho para la competitividad de las Águilas en la temporada venidera”, agrega el “47”.

Los dirigentes extranjeros en liga invernal son un arma de doble filo. En ocasiones es imposible para ellos adaptar su filosofía. Al Caribe se viene a ganar, y si se desarrolla el pelotero en ese proceso, pues todos contentos. Aquellos que son más instructores que dirigentes, pueden olvidar las prioridades de la gerencia y la fanaticada, eso que muchos románticos llamamos tradición. ¿Recuerdan a Greg Biaginni?

Sin embargo, otros extranjeros llegan con un perfil bajo y con su filosofía hacen historia. Pregúntenles a los Tigres de Aragua por Buddy Bailey, si hay alguna duda.

Personalmente me inclino por el crecimiento y desarrollo de nuestros técnicos. Mi voto seguirá siendo para que los coaches lleguen a tomar las riendas. Sin embargo, a Davis hay que darle un voto de confianza.

¿Quién sabe?… ¡Podría ser nuestro Buddy Bailey!, o quizás la razón para que un par de prospectos de los Cubs hagan historia con la divisa.