Se ha producido un error en este gadget.

domingo, 28 de febrero de 2010

“Twitteando” con Ozzie y Oswaldo

Oswaldo y Ozzie Guillén han conseguido en el Twitter una nueva forma para relajarse, divertirse y mantenerse conectados con el mundo externo durante estos entrenamientos primaverales.

Esta semana arrancaron los entrenamientos primaverales con las llegadas de los lanzadores y receptores a sus respectivos campamentos, así como también, algunos jugadores de posición que quisieron reportarse con prontitud.

En el Camelback Ranch en Glendale, Arizona; bajo el sol radiante del desierto y con una agradable temperatura de 16°C, los Dodgers de Los Angeles y los Medias Blancas de Chicago entrenan cada uno por su lado. Ambos equipos comparten este complejo que pareciera un oasis perdido, aunque sólo está a unos 25 minutos del centro de la capital Phoenix, en el condado de Maricopa.

En este complejo inaugurado en marzo del 2009 y sólo se respira béisbol; se siente esa sana paz típica de esta zona conservada por las tradiciones indígenas americanas.

Sin embargo, donde está Oswaldo Guillén, la tranquilidad no está garantizada.

En Guillén hay dos personas en una. Oswaldo, cuando habla en español es el auténtico venezolano que disfruta su estatus, hace bromas, es buen compañero y se mantiene en sus cabales.

“¡Vamos a ver que hacen los viejitos en este equipo coño, tengan el número que tengan…aquí sólo hay un 13!” grita mientras Omar Vizquel luce con orgullo el número 11 en su espalda y toma práctica de bateo por primera vez con los patiblancos. Vizquel, un futuro Salón de la Fama, lo mira con respeto y cariño.

Pero cuando su cerebro procesa y suelta en inglés, se convierte en Ozzie; el showman, el acto, el mánager de los Chicago White Sox. Se interna en el rol del latino boquiflojo que ganó una Serie Mundial, al cual los periodistas gringos siguen asombrados porque se atreve a decir “fuck” sin saber pronunciarlo perfectamente.

Oswaldo se divierte un mundo y se caga de la risa constantemente con los comentarios y las peripecias de Ozzie. Sólo en un lugar en el mundo se comprende perfectamente cuando el personaje cambia el suiche…en Venezuela.

Ozzie dice esta temporada estar más calmado, pero igual de ácido. Reunió por primera vez a los jugadores que se reportaron este viernes y les dijo in english: “Voy a terminar esta reunión diciéndoles que los buenos equipos sólo ganan juegos, pero los malos equipos tienen reuniones”.

En estos días hay relajos, buenos augurios y expectativas. Ozzie y Oswaldo buscan solamente estimular la mente sobretodo de los 40 jugadores que formarán parte de su róster del 2010. Buscan establecer una química donde todos entiendan que hay que ganar a como de lugar. Que de 162 juegos, hay que ganar 162 y que perder no sea opción. La responsabilidad recae en cada uno.

Una derrota sería decepcionar a Oswaldo e irritar a Ozzie.

La rutina de “Los Guillén”

La tranquilidad del Camelback Ranch tenía muy aburrido a Ozzie, así que abrió una cuenta de Twitter, la red social de microblogeo. Ya había tenido experiencia con el Facebook, pero Twitter le permite desde su teléfono celular o desde su oficina colocar hasta 140 caracteres de lo que sea que esté pasando por su cerebro sin tener que abrir la boca.

Mientras Ozzie comenzó a hacer de las suyas, Oswaldo se intrigó un poco y no tuvo objeción en continuar con el “twiteo” y usar la cuenta de vez en cuando.

El 23 de febrero a las 9:04 de la noche Ozzie soltó su primer comentario en la red:

“Finalmente estoy en esto del Twitter…ya era hora!”.

Más tarde probó la red y dijo: “Hoy vi en el terreno bastante grama” y “3 días de entrenamientos primaverales y ya estoy aburrido”.

Oswaldo, por su parte, esperó a que Ozzie se ocupara. El 24 de febrero a las 2:21 pm se robó su primer espacio:

“Un saludo a mi gente latina gracias por el apoyo especial a mi país Venezuela pero no sabía que me traía dolores de cabeza con la gente”.

Ya para ese momento más de 24 mil seguidores leían en tiempo real sus comunicaciones.

Ese día Oswaldo planificó junto a Ozzie una parrilla, o como se dice en inglés, un barbeque en la casa de Phoenix. Minutos antes de las 8:00 pm, la carne y los chorizos estaban ready para el fuego y sólo faltaban los invitados Oney, su hijo, Joey Cora y Andruw Jones.

Mientras los esperaba, entró en la red. Le provocaba una “Polarcita” recordando que tenía más de 15 días sin tomar. Yo le dije que en este país lamentablemente no sabía igual que en Venezuela. Gerardo Boscán opinó que cuando visitó el popular restaurante venezolano El Cocotero en Nueva York, se tomó una “negrita” que le supo a gloria, y le recomendó a Oswaldo no perdérsela después de salir del Yankee Stadium.

En Phoenix el grupo terminó de comer como a las 10:00 pm, y Ozzie quedó complacido, pensó “I still got it!”. Al mismo tiempo, Oswaldo pasaba su llenura con ansias de un “anisito”.

Sus invitados se marcharon felices. Oswaldo se durmió y Ozzie se acostó a ver el juego de los Lakers. Una vez más admiró el estilo de juego de Kobe Bryant el cual le recuerda a uno de sus favoritos, Michael Jordan. Le pasó por la mente conocer al astro. Cuando se cansó del juego de los Lakers, pasó a su nuevo canal favorito antes de dormir, MLB Network. Con el ruido de las últimas incidencias en el béisbol Ozzie, consiguió el sueño.

El 25, Ozzie despertó temprano. Se fueron al Ranch y realizaron sus rutinas. Tras salir vió el programa PTI de ESPN y le envió un saludo a Michael Wilbon, uno de los conductores. Llegó a su casa y revisó su facebook e invitó a la gente a unirse a su página. Tanto Ozzie como Oswaldo quieren “Tener un millón de amigos” como Roberto Carlos.

Hablaron con su hijo quien jugó hoy con el equipo de su secundaria en Miami y falló en un turno. Ambos quisieran estar allá, pero disfrutan mucho su trabajo al frente de los White Sox. Saben que son dichosos.

Oswaldo le quitó el mando del Twitter a Ozzie. Después de revisar las noticias del día de Venezuela se quitó la gorra de mánager y se puso la de padre de familia, y pensó: “Sigamos luchando por Venezuela para una mejoría para nuestros hijos sin importar de que partido político te identifique”.

A las 8:25 pm, a Ozzie le dio hambre y pidió sugerencias para cenar en Phoenix. Mientras tanto, veía la lucha libre por TV y se preguntó si alguien podría regalarle boletos para asistir a uno de estos eventos. Aún indeciso salió a deambular por las calles buscando una buena opción.

Al día siguiente se despertó primero Ozzie y tras seguir recomendaciones de Oswaldo les envió un mensaje a sus jugadores deseándoles los mejores augurios, suerte y los mejores deseos para el verano que se avecina. Inmediatamente se puso a trabajar en el terreno.

Horas después Oswaldo pidió al Dr. José Gregorio Hernández por Ozzie, por él, por su familia, y or el equipo. José Gregorio le ayudó en ese inolvidable 2005, por eso Oswaldo se asombra hoy y se pregunta cómo es posible que aún no haya sido beatificado.

Mientras Oswaldo reza, Ozzie comenzó a grabar su nuevo “reality show” por MLB network llamado “El Club”, el cual debutará el 4 de julio. “De todos los equipos de las Grandes Ligas seleccionaron al que tiene el mejor gerente, que trabaja incansablemente por hacer un equipo competitivo, el mejor dueño y el mánager que habla sin miedo, no es coincidencia” dijo a los medios.

Los periodistas rodean a Ozzie y le preguntan sobre su cuenta de Twitter. Los medios de Chicago han puesto nervioso a Kenny Williams por las cosas que podría colocar Ozzie en su microblog. Ya el día anterior Ozzie conversó con su jefe y le dijo que él tenía derecho a hacer lo que quisiera con su vida personal. Lo mismo le pidió a los medios y les preguntó: “¿Tengo derecho a divertirme en mi vida o no?”.

“Hay mucha gente en el béisbol con Twitter”, señala Ozzie. “¿Por qué no los critican a ellos? Se refiere a otros jugadores y mánagers incluyendo a Tony LaRussa y Joe Maddon. “¿Será que no son suficientemente famosos?” deja la duda en el aire.

Ozzie sigue divirtiéndose y Oswaldo también, pero de las peripecias de su otro yo. Los White Sox siguen entrenando fuerte en el Ranch.

martes, 23 de febrero de 2010

La noche antes de los Entrenamientos Primaverales

Cae la noche previa al primer día de los entrenamientos primaverales...mañana comienzan los sueños de veteranos y novatos por comenzar o extender un difícil camino.


Y llegó la noche previa a los entrenamientos primaverales,
Aquella que recorrió todos los casilleros sombríos y silentes,
Sólo el mánager se encontraba paciente,
Esperando con sus ganas viscerales,
Los uniformes colgaban impecables,
Ansiosos por el incio de la temporada presente.

Los novatos anidados en sus camas,
Con visiones de grandeza rondando sus mentes,
Lejos de su familia y toda su gente,
Difícil es hoy alcanzar la calma.

La nieve del norte ya es sólo un recuerdo,
El exótico Caribe es una utopía,
En este lugar de gallarda igualía,
Se libra una lucha entre locos y cuerdos.

Los sueños arrivan y salen al campo,
Cy Young en la loma y Babe Ruth en el plato,
Con sobrado asombro se dejan admirar,
Fantasmas que hoy pueden sin alas volar.

Roberto Clemente ha dicho presente,
Hablando un lenguaje que pocos entienden,
Talento y carisma que llaman la atención,
Banderas que Luis Castro por casualidad plantó.

Un campo de ensueño con talento e inteligencia,
Desde un Carrasquel que influencia a Vizquel,
Con Cuba y Quisqueya que hicieron diferencia,
Al juego que en el norte juegan a granel.

Escenas de gloria protagonizar todos quisieran,
Causar alegría y orgullo sin igual,
Un jonrón con bases llenas contra Mariano Rivera,
O dejar sin hits al campeón de la Serie Mundial.

En este festín no hay hambre,
En este festín no hay necesidad,
Hoy se gesta la pelota que va en su sangre,
El juego que de su vida es la más pura verdad.

Mañana es gran día para muchos aquí,
Entrenar el cuerpo y ajustar la mente es el fin,
El veterano confiado, al terreno salta una vez más,
El novato perdido, buscando un cupo nomás.

La noche termina y se acerca el momento,
Fin de fantasía, comienza a existir,
Los bates calientes y pelotas al viento,
La húmeda grama los ha de recibir.

Es la primavera del deporte veraniego,
Jóvenes con ganas de alcanzar un róster,
Veteranos que dejan su legado en un póster,
Cargado de ahínco por amor al juego.


Inspirado en “Twas the Night before Spring Training” ®2006 por Lucas Brown.

sábado, 20 de febrero de 2010

La reencarnación del número 11

Omar Vizquel vestirá la camisa número 11 en el 2010 con los Chicago White Sox en el 2010. El veterano opina que es una forma de rendir tributo al primer Salón de la Fama venezolano cuyo legado debe ser transmitido a las nuevas generaciones de fanáticos.

La tradición de campos cortos venezolanos en las Grandes Ligas sumó esta semana un nuevo episodio al hacerse oficial que Omar Vizquel utilizará en su espalda el número 11 en la venidera temporada.

El emblemático sello de Luis Aparicio Montiel; único venezolano en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas, toma ahora una nueva dimensión, se transforma en un legado y un lazo imborrable entre los dos mejores jugadores venezolanos en la historia del béisbol internacional.

Los patiblancos retiraron el número de Aparicio en 1984 con su ingreso a Cooperstown. Este es el mayor reconocimiento que un pelotero puede recibir por sus servicios hacia una organización. Igualmente la Liga Venezolana de Béisbol desactivó para siempre este número en toda Venezuela. En Chicago y en la liga invernal criolla, nadie, absolutamente nadie, puede portar el 11 en la espalda. Es y por siempre será de Luisito.

Pero cuando los White Sox decidieron darle a Vizquel un contrato de trabajo para su temporada número 22 en las mayores, la duda sobre el número fue el primer tema.

Vizquel popularizó en su época el número 13, reiterando el homenaje a David Concepción y siguiendo una línea hereditaria con Oswaldo Guillén, a quien encuentra en su llegada al nuevo club como mánager.

El número es algo especial en este juego. Es como una marca personal, da confianza y autoestima, sentido de pertenencia y de superstición. Para los criollos en las mayores, portar el 11 o el 13 es sinónimo de rendir tributo. Significa gritar a los 4 vientos en el más discreto silencio: ¡Soy venezolano! Rendir tributo es un acto de prestigio y honor, además es reverenciado por los fanáticos.

Así que mi invitado de esta semana no puede ser otro que el mismo Omar Vizquel, quien sabía que su firma con los Medias Blancas le costaría su eterno número, de ahí salieron las opciones: el 17, por Carrasquelito, el 23 por ser su número con el Caracas y el 11 por Aparicio, una opción muy poco real. El peso de su carrera y su respeto en el terreno de juego y fuera de él, conllevaron a hacer fácil lo difícil.

Con la elegancia que caracteriza al ¨manos de seda¨ , se aprestó a emitir su saludo: ¨¿Qué pasó bichito…como ´tá la vaina?¨

Leonte: ¡¡¡Qué dice el caraqueño que usará el número de un maracucho!!!

Vizquel: Jajajaja. Lo sé, que vaina con ustedes mi pana, pero te digo que con mucha honra, porque seguir los pasos de la carrera de Aparicio es algo que nunca imaginé.

LL: ¿Cómo te sientes ante todo esto?

OV: Me siento increíblemente halagado por la confianza de Don Luis de permitirme usar su número y por el trato de los Medias Blancas en su gestión. Imagínate la responsabilidad que siento al llevar un número retirado. Me siento humilde y bendecido. Debo poner lo mejor de mi y debo tenr
LL: ¿Cómo surge la idea?

OV: Cuando se produce la firma, Guillén fue el primero que sacó el tema del número: ¨Si muy bueno traer a Vizquel, pero que se olvide de su número, porque en Chicago, el 13 soy yo! ¨ Y el tiene razón. Le tengo mucho respeto a Oswaldo y él ha hecho mucho por esta franquicia. Pensé en opciones como el 17 ó el 23, pero nada se sentía bien.

Estaba en Maracaibo almorzando con Aparicio con motivo de la celebración de su día de homenaje, el 11/11, y le pregunté que si podía utilizar su número esta temporada en Chicago. El se detuvo un momento, lo pensó y luego sonrió y me dijo: ¨Te voy a decir algo, si hay alguien que pueda usar ese número eres precisamente tu Omar¨. Yo me emocioné y luego llamaron a Chicago de su parte. El dueño de los Medias Blancas Jerry Reinsdorf personalmente llamó a Luis para conversar sobre eso, a él también le gustó la idea y el equipo aceptó la propuesta.

LL: Han surgido comentarios por el hecho que te hayan dejado utilizar el número de un Salón de la Fama, bajo su mismo permiso, podría significar un punto a tu favor entre los electores al recinto…¿Cuál es tu opinión?

OV: ¡Oye ya esas son palabras mayores! Yo no se si esto influya o no y no me preocupa por ahora, sino seguir con mi carrera y disfrutar el juego todos los días que me queden. Llegue o no llegue al Salón de la Fama, creo que con el sólo hecho de tener la bendición de Aparicio para usar su número en Chicago significa quizás la mayor satisfacción de mi carrera por el hecho de que alguien de su talla reconozca mi granito de contribución al juego.

LL: ¿Qué expectativas tienes con respecto a los fanáticos en Chicago y el número?

OV:
En realidad no se si habrá algo especial con respecto a lo que los Medias Blancas puedan promocionar sobre esa línea hereditaria de campos cortos venezolanos. Pero algo si te voy a decir mi pana que esto lo hago también para que las generaciones actuales sepan, tanto en los Estados Unidos como en Venezuela, quien fue Luis Aparicio, su legado, su carrera la calidad que dejó en el terreno y su rectitud personal y familiar. Debemos estimular un mayor conocimiento sobre su legado.
Adiós al 13

LL: ¿Qué vas a hacer con todas tus implementos con el número 13?

OV: No nada. Pa` que sepas que yo a nada le pongo el número. Yo soy muy sencillo. Uso el mismo guante desde que llegue a las Grandes Ligas, uso pocos pares de zapatos, dos guantes por temporada y listo. Yo le pido muy poco a mis proveedores. Esos son los novatos de ahora que llegan y quieren tener todo personalizado y hasta exigen su número. Yo cuando subí con los Marineros sólo me dieron unos zapatos, un guante y a jugar.

LL: ¿Pero no se siente raro?

OV: Eso no te lo niego, si se siente raro porque ya ese 13 era yo. Ahora usar el 11 no será igual y la intención es otra. De hecho, al principio quería pedirle a las Grandes Ligas que permitieran tener dos treces en el equipo…jajajaja… eso si sería irreverente, pero si lo permiten en Juegos de Estrellas, por que no en un equipo. Además ya Guillén no juega, y a mi me quedan un par de cartuchos.

LL: ¿Qué números utilizabas antes de llegar a las mayores?

OV: Cuando jugaba en los Criollitos mis papás escogían los uniformes por mi…el 17, el 4, el 24. En Ligas Menores no pedía nunca nada y me daban cualquiera. Cuando subí a las Grandes Ligas me dieron el 42. Luego el jefe del clubhouse Henry Genzale me dio el 13 después que bajaron a un pitcher que lo tenía. Desde ahí comenzó todo.

LL: ¿Te das cuenta que comenzaste tu carrera con el 42, el número retirado por los todas las en honor a Jackie Robinson, y estas a punto de terminar tu carrera con el número de Aparicio?

OV: Wow…jejeje. No había nunca pensado en eso, pero tienes razón. Del 42 hasta el 11. Quizás tuve suerte desde el principio. Con el 13 ha sido una carrera de muchos sacrificios y éxitos y me siento orgulloso. Espero haber siempre dejado bien parao` el nombre de mi país y de seguirlo haciendo con un nuevo número en la espalda y el significado que tiene.

domingo, 7 de febrero de 2010

Desacuerdo Invernal: La Trampa del Caribe

La mascota de la Serie del Caribe 2010, Cotorrín, es la mayor estrella del torneo. Mientras los ligamayoristas latinoamericanos esquivan la cita, la Confederación del Caribe se cruza de brazos en la búsqueda de soluciones que atraigan a las principales atracciones de los diamantes de cada país.


Usureros, vendepatrias, mafiosos y capos. Ustedes sabes quienes son.

Esos que se reúnen tras meses de procrastinación para la firma de un nuevo acuerdo que “regule” los destinos de la pelota invernal. Esos que se arrodillan ante los intereses de las Grandes Ligas, y luego aplauden como focas chavistas cual vulgar “Aló Presidente” dominical…vestidos de rojo y con la mente en blanco.

Esos que dicen conducir los destinos de la pelota profesional en México, Dominicana, Venezuela y Puerto Rico, al firmar un “Desacuerdo Invernal” no hicieron más que un acto de Homero Simpson. “¡D’oh!”. Afirmaron reglas injustas, perdiendo autoridad sobre su actividad comercial y reduciendo calidad en el terreno de juego.

Las ligas invernales están en un estado de resignación. Si juntamos a los 30 dueños de los equipos invernales y los pusiéramos a votar, el resultado sería muy distinto. Entonces, ¿Realmente los presidentes de las Ligas Invernales están defendiendo los intereses de sus circuitos o es que tienen una agenda secreta?

Varios dueños se han mostrado públicamente en desacuerdo, comenzando por los Leones del Caracas, quienes bajo estas regulaciones saben que les dicen adiós a sus figuras en las Grandes Ligas.

Este teatro está amparado por quien quizás sea la figura más obsoleta y vendida en el deporte en este continente: Juan Francisco Puello Herrera.

¿Y cómo no descalificar y exigir la renuncia inminente de la cabeza de la pelota invernal? ¿Dónde están los dueños de los equipos velando sus intereses? Esta semana un periodista dominicano pidió a Puello su opinión ante la falta de jugadores de calibre de Grandes Ligas en la Serie del Caribe, a lo cual respondió: “Lamentablemente es así y seguirá siendo así”.

Apaga y vámonos…Puello. Aquí no hay más que hacer, sólo ahogarse en alcohol en la Serie del Caribe, como buena tradición, para no prestar atención a quien está en el terreno de juego. Total, da lo mismo que Caracas tenga a Gregorio Petit en el campo corto que a Omar Vizquel.

Pero su contraparte merece mi respeto. Lou Meléndez, Vice-Presidente de Operaciones Internacionales de Major League Baseball, es alguien que sabe hacer muy bien su trabajo: defender los intereses de su organización. Lo que Bud Selig no sabe, es que a Mr. Meléndez su trabajo de negociación se le hace muuuuuuuuy fácil. “Pide por esa boquita Lou…tus deseos son órdenes” esa es el lema bajo Puello Herrera, quien de paso ya arriba a sus 20 años al frente del organismo sin sede física ni virtual.

Entiéndase que yo no trato de incitar diferencias entre MLB y las Ligas Invernales, al contrario. Nos gustaría ver una relación de cooperación mutua. Quisiéramos ver un aspecto que beneficie a los 30 equipos de habla hispana. Como se dice en mi tierra: “un pañito de agua fría”.

Es más que justo exigir que los peloteros criollos puedan jugar sin restricciones en sus países, bajo la supervisión de sus organizaciones cuando están bajo contrato, pero sin tener que depender de las ganas viscerales de un gerente general en las Grandes Ligas.

En este nuevo documento todo favorece a la MLB. Entre otros aspectos la fatiga extrema fue endurecida; los peloteros titulares, o medio titulares, desde clase A hasta las mayores, no podrán participar en sus países sin un permiso. En el caso de la fatiga extrema se considerarán apariciones al plato en vez de turnos legales. Los equipos invernales tienen que anunciarle a la MLB y hasta pagar por enviar su róster completo el cual debe ser aprobado por la oficina del Comisionado. Los equipos invernales no podrán realizar cambios sin la aprobación de las Grandes Ligas, y hasta deben pedir permiso para jugar entre ellos juegos interligas.

Es decir, los Bravos de Margarita, por ejemplo, no podrán contar la próxima temporada con Henry Blanco, ni Yórvit Torrealba, ni mucho menos Ramón Hernández. Quizás tampoco con alguno de sus prospectos receptores. El peor de los 8 catchers en el róster será el titular, o quizás un importado, o algún jugador que no dependa de MLB. Desde el año próximo veremos en acción jugadores extremadamente jóvenes y veteranos quemados sin contrato.

Y es que el concepto de estos circuitos es distinto en cada bando. En nuestros países, la meta es ganar títulos, incrementar fanáticos y mantener una tradición. Para las Grandes Ligas, estas son “liguitas” de fogueo y desarrollo en el medio del exótico y tercermundista Caribe. El espectáculo poco importa y el fanático, mucho menos.

El veterano periodista Juan Vené opina que le ha faltado creatividad a la Confederación del Caribe para reinventar el interés de la Serie del Caribe a nivel deportivo.

Tubo de escape: Juan Vené

En en el marco de la peor Serie del Caribe que se haya visto, en cuanto a calidad en el terreno de juego, tuve que llamar al “Papá de los Helados” en nuestras lides para compartir mi frustración: Juan Vené.

“Voy a citar a Jóvito Villalba” me dice Juan desde su querida Nueva York con su particular carisma. “La Serie del Caribe es un cadáver insepulto, es un evento obsoleto y petrificado, es una trampa por parte de esos mafiosos que engañan a los patrocinantes” enfatiza con propiedad.

Leonte: Juan, progresivamente el interés por este torneo se pierde. Es como un enfermo que en vez de tratarlo simplemente se le deja morir. ¿Cómo es esto posible?

Vené: Mira Leo es que deportivamente hablando la Serie del Caribe es un evento malo. Tú has visto que en los últimos años los torneos de todos los deportes buscan reestructurarse para tener mejores resultados y ofrecer un mejor espectáculo, ser más llamativos. Pero este torneo se mantiene igualito desde 1961. No ha cambiado en nada, incluso en cuanto a fechas y equipos. Mientras que el béisbol evoluciona Puello Herrera es un tipo que se mantiene indiferente a esta realidad lo que ha hecho que hoy en día sea un torneo de pelota sin credibilidad alguna.

LL: ¿Sobrevive sólo por el medio interés de los fanáticos y por los patrocinantes?
Vené: Bueno es que se pinta como una vacación. La gente que va a la Serie del Caribe ya no va a ver pelota. Quienes están en Margarita fueron a ver la belleza de la isla, sumida en una sola fiesta que también incluye a los peloteros. Todo el mundo se toma la a la ligera. Los patrocinantes son engañados porque les hacen creen que esta es la panacea del béisbol.

LL: Me molesta esta idea de ese nacionalismo falso en el torneo. Este es un torneo de campeones no de países. Aquí juega Caracas contra Hermosillo, no Venezuela contra México…

Vené: Claro pero ellos tienen que promover esto entre países para justificar que la mitad de los jugadores en cada róster no pertenecen a esas divisas. Esto no ocurre en otros deportes, simplemente porque esto no existe en el deporte.

LL: Creo que se debería cambiar el formato. A los “caballos” les gusta jugar las finales de sus países, entonces porqué no hacer un Round Robin interligas, y que esa sea la Serie del Caribe. Luego la final se puede jugar en un país específico e ir rotándola. Es sólo una idea, pero hay que buscar una solución, ¿no?

Vené: En 1981 yo le presenté un proyecto sobre un cambio de formato en el torneo y nunca fue considerado. Esa falta de evolución es lo que ha estancado el torneo, pero quienes llevan las riendas se siguen enriqueciendo. Pero te diré algo, tú eres periodista y no te pagan por esas ideas. Ese es el trabajo de ellos, de inventar algo para levantar el torneo, nosotros no podemos perder tiempo proponiéndoles algo. Ese es el trabajo de ellos y no lo han hecho.

LL: ¿Por qué la actitud del pelotero ha cambiado?

Vené: No ha cambiado, lo que ha cambiado es el dinero. Cuando Magallanes quedó campeón en 1970, Dave Parker asistió con el equipo a la Serie del Caribe sólo porque necesitaba el dinero para terminar de construir su casa en los Estados Unidos. Ahora cualquier novatico gana 400 mil dólares. El pelotero hoy juega por su divisa más que por el dinero.