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martes, 29 de septiembre de 2009

¡Conmigo juega el que gane juegos...lo demás es guevonada!

Las Águilas del Zulia cumplen 40 años en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional en la temporada 2009-2010.

Eduardo Pérez terminó segundo detrás de Frank Kremblas (Caracas) como mánager del año en la pasada temporada en su debut al frente del Zulia y su primera experiencia como mánager.

En el umbral de la segunda experiencia a tiempo completo de Eduardo Pérez al frente de las Águilas del Zulia, como en todo segundo año de Novato, existen expectativas.

A sus 41 años, Eduardo es un zorro viejo. Conoce el juego, su evolución, la liga, sus jugadores, el equipo, su directiva, su oficina, su recoje bate y hasta el tipo que echa agua en el filtro donde se preparará el gatorade para el juego. Para el no hay secretos ni cuentos chinos.

Y dirige a un equipo con una fanáticada que no quiere cuentos chinos, y que nunca se los ha comido.

Con mi modesta experiencia les digo que Eduardo enfrenta a una de las aficiones más difíciles de todo el béisbol del Caribe. ¡Épale! Hablamos de 34 equipos, incluyendo a Colombia.

Me gusta…¡Somos arrechos!….¿Y qué? ¡Águilas…A la Carga!...Nojoda.

Hablamos de que Eduardo pasó la prueba de fuego como mánager en su primer año. Somos arrechos, créanme, no sólo en Venezuela, sino en el Caribe.

Eduardo sigue en sus funciones como parte del staff de coaches de los Atlanta Braves. Este fin de semana está en Washington para enfrentar a los Nationals, muy contento porque le renovaron su contrato por un año más, tras la ratificación de Bobby Cox como mánager y su retiro anunciado para el 2010. Las expectativas del ex-receptor son grandes pero es difícil predecir el futuro. En este negocio sólo queda trabajar y nunca dejar de aprender del juego.

Hoy hablamos de pelota y el club en perspectiva. Nada de la parafernallia de los 40 años. De la cual, por cierto, estoy muy orgulloso.

"Llego el 7 de octubre" me dice emocionado. Sus ojos se dilatan y brillan mientras la sonrisa se escapa sin querer. Es un niño desesperado por terminar las clases y comenzar vacaciones.

Para “El Morocho”, dirigir a las Águilas son sus vacaciones, con la diferencia que estas tienen ese significado de tanta importancia que no se comparan a su trabajo del día a día alrededor de los parques de Grandes Ligas.

Estás a punto de comenzar tu segunda temporada. ¿Qué aprendiste del año pasado?

Sinceramente creo que no tuve errores. Lo que hice el año pasado lo hice bien, y aprendí a que debo seguir igual. Creo que nunca me equivoqué en ningún movimiento de pitcheo, en ninguna confección de la alineación. Las decisiones que tomé como mánager fueron hechas bajo mi mejor criterio y pienso que fueron exitosas. Estoy complacido. Muestra de ello es que quedé segundo para el premio de mánager del año. Tengo un equipo de muy buenos jugadores y confío en ellos.

Como mánager...¿Cuál es tu opinión con respecto al grupo de jóvenes que predomina en el equipo?

De verdad que ha sido una sorpresa para mi porque yo quería el año pasado llevar a los playoffs a un equipo sólido, pero me di cuenta que eran las contribuciones de cada uno de estos muchachos lo que nos ayudaban a ganar juegos día a día y nos llevaron a postemporada. Ellos hicieron su trabajo y yo tengo que ponerlos a jugar porque responden.

El béisbol venezolano ha evolucionado mucho y que una gran cantidad de los prospectos en la paralela tienen la capacidad de jugar en el equipo grande....

Yo pienso lo mismo. Fijáte que nosotros tenemos prácticamente tres equipos, pero lamentablemente sólo hay espacio para un róster en el equipo grande. Luis Núñez es un ejemplo de un muchacho que pasó casi todo el año en la paralela cuando había ya jugado triple A con los Yankees. Este año volvió a jugar en triple A y tenemos que darle oportunidad. Otro caso es el del catcher Sandy León, de quien me han dicho en Washington que es uno de los mejores receptores defensivos de la organización, y allá lo tenemos abajo.

Si a estos muchachos les dan oportunidad en Estados Unidos, nosotros tenemos que hacerlo, y no es fácil porque tenemos peloteros de mayor jerarquía que hay que respetar, pero tenemos que tener en cuenta que están allí y que nos pueden ayudar a lo que queremos que es ganar. Ellos están listos.

Hay exceso de peloteros por lo que cabe una expansión en el béisbol venezolano. ¿Te gusta la idea?

Por supuesto que si. No se si la expansión no la han hecho por los recursos en las ciudades que se han propuesto o por otros factores, pero la pelota venezolana está lista para una expansión, porque tenemos una grandísima cantidad, no sólo Águilas, sino todos los equipos, de jugadores de nivel en la Liga Paralela que se pueden fácilmente hacer dos equipos más, además de la cantidad de coaches que hay en el país. Yo creo que Puerto Ordaz está lista para tener un equipo, por ejemplo.

Heberto Andrade, Jesús Marcano Trillo, Marlon Nava y Rouglas Odor son el círculo de confianza de Pérez.

El mánager y su círculo


Parece que hay una confusión en el equipo con el cuerpo técnico que no se termina de definir. ¿Qué tan importante es para un mánager tener un grupo de coaches de confianza?

Mirá Leo, yo he aprendido que los coaches en el equipo deben confiar en el mánager y apoyar sus decisiones y su criterio hasta donde se pueda de la manera más respetuosa. Yo le dije a la directiva del equipo a quienes yo quería como mi grupo de coaches para esta temporada...

Pero ya va...yo entiendo que desde aquí hasta Pekín, el mánager es quien selecciona el grupo y la directiva cumple, ¿no?

Bueno si, eso debe ser así. Pero en el caso de las Ligas Invernales, el coach de pitcheo, por ejemplo, a veces es parte de una negociación con algún equipo. Este año para darte un ejemplo, el equipo negoció con los Yankees algunos peloteros y ellos sugirieron un coach de pitcheo (Pat Daneker) que trabajará con el ambidiestro (Pat Venditte). Por ese lado yo no tengo ningún problema porque eso es normal, pero el resto de mi gente de trabajo es vital porque cada uno tiene sus asignaciones específicas y estamos en la misma página y la misma filosofía en el manejo del equipo.

Y esos son...

Jesús Marcano Trillo, Heberto Andrade, Marlon Nava, Rouglas Odor y Rómulo Oliveros como instructor de bateo. Incluso, quisiera tener a Carlos Valderrama como coach de jardineros, pero entiendo que la directiva ha contratado a Richard Garcés como técnico, lo cuál me parece muy bien porque la experiencia de Richard nos ayuda mucho, además que no las llevamos muy bien. Pero es importante asegurar a Trillo, Heberto, Marlon y Rouglas. Rómulo ya está al frente de las prácticas. Todos conocen muy bien al equipo y nos ayudan a mantener un ambiente de armonía en el clubhouse que es vital para conseguir victorias.

Ya las Águilas tienen una nueva generación de "caballos" con Parra, González, Callaspo, Quiroz, Rodríguez, etc. ¿Crees que hay un equipo realmente competitivo para esta temporada?

Totalmente y me parece acertada la decisión de repetir a los importados que rindieron el año pasado. No voy a prometer nada, pero este equipo tiene mucho chance. Se supone que los "caballos" rindan en la liga, pero esperamos que cuando ellos se incorporen ya nosotros estemos en buena posición, por eso debemos concentrarnos en ganar en las primeras semanas. Son los juegos más importantes.

¿Qué pasará cuando estos se incorporen con los jóvenes del plantel?

Te digo esto con mucha convicción: ¡Conmigo juega el que gane juegos...Lo demás es guevonada! Sea quien sea, con la experiencia que tenga, esta temporada el que rinda tendrá siempre su chance porque lo que nos importa es ganar. No hay preferencias de uno sobre otros porque todos los jugadores en la nómina de la organización son muy buenos y tienen mucho talento.

El mejor recuerdo en tu primer año fue…

Un juego en playoff contra los Tigres que reuní a los coaches y les dije “Hoy vamos a ganar este juego”. Tomé decisiones inusuales, por ejemplo saqué a Totten en el tercer inning y utilice relevistas situacionales por el resto del juego. Arroyo (Coach de pitcheo) no estaba de acuerdo con algunos movimientos pero al final ganamos el juego y me sentí orgulloso porque manejé el equipo con instinto y corazón. Sentí que le gané personalmente a Buddy Bailey.

lunes, 21 de septiembre de 2009

La máquina de bateo: Ichiro

"El Péndulo" es el estilo del swing de Ichiro. La caída del bate y arrastre de la bola se ha convertido en la marca de los bateadores asiáticos en el mundo que se basan en el contacto más que en el poder.

El jonrón es la más imponente expresión del juego. A cualquiera le entra un escalofrío al ver monstruosos batazos sobre todo si sirven para poner a ganar a un equipo. Si es el nuestro pues el júbilo será indescriptible, si es el contrario, pues la frustración será imborrable.

Pero la más básica habilidad desde el origen del béisbol es lo que conocemos como un sencillo. Es eso mismo, un sencillo, algo sin mucha ponderación. Una simple conexión en algún lugar del campo que sirvió para llegar a la primera base.

En esta era hemos tenido la suerte de ver a uno de los mejores bateadores que la naturaleza ha creado, sino el mejor. Ichiro. Un atleta cuyas habilidades sobrepasan lo extraordinario al momento de hacer contacto con la bola, mientras su estilo se concentra en su propio mundo, donde la disciplina y honor por la actividad física son los fundamentos.

El pasado 13 de septiembre, Suzuki conectó su hit 200 del 2009, alcanzando así 9 temporadas consecutivas de 200 o más. Una seguidilla que había establecido con 8 uno de los nombres más insignes en la historia: Wee Willie Keeler, quien jugó en las mayores entre 1892 y 1910.

Keeler logró mantener esa consistencia entre sus 22 y 29 años de edad, y en su carrera de 19 temporadas bateó para .341, uno de los promedios más altos en la historia, siendo seleccionado al Salón de la Fama en 1939.

Ichiro, logró esta hazaña entre sus 27 y sus 35 años de edad, convirtiéndose además en el jugador que más rápido alcanza los dos mil imparables.

No quiero mezclar peras con manzanas, pero antes de su llegada a las Grandes Ligas, ya había jugado nueve temporadas en la Liga Japonesa con el Orix Blue Wave, donde acumuló 1,278 hits, en calendarios de 130 y 135 juegos. En 18 temporadas como profesional acumula 3,288 hits.

Disciplina y constancia

Ichiro nació en Kasugai, prefectura de Aichi en Japón. Su padre, Nobuyuki Suzuki, fue un jugador de béisbol hasta la secundaria, y desde pequeño involucró a su hijo en su deporte favorito y el de su país.

El ¨Yakyu¨ es sinónimo de disciplina, concentración y habilidad mental. Es un trabajo en equipo donde el engranaje de las piezas es fundamental para el óptimo funcionamiento individual y colectivo. Para los japoneses los logros del equipo están por encima que el éxito individual.

Ichiro comenzó a jugar a la edad de 6 años y su padre al ver su disposición en el terreno, se trazó como meta crear un atleta; una meta demasiado arriesgada en la crianza de un hijo. Suzuki convirtió a su hijo en una máquina para batear y le inyectó frío en el cerebro. Entre los ejercicios que practicaba el pequeño estaban golpear cauchos de camión con un bate y batear pelotas de plástico con una pala.

Las largas e intensas sesiones de entrenamiento eran bastante rigurosas para un niño. Pero su padre estaba convencido del potencial que debía alcanzar. Su régimen estaba acompañado de una dieta sin dulces, poca televisión y sólo tiempo restante para estudiar.

"Él dice que eran momentos de mucha dulzura y diversión, quizás lo serían para él, pero para mi eran demasiado intensos y no eran divertidos" dice Ichiro sobre su padre al recordar su infancia, según el autor David Leigh.

Su padre le permitía ver e imitar a los mejores jugadores. Así comenzó a modelar el swing del poderoso bateador de los Gigantes de Yomiuri Kazunori Shinozuka, que se apoyaba en la pierna trasera y dirigiendo la bola con la pierna del frente. A este estilo se le ha conocido ya como "El péndulo".

Este estilo que se ha convertido en una institución en el béisbol asiático llevó al chico a debutar en la Liga Japonesa a los 18 años con el Orix. En sus primeras dos temporadas su mánager pretendía cambiar su mecánica, pero en su tercer año un nuevo dirigente Akira Ōgi, le dio confianza al prospecto en su talento.

En las siguientes siete campañas Ichiro hizo todos los Juegos de Estrellas, ganó 7 títulos de bateo, fue 3 veces Jugador Más Valioso, ganó 7 Guantes de Oro y estableció la marca de más hits en una temporada con 210.

Al final de la temporada 2000, Ichiro solicitó al Orix Blue Wave su intención de jugar en los Estados Unidos y utilizando el proceso del "mejor postor", los Seattle Mariners ganaron los derechos para negociar con el jugador. El resto es historia. El miedo a la contratación de bateadores para las mayores quedó pulverizado.

¿Es el mejor bateador de todos los tiempos?

Basado en su producción ofensiva entre sus 27 y 35 años surge la duda si es el mejor bateador de contacto. Lo impresionante de Ichiro es la edad en la cual ha logrados sus hazañas en las Grandes Ligas.

Por eso comparé su estadísticas con los más grandes: Pete Rose y Ty Cobb.

Suzuki ha consumido 6,040 turnos en 9 temporadas donde ha conseguido 2,010 hits, 966 anotadas, 82 jonrones, 510 remolcadas y 340 bases robadas y promedio de .333.

Además ha ido a 9 Juegos de Estrellas, ganó 8 Guantes de Oro, 2 títulos de bateo y un premio al Más Valioso.

Rose jugó con esa edad entre 1968 y 1976 con los Cincinnati Reds. Consumió 5,838 turnos, disparó 1,863 hits, anotó 994 carreras, conectó 85 vuelacercas, impulsó 536 carreras, se robó 66 bases y su promedio fue de .319.

Súmenle un premio de Más Valioso, 8 selecciones al Juego de Estrellas y 2 Guantes de Oro.

Ty Cobb, por su parte, jugó con esa edad con los Detroit Tigers entre 1914 y 1922 donde consumió 5,125 turnos para 1,664 hits, 38 jonrones, 723 remolcadas, 917 anotadas y 362 bases robadas. Su promedio fue un astronómico .377.

Agreguen 5 títulos de bateo en esa etapa.

Las tres carreras son increíblemente parecidas. Quizás lo más similar es la constancia y la salud en los tres jugadores. Después de los 35 años, Cobb jugó 6 temporadas más antes de su retiro. Rose pasó 10 años más en las mayores. Ichiro podría tener fácilmente unas 6 o 7 campañas más.

Si hay que escoger entre los tres, yo me inclino a considerar también la carrera de Ichiro en Japón. Sería injusto considerar sólo los años en los Estados Unidos. De todas maneras, Ichiro proyecta terminar su carrera con más de 3,000 hits, y podría sobrepasar a Pete Rose, contando sus imparables en el lejano oriente.

Ty Cobb ha sido el mejor bateador de conacto en la historia del béisbol de las Grandes Ligas.

Sin que me quede nada por dentro creo que el mejor en la historia es Ty Cobb. Considerando el increíble contacto y habilidad para conseguir imparables y robar bases. Si las temporadas hubiesen sido de 162 juegos en la época de Cobb, la proyección de hits es mayor a la de Ichiro.

Pero como comparar épocas es muy difícil, y considerando lo complejo del béisbol de hoy, entonces creo que Ichiro es un bateador superior en calidad que el propio Pete Rose, cuyas épocas son un poco más similares.

Aún quedan algunos añitos para disfrutar de quien hoy es el jugador de béisbol de mayor talento en el mundo. La leyenda: Ichiro, quien será el primer japonés en el Salón de la Fama. Prendan el televisor o visiten Seattle y vean la magia de "la verdadera máquina de bateo."

lunes, 14 de septiembre de 2009

El Juego de las 4 Esquinas

Las hazañas de Anguito Oliver se han comentado a los cuatro vientos en Maracaibo. Héroe será el que ose i sea capaz de estrocarle. Llama la atención su versatilidad en el juego como catcher y shortstop, levantándo aplausos entre los asistentes al diamante.

Celebróse Maracaibo 370 años de su asentamiento por el capitán Ambrosio Alfinger. El siglo palidece.


Ciudad puerto importancia habría cobrado, siendo centro de intercambio que incitóse carga eléctrica. Largo tiempo le aguardamos, puso fin a la esotérica.


I llegó la industria. El ansiado progreso.


Bella Vista luce ferrocarril, el Baralt cine, teatro, verso i prosa, la cerveza ahora es más sabrosa, i las letras tienen sus vergeles. Caras nuevas a granel en el malecón tumefacto, calles confundidas, lenguas desconocidas. Así es mi Maracaibo, tradicional i colorida.


Marchantes i viajeros concurrimos. Influencias compartimos. Ideas intercambiamos. En criollos nos transformamos, en maracuchos nos convertimos.


Se esparce por ahí un juego, que estimula la mente, fortifica el espíritu i sana el cuerpo. Juan Bessón llegó en un barco con un palo de madera, pa ´pegarle a cual esfera, en terreno de algún hato. Yo que soy mozo pensante, me intrigo a aprender lo nuevo, más si viene de otras tierras donde el porvenir es primero.


He quedado fascinado. Es un juego no ordinario. Lo jugamos en los patios. Lo jugamos casi a diario. Todos siguen la pelota. Es pegarle, es correr, es atrapar, es lanzar. Es un arte, es una ciencia.


Cuenta Bessón haber visto la intensidad del juego en su periplo. Habla de un McGraw, i la entrega de su equipo Oriol. Unos negros de lejos contemplan, forasteros de otras tierras, tales cubanos se acercan i dicen conocer el juego. Nos enseñan sus secretos i miramos embelezados, más mozuelos van llegando. El “Base-Ball” fuerza va cobrando.


Las muchachas lo comentan, i a la majada de los tres pesos se acercan. Poco hablan, sólo miran. Mucho les llama la atención, que su mayor predilección, hombre i diamante, se confunden con entusiasmo, mientras el juego va pasando i aumentando su emoción.


Ha pasado ya algún tiempo. El progreso sigue en marcha. Sus puertas abrió un comercio, el Bazar Americano. Su dueño, un gringo interesado, lo ha llenado de implementos.


Si algo me queréis dar, corramos pronto al Bazar i compráme una manopla, para así fácil fildiar, esa espalding que mi mano sopla.


Muy buen tipo es William Phelps. Un señor extraordinario, galán, viajado e inteligente. Diferente a mucha gente. Nos ofrece su consejo en materia de “Base-Ball”, i aprovecha nuestra pasión para su mercantilismo, su intención nos da lo mismo, mientras cumpla su función.


“Este juego tiene reglas” dice el gringo en la majada. “Con tres estráiks estais fuera, con cuatro bolas la caminada, nueve hombres en el campo i sólo uno en la bateada. Dos estráiks pueden ser fao, i si hacéis otro swing más, te convertiréis en ao. Después de las tres atrapadas, los del campo cojen bate. A mi me llamarán ompayer, mis mandados seguirán. No permitiré insolencias i a las mozas respetarán. I después de los nueve innings, William Phelps me vuelvo a llamar”.


Somos muchos en el campo, no más nueve jugarán. Mister Phelps ha dividido, al grupo según su azar. Serán tres las divisas que comienza ya a formar, Roja i Negra las más fuertes, Azul la de completar. El “Club Deporte” es el pionero en el “Base-Ball” organizar.


Pero no estamos tan sólos, más hombres quieren jugar, dicen que por ahí hay equipos, que sumisos han de pasar, pero exhiben tal talento, que a la Negra han de ganar.


Recreativo i Vuelvan Caras muestran fuerza en el terreno, i también la Evangelina Adams entra en el “Base-Ball” de lleno. Del Deportes tiran a la Negra, por ser quien mejor la bola descose, de grata recordación es en esta tierra, finales de mil novecientos doce.


El mismo Don Manuel Trujillo, a un lado echó su vitascopio, las tablas de Baralt i también su telescopio. Volcadóse a ver el juego, recordando aquel momento, cuando estando en Nueva York, con Thomas Edison a los Gigantes, en el Polo Grounds vio.


El gringo Phelps lo ha logrado. De emociones a esta tierra ha llenado. De “Base-Ball” se habla en la calle, a un partido no hay quien falle. “¡Anguito pegará jonrón!” discuten los apostadores. Las mujeres con cuidado escogen, las flores que al match llevarán, i que luego lanzarán, a los mejores jugadores.


De prestigio i clase es usar, los uniformes de “Base-Ball” del Bazar. Pantalón abombachado, arriba de las rodillas, correctamente planchado, i correa con brillante hebilla. Franela de corbatín, al cual llaman ahora bombín, i un gorra de estandarte pa´ aguantar nuestro sol radiante.


Con asombro leo la prensa. Ya se reseña el “Base-Ball”. Luis Diez una semblanza escribió, que una dama de galantería entiende cuando “fine first base” le dice algún pretendiente. O que un niño pega un “home run” si en sus materias completa, alguna premiación. Díjose que el gran game sajón, del alma i cerebro de los maracuchos, tiene cabal posesión.


El gran bardo Udón Pérez por los diamantes derrocha placeres. De la Negra, fiel seguidor, concibióse aquella oda con su radiante esplendor. Gallarda victoria con creces, del torneo de mil novecientos trece.



“Os toca en justicia la roja bandera,
del triunfo supremo gallardo pregón,
¿En cual de las lides no fuiste primera,

poniendo en las almas creciente emoción?”


“Al golpe del bate la elástica esfera,
Cruzaba en rebote la azul extensión,

I luego, al lanzarlo en ágil carrera,

Ganando las bases volvías a home.”


“¡Qué ducha en el campo vuestra batería!

¿Qué player un rolling si quiera perdía?

¿Qué fly no atrapaba sonriendo a la vez?
Son vuestras, de juro, las palmas triunfales…


¡Cuida que mañana felices rivales

en nueva porfía no os ganen la prez!”

En esta mi tierra germinó este deporte, consagrado juego para el sol inventado. En esta mi tierra donde el astro reina, excelso “Base-Ball” te hemos encumbrado. Grandiosos momentos nos has regalado, nuestro pabellón al cielo elevado.


Tiempo…desde la distancia te pido regalo i victoria, sé que tus fragmentos no están a la venta, dale a Maracaibo en el terreno la gloria, i feliz cumpleaños cuatrocientos ochenta.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Oportunidades de oro en Septiembre

Estos son los zapatos que calzan los nuevos "babies" del béisbol. Esos que brincan en un pie por su llamado en septiembre a las mayores y cuyos sentimientos se confunden entre los nervios, la presión y las ganas de demostrar su talento.

Ya es una tradición que a partir del 1ro. de septiembre la regla que obliga a que los equipos de Grandes Ligas mantengan sólo 25 jugadores en su róster queda anulada, su nuevo límite es 40.

En Septiembre han aparecido en el universo del béisbol nombres que sin mucha fanfarria han aprovechado oportunidades para darse a conocer y aumentar las posibilidades de recibir oportunidades.

Y es que la clave para triunfar en el béisbol es igual a cualquier aspecto de la vida, donde todo se centra en recibir oportunidades. De nada vale tener mucho talento si no existe nadie que de la oportunidad de demostrarlo. El talento se convierte en un punto muerto.

Por eso estos chicos que son llamados a las mayores tienen una oportunidad de oro y no es nada fácil sacarle el mayor provecho. Algunos de ellos verán sólo un par de juegos en sus vidas, pero otros serán las super estrellas del mañana. Ese es el ciclo.

¿Recuerdan cuando en el 2002 los Angels llamaron a un relevista muy poco conocido que los ayudó a conseguir la Serie Mundial? En ese mes ese chico lanzó sus primeras entradas como relevista. Hoy tiene más de 230 salvados, incluyendo el récord de todos los tiempos en una temporada; además de un multimillonario contrato: Francisco Rodríguez.

Pero como bien digo, no todas las historias son lindas. El 9 de septiembre del 2003, un tercera base de 25 años entró como emergente en el lineup de los Phillies por el venezolano Tomás Pérez y conectó un elevado al jardín derecho. Después de ese turno no habrá faltado alguien en el dugout que le haya dicho: ¡Tranquilo, vendrán más oportunidades! Pero para Travis Chapman, esa fue su única experiencia en las mayores.

Con el paso de los días en este mes los equipos irán llenando más casilleros y ordenando más uniformes generalmente de números de cifra alta, atípicos en el béisbol. Poco a poco los iremos conociendo, pero de todos ellos hoy les traigo algunos que bien merece la pena estar pendientes bien sea por la expectativa que generan, su talento o la oportunidad que tienen. Cada una de sus participaciones será determinante.

Buster Posey - Receptor
San Francisco Giants

22 años

Posey está catalogado como el mejor receptor de todas las Ligas Menores entre todos los equipos. Si, obviamente esto genera presión sobre todo para un chico con poca experiencia en el béisbol tras sólo haber sido firmado en el draft universitario del 2008.

El receptor titular de los Giants, el puertorriqueño Bengie Molina, permanece en la lista de lesionados por una lesión en el cuádriceps lo que le dará mayor chance a Posey de demostrar su potencial. El equipo lo asignó al equipo clase A fuerte en San Jose, California al inicio de la temporada donde demostró que realmente la Liga le quedaba pequeña. Fue promovido directamente a triple A y continuó la fiesta de batazos.

En total terminó la temporada de las menores con promedio de .325, 18 HR y 80 remolcadas. Ya no había más para donde subirlo así que le llegó la hora de demostrar sus comparaciones con Joe Mauer, pues al contrario del prototipo de un receptor, este chico es ágil y atlético, aunque su bate supera su defensiva.

Josh Thole - Receptor
New York Mets

22 años.

Si de oportunidades se trata, el receptor Josh Thole debe aprovechar que llega a un equipo con nada que perder, porque ya lo ha perdido casi todo. Las lesiones de los Mets han dejado sin esperanzas a los fanáticos de Queens en el año de inauguración de su nuevo parque y el lineup es manejado con mayor flexibilidad.

Esto le dará a Thole algunos turnos que no estaban en su destino al inicio de la temporada.

Esta temporada fue el catcher titular del equipo Binghamton, doble A, donde jugó 103 partidos y terminó segundo en la Liga del Este en promedio con .328. Thole dejó bien claro que puede chocar la bola. Hay claramente contacto en su bate y esta es su segunda temporada consecutiva terminando sobre .300 en más de 100 juegos.

Sin embargo no hay poder. Sólo 1 cuadrangular y 46 remolcadas en sus 384 turnos. Un catcher con poco poder….Mmmmmm ¡Jason Kendall! Algo por el estilo. 74 cuadrangulares en más de 8,100 turnos en 14 temporadas.

Omir Santos fue la gran revelación en la receptoría de los Mets esta temporada aprovechando la lesión de Brian Schnider, llegando a sacar del camino a Ramón Castro. Pero ahora Thole entra en el panorama. Ya en su debut se fue de 5-2, con un doble y una base robada. El chico es agresivo. ¡Pilas!


Eric Young Jr. - Segunda Base/Jardinero Central
Colorado Rockies

24 años

Young sigue los pasos de su padre en las Grandes Ligas, de hecho parece su clon.

Su padre robó 465 bases en 15 temporadas en las Grandes Ligas y terminó su carrera con porcentaje en base de .359. Al igual que su padre, el junior es segunda base aunque los Rockies tienen planes firmes de convertirlo en jardinero central.

Young Jr. fue seleccionado como Novato del Año de la Liga de la Costa del Pacífico (AAA) donde bateó para .299 con 58 estafadas, para llegar a 303 en 6 temporadas en las menores.

Aunque los Rockies están metidos en la pelea, por la misma naturaleza de la Liga Nacional, recibirá la oportunidad de tomar algunos turnos en las próximas semanas. Lo que si es fijo es que será la carta número uno en el dugout de Colorado como corredor emergente en cualquier situación. Sin embargo debe tomarle el ritmo a las mayores, donde hasta ahora no ha sido exitoso en su especialidad, siendo puesto out en un par de intentos.

3 venezolanos en la mira


Carlos Carrasco - Lanzador derecho
Cleveland Indians

22 años.

Carrasco es la mejor pieza que “supuestamente” recibió Cleveland cuando entregaron a Cliff Lee a los Phillies, de tal forma que la presión de responder estará sobre sus hombros durante sus días en esta ciudad.

En la organización de Philadelphia era catalogado como el mejor prospecto entre sus lanzadores y con todo y eso fue entregado a Cleveland en vez de ser llamado al club grande. ¿Falta de confianza? Quizás.

Muchos dicen que su desarrollo ha sido lento, pero creo que le han pedido demasiado a un chico que desde los 17 años está en las menores de este club. Obviamente está listo para probarse en las mayores, pero hay que considerar que su brazo si tiene exceso de trabajo producto de más de 140 entradas de trabajo consecutivamente desde el 2006.

Carrasco necesita un descanso y comenzar a ver bateadores de calibre. En su debut fue masacrado y era de esperarse. Cleveland confía en que algo bueno tiene que sacar de ese cambio así que le darán más chances en las próximas semanas y luego la posibilidad de luchar por la rotación en el 2010.

Jesús Guzmán- Jugador del cuadro
San Francisco Giants

25 años

Guzmán continuó su temporada de ensueño en la Liga venezolana durante el 2009 en las menores. San Francisco le dio la oportunidad de jugar todos los días en el Fresno triple A donde terminó con .321, 16 jonrones y 71 remolcadas.

En par de ocasiones esta temporada, en mayo y en julio, fue ascendido al equipo grande pero no tuvo mucho éxito. Ahora en septiembre recibe una nueva oportunidad y la tercera debe ser la vencida. Guzmán debe demostrar en sus próximos turnos la fineza y consistencia de su bate, además de su disciplina. Cada turno para el oriental será vital para el concepto que los Giants se formen de él.


Víctor Gárate - Lanzador zurdo
Washington Nationals

24 años


Algo inexplicable es que los Dodgers hayan dado al zurdo Víctor Gárate a los Nationals como parte de pago del cambio por Ronnie Belliard. Obviamente es positivo para él, así vaya al peor equipo de las mayores este año.

Gárate fue inmediatamente activado en el róster del club grande después de terminar su campaña en doble A con efectividad de 2.04 y promedio de oponentes de .191 en 47 apariciones como relevista. Los Nationals le darán la oportunidad de demostrar este mes si el mismo material que ha dominado en las menores le funciona en el mejor nivel. Si es exitoso en las próximas semanas, y gusta; habrá Víctor Gárate para rato en las Grandes Ligas, pues es una especie difícil de encontrar: relevista zurdo, situacional y efectivo. Llega a las mayores con todo a su favor.