Se ha producido un error en este gadget.

lunes, 31 de agosto de 2009

La casa que Jeter construyó

El nuevo Yankee Stadium es simplemente majestuoso, pero aún necesita tiempo para que toda la tradición del club se aloje dentro de sus paredes. Quizás unos costos más accesibles aceleren el proceso.

Es el final del verano en los Estados Unidos y no hay mejor visita que se pueda hacer en el béisbol que un viaje al nuevo Yankee Stadium. Sobre todo para ver al equipo más caliente del béisbol.

Es un juego a la 1:00 de la tarde y el sol de 30 grados pica en la ciudad de Nueva York. Un río de cientos de miles de personas sale del tren cuando las puertas se abren en la estación de la calle 161 con River Avenue en el Bronx.

Al bajar las escaleras el ambiente les da una cachetada de historia: el nuevo e imponente Yankee Stadium y su antecesor cargado de historia y nostalgia contando sus días para permanecer sólo en la memoria.

Esta es la instalación deportiva más costosa del planeta. Se notan a simple vista los 1.6 billones de dólares. Rememora la majestuosidad de un templo deportivo inspirado en las grandes construcciones romanas y griegas. El mejor adjetivo que se puede utilizar para describirlo: Prístino. Es decir; limpio, puro y original.

Al entrar por la puerta 4 adornada con un gigantesco escudo de la NY entrelazados el visitante encuentra el patio principal donde se hace una oda a la imponente historia de logros y gloria de la organización deportiva más exitosa del mundo.

Que difícil es no sentir escalofríos al ver gigantografías del hombre que cambio el rumbo de los deportes profesionales, Babe Ruth; o la imagen de la demostración de coraje más notable en un terreno de juego cuando Lou Gehrig dijo considerarse el hombre con más suerte en el mundo en el lecho de su muerte; o recordar el talento innato de Joe DiMaggio, Mickey Mantle y Reggie Jackson, además de decenas de imágenes de victorias y éxitos.

Es como entrar a una moderna máquina del tiempo. Una combinación de elementos del parque original, el parque remodelado y sus mismos espacios.

Al ver el terreno de juego uno sabe que una era ha quedado atrás. El denominado ¨frizo¨, la marca icónica del Yankee Stadium, ahora es el borde del techo de la tribuna principal en forma de herradura y los bleachers siguen estando en el mismo lugar, y los monumentos permanecen ahí bajo la pantalla de video más grande construida para un parque de pelota.

Finalmente ha llegado un nuevo siglo, un nuevo milenio, sólo que después de 9 años para los Yankees.















Falta algo


En Nueva York siempre hay esa sensación de que falta algo. A pesar de tener quizás el mejor estadio de las Grandes Ligas, reconozco que quizás no sea el más llamativo, colorido, agradable, amigable o lindo. Hay críticas por eso.

Es que esa es la idea de los Yankees. No es que sea lindo, sino majestuoso y glorioso. Si quieren un parque lindo, vayan a Pittsburgh y apoyen a los Piratas.

En mi recorrido alrededor del parque hablé con algunos fanáticos. No con fanáticos cualquiera, ni siquiera como yo, que soy un venezolano prestado a esta ciudad.

Esos fanáticos que hablan con ese acento descendiente del italiano y que dicen ¨fuck¨ tal y como nosotros decimos ¨verga¨. Esos que saludan con un ¨How you doin´!¨ en diferentes tonos.

Así que encontré al que tenía que encontrar en los bleachers, parte de las ¨criaturas del Yankee Stadium¨: Nick.

¨Los Steinbrenners le tienen que dar gracias a Dios que yo amo a los Yankees, pero esto que han hecho es una mierda¨ dice con su gorra desgastada.

¨¿Por qué?¨ pregunto con incredulidad.

¨Porque aquí faltan los fantasmas. Tu entras a este edificio y no sientes absolutamente nada. Yo voy al Yankee Stadium desde que tengo 10 años y ahora tengo 39 y cada vez que entraba al parque viejo sentías la energía de la historia, sabías en donde estabas sin que te dijeran nada, simplemente sabías todo lo que esas paredes y esos asientos habían visto. Aquí tienes a una corporación repitiéndote como más puede los éxitos del equipo y la historia para tratar de darle carácter al lugar cuando no tiene un carajo...¨

Yo pensé: ¡Wow, que radical es esta gente!. Varios de sus acompañantes asentaban con la cabeza y agregaban sus ideas que al final apoyaban lo que Nick decía.

¨Falta algo, bro!...falta algo...¨ dice cerveza en mano.

Cuando en 1976 reinauguraron el Yankee Stadium, los locales echaban el mismo cuento. Que si el lugar había perdido la mística, que la versión anterior era la original, que no se notaba la inversión de tanto dinero, que ya no era la casa que Ruth construyó, etc. Esas frases duraron años.

Hoy, meses después de la apertura de la tercera versión del coso, las quejas son las mismas.

¨Es que en realidad ya no parece un lugar más del vecindario¨, me dice Angelo, un italiano del Bronx de 46 años.

¨Mira a tu alrededor. Este es un parque majestuoso en un vecindario que tiene su propio carácter y que ha permanecido intacto por al menos 100 años. El Bronx es una mezcla de razas en una jungla urbana. Hay desgaste alrededor que es parte del ambiente y el Yankee pareciera que desentona, sobre todo con los altísimos costos para los fanáticos desde una entrada de hasta $1,600 dólares por juego hasta una coca cola en 5 dólares.¨ explica.















Cochino dinero


Pero el verdadero fondo del problema en el Bronx es el dinero. Son los altísimos costos para los fanáticos. Tanto que después de dos meses de temporada Hank Steinbrenner declaró: ¨En realidad creo que se nos pasó la mano. Debemos bajar los costos de las entradas¨.

El boleto más caro comenzó en $2,625 dólares y se crearon opciones de $1,300. Los bleachers iniciaron la campaña en 40 dólares y fueron reducidos a 14, sin embargo son los que se acaban más rápido.

Una cerveza en el parque puede costar desde 8 dólares hasta 11, depende de la marca. Un hot dog, dependiendo del tamaño de la salchicha, cuesta entre 5 y 11 dólares. Un refresco, depende del tamaño, tiene un costo entre 4 y 6 dólares y un trago de licor premium puede costar hasta 18 dólares.

Las variedad de opciones de consumo va desde pizza, sushi, cortes y fiambres hasta el restaurant NYY steakhouse, donde un filete de carne cuesta hasta 52 dólares.

Incluso puede optar por comer en su propio Hard Rock Café, donde por una hamburguesa y una bebida puede pagar hasta $40 dólares.

Este es el verdadero problema. Súmele a esto el costo del tren. Si prefiere llevarse su auto debe estar preparado para pagar 30 dólares por estacionamiento.

Definitivamente esta no es la ¨Casa que Ruth construyó, es ahora la ¨Casa que Jeter construyó¨. Ruth ganó en su carrera en las mayores de 18 temporadas $785 mil dólares.

Derek Jeter en 13 temporadas ha ganado la siguiente cifra: $161,230,000.

Los fantasmas del Yankee Stadium son ahora invitados en este nuevo edificio e irán llegando poco a poco, hasta que se vayan acostumbrando a su nuevo hogar.

El fantasma de Jeter y compañía estará presente en el bolsillo de cada uno de los que entra por esas puertas. Y el jefe de los nuevos fantasmas es el de George Steinbrenner, el que acecha a cada persona que porta algo con el escudo yankee.

Pero son estos fantasmas los que durante más de 100 años han hecho majestuosas construcciones, equipos ganadores y leales fanáticos. La fórmula para lograr 26 títulos absolutos de este deporte.

lunes, 24 de agosto de 2009

La experiencia Yankees–Red Sox en Fenway

Para cualquier fanático del béisbol y más aún, cualquier visitante a la ciudad de Boston, Fenway Park mantiene desde hace casi 100 años el mismo ambiente cordial y festivo dentro y fuera de sus paredes, sobre todo en los juegos contra sus acérrimos archirrivales, los New York Yankees.

Boston. En la esquina de Brookline y Yawkey way se encuentra la taquilla principal del Fenway Park, detrás de la tribuna de la tercera base. Al llegar a la taquilla pregunto: "¿Por casualidad quedan boletos? "La respuesta es sólo una risa sarcástica y amarga por parte de quien está detrás del vidrio. Más aún cuando ve mi gorra de los Yankees.

Peor todavía cuando el equipo más odiado de esta zona está en la ciudad. Ni siquiera menciono que los 26 veces campeones de la Serie Mundial lideran de manera cómoda la División Este de la Liga Americana en este 2009.

No hay tickets. La casa está llena. Un tipo en la calle me dice ¨¿Quieres boletos, tengo tres?

“¿Cuanto?”

“250 dólares cada uno.”

“Estás loco, me quedaré por acá afuera”

Bienvenidos a la verdadera experiencia de un juego Yankees - Red Sox en Fenway.

Un aficionado de los Yankees en Boston, es como meter a un corderito en una jaula de leones hambrientos.

Para hacer esto no sólo debo estar loco, sino que deben dominarse tres factores: la cultura del béisbol, no molestarse por las ofensas y entender que son en buena onda y saber "celebrar sin sobrecelebrar" para no herir susceptibilidades. O hasta evitar una pelea callejera.

El tour comienza alrededor de las 4 de la tarde. En el medio del mes de agosto el sol en Boston es fuerte, pero el clima es fresco. La hidratación es importante.

El primer paso es simplemente abrir los ojos, pararse en la esquina y ver una perspectivade 360 grados. Las formas, detalles y colores de este lugar mágico. El rojo de los bloques, el contraste con el verde, el rojo vibrante de las medias.

Se necesita entender todo para apreciar esta vista. Estamos en presencia del parque más antiguo de las Grandes Ligas. Fenway abrió sus puertas en abril de 1912, a sólo cinco días después del hundimiento del Titanic. La historia está en el aire y se sigue escribiendo en un día como hoy.

97 años después las mismas paredes de bloques, el mismo terreno de juego y las mismas tribunas siguen albergando los gritos y emociones de los fanáticos.

Esos que disfrutaron de campeonatos del club en los primeros años del parque y cuyos nietos lograron presenciar otro triunfo total en el 2004, tras 86 años de fracasos y desilusiones.

Alrededor del parque

Nuestra primera parada es el ¨Bleacher Bar¨. En este lugar se encuentra la mejor mesa disponible en los Estados Unidos para ver un juego de béisbol completamente gratis.

Las mesas están frente a un vidrio justo detrás del jardinero central. Esperé una hora para conseguir la mejor mesa mientras se disfruta de una cerveza fresca recién sacada de la planta de Samuel Adams. La espera valió la pena.

Debajo de las tribunas del jardín central se encontraban las jaulas de bateo del equipo visitante. Con las remodelaciones en el paso de los años, el espacio fue convertido en este fabuloso bar que ahora es el vecino del ¨Monstruo Verde¨.

Ya la maldición del Bambino parece no existir, pero al lado de la caja registradora se encuentra pegada en la pared una barajita autografiada del venezolano Álvaro Espinoza cuando jugaba para los Yankees.

Obviamente pregunte que hacía eso ahí, y la respuesta: "Espinoza nos recuerda que los Yankees alguna vez fueron el peor equipo de las Grandes Ligas y eso nos alegra" me dijo Tammy, una de las bartenders.

Tras un rato ameno viendo la práctica de bateo en vivo comiendo la especialidad del lugar, los llamados ¨Sliders¨ (unas mini hamburguesas pero bien cargadas). Al final nos vamos al local del frente.

La cadena de restaurantes y cafés House of Blues ha remodelado un local gigantesco donde presentan el juego en pantalla gigante sobre una tarima. Aquí se prende la fiesta.

Los Yankees pican adelante...¡¡Woo hoo!!

¨Naaah. today´s not lasting a lot for yaaa guyyas¨ (No, hoy esto no va a durar mucho para ustedes) me dice un tipo en tono sarcástico y ese acentazo típico de Boston. No busca problemas, pero la frustración por la temporada de los patirrojos está a flor de piel.

Justo detrás del Monstruo verde hay un tipo en la calle vendiendo perros calientes en una mesita. Se llama ¨The Sausage Guy¨. Se ha convertido en una celebridad local por el sabor de su producto. De hecho está catalogado como: ¨El sabor de Fenway¨.

Es un perro caliente con una salchicha italiana tipo chorizo casera, con tope de cebollas acarameladas y pimientos de colores, mostaza y salsa de tomate. Para el comensal común será un delicioso perro caliente. Para el que entiende donde está parado, será uno de los mejores sabores en su vida.

Guardemos estómago.

La calle está repleta de gente. Casi todos los que caminan tienen puesto algo de los Red Sox. Uno que otro valiente de los Yankees me pega un grito por allá lejos en señal de solidaridad. El sol baja, la temperatura es fresca. El aire huele a salchicha asada.

Un par de cervezas negras caen bien mientras el sol se oculta. De pronto el lugar se vuelve un caos. Todos celebran. Parece que los Red Sox ganaron el banderín de la división.

Al ver la pizarra, los Yankees están arriba 11-0. La gran celebración fue porque Brad Penny ponchó a Jorge Posada para cerrar la entrada. Así son por acá.

Este es el parque más pequeño de las Grandes Ligas. El equipo tiene autorización de la ciudad de tomar una calle pública, Yawkey Way, y convertirla durante el tiempo de juego en un área anexa del parque con comidas y souvenirs. De otra forma no cabe dentro de las desgastadas paredes.

En plena acera el aroma que sale es inconfundible. Es ese condimento latino. Es el lugar de Luis Tiant. ¨El Tiante¨. Es el local donde la especialidad es el sandwich cubano.: Pernil desmenuzado, queso, jamón, pepinos y especies en un baguette. ¡Impelable!

Para bajar la comida, no cae mal una corta visita a “Game On”, otro bar dentro del estadio. El lugar esta repleto de caras largas, pero nadie se va.

Aquí el problema no es que los Red Sox pierdan, sino que los Yankees ganen. Y cuando hay un score tan abultado, pues la gente espera una respuesta del equipo.

Una buena gira a Fenway no puede dejar de incluir la Taquería La Verdad, un lugar exquisito con los platos más populares hasta gourmet. Desde un taquito de pollo hasta taco de pato pekinés.

¨¡Una margarita y un servicio de tacos al pastor, please!¨

¨Excelente elección¨ dice Vanessa la mesera que me atiende. ¨Te lo digo porque también soy fanática de los Yankees, y lo que pasa es que si lo digo acá... ¡Me pueden como matar!¨ agrega con una cálida sonrisa.

El grito de algunos fanáticos la interrumpe. Creo que el ambiente está pesado.. Al parecer a alguien en el bar no le gustó mucho que Hideki Matsui conectara su segundo vuelacerca de la noche para llevar el marcador a 20 carreras sobre 11.

El tipo se voltea e intercambiamos miradas. Viene hacia la mesa y me alisto para reaccionar ante cualquier problema.

¨Pana, te lo juro que este año estamos fritos. Mucho me duele pero disfrute usted este buen año. Es una temporada de transición para mis Red Sox¨. Me calmé y me reí con mi nuevo amigo.

Ganan los Yankees. Antes de salir nunca está demás una foto en la estatua de Ted Williams. La historia se sigue escribiendo y la rivaidad está más viva que nunca.

lunes, 17 de agosto de 2009

Las bodas de plata de Aparicio y Cooperstown

Luis Aparicio Montiel cumplió un cuarto de siglo como el primer venezolano en el Salón de la Fama. Su legado sobre la pelota venezolana y latinoamericana continúa vigente.

Esta semana se cumplieron 25 años de la llegada de Luis Aparicio Montiel al Salón de la Fama.

Venezuela es reconocida en el mundo por tres cosas: petróleo, mujeres bellas y béisbol. Dentro del béisbol, los campo cortos y entre los campo cortos, esta su mayor exponente: Luis Aparicio.

¡Pueden implantar el socialismo del siglo 21 con su partida de seguidores oportunistas!

¡Pueden mandar un satélite al espacio cubierto con la bandera nacional!

¡Puede ir Venezuela a un Mundial de Fútbol!

Nada cambiará la escencia del venezolano.

La literatura deportiva nacional generalmente refiere que el gran ídolo criollo de la pelota de todos los tiempos es Alfonso ¨Chico¨ Carrasquel, lo que obviamente es una afirmación parcializada y poco fundamentada.

Y no es que Carrasquelito no fue un grande en el terreno, sino que Aparicio fue mejor. Sin embargo aún en Caracas se mantiene vivo el espíritu del campo corto del Cervecería.

No se confundan. El mismo Aparicio reitera su admiración y elogios para siempre por Carrasquel. El hombre que se alegró por haber sido cambiado a Cleveland para darle paso al promisorio novato en 1956 con Chicago.

Pero la realidad es otra mis amigos capitalinos; la inmortalidad no es negociable. Estemos claros: El mejor jugador criollo en un terreno de pelota desde los inicios del juego de béisbol se llama Luis Aparicio Montiel, superando incluso a su propio padre, quien también fue inmortalizado, pero por su propia gente como ¨El Grande de Maracaibo¨. Un verdadero profeta en su tierra.

Hasta que otro criollo no tenga en Cooperstown una placa de bronce, no habrá puntos de comparación.

El retiro y la espera.

Luis estaba a punto de cumplir 40 años de edad y se alistaba para su temporada número 19 en las Grandes Ligas en el campo de entrenamiento de los Boston Red Sox.

Venía de su tercera temporada con el club, la única donde no asistió al Juego de Estrellas, pero mejoró su promedio ofensivo a .271.

Por primera vez en su carrera no conectó jonrones en una temporada, pero aumentó su cantidad de juegos. Su defensa comenzaba a dar muestras de desgaste.

Todavía quedaban cartuchos por quemar.

Luchaba por un lugar en el róster pero su veteranía y jerarquia bastarían para hacerlo. Era el líder en la historia en juegos, asistencias y doble plays entre los campo cortos.

Un jugador con 10 juegos de estrellas, 9 guantes de oro, 9 títulos de bases robadas y un anillo de Serie Mundial. Sin embargo no estaba en los planes de Boston tener a Luis para la temporada 1974.

De la nada fue cortado del róster del equipo y lo dejaron libre. Su frustración fue evidente pues sabía que podía jugar más. Le estaban arrebatando de sus propias manos lo que más amaba en el mundo, causándole una profunda herida.

Hubo una llamada de los Yankees, pero su orgullo fue más grande y rechazó la propuesta bajo la premisa: ¨A mi sólo me dejan libre una vez en la vida¨. Luis agarró sus cosas y se marchó a Venezuela.

¨Para mí el retiro fue muy duro y no me acostumbraba a aceptarlo, quizás lo entendí como a los tres o cuatro años desde aquel Spring Training¨ me dijo en una ocasión. De ahí comenzó la odisea por el Salón de la Fama.

Para muchos es absurdo el sistema de votación. Todo el mundo en el béisbol sabe al final de la carrera de un jugador si es digno de pertenecer al club del reconocimiento a los mejores en la historia.

Las estadísticas y hazañas no cambiarán nunca. Es injusto permanecer elegible año tras año sin alcanzar el porcentaje de votos requerido. ¿Qué puede cambiar entre un año y otro? ¿Un jugador mejor o peor en la lista? ¿A que se debe que el porcentaje de votos ascienda?

La idea es que si un jugador tiene los méritos para estar en el Salón de la Fama, deberían ser reconocidos de una vez. Pero todo está en las manos del cónclave de escritores de béisbol autorizados para votar. De cualquier forma así ha sido el proceso desde siempre.

En 1979, su primer año de elegibilidad, Aparicio terminó 13ro. en la votación final, incluso detrás de nombres que aún esperan a las puertas del recinto como Gil Hodges, Maury Wills y Roger Maris.

En 1980 subió al lugar 11 en la lista. Para 1981 bajó al puesto número 18. Luego subió 10 puestos en 1982, y en 1983 terminó 4to. quedando muy cerca de lograr el porcentaje requerido de 75% para la elección.

En 1984 ascendió al puesto número uno y con 84.6% de los votos fue electo al Salón junto a Harmon Killebrew y Don Drysdale.

El legado.

La elección de Aparicio a Cooperstown fue un parteaguas en la historia de Venezuela. Es el mayor reconocimiento deportivo hecho a un venezolano en el exterior.

La influencia de este hecho no sólo fue un homenaje a la carrera de un jugador, sino un reconocimiento al camino recorrido por un país en la búsqueda de su identidad cultural y su desarrollo humano.

Fue el tubo de escape de un fenómeno social y cultural como el béisbol. Fue el maestro de una orquesta que tocaba sin dirección. Fue un antes y un después.

Tras de 25 años del histórico anuncio, su nombre es reconocido hasta por los niños de hoy. Esto se debe a la labor que realizamos en los medios de comunicación de acortar el vacío generacional, educando y promoviendo la historia. Es la función de comunicar apoyada por el siempre valioso relato popular.

Esta semana muchos medios y colegas de todo el país celebraron con reseñas las bodas de plata de Aparicio y Cooperstown, y yo cometí el error de comparar el contenido entre uno y otro.

Y reconozco públicamente que es un error porque no debe haber comparaciones al hablar de nuestro Salón de la Fama. Nada es mejor o peor. Es siempre un granito de arena.

Cualquier comentario, cualquier reseña, cualquier dato por muy básico que sea, es positivo en la titánica labor de mantener viva la llama del deporte para futuras generaciones. Siempre habrá espacio para reiterar lo que ya muchos sabemos sobre la vida de Aparicio, y siempre habrán venezolanos que aprenderán algo nuevo sobre él.

Luis a sus 75 años Luis no se cansa de repetir su frase favorita: ¨Todo lo que yo tengo en mi vida se lo debo al béisbol. Este juego me dió todo, hasta mi esposa, que me ha dado a su vez a mi familia¨.

Y recientemente me dijo ¨Todo lo que yo he hecho en mi vida ha sido poniendo por delante dos cosas, mi país y mi familia. Siempre he tratado de obrar bien y de ser honesto, de no ser así ¿Con qué cara podría mirar yo a mis hijos?¨.

Ese es un Salón de la Fama, con o sin Cooperstown. Lleva la escencia del criollo dentro y fuera del terreno y un ejemplo de vida.

Si el Viejo fue el ¨Grande de Maracaibo¨ el junior fue ¨El Grande de Venezuela¨.

lunes, 10 de agosto de 2009

La gaita que suena en Arizona

Arizona Diamondbacks del 2009 es el primer equipo en la historia con 3 peloteros zulianos en su róster activo de 25. Tres sueños de un mismo lugar se cristalizan en una sóla realidad de satisfacciones y momentos difíciles.

Con el ruido de los aviones que despegan cada 80 segundos del aeropuerto La Guardia en la municipalidad de Queens, practican los Arizona Diamondbacks en el nuevo Citi Field antes de su choque contra los Mets.

El tercer grupo de bateadores se acerca a la caja de bateo para producir repetitivamente el mágico sonido con eco de la madera golpeando una pelota de corcho, hilo y cuero.

Mientras uno hace su rutina, sus compañeros esperan turno. Uno de ellos lo mira con detalle y le dice: “Te estais quedando atrás mijo, bajá el codo...sacá el bate”.

¿Ahh…esto es lo que quereis? dice desde dentro de la caja en tono burlón y con gestos exagerados. El próximo envío es conectado detrás de la pared del jardín central.

¡Ahí tenéis pues! Dice con una sonrisa Gerardo, quien sale de la caja y choca su puño con su pana Alex. Ambos extienden los dedos cuando sus nudillos chocan, dando la sensación de una explosión en sus manos.

Yusmeiro se da cuenta de la semejante tabla de su paisano por allá por la zona de seguridad cerca del bullpen y levanta los brazos en señal de orgullo.

Estos Diamondbacks del 2009 son el primer equipo en las Grandes Ligas con 3 zulianos en su nómina, los jardineros Álex Romero y Gerardo Parra y el lanzador Yusmeiro Petit.

La gaita en Arizona se la tienen que “calar” el lanzador oriental Juan Carlos Gutiérrez y el receptor caraqueño Miguel Montero.

“Tenemos un grupo muy unido aquí en Arizona. Nos ayudamos, nos damos apoyo tanto nosotros mismos dentro del equipo como también nuestras familias, por eso creo que ha sido un año muy bueno” dice Parra, quien debutó en las mayores el pasado 13 de mayo.

Romero agrega: “Para mí es especial que estemos acá los cinco, sin dejar por fuera a Juan y a Miguel. Nos hemos convertido en una familia. Aparte de todo es muy significativo estar junto a Parrita y a Yusmeiro, porque compartimos nuestras costumbres y hace que todo esto sea más ¨de pinga¨.”

Bueno, no podemos obviar el debut de Parra por lo especial del caso, ¿no?

“Fue sorprendente” dice el ¨Yolo¨. “Estaba con el equipo doble A en Mobile y el mánager llamó a una reunión del equipo y dijo frente a todos: “Quiero informarles que Parra se va hoy para Grandes Ligas”. Imagínate como me sentí. Mis compañeros me felicitaron y me fui de una vez. Luego llegué a Phoenix y me vi como segundo bate en el lineup contra Cincinnati. Estaba impresionado. Salí a batear y en el tercer pitcheo le dí bien y saqué la bola. Yo iba corriendo las bases y ví en la pizarra que era el segundo jugador de Arizona con un jonrón en su debut después de Alex Cabrera. En verdad que no me creía lo que estaba pasando.”

¿Entienden el significado y el mensaje para nuestro béisbol de que ustedes tres estén acá?


“Claro que sí” dice Álex. “La primera vez que estuvimos Gerardo y yo en el lineup y Yusmeiro abriendo, yo pensé: ¨Que bolas, míranos a nosotros tres que venimos del mismo lugar a donde hemos llegado. Me siento muy contento desde que estamos los tres. Hay mucho talento en ellos.”

Parra no oculta su emoción al saberse el primer nacido en Santa Bárbara del Zulia en jugar béisbol al mayor nivel. “¡Cómo extaño mi pueblito!,” suspira. “Para ellos ha sido lo máximo y a mi me llena de orgullo. Este es mi sueño hecho realidad.”

“Han colocado vallas con mi foto en las calles, están pendientes de lo que hago, me llaman siempre para darme apoyo. Yo espero que pronto también me acompañen en las Grandes Ligas tanto Henry (Rodríguez) como Kendy (Batista) –Ambos lanzadores en Ligas Menores nativos de Santa Bárbara- y así demostremos el talento que tenemos allá”, explica.

¿Cómo es un día libre en casa?


“Al pelo, muy al pelo” lo califica Romero. “Nuestras familias se reúnen y hacemos un grupo muy chévere, jugamos cartas, echamos cuentos, escuchamos música. Es como estar en Maracaibo.

¿Quién cocina?

Parra se ríe. “Bueno, ahí nos bandeamos. Acordate que nosotros desde chamos tenemos que aprender a cocinar desde las menores, entonces hay experiencia. Juan se anima a hacer arepas de reina pepiada que le quedan muy sabrosas. Yo soy el parrillero. Hasta ahora no han habido quejas.”

¿Qué tanto cambian los hábitos alimenticios de las menores en comparación con Grandes Ligas?

Ambos me miran fijamente a los ojos y dejan escapar su mirada hacia el horizonte respirando y aguantando el aire sin mencionar ni una palabra. Un gesto típico que nosotros conocemos muy bien que puede significar desde “del cielo a la tierra” hasta un “¡arechamente!”. Ambos en el sentido más positivo, provocando risa y satisfacción por el trabajo de los muchachos.

Nuestra conversación le intriga a Miguel Montero, quien no pierde la oportunidad de acercarse, así que yo pregunto…

Entonces, ¿Cómo se siente un caraqueño en el medio de la legión zuliana?

“Al revés”, dice el careta que experimenta su mejor temporada. “¿Cómo se sienten los maracuchos cerca del caraqueño?”

“No. No. No. Nooooo. Mijo pa´fuera de aquí. Acá nomá´ que nos entendemos nosotros. ¡Vamos salí, salí!” dice en todo sarcástico Romero. Cuando se retira como regañado me dice: “¡Loco, ese es tremendo pana!”.

¿Cómo es la relación de ustedes fuera de la temporada?

“Muy buena porque sabemos que vamos a estar juntos y tratamos de estar en contacto.” explica Álex. “Parra y yo entrenamos juntos antes de la temporada en Maracaibo allá en el estadio de Cacique Mara y eso nos ayuda porque sabemos la rutina del equipo”.

¿En el mismo estadio de las Pequeñas Ligas?


“¡En el mismito!” jajaja. “Eso nos hace recordar siempre de donde salimos y donde estamos” dice el jardinero de los Tigres de Aragua en Venezuela.

¿Y en este invierno, qué planes hay?

“Ya las Águilas saben que conmigo cuentan apenas pueda unirme al equipo” exclama Parrita emocionado. “Ya hablé con Eduardo (Pérez) y sabe mi disposición. Vamos pa´encima!”.

“Yo vuelvo con mis Tigres” dice con orgullo Romero. “Ha sido un recorrido increíble los títulos, las Series del Caribe y el grupo que tenemos. Ya estoy muy acostumbrado a Maracay y a su gente”.

Álex, ¿Pero, a conciencia, te gustaría jugar con las Águilas?

“Bueno te voy a decir la verdad. Todos alguna vez soñamos en vestir el uniforme de las Águilas. Y no es que yo quiera…pero no puedo negar que me caería bien un cambio a Maracaibo por la conveniencia de estar cerca de la casa.”

Mmmm, un jardín con Parra, González y Romero no nos caerían mal, ¿No?

“Jajaja. Ese es el plan de muchos. No, no caería mal, pero no creo que a los Tigres les caiga muy bien.”

PERFILES

Yusmeiro Alberto Petit
  • 24 años.
  • Zuliano No. 26 en las mayores.
  • Pequeña Liga: Coquivacoa
  • Scout: Gregorio Machado (Mets y Magallanes)
  • El dato: Campeón de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas en 1994.
Alexander Rafael Romero
  • 25 años.
  • Zuliano No. 29 en las mayores.
  • Pequeña Liga: Cacique Mara y Coquivacoa
  • Scout: Rodolfo Hernández (Twins y Tigres)
  • El dato: Termnó sobre .300 en 5 de 8 temporadas en las menores.
Gerardo Enrique Parra
  • 22 años.
  • Zuliano No. 34 en las mayores.
  • Pequeña Liga: Santa Bárbara
  • Scout: Miguel Nava (Diamondbacks y Águilas)
  • El dato: Representó 19 veces al estado Zulia en competencias amateur.

lunes, 3 de agosto de 2009

Jhoulys: ¿El nuevo Wilson?

Jhoulys Chacín es el tercer jugador más joven de la Liga Nacional esta temporada y el prospecto número 1 de los Rockies. Su acelerado desarrollo en las menores le valió su ascenso al club grande en la lucha por un puesto hacia la postemporada.


35 zulianos han jugado en las Grandes Ligas. 23 de ellos han nacido en Maracaibo.

3 de ellos conforman actualmente el róster de los Colorado Rockies, estableciendo una marca para peloteros nacidos en la ciudad: Juan Rincón, Carlos González y la nueva joya del pitcheo nacional Jhoulys Chacín.

El 25 de julio se convirtió en el jugador número 242 nacido en Venezuela cuando se montó en la lomita y retiró una entrada ante San Francisco.

Este fin de semana el equipo llegó a Cincinnati y se mantiene peleando el comodín de la Liga Nacional.

Se respira optimismo. Tienen la clasificación en mente, incluso el bebé del clubhouse con su combinación letal recta-cambio; el arma secreta del cuerpo de relevistas del mánager Jim Tracy.

“Este es un clubhouse que está muy unido. Todo el mundo se la lleva muy bien con el mánager (Jim Tracy). Ese señor es muy bueno, aconseja, echa bromas y nos motiva. Por eso es que este equipo juega así.” dice el novato de 21 años que camina por las nubes.

Jhoulys se preparaba para partir hacia el Great American Ballpark por primera vez en su carrera. Será el cuarto estadio de Grandes Ligas que pisa.

Antes de salir recorrimos con él un momento mirando hacia atrás y disfrutando del éxito de haber alcanzado la primera meta. La emoción no le cabe en el pecho pero la controla muy bien. Naturalmente, es un lanzador de Grandes Ligas.

Su humildad y sencillez son sus carta de presentación y sus valores familiares van por encima de la camiseta 45 de Colorado.

“Yo jugué en la Pequeña Liga de Pequiven en Los Haticos toda mi vida. Cuando se asomó la posibilidad de firmar al profesional fue una cadena. Orlando Medina me recomendó a Francisco Cartaya que trabajaba con el Caracas y los Rockies, y vino luego su jefe el puertorriqueño Rolando Fernández y me ofrecieron un contrato a los 16 años. Así comenzó todo.”

¿Qué te dijeron tus padres en ese momento?

“Me preguntaron que era lo que yo quería hacer, y les dije que jugar béisbol. Me apoyaron mucho en mi decisión. Ellos sabían que yo iba a ponerle mucha dedicación y ganas a esto y confiaron en mi.”

¿Cómo fue la reacción de ellos cuando te subieron?


“Bueno eso lloraron y todo. Somos una familia muy unida. Mi padre trabaja en una contratista en el Lago, mi madre vende ropa para bebés y mis dos hermanos están con ellos. Yo soy el mayor, así que te imaginas lo difícil que es estar lejos. Ellos me dicen que siga pa´ lante. Cada vez que salgo al montículo pienso en ellos.”

!De estar lejos y de andar pelado se yo! ¿Pero que ha sido lo más difícil para tí?

“Lo largo de la temporada. Al principio era muy difícil, sobre todo porque me mandaron mucho a Dominicana. Adaptarme allá a sus costumbres, su comida. Luego el inglés en Estados Unidos y la comida de acá. Pero poco a poco me fui acostumbrando y no dejé que eso me afectara en el terreno.”

¿Cómo te ha ido con el inglés?

“Bueno ya me defiendo mejor. Antes me hacía el loco, jajaja. Prefería no hablar para escuchar y aprender. Ponía mucha atención....”

Pero algo te debió haber pasado, a todos nos pasa...

“Jejeje…a mi no sino a un pana dominicano, que un día estábamos comiendo y le preguntaron: Do you need a plate? (¿Necesita un plato?) y el sólo escuchó ¨play¨...así que ahí mismo dijo orgulloso: ¨I play short stop!¨. Jajaja.”

¿Y la comida?

“En doble A yo estaba viviendo con dos dominicanos y un venezolano y cocinábamos nosotros a nuestra manera. Acá en Estados Unidos hay mucha variedad. Donde me ha pegado es en Dominicana donde es puro plátano y yuca, yuca y plátano, plátano y yuca....¡y bueno ya llega un momento que te cansa!.”

La llamada

El Gerente General de los Rockies Dan O´Dowd dijo al Denver Post, aproximándose la fecha límite para cambios, que si necesitaban pitcheo y no lo conseguían afuera, la respuesta sería subir a su mejor carta de las menores. Ahí llegó el llamado a Jhoulys. “Chacín era nuestra opción a seguir” expresó.

“Estábamos en una serie de 4 juegos en Tulsa y yo estaba para abrir el tercero. Un día antes nos dijeron que el Gerente General venía, pero yo pensaba que era una de esas visitas de rutina. Tiré el primer inning con sólo 8 pitcheos y me sacaron del juego.”

¿Te pusiste nervioso?

“Claro, no sabía que pasaba. Fui al clubhouse y estaba Rolando Fernández, el mismo que me firmó en Maracaibo y me dijo: “pensamos que te vas para Grandes Ligas. Anda a ver el juego y después te llamaremos”. Al final del juego me reuní con el mánager y el Gerente General y me dijeron que decidieron subirme. Cuando salí mis compañeros en el clubhouse celebraron conmigo, llame a mi casa y bueno fue increíble”.

¿Cómo te recibieron en Denver?

“Yo a Carlos (González) ya lo conocía desde el Spring Training, pero no conocía a Juan (Rincón) ni a Rafa (Betancourt) quien llegó el mismo día por cambio. Juan me ha aconsejado mucho desde que llegué. También Rafa porque entrenamos juntos. Pero hablo mucho con Juan porque él esta a mi lado todo el juego en el bullpen. Ambos son unos caballos. He recibido un trato especial de Todd Helton, quien me echa bromas porque soy el menor del equipo. Nosotros tenemos que pagar por los servicios del clubhouse visitante y él me los pagó en Nueva York y me los pagará hasta Philadelphia porque yo soy el novato.”

Dime la verdad…¿No aguantabas los nervios cuando saliste a lanzar?

“En verdad si estaba muy nervioso. Me asombró ver tanta gente y lo grande del estadio. Después que saqué el primer out me concentré y me bajó un poco la presión y así pude sacar el inning.”

¿Has hecho algún ajuste para lanzar en Denver por el tema de la altura?


“Lo único que me han dicho es que lance lo mío pero que siempre ubique la bola en la zona baja. Que si me mantengo bajito en Colorado debo sacar rodados.”

¿Cuál es la mayor diferencia que ves en las Grandes Ligas?


“¡Que te hacen todo! Jajaja. Yo estoy acostumbrado a limpiar mis zapatos y a comer lo que haya. Aquí me limpian los zapatos, tengo 3 camisas, 3 gorras, 3 pantalones, la comida que uno quiera a cualquier hora, los hoteles son increíbles. Es otra cosa.”

Bueno papá es fácil acostumbrarse a lo bueno, pero sin olvidarse de quien es uno, ¿no?

“Claro, tenéis toda la razón. Yo solo estoy enfocado en hacer mi trabajo bien acá. Lo importante es estar aquí en Grandes Ligas.”

Corazón naranja

Colorado le ha prohibido a Chacín jugar en la pelota invernal. Es un caso típico de los prospectos cotizados que son sobreprotegidos. En su caso este cuidado ha valido la pena con el llamado al equipo grande. Este año podría debutar con los Leones del Caracas.

“Al finalizar la temporada en los años anteriores me han enviado a la academia en Dominicana hasta finales de Noviembre que es cuando he podido ir a Maracaibo a pasar tiempo con mi familia.”

Entiendo que la firma con Caracas vino por una dupleta por el mismo scout de Colorado. Pero…¿No hay ganas de jugar con las Águilas?

“Jajaja, claro que si!!! Pero eso no lo decido yo. Yo no creo que Caracas me quiera cambiar, así que cuando me toque lanzar con ellos daré lo mejor porque así es esto. Siempre soñé con jugar con las Águilas, pero eso se verá con el tiempo.”