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jueves, 29 de mayo de 2008

¡Hasta siempre mijo!


Parece que fue ayer, el día que te vi como un novato usando el número 20 para las Águilas del Zulia, y por los parlantes anunciaban que abrirías por primera vez en tu carrera, un domingo con mucho sol contra los Tigres de Aragua.

Desde ese mismo día mostraste el talento que te acompañaría en los venideros años. Mostraste el amor por lanzar bajo el sol inclemente de Maracaibo, y lograste el sueño de todo chico que juega pelota en la tierra de Aparicio: colocarse la camisa y los colores de las Águilas.

Como todos en ese momento estábamos extasiados de orgullo por las hazañas de Wilson, recuerdo como aprovechabas cada momento que tuvieras disponible para escuchar los consejos y la experiencia que traía. Recuerdo cuando le dijiste que algún día se verían las caras frente a frente en un parque de Grandes Ligas, y parece que fue ayer cuando llegaste a medirte a tu ídolo en Chicago cumpliendo esa promesa.

¡Coño Géremi, la vida si es jodida! Dios te dio el talento, el corazón y el carácter para estar entre los grandes del montículo. De hecho lo hiciste. Llegaste a las Grandes Ligas, cumpliste tu sueño y te ganaste el orgullo de quienes te apoyamos incondicionalmente. Eras un loco, nadie lo niega. Pero un loco con gran corazón, que vivió como quiso: un alma libre.

Tu talento fue tan grande que cuando te daba la gana nadie te bateaba, y si tu cabeza no estaba en sus casillas ese día no pasabas de un segundo inning. Así fuiste dentro y fuera del terreno. Así te ganaste el respeto de tus rivales y la admiración de un pueblo, ese mismo que se emocionaba cuando te escuchaba decir: “Me tendrán que matar para que yo no lance el Juego de la Chinita…a menos que Wilson quiera pitchear”.

Y como no ibas a pensar así, si te formaste en un equipo ganador, con gente como Danilo, Lipso, Lino, Julio, Noé, Leonel, Pompeyo, Trillo, Rubén, Alexander, Cristóbal, Johnny, Omersito, Eduardo, Roberto y José Luis. Tus panas que toda la vida te quisieron como un hermano. Te levantaste entre quienes sintieron a este equipo como de ellos y que no cambiaban un título con las Águilas por un juego de Serie Mundial con los Yankees. Fuiste parte de ese grupo de auténticos que te enseñó a querer a tu tierra y su béisbol por encima de todo, su gente, sus costumbres, su Chinita, su feria y sobre todo su gaita. Fuiste y serás parte nuestra por siempre.

Aprendiste que la pelota es un negocio y que algún día habría que ponerse otra camisa y fajarse igual. Y aunque siempre gritaste tu descontento y te hacías el “pendejo” cuando te preguntaban te ganaste el cariño de ciudades como Valencia, Barquisimeto, Maracay, Caracas, Chicago, Tampa o Boston. Lugares que te admiraron por tu temple, por tus ganas exageradas de ganar. Eras una versión de Pete Rose criollo, cegado por la victoria y obstinado en la derrota.

Pusiste de pie a los japoneses tras un ponche con tu poderosa recta vistiendo el mítico uniforme de Yomiuri, y también lanzándole a los Yankees en el propio Tokyo Dome recuerdo antes del partido cuando me dijiste: “¡Toy guevón pues…listo para los Yankees en Japón!

Hoy hasta Sammy Sosa recuerda esa recta de 95 millas que le partió el bate que botó corcho por todos lados. Hoy te recuerda todo el béisbol, desde Maracaibo hasta Japón.

Te fuiste sin despedirte Géremi. Te fuiste y me dejastes un par de guantines y un millón de historias que contar. Te llevaste la sangre ganadora, el orgullo zuliano y el camión de bolas que le ponías y hasta el tatuaje en tu espalda con la bola de fuego.

¡Géremi…pudiste hacer más viejito! Vos lo sabías. Pero estoy feliz, porque viviste tu vida como si fuera siempre el último día. Allá arriba te espera la Chinita como presidente del club que dirige el viejo Aparicio, tu nuevo manager de ahora en adelante, y que confía mucho en vos pa’ que formeís parte de la rotación eterna. Yo se que esta oportunidad si que la vais a aprovechar.

Es más, te tienen preparado ya el tinte amarillo para el pelo.

Hasta siempre hermano y muchas gracias por los recuerdos que se quedarán con nosotros por siempre.

sábado, 17 de mayo de 2008

Fue peor la medicina que la enfermedad


No me cabe duda que el equipo más balanceado y con mayor profundidad para terminar con el banderín de la división Este de la Liga Nacional son los Phillies. Un club con el poder de Ryan Howard, la versatilidad y liderazgo de Jimmy Rollins, el súper talento de Chase Utley y la velocidad de Shane Victorino sumado a un grupo de sólidos lanzadores, podrían ser la fórmula perfecta para ganar. De hecho parece ser uno de esos equipos que con el paso de las semanas debe mejorar y después del juego de las estrellas, si se mantienen saludables, deben dominar la división.

Pero hay un elemento en este club que de manera muy reservada hace la diferencia, y aunque su promedio no demuestra su aporte, es el responsable de conducir el cuerpo de lanzadores que mantiene a flote a este equipo, hablo del receptor Carlos Ruiz.

Ruiz es uno de los sólo 7 panameños que han debutado en las Grandes Ligas en esta década. Para que se den una idea, esta temporada han debutado ya 6 nuevos venezolanos en las Grandes Ligas, mientras por Panamá sólo 7 han logrado alcanzar la máxima categoría del béisbol en 8 años.

Esta es una situación increíble para un país con una tradición beisbolística tan arraigada como Panamá. De hecho en Panamá se habla de pelota desde el siglo 19, incluso las referencias más antiguas que se tienen datan de 1883 cuando en los diarios locales se reseñaban juegos de béisbol y cricket. Durante años se ha desarrollado la versión de que el juego fue introducido a esta región por los trabajadores americanos que llegaron para la construcción del Canal de Panamá. Estamos hablando de cuando aún formaban parte de Colombia, antes de su independencia en 1903.

Sin embargo, no fue sino hasta 1945 cuando a la par de los demás países de la cuenca del Caribe, se formó la Liga de Béisbol Profesional de Panamá con los equipos Carta Vieja, Chesterfield, Marlboro y Spur Cola, la cual participó en la primera etapa de la Serie del Caribe hasta el cese de sus operaciones en 1969 por motivos económicos.

Si desde la llegada de Humberto Robinson a las Grandes Ligas en 1955 hasta la actualidad han jugado en las mayores 49 panameños, ¿Cuál es el motivo de la lentitud en el desarrollo de una mayor cantidad de peloteros?

Creo que el hombre indicado para responder algunas de estas dudas es Manny Sanguillén, uno de los mejores receptores de las Grandes Ligas en la década de los 70’s, quizás opacado por muchos grandes nombres en su posición en la Liga como Johnny Bench, o quizás por sus mismos compañeros de equipo como Roberto Clemente. Demás está decir, uno de los mejores peloteros panameños de la historia.

Sanguillén se encontraba en Pittsburgh atendiendo una invitación de los Piratas, con quienes jugó en 12 temporadas, de las 13 en su carrera. Además es dueño, en parte, de un restaurante en una terraza del PNC Park. Con mucha energía nos saludamos y de una vez le entro....

Sangui… ¿Qué te parece el catchersito Ruiz?
Bueno yo creo que este muchacho tiene un talento impresionante y una madurez muy avanzada para su edad. Desde que yo llegué a las mayores como sólo Julio Mosquera y Einar Díaz habían sido los únicos catchers de nuestro país en las mayores y este muchacho viene mostrando mucho desde que está en las menores. La gente está muy orgullosa de él en Panamá y además es una pieza importante para los Phillies con ese equipo que tienen con Rollins y Howard y muchos pitchers jóvenes que necesitan un receptor que los sepa llevar, y creo que el ha hecho un buen trabajo.

Solamente hay 7 panameños que han llegado a las mayores desde el 2000, ¿Qué es lo que ha pasado en Panamá con el tema del desarrollo de peloteros?

Fíjate que esa es una situación muy triste, de la cual deben aprender muchos países latinoamericanos. El béisbol en Panamá es igualmente que en Venezuela, Dominicana o Cuba una religión y para desarrollar peloteros sólo hay que dejar que los muchachos jueguen por sí mismos, con buenos entrenadores obviamente, pero no se pueden poner restricciones. Hay que dejar que el deporte y los muchachos vayan de la mano libremente.

En Panamá el béisbol profesional no tuvo el apoyo económico que en otros países y el gobierno no se interesó en promover programas hacia el deporte y luego la situación se terminó de empeorar con la llegada del dictador Noriega, quien pensó que nuestro béisbol debería ser como el de Cuba borrando cualquier intento de profesionalismo y poniendo trabas para que los equipos de Grandes Ligas hicieran su labor de scouting en el país.

¿Y el plan de Noriega funcionó?


Bueno…dime tú si funcionó. ¡Qué carajo va a haber servido esa vaina! Era una locura porque en Cuba al menos el gobierno le pone dinero al desarrollo de sus escuelas de béisbol y para la organización del torneo de pelota, pero este tipo tampoco hizo nada pro mejorar la calidad de la pelota que se jugaba en el país. Todo se quedó en promesas. Al final nos quedamos sin los equipos de Grandes Ligas, que no quisieron seguir invirtiendo dinero en el país y no montaron academias como en Venezuela y Dominicana, dejando a nuestros muchachos con muy pocas oportunidades de firmar para los Estados Unidos; pero también nos quedamos sin una buena pelota amateur. Quizás fue peor la medicina que la enfermedad.

Sin embargo, en Panamá la pelota amateur sigue funcionando con el Campeonato Mayor y nunca se ha dejado de efectuar este torneo...

Ha tenido sus altos y bajos. Este torneo es como un arroz con mango. Se supone que sea amateur, pero aún juegan muchos panameños que han sido profesionales y como no tienen contrato en el extranjero se devuelven a Panamá y se mantienen activos en esta liga. La Liga ha servido para sacar las selecciones que representan a Panamá en torneos internacionales, pero son contados los casos de muchachos que se han desarrollado ahí y han firmado contratos para jugar en Grandes Ligas. Yo digo que debería haber muchos más porque hay mucho talento, pero no termina de explotarse. Todos esos peloteros que tu mencionas que han llegado en los últimos años a Grandes Ligas han sido parte de las pocas firmas de scouts en Panamá.

Óyeme Sangui…pero debe haber algo que tu puedas hacer para ayudar un poco…

Claro que sí. Yo me reuní en Diciembre con el presidente Martín Torrijos porque junto con la fundación Omar Moreno, nosotros queremos que el gobierno nos apoye para la creación de una academia de béisbol y que un equipo de Grandes Ligas la utilice, de tal forma que otros equipos se interesen. Las academias han sido la clave del éxito de Venezuela y Dominicana, porque los muchachos ven que sus posibilidades comienzan en casa y se enfocan en trabajar para alcanzar un objetivo, que es jugar en Grandes Ligas, y así no andan por malos caminos. Como van las cosas y como se que se está trabajando allá, este proyecto debe ser una realidad muy pronto, y ojalá que el primer equipo que nos acompañe sean los Piratas.

Es un proyecto muy positivo, así como se ha visto un crecimiento integral en Panamá recientemente…

Panamá en los últimos años ha crecido mucho con la apertura económica, el turismo y las inversiones de bienes y raíces. Si tenemos un país bendecido por el clima y la belleza natural, ¿Cómo no vamos a explotar sus beneficios? El próximo paso en nuestro desarrollo es promover el béisbol y profesionalismo vendrá después. Se que hay muchos equipos de Grandes Ligas descontentos con las trancas del gobierno y la situación en Venezuela; y te digo, cada país tiene derecho a tomar sus decisiones, pero como inversión extranjera muchos equipos ponen en la balanza las condiciones que te ofrecen en otro lugar, y Panamá ofrece esta opción.

Sangui, muchas gracias por tu tiempo y te deseo suerte con este proyecto y vamos a ver cuando invitas una hamburguesa en tu restaurante en el PNC…

Claro, cuando quieras y también están invitados todos los que quieran probar el mejor barbecue de Pennsylvania, mientras disfrutan de un jueguito de los Piratas con la mejor vista de todos los estadios de Grandes Ligas.

viernes, 16 de mayo de 2008

El eterno descanso anónimo de Luis Castro


Desde que comenzó mi interés por investigar a través de los nuevos recursos tecnológicos la vida y origen de Luis Castro, primer jugador latino en la historia de las Grandes Ligas, con los Philadelphia Athletics en 1902, se han logrado nuevos avances. Cada discusión, cada nuevo documento, cada nuevo pedacito de información es un paso más para la descubrir del pasado.

Al hablar del legado de Castro, no debemos dejar fuera al primer jugador latinoamericano que jugó en el más alto nivel del béisbol que existía antes de la creación de la Liga Nacional, el cubano Esteban Bellán que debutó en 1871 con el equipo Troy en la National Association, la primera liga profesional de béisbol en la historia, fundada ese mismo año, pero que sólo duró hasta 1875. La Liga Nacional comenzó su actividad en 1876 y es la primera liga reconocida oficialmente por Major League Baseball como una “Liga Mayor”.

Bellán fue el primero que jugó al más alto nivel existente; sin embargo, Castro fue el primero en el sistema de Grandes Ligas que aún se mantiene vivo.

Nunca hubiésemos llegado a este punto de la reconstrucción de la vida de Castro, de no ser por la chispa del decano de la investigación del béisbol en español, Don Juan Vené, quien ha aportado su vasto conocimiento y tiempo como base y fundación de esta búsqueda.

De la misma forma se debe dar crédito a los invalorables recursos de la Sociedad Americana para la Investigación del Béisbol (SABR).

Para abril del año pasado, algunas bases de datos oficiales cambiaron el lugar de nacimiento de Castro de Medellín (en algunos aparecía Cali) a Nueva York. Fue ahí cuando se abrió de nuevo el baúl sobre la vida de quien fuera conocido entre sus compañeros como ¨Jud¨ o ¨El Conde¨.

Y es que hasta la SABR llegó a comprar la versión de que Castro había nacido en Nueva York, basado en los récords de la Asociación de Peloteros de las Grandes Ligas, organismo que ayudó a Castro económicamente hasta el momento de su muerte en 1941.

De haber sido cierto esto, Castro no sería el pionero nacido en Latinoamérica. El honor sería para el cubano Chick Pedroes, que vio acción en 2 juegos en 1902 con el club de la Liga Nacional de Chicago.

Con la colaboración del investigador Nick Martínez, en Las Vegas, Nevada, basado en los datos de Vené y con los archivos del Manhattan College, comenzó la búsqueda que arrojó un día normal la prueba más verídica hasta hoy encontrada: el registro del barco donde Castro llegó a los Estados Unidos en 1885 junto a su padre Néstor, provenientes del puerto Colombiano de Aspinwall, hoy en día parte del territorio panameño que se independizó en 1903.

En el documento aparece Luis Castro como nacido en Colombia, aunque su lugar de nacimiento aún se desconoce. Sin embargo los documentos del Manhattan College, donde estudió y jugó 5 años, indican que su familia estaba residenciada en Medellín, Colombia, ciudad que se supone sea su lugar natal.

Pero un nuevo punto era descubrir su lugar de descanso. Su tumba.

Vené cuenta de manera simpática que la búsqueda del cuerpo de Castro lo llevó a recorrer ciudades de Colombia, Panamá, Venezuela, Puerto Rico y Estados Unidos.

¨Llegué a pensar que la mayor posibilidad era la de Cartagena, pues hay un Luis Castro enterrado en una iglesia, pero nunca imaginé que estaría a unas simples cuadras de mi casa en Flushing¨ dice el periodista que trabaja en la zona de Shea Stadium desde hace más de 25 años.

En efecto, al comparar las fechas de muerte del acta de defunción del estado de Nueva York, con la fecha que maneja la Asociación de Peloteros se concluye que el Luis Castro que murió en Nueva York el 24 de septiembre de 1941, es el mismo enterrado en el cementerio Mount St. Mary, en Flushing, dos días después.

Esta semana tuve el honor de visitar el lugar con la propia compañía de Vené. Increíblemente, a 5 minutos de su casa.

Al llegar nos atendió amablemente Yen, una mujer asiática con mucha experiencia necrológica.

¨He escuchado hablar del caso y es uno de los más extraños que tenemos acá pero no sabía que se trataba de un jugador de béisbol¨ dijo.

Buscando en los archivos de los años 40, Yen consiguió que por alguna razón, el lugar de entierro de Castro se sabe, sin embargo no existe lápida o al menos alguna marca que lo identifique.

El cuerpo de Luis Castro se encuentra en la división 10, fila 9, número 18. ¡Qué gracioso! parece la ubicación de una silla en un estadio de béisbol. Sus vecinos son el Sr. Potash en el número 16 y la familia Tait, de 5 miembros, en el número 20.

Castro está tan olvidado que en su lugar incluso colocaron la placa de William J. Walters, quien yace acompañado de un reconocimiento de la Legión de mujeres para la ayuda de veteranos de guerras en el exterior.

¨Él está frente a esta placa que no debería estar acᨠdice uno de los trabajadores de mantenimiento del cementerio.

¨Hay algunos casos acá como este en los años 40 de gente que no tenía suficiente dinero para cubrir los costos del funeral pero como la parcela ya estaba pagada fueron enterrados¨ nos explicó Yen. ¨Sin embargo nunca nadie canceló las anualidades para el cuido de su lugar¨.

Las reglas de los cementerios de Nueva York establecen que al transcurrir 20 años de no haber cumplido con la cuota anual de mantenimiento, como efectivamente ocurrió en su caso, el cementerio adquiere todos los derechos sobre la parcela y el cuerpo por concepto de abandono.

En el caso de quien abrió las puertas de los hispanos en las mayores, nunca hubo ni siquiera una placa. ¡No la hay!

Los servicios fúnebres de Castro fueron hechos por el Quinn Fogarty Funeral Home, que funciona desde 1896 y se mantiene en actividad. El estado de Nueva York le asignó el número 19278 al difunto en su acta de defunción.

¨Es triste, al final del camino, todos terminamos siendo un número¨ dice Yen de manera curiosa. También en el béisbol, todos son un número.

Según el acta, Castro regresó a Nueva York de nuevo en los años 20 tras dos décadas en el béisbol profesional como jugador y mánager con varios equipos de las Ligas Menores.

En los años 30 colocó en el censo como ocupación: ¨Jugador de béisbol¨. En su certificado de defunción indica que murió trabajando como bartender tras residir en Nueva York durante sus últimos 18 años junto a su esposa Margaret.

La versión de que era venezolano quedó descartada con sus registros del Manhattan College y el barco. Existe la posibilidad de haber sido pariente del General Cipriano Castro, presidente venezolano a principios de siglo; pero no se pude confiar mucho en la propia palabra de Luis.

Periódicos de la época en Atlanta, Los Angeles, Portland y Philadelphia, nos ayudan a reconstruir su personalidad. Las fuentes indican que Castro decía entre sus compañeros que el era sobrino del mandatario venezolano. En otras oportunidades fue referido como primo, e incluso hasta hijo, lo que le resta credibilidad. El mismo se hacía llamar ¨El Presidente de Venezuela¨. De ahí el sobrenombre de ¨Conde¨, pues muchos creían que era un suramericano de importancia política o de una familia importante.

Aún más por su celebrada personalidad extrovertida, constantemente fue calificado por los cronistas como el ¨payaso¨ del equipo. El 25 de agosto de 1907 el Atlanta Journal-Constitution publicó: ¨Es el comediante de la Liga, son famosas las miles de historias que cuenta sobre sus escapes, muchas de estas parecen ser verdad, y de no serlos al menos son divertidas¨.

La duda sobre su verdadera descendencia venezolana queda en la reconstrucción completa del árbol genealógico del General Castro, tachirense de nacimiento. Se sabe que tenía familia en Colombia, y que de hecho vivió y estudió en ese país durante su juventud. No se conoce aún un nexo entre Cipriano y Néstor, padre de Luis.

Yo creo que el paso de Luis por el béisbol no fue inadvertido como muchos opinan. No fue un hecho insignificante para la época. Al contrario, Castro entendió perfectamente su condición de hispano, al igual que quienes le rodeaban, y trató a su manera de mostrar las habilidades que lo llevaron a jugar con el gran equipo de Philadelphia, campeones de la Liga Americana en 1902, de la mano de Connie Mack.

Por el sólo hecho de que su piel no era oscura, pero tampoco rubia, no hubo mayor problema en su entrada al sistema organizado. Sin embargo, sus llaves de acceso al béisbol de los blancos fue el hablar inglés perfectamente, su paso exitoso por el Manhattan College y el destacarse con su equipo, e incluso su ¨cuento¨ de provenir de una importante familia, lo que demostraba su desenvolvimiento natural en la cultura americana.

A pesar de su aceptación muchos fueron los comentarios escritos sobre Castro y sobre su hispanidad, destacando su humor y su presencia , recibiendo calificativos como ¨Torero Mexicano¨, o ¨tiene la rapidez de aquellos con sangre hispana¨. Generalmente en buen tono, pero destacando siempre su condición racial, única en todos los terrenos donde jugó.

El rompecabezas de la vida de Luis Castro aún continúa, aunque con un panorama mucho más claro. Hoy la meta es colocar una placa en el lugar de su muerte para destacar su lecho, celebrar su vida y honrar su legado deportivo, social y cultural. El pasado mes de noviembre su nombre ingresó en el Salón de la Fama del Manhattan College.

Sin la fanfarria de Jackie Robinson, ni la trascendencia de Roberto Clemente, Luis Castro fue el primero que logró traspasar las barreras culturales y raciales en las Grandes Ligas.

Él supo que fue el primero. Su astucia le hizo entender su puesto en la historia. Estoy seguro de eso.

sábado, 10 de mayo de 2008

Carlos Gómez completó el ciclo


Esta semana el dominicano Carlos Gómez bateó para el ciclo, convirtiéndose en el 17mo. jugador latinoamericano que completa esta hazaña ofensiva. Gómez se fue de 6-4 en el partido que abrió Mark Buerhle por Chicago.

En la primera entrada conectó cuadrangular. Se ponchó en la tercera. Conectó triple en la quinta, doble en la sexta, sencillo en la novena y se ponchó en un último turno en la misma entrada.

Esta es la lista actualizada de los latinoamericanos que han bateado para el ciclo en la historia de las Grandes Ligas.


May 20, 1970
Rod Carew
Minnesota

August 2, 1972
César Cedeño
Houston

September 19, 1972
César Tovar
Minnesota

August 9, 1976
César Cedeño
Houston

April 22, 1980
Iván DeJesús
Chicago (NL)

May 4, 1987
Candy Maldonado
San Francisco

August 25, 1992
Andújar Cedeño
Houston

September 3, 1995
Tony Fernández
New York (AL)

July 3, 1996
Alex Ochoa
New York (NL)

July 25, 1998
Neifi Pérez
Colorado

April 27, 2000
José Valentín
Chicago (AL)

July 5, 2000
Luis González
Arizona

September 29, 2001
Miguel Tejada
Oakland

September 14, 2003
Vladimir Guerrero
Montréal

June 21, 2006
José Reyes
New York (NL)

August 1, 2006
Carlos Guillén
Detroit

May 7, 2008
Carlos Gómez
Minnesota

jueves, 8 de mayo de 2008

Un bombazo la Serie Latina en Veracruz

La Serie Latina puede ser más atractiva que la Serie del Caribe
por Alejandro León Cázares*


Como ya hace algún tiempo les hemos venido anticipando, que la Serie del Caribe tiende a desaparecer, la nueva opción que presentará México y concretamente la Liga Invernal Veracruzana, dio a conocer por medio de Carlos Suárez, las grandes posibilidades de que se reúnan para participar en una gran serie latina paises del nivel de Cuba, Nicaragua, Colombia y México sin descontar las posibilidades de que se unieran Panamá y El Salvador.

La nueva serie latina se jugaría en los finales de Enero del año próximo y participarían los equipos campeones de la Liga Invernal Veracruzana, con los campeones invernales de Cuba, Colombia y Nicaragua. Las otras dos opciones están en veremos.

La serie tendría casi el mismo formato que la del Caribe pero menor duración, ya que solamente sería a una vuelta.

Ya se estudia el impacto económico que tendría dicha confrontación y según voces autorizadas, ya se cuenta con patrocinadores y hasta con cadenas de televisión, interesadas en transmitir los juegos de esta serie latina.

La infraestructura de Veracruz le permite realizar estas confrontaciones y sin lugar a dudas se vería un buen béisbol, un nivel que compita con el presentado por los equipos de la Serie del Caribe, que poco a poco van teniendo menos importancia al prohibirles los equipos de Grandes ligas a sus jugadores que participen en el mal llamado clásico del Caribe.

Por otra parte la celebración de los Clásicos Mundiales, le restaría también atención a la Serie del Caribe.

Mientras tanto el hecho de jugar equipos de Cuba, Nicaragua y Colombia, será un atractivo, tanto para el estado de Veracruz como para México., que en estas series estaría más de acuerdo al nivel de los contrarios y no sería ya el “patito feo” de la confrontación invernal.

El asunto suena muy atractivo y las autoridades del estado de Veracruz con su superdeportivo gobernador Fidel Herrera, estamos seguros que vería con muy buenos ojos que se llevara a cabo esta gran serie en tierras veracruzanas.

Ojalá que esto se de pronto y ya se habla de las reuniones previas con representantes de los países mencionados.


*Alejandro León Cázares es columnista de Hitazos.com